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lunes, 9 de noviembre de 2009

Bajo la triste luz de una bombilla

A la memoria de mi cuñado, muerto de infarto, con las ilusiones intactas, hace ya tres años. 


Sientes su muerte, la muerte
desgarrado
entre el vacío y una luz de bombilla
que te escalofría
como si tú también hubieras muerto
porque el tiempo sigue aniquilando por igual
a unos y otros
en una rueda interminable

Sientes su muerte
con el punzante delirio de un biusturí
que raja las esperanzas
y un corazón con olor a tanatorio

Intentas abrir la persiana del porvenir
y sólo encuentras vísceras

Miras hacia atrás
a la carretera tantas veces recorrida
y sólo ves muerte

Necesitas aprender a mirar de nuevo
con la mirada inocente de un querubín
rubio platino 
bajo el Pegaso

Necesitas volver a la vida
exprimir el jugo del instante
tumbado, boca arriba
bajo la triste luz de una bombilla
en espera de un sueño reparador
que te devuelva las ilusiones
un domingo gris y helado
solo, bajo la luz de una bombilla

3 comentarios:

  1. Siempre es lamentable la partida de un ser y si es un amigo verdadero más honda se hace la pena al recordarlo mientras hilaba sus sueños a futuro. Es
    triste y hay desesperación y unos deseos gigantes de que todo sea un mal sueño y al abrir los ojos verlo tal como era, intacto y alegre junto a sus amigos...

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  2. Así es, querido Carlos, es una tristeza enorme la pérdida de un ser querido. Gracias por tus palabras entrañables.

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  3. QUE DESCASE EN PAZ ALLI DONDE VAYA...ALLI DONDE ESTE...

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