Páginas vistas en total

martes, 26 de septiembre de 2017

La fragua literaria leonesa: Manuel Fuentes Martínez

Cultura cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Manuel Fuentes: "Me entusiasma Milan Kundera, con su tremenda carga de pensamiento"

Manuel Cuenya | 26/09/2017 - 13:55h.

El músico y poeta Manuel Fuentes Martínez, autor de 'Diario de mi mentira', está ahora totalmente volcado en la escritura de su segundo y tercer libros, en los que reflexiona sobre la muerte y todo lo que la rodea, desde dos puntos de vista distintos.

Imprimir
Enviar por correo
FacebookTwitterGoogle +Menéame
Votar noticia Vota
Soy las miradas,
esas que ven más allá de las nubes,
la luna
oculta,
idiota y vergonzosa,
tras mil capas.
Y no entiendes,
que tengo la ingeniosa habilidad
de ser el humo de ese porro
que te coloca,
que suave como un suspiro
roza tus labios y boca,
escapa al aire
y allí,
flota.
Nunca viste
mi cuerpo desnudo,
mis tatuajes
esos de los surcos más profundos,
por los que corre
una tinta
más pura que la de mis venas,
que escupo en borrones
y deshago en letras.
(Manuel Fuentes Martínez, 'Oda a mí mismo', poema incluido en 'Diario de mi mentira)
Músico y poeta, Manuel Fuentes, que en su momento llegó a formar parte del proyecto #Plataforma, es una de las jóvenes promesas del panorama literario leonés, que empuja con fuerza sobre todo en la capital provincial, donde están surgiendo nuevas voces, tanto en la narrativa como en la poesía.
Aunque nacido en Santander, su madre es originaria de un pueblo de la ribera del Órbigo y su padre de Béjar (Salamanca). La ribera del Órbigo ha sido, y sigue siendo, en su opinión, la casa de los veranos de su infancia. Y ya sabemos, desde que nos lo dijera el poeta Rilke, que la infancia es la única patria verdadera, la época que en cierto modo configura nuestro ser. La infancia como patria común de todos, en palabras de Delibes, tal vez por eso nos identifiquemos de inmediato con un personaje infantil. Recuerdo ahora, por ejemplo, el personaje de Trino, que aparece en un magnífico relato, 'El silencio del mirlo blanco', de la autora leonesa Laly del Blanco Tejerina, que también es una gran promesa de la literatura que se está haciendo en la tierra.
Asimismo, Manuel reconoce que León, tanto la capital como el resto de la provincia, tienen un hueco entre sus apegos, según él, entre sus afectos.  "León ciudad recoge y expresa ese otro hogar, que he moldeado yo, en el que he crecido, como persona y autor, donde he escrito casi toda mi obra literaria, donde he descubierto mi propia lengua, me he abierto al mundo y he decidido liberar mi palabra. Sus calles, plazas y bares, que confrontan tranquilidad y vida, tienen el símbolo del hogar en mis ojos", se expresa con sentimiento este joven creador, que en el fondo se siente ciudadano del mundo.
En León comenzó cursando estudios de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de León, aunque recientemente ha decidido darse un respiro, aparcar por un tiempo la carrera y ahondar en su propio desarrollo personal, estudiando Filosofía, aclara él, lo cual le ayudará a buen seguro a profundizar en el conocimiento humano que redundará sin duda en un buen hacer poético, literario.
"Todo el lirismo del piano, mi instrumento, lo vertí en el papel con total y absoluto desconocimiento, dejándome guiar sólo por un criterio musical que es propio a mí mismo. Y prácticamente en el mismo estado, es como escribí mi primer libro"
Me resisto, resigno y existo
a una mera melodía.
En tintes de jazz cautivo,
un alma mira a otra a la deriva.
Silva incauto el corazón
en un perdón que rompe;
pero estalla el clima
y busca la razón allí donde ésta sobre.
Soy en ella sin respiro,
que vibra preso el fluido.
Soy, en esa onda de sangre,
el temblar que quiebra al olvido.
(Manuel Fuentes Martínez, 'Tempo y melodía a Jazz', poema incluido en 'Diario de mi mentira')
Música y poesía, un tándem perfecto
Como músico, está convencido de que en su caso poesía y música van de la mano. Cuenta que comenzó, en su época de instituto, a escribir prosa poética. Y curiosamente en aquella época era un asiduo lector de novela, "pero no de poesía". La poesía le ha ido llegando a través de pequeñas gotas –matiza-, a veces por obligación (los estudios), otras por casualidad, a través de la palabra de amigos y conocidos. "Aunque conocía la forma y rima, nunca me había fijado en ellas, simplemente en el contenido. Y con esta deficiencia lectora es con la que comencé a escribir en verso. Al ser así, todo el ritmo y el tempo de mis poesías lo desarrollé a través de mi oído, de mi gran amor hacia la música. Todo el lirismo del piano, mi instrumento, lo vertí en el papel con total y absoluto desconocimiento, dejándome guiar sólo por un criterio musical que es propio a mí mismo. Y prácticamente en el mismo estado, es como escribí mi primer libro", afirma Manuel Fuentes, quien, después de su ópera prima titulada 'Diario de mi mentira', está en un proceso de lecturas, de formación, de aprendizaje, como una necesidad imperiosa, inevitable, con el objetivo de conocer, de saber cómo se expresan otras personas, cuál es su visión del mundo, que le ayudarán a desgranarse a sí mismo en su escritura, precisa.
Entre sus variadas lecturas figuran autores y autoras de todo tipo, desde novelistas, pasando por ensayistas y poetas, hasta dramaturgos. "Y cada uno guarda una parte del puzle para conformar mi escritura".
Siente mucho cariño por 'Poeta en Nueva York', de Lorca, que es un libro de cabecera para él. Pero también le entusiasma Milan Kundera, "con su tremenda carga de pensamiento; Alexander Punskin y sus imágenes poéticas; Whitman, Michael Ende, Gabriel García Márquez". Y entre sus recientes descubrimientos está Wyslaba Symborska, que lo encandiló –asegura- con su profundidad y su humor; y Juan Manuel Villalba, "al que conocí en León, en cuyas letras he encontrado un aliado poético sorprendente".
La escritura y publicación de su libro 'Diario de mi mentira', hace ya dos años, es el comienzo de un camino, según él, del que no quiere apartarse. Una experiencia que le ayudó a mostrarse ante los demás, a mostrar una faceta que poca gente conocía, a "liberar hacia el mundo mis pensamientos más profundos y mis sentimientos más intensos".
Transcurrido el tiempo, desde aquella primera obra, Manuel cree que ha madurado como autor, tanto en pensamiento como en estilo, "volviéndome cada vez más hacia mi propia visión del mundo... siento que, aunque lo que escribí es propio a mí mismo, tiene una distancia enorme con lo que estoy escribiendo ahora", señala este creador, convencido de que la poesía es algo dinámico, que cambia con el tiempo y el pensamiento de la persona. "Actualmente para mí es una tremenda expresión estética de la vida, el pensamiento y el subconsciente, integrada en el día a día".
Está en un proceso de búsqueda, de descubrimiento, sobre todo en lo referente al estilo, porque cada estilo le brinda, a su juicio, una oportunidad para expresar de una manera u otra, destacando uno u otro aspecto dependiendo de su intención. "Cada día me siento más lejano al realismo y más cercano a la poesía conceptista y surrealista", aunque él mismo reconoce que su poesía emana de sus experiencias vitales y de una profunda reflexión intrapersonal de las mismas, "intentando hablarme a mí mismo, desde lo más profundo". Una poesía que a él le resulta liberadora, en la que también tienen cabida el amor, la tristeza, el dolor...

sábado, 23 de septiembre de 2017

Asunto catalán

Uno también se siente catalán. Y por ende siento la tierra de Catalunya tan mía como quien se crea más catalán o catalana que nadie. En Barna vivió Felisa, mi abuela materna. O mejor dicho, la madre de mi madre, la hija de Gabinín y Vicenta. Y allí viven familiares, amigos/as y paisanos/as del Bierzo y del útero de Gistredo.
Uno se siente catalán y leonés y berciano y castellano y gallego y vasco y español y europeo de Portugal y de Francia y de Italia (sobre todo de Sicilia) y aun de otras partes de Europa (hasta transilvano me siento) y mexicano y marroquí (bereber, por matizar el asunto)... Esto dicho así parece que quedara guay, pijolondio, acaso atrevido, pero es lo que siento de veras. Si digo ciudadano del mundo aún queda más relamido, así que a vuestro antojo. Elegid la palabra precisa para esto que estoy diciendo. Y decídmela. Os lo agradeceré.
Me siento de todos aquellos lugares que recorro y en los que encuentro un latido de corazón, una sonrisa y un gesto de cariño... de hospitalidad. 
La patria o la matria, las genuinas, son aquellas en las que uno encuentra una temperatura afectiva adecuada. 
La matria son las gentes con quienes uno traba lazos de amistad, de afecto. 
Creo que Catalunya no es diferente al resto y todas esas caralladas que los políticos abusados y comemierda (esto diría un cubano o cubana, que sí que parecieran diferentes al resto, por pura imposición de un sistema castrista, castrense y castrador) nos meten en la sesera a los pobrines y pobrinas que, además, nos dejamos llevar por la baba de un gato o una gata... (con respeto a estos animales, que me entusiasman). 
Lo diferente, ay, nos lleva por la calle de la amargura y aun por otras calles. Hitler, que era al parecer de origen gitano (con todos mis respetos, por supuesto, a los gitanos. Me encanta sobre todo la música gitana de los Balcanes y la Transilvania. También alguna suerte de flamenco en vivo y en directo) se creía ario, diferente, un superhombre dispuesto a gobernar la tierra cargándose literalmente a quienes no fueran arios, ni alemanes puros, ni fueran de su cuerda, un auténtico psicópata, el Fürer, que se creía sus propias mentiras, un criminal que asesinó a judíos (siempre perseguidos y expulsados), gitanos, homosexuales, rojos... Y es que cuando uno se cree diferente, el cirio pascual está montado. 
En el mundo entero hay gente buena, menos buena, y mala o malísima, con independencia (esta sí es independencia) de su raza (bueno, la única raza es la humana), de su color, su orientación sexual, su ideología, su clase social... Pensar lo contrario, me parece que es un grave peligro para la Humanidad. Y ni siquiera acaba de convencer el maniqueísmo de lo bueno y lo malo porque en circunstancias terribles (a veces no tan extremas) los seres humanos podemos comportarnos y nos comportamos como alimañas, de un modo bestial, salvaje, porque todos y todas tenemos un lado oscuro y perverso, que puede llegar a aflorar aún en los momentos más inesperados. Y no digamos si hablamos con personas con determinados trastornos psíquicos, como los llamdos borderline (trastorno límite de la personalidad), por poner un solo ejemplo. 
Stevenson lo dejó muy claro con su Jekill y Mister Hyde. La literatura es abundante y sustanciosa a este respecto. Qué nadie se rasgue las vestiduras. Y quien esté libre de pecado (palabra que no me gusta porque remite a lo religioso) que tire la primera piedra (mejor, no sugiero tirar nada a nadie, que luego se arma gorda).
Los nacionalismos, del tipo que sean, se revelan peligrosos, como sabemos a través de la historia de la infamia. 
Los nacionalismos y las religiones nos sorben el cerebro, nos idiotizan, nos dan la vuelta a la cabeza, provocando desórdenes en nuestra mente/cuerpo. Y luego nos lanzamos a masacrar a nuestros prójimos en aras de una ideología, de una religión... del pretexto que se tercie, porque los pretextos se inventaron, como diría un/a mexica, para pendejitos y pendejitas. 
El asunto es rechazar al otro, a quien creemos que no es como somos nosotros. "Los adeptos y secuaces de la religión y del nacionalismo asumen valores claros que consideran incuestionables y se aferran a ellos, aunque esos valores sean objetivamente regresivos. El pivote sobre el que giran es subjetivo y entraña un fervor a veces ataviado de fanatismo semejante al de la monolatría o la adoración de un solo dios. Este fanatismo encierra la noción dualista y esquemática de "nosotros o ellos", del "bien o el mal", y es capaz de conducir a la catástrofe, según algunos, o a un nuevo amanecer, según otros. Para agravar las cosas, en la religión, como en el nacionalismo, la comprensión solamente es posible entre creyentes", escribe Eugenio García Gascón, catalán universal, periodista y escritor con quien compartí momentos muy instructivos en la ciudad de Jerusalén, donde él vive, en un reciente viaje que hiciera a Israel, donde palestinos y judíos están en permanente conflicto, en estado de guerra, porque cada cual se cree diferente y en posesión de la verdad, de su verdad. La religión y el nacionalismo llevados a extremos de barbarie.
Lo contaba ayer en Navatejera, en la casa de la cultura de esta población leonesa, los seres humanos somos iguales en emociones básicas, aquí y allá, al menos en el orbe Tierra... y lo demás son engañifas. Y somos "diferentes" -se me ocurre decir- precisamente por cuestiones artificiales, postizas, sobrevenidas, por lavados de cerebro, por manipulación... Sobre este asunto también hablamos en la ciudad de León este finde en petit comité, con gente amiga, al amor de unos vinos y unos pinchos.
Por desgracia, no todos y todas somos iguales ante la ley (Orwell decía que unos somos más iguales que otros), porque todo lo manda el dinero y el poder, la corrupción y la barbarie, pero todos los seres humanos reímos, lloramos, tenemos miedo (consustancial, en ocasiones desmedido e irracional, lo cual emplea el sistema caníbal como arma extraordinaria para devorarnos)... y nuestra única certeza es la muerte. La resurrección es un vil patraña, nomás. Nadie resucita si está muerto. Nuestra vida es finita, limitada, breve, efímera. Estamos de paso. Y nos pudrimos en cuanto la espichamos. Ésta es otra certeza. El espíritu pervive, sí, mientras quede el recuerdo, mientras alguien nos recuerde. No quiero que nadie se acuerde de mí, llegó a decir más o menos en su testamento el marqués de Sade, que era un ateo revolucionario, aunque paradójicamente fuera aristócrata. Qué se borren mis huellas de la faz de la tierra. 
Nadie vuelve a la vida después de haber muerto. Y la muerte se impone como una apisonadora. No nos dejemos tomar el pelo. Aunque algunos y algunas parezcan vivir como si la vida fuera eterna, como si las enfermedades y contratiempos no fueran con ellos y con ellas, como si en verdad se revelaran todopoderosos, dioses y diosas más allá del bien y el mal. Vivimos en una farsa. Y lo único que nos queda, aparte de morirnos, es reírnos a mandíbula batiente, como Cristos buñuelescos, de nosotros mismos y por ende de todo este contubernio. 
La risa, qué peligro, para quienes se creen en posesión de la verdad, de su verdad, y desprecian el parecer y la opinión de los demás. Tanto en El nombre de la rosa, la magnífica novela de Eco, como en la soberbia adapación fílmica de Annaud, se aborda el tema de la risa. La risa en la Poética (la segunda parte) de Aristóteles. También hay un interesante ensayo sobre la risa del filósofo francés Bergson. 
Si nos reímos, dejamos de creer, incluso dejamos de creer en nosotros mismos. Así que hay que reírse, aunque el tema de Cataluña/Catalunya (me gusta escribirlo a la catalana porque mi apellido también resuena catalán) parece que apunta al lloro, al drama, cuando la cuestion debería resolverse de un modo pacífico por la vía del diálogo, del consenso (vaya utopía), a sabiendas de que el conflicto también forma parte de la esencia del ser humano. 
Ya lo apuntaba magistralmente el pensador Ortega y Gasset en La España invertebrada, sabedor de que 'la nacionalidad catalana' se remota a principios del siglo XX en una España invertebrada, con sus regionalismos, nacionalismos, separatismos, esto es, movimientos de secesión étnica y territorial. El nacionalismo como particularismo desintegrado. "El paticularismo existe hoy en toda España... En Bilbao y Barcelona, que se sentían como las fuerzas económicas mayores en la Península, ha tomado el particularismo un cariz agresivo, expreso y de amplia musculatura retórica", señala Ortega, a quien convendría leer y releer. 
"Vive cada gremio herméticamente cerrado dentro de sí mismo. No siente la menor curiosidad por lo que acaece en el recinto de los demás. Ruedan los unos sobre los otros como orbes estelares que se ignoran mutuamente. Polarizado cada cual en sus tópicos gremiales, no tiene ni noticia de los que rigen el alma del grupo vecino". En España vivimos en compartimentos estancos, cada uno va a su puto rollo, por eso nos va como nos va, también en el modo de trabajar, cada cual mira para su ombligo y al otro que le den estopa, aquí ni dios se siente español (porque sentirse español es, para alguna gente, un signo de fascismo) pero creo que hemos dejado de ser una España fascista (al menos de una forma atroz, como en la época franquista, aunque cerca nos quede en el tiempo el golpe de Estado de Tejero y compañía y algunos rescoldos en el brasero) y hemos construido una España algo más liberal, autonómica, plural, en la que tienen cabida diferentes lenguas, culturas, costumbres, formas de ser y pensar... (dentro de la libertad-quimera en la que vivimos, no sólo en éste, sino en todos los países del mundo). 
Nuestro problema sigue siendo, como nos anunciara Ortega, que "Dondequiera asistimos al deprimente espectáculo de que los peores, que son los más, se revuelven frenéticamente contra los mejores" (véase, ahora más que nunca, los bochornosos programas televisivos de cotilleo y mentiras, la prensa colorada, los políticos infames, los gobernantes nefastos, el periodismo pulverizado, la 'literatura' (si tal puede decirse) basura y mediática...), a buen seguro porque "el pueblo español (incluido el catalán, por supuesto, esto lo digo de mi puño y letra), desde hace siglos, detesta todo hombre (y mujer, esto también lo dice mi consciente) ejemplar, o, cuando menos está ciego para sus cualidades excelentes. Cuando se deja conmover por alguien, se trata, casi invariablemente, de algún personaje ruin e inferior que se pone al servicio de los instintos multitudinarios", apostilla el autor de La rebelión de las masas, otro libro a tener en cuenta. 

martes, 19 de septiembre de 2017

La fragua literaria leonesa: Mari Paz Martínez Alonso

Cultura cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Mari Paz Martínez: "Poeta no es el que publica, sino el que escribe poesía"

Manuel Cuenya | 19/09/2017 - 17:25h.

La poeta y narradora Mari Paz Martínez Alonso, autora del poemario 'De musgo y piedra', sigue escribiendo mientras ofrece recitales músico-poéticos, en compañía de su amigo el cantautor madrileño Moncho Otero, a los amantes de la poesía.

Imprimir
Enviar por correo
FacebookTwitterGoogle +Menéame
Votar noticia Vota

Mari Paz Martínez. Foto: Flor Méndez Villagrá
Se pudre con tufo a derroche este mundo
En un orbe de conciencia despeñada.
Se reparten en el infierno pan y mantas
Mientras juega Dios, en su oficina, a la petanca.
Pretendemos la quimera de una tierra diferente
Renunciando a este viejo globo por galbana,
Que evitamos cobardes, mirara de frente,
Sin enfrentar la ocasión de enjuagarle la cara.
Representamos el hacer de un pasado desairado,
Abrasador de verdes agros y arroyos cristalinos,
Ofensor de cielos claros y reinos arbolados;
Defensores ignorantes de algún sueño envenenado.
(Mari Paz Martínez Alonso, 'Este mundo', incluido en 'De musgo y piedra')
Autora del poemario 'De musgo y piedra', Mari Paz Martínez Alonso siente que su pueblo y la comarca maragata han sido el principio de su inspiración,  "con todo lo que eso representa, con sus cargas y sus reconocimientos, a veces en igual medida y otras visiblemente perturbadoras".
En cualquier caso, es el espacio donde se reencuentra y comparte sus experiencias, según ella, adonde regresan siempre algunas de las personas más importantes de su vida: sus amigos. "Este pequeño rincón del mundo, esta rancia comarca maragata es el lugar donde siento que mi corazón palpita con más fuerza, unas veces de alegría y otras de desasosiego, pero que me da cuanto necesito para continuar mis pasos", se expresa Mari Paz, cuyo poema 'Esta Tierra' ahonda en esta misma idea: "...me niego a cruzar la puerta/ Que me aleje de estas congojas", porque a buen seguro esta poeta maragata ha encontrado su lugar en el mundo en Santa Colomba de Somoza, donde vive. Y cuando se encuentra este lugar en el mundo, como es su caso, ya no se está dispuesto a abandonarlo, salvo de un modo temporal.
Editado por Marciano Sonoro, cuyos responsables son los artistas Jesús Palmero y Cristina Pimentel, 'De musgo y piedra' es, en palabras de su creadora, un poemario que nació de unas circunstancias muy especiales. "Este poemario nace a partir de una etapa personal muy dura en la que apartaba mis miedos plasmándolos sobre el papel", señala ella, que ha estructurado el libro en tres partes, en las que se muestran los pasos de su vida y los engranajes que la mueven.
Cuenta que la primera parte del poemario, 'Paisajes que me riman', habla de su pueblo, de la tierra maragata y también de esos lugares que le han tocado el corazón. En este apartado aborda la soledad y el abandono que sufren las zonas rurales. Asimismo, se centra en sus estaciones y sus gentes y también en ella misma, en su paisaje interior, aparte del lugar de dónde procede, como nos enseña en su poema 'mi singular paisaje':
"...Recordaré siempre de dónde procedo
Con todo lo digno y ruin en mi equipaje..."
La segunda parte del poemario, 'Los muros que nos apresan', nos invita a despertarnos,  a mirar a los ojos, de frente, nuestra realidad, que por momentos se revela cruel, a reflexionar acerca de lo que somos los seres humanos como raza, como colectivo, aunque también nos habla de sus propias frustraciones y errores.
"En la bilis se atesora
Un recelo exacerbado
Que me hiela la sangre
Y alimenta el naufragio
De un talento que
en vano me está esperando".
(De su poema 'Fracaso')
'Vida, muerte y otras cruzadas' es la tercera y última parte del poemario y la más íntima, en su opinión, en la que expresa sus sentimientos acerca de la amistad, del amor y de la muerte, la muerte como "sombra que acecha cercana durante toda la creación del poemario".
"Este pequeño rincón del mundo, esta rancia comarca maragata es el lugar donde siento que mi corazón palpita con más fuerza, unas veces de alegría y otras de desasosiego, pero que me da cuanto necesito para continuar mis pasos"
La muerte como gran tema, puesto que a todos y todas nos afecta, aunque alguna gente, qué curioso, pareciera vivir como si fuera eterna. "Escribo sobre la muerte, sobre su aceptación cuando los caminos se nos cierran y sobre luchar contra ella mientras aún está viva la llama de la esperanza. Hablo abiertamente del cáncer, enfermedad que sufro desde hace casi cinco años y de la violencia con la que me ha arrinconado obligándome a enfrentar las muertes de amigas en mí misma situación y a evaluar la mía propia en cada recaída. Por eso, escribo poemas como 'Mujer de las mil batallas', 'Versus recidiva' o 'Ex Nihilo'. Cierro el poemario aceptando un posible final que espero llegue dentro de muchos años con un poema titulado 'Cuando la muerte me toque':
...Cuando la muerte me toque
en mi lecho la estaré esperando
libre y vacía de adornos vanos,
me encontrará dócil, descansando.
Entonces,
enjugaré esa lágrima que me comprende
y la llevaré conmigo eternamente", escribe esta poeta y narradora, cuyos versos y relatos están concebidos con el propósito de saciar su creatividad, habida cuenta de que, a su juicio, la escritura es una muy buena herramienta para el desarrollo intelectual y el conocimiento personal, porque presta un espacio para el pensamiento reflexivo y es buena para buscar el conocimiento de uno mismo a diversos niveles.
La escritura como herramienta para el desarrollo intelectual y el crecimiento personal
"Como autora creo que ayuda a desarrollar la empatía, mejorar el lenguaje, la imaginación y la creatividad amén de mejorar la capacidad para ordenar una narración. Creo que los beneficios de entrenar la escritura creativa son ilimitados. Para los lectores resulta además un elemento de relajación y entretenimiento que ofrece una gran variedad de estilos y de textos de gran singularidad", apunta Mari Paz, que se muestra satisfecha de que Marciano Sonoro haya creído en su obra, al igual que lo ha hecho con otros autores de la comarca maragata, como es el caso de los artistas astorganos Javi Morán o Carlos Huerta, El Solito Trovador.
Ocurrió que siempre fui una frágil chiquilla
Viviendo otra vida a través del relato,
Oculta siempre tras las páginas de algún libro
Que capítulo a capítulo me han cobijado.
Eran mis héroes salidos de un cuento,
Aquellos que con su bondad campechana
Rescatan a la niña perdida del lobo
Que la acecha con amenazadora mirada.
Se recrea mi mundo a través de palabras
Que alimentan mi mente, de insaciable apetito.
Se aloja mi identidad en el párrafo escrito
entre palabras que bailan al son de mi prosa.
Y se evidencia que sólo leer me motiva
A descubrir nuevos mundos en este viaje.
Y me concede cada obra vivir otra vida
Eludiendo la mía cuando me falla el coraje.
Puede lastimarme hoy el mundo si quiere
Con su juego azaroso de caminos dispares
Que yo me siento a salvo en Macondo
Con su soledad de cien años vividos en una tarde.
(Mari Paz Martínez Alonso, 'A salvo en Macondo', incluido en 'De musgo y piedra')
"Somos en síntesis una pequeña gran familia de marcianos a los que también nos gusta colaborar de vez en cuando en los distintos proyectos que se van desarrollando. Jesús Palmero y Cristina Pimentel tienen un gran amor por la literatura y la música, así como por el arte en general que quieren expresar a través de su editorial mostrando los talentos que se encuentran, sobre todo, en la comarca y también fuera de ella. Me siento enormemente agradecida de que apostaran por mí y me permitieran, también a mí, hacerlo", aclara esta poeta, que está haciendo incursiones en el ámbito de la narrativa, sobre todo en el relato corto, algo que le parece difícil, porque le obliga "a sintetizar mucho la historia que se va a contar y la pone en peligro corriendo el riesgo de crear una historia demasiado plana o excesivamente enmarañada".
Reconoce que, cuando escribe narrativa, se apoya mucho en su faceta poética, con lo cual trata de llevar a la prosa algo que originariamente podría estar escrito en verso, manteniendo así la fuerza del relato. "Escuché decir una vez que un relato es bueno cuando se consigue atrapar al lector con las dos primeras líneas y no dejarlo ir en las dos últimas", sintetiza Mari Paz, quien se define como buena lectora y clásica en lo referente a la poesía, porque para poder escribir, según ella, "uno primero tiene que leer, activar las emociones derivadas de historias, poemas o cualquier otro tipo de obras".

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Salamanca de cielo azul y luz dorada

Como si se tratara de un ritual, viajo a Salamanca en esta época de septiembre, con el regusto aún del verano y el horizonte luminoso, tal vez en busca de alguna quintaesencia que me haga vibrar (danzar), quizá simplemente para recrearme en otros tiempos, que, como las oscuras golondrinas de Bécquer, ya no volverán (sobre todo aquellas que aprendieron nuestros nombres) porque todo pasa, todo transcurre a la velocidad del rayo, el rayo que no cesa, el rayo verde que taladra la retina de mi memoria, de mi memoria afectiva. 
Ciudad-Tormes

El tiempo, ay, que no nos da tregua. Y camina, enroscado, por los acantilados de la vida/muerte. 
Me encanta la luz (he de confesarlo cual buen feligrés), la luminosidad, que es vida, fuente de energía. Y me entusiasman esos cielos despejados, azulísimos, que uno quisiera tocar, acariciar, como un pintor paladea sus cuadros con la paleta de sus colores.
Salamanca es cielo y luz, al menos en verano. Cielo azul y luz dorada, como las piedras de sus edificios. 
Salamanca es carne y alma, un mapa afectivo al que vuelvo una y otra vez, acaso con la esperanza de re-encontrarme con el estudiante que allí fui, porque en verdad uno nunca ha dejado de ser estudiante. Al decir esto, es inevitable que me asalte Espronceda, quien fuera amigo y valedor del escritor berciano Gil y Carrasco, con sus versos: 
"En Salamanca famoso/ por su vida y buen talante, / al atrevido estudiante/ le señalan entre mil;/ fuero le da su osadía,/ le disculpa su riqueza,/ su generosa nobleza,/ su hermosura varonil".
Salamanca me acogió en mi época estudiantil (ya en mi última etapa, o por mejor decir, en mi época post-licenciatura). Y la disfruté mucho. 
Allí conocí y entablé buena amistad con alguna gente, entre otros con Agustín de Burgos y Abel Brieva, con quienes he seguido, incluso en la distancia, manteniendo algún contacto. 
Esculturas de Venancio Blanco
Agustín vive ahora en su tierra oropesana de Toledo. Y Abel anda por Leiden, en Holanda, después de haber vivido en Alemania, en Newcastle (creo recordar) y aun en la localidad galesa de Aberystwyth, que tuve la ocasión de visitar en el año de 2002. Un sitio estupendo para perderse durante unas semanas en verano, que es para uno la estación más lírica del año, allí y acá. 
Como lo es en Salamanca, donde a principios de este mes celebran sus fiestas y ferias, taurinos y charras que son ellos y ellas. Un motivo, como cualquier otro, para acercarse a esta ciudad, por la que siento tanto afecto. 
En esta ocasión los conciertos, que sí estuvieron bien en la plaza mayor (una belleza apetitosa y hasta comestible), no fueron lo más importante del viaje, sino quedar con uno de los grandes poetas de la ciudad. 

...Sé que el amor y la saliva
son una misma cosa entre
los colmillos filosos.
Sé que la lengua y los insectos
usan yesca aun en verano...
 (Vicente Rodríguez Manchado, 'Bajo otra luz, la última')


Hablo, cómo no, de Vicente Rodríguez Manchado, con quien había entablado algún contacto a través de las redes hace tiempo. Pero que, en un inicio, no estaba previsto que fuera a ver. Me alegra, en todo caso, que hayamos coincidido, que nos hayamos visto, que hayamos, creo también, congeniado. 
Casino de Salamanca
Vicente ejerció sin duda como un excelente cicerone y me re-descubrió la ciudad, al menos una parte de la ciudad, adentrándome en lugares como el casino (maravilloso espacio) o bien en el jardín y el museo dedicado al gran artista Venancio Blanco, a quien Vicente tuvo la ocasión de saludar en el casino. 
Agradezco a Vicente su hospitalidad, su cercanía, su verbo, tan lleno de sabiduría, de poesía, porque él es un poeta con mayúsculas, un poeta que lo sería, siempre, incluso aunque no publicara, lo que no es su caso, porque no sólo ha escrito y escribe bien sino que ha sido premiado y publicado. 
De la mano de Vicente (habida cuenta de que daba un recital en uno de los bares salmantinos, el Serendípity, para más señas) tuve la oportunidad de conocer a algunos amigos suyos como Mari Ángeles (rapsoda), Maribel (artista) y Fernando (catedrático de la Universidad de Salamanca y poeta). 
Vicente en recital
Las charlas con Vicente, al amor de unas cervezas o unos vinos (los pinchos que no falten), fueron instructivas y estimulantes. Me gustó sobre todo la terraza de El Quijote, un huerto epicúreo poblado por pajaritos en el que puede conversarse sin ruidos. Tuve la sensación de que ya nos hubiéramos conocido en otra época. 
Vicente tuvo el privilegio de conocer al maestro Torrente Ballester, pues el escritor gallego, afincado en Salamanca, llegó a darle clase en el Instituto Torres Villarroel, creo recordar, donde Vicente estudiara el Bachiller. 
Era, según él, un profesor atípico, asistemático (como no podía ser de otro modo) pero excelente. Lo que más le gustaba de su clase era cuando contaba anécdotas acerca, por ejemplo, de Valle-Inclán. 
Las anécdotas eran la esencia de sus clases. Por desgracia, a la mayoría de estudiantes no les interesaban, salvo a él y cuatro más. Con el paso de los años, llegó a tener cierto trato con Don Gonzalo, el autor de 'Los gozos y las sombras' y 'La saga/fuga de JB', que es puro realismo mágico, con ese territorio mítico de Castroforte del Baralla donde desaparece la reliquia del Cuerpo Santo. 
Recuerdo haber visto, una vez, a Torrente Ballester en el café Moderno de la ciudad a orillas del Tormes. El Moderno, donde trabajara de camarero durante una temporada el amigo Agustín, era un sitio estupendo para tomarse cafés-bombón. Y tomarse una cerveza en noches de blanco satén. Ahora que me da por repensarlo, los bares en Salamanca, que suelen estar hechos con esmero, son toda una institución. Y atraen mucho a los estudiantes de toda España y aun de otros puntos de la geografía internacional. 
Vicente es un enamorado de su ciudad, que conoce bien y en profundidad, aunque por momentos le gustaría irse a vivir a otro lugar, como la ciudad de León, que lo tiene seducido, porque esta ciudad, en su opinión, dispone de más espacios verdes que Salamanca. Y a Vicente le gusta el verdor, los espacios donde sentarse a escribir, como es el caso del jardín poblado de esculturas de Venancio Blanco, un lugar muy bello desde el que se tienen buenas vistas a la catedral.
Vicente, ahora que nos hemos conocido, estaremos en contacto. Además, tenemos amigos y amigas en común. Como tú mismo me dijeras. 
Qué bueno. 

martes, 12 de septiembre de 2017

La fragua literaria leonesa: Vanesa Díez

Cultura cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Vanesa Díez: "León es una provincia culturalmente riquísima"

Manuel Cuenya | 12/09/2017 - 16:00h.

La narradora Vanesa Díez, autora de 'La vieja del monte', está ahora con un proyecto con una editorial madrileña. Y, por otro lado, sigue escribiendo el tercer volumen de 'Colinaverde', además de dos proyectos con Noelia García Hernández.

Imprimir
Enviar por correo
FacebookTwitterGoogle +Menéame
Votar noticia Vota
Maestra vocacional, Vanesa Díez es asimismo contadora de cuentos. Recientemente, ha publicado 'La vieja del monte', ilustrado por la artista Noelia García Hernández.
Como leonesa, a quien le encanta su ciudad y su provincia, cree que el pueblo leonés está acostumbrado a sufrir, de un modo constante, injusticias y despropósitos, lo que hace que sus habitantes tengan "una visión quizá más crítica de la vida y en ocasiones plagada de humor y de ironía, también en la literatura", apunta Vanesa, que vive feliz en la montaña central de León, disfrutando de todo lo bueno de la tierra, "cuna de grandísimos escritores... una provincia culturalmente riquísima, no sé si habrá otra con más escritores por metro cuadrado", apostilla esta narradora a la que le entusiasma todo o casi todo de la escena literaria leonesa, sobre todo la poesía y la llamada o mal llamada literatura 'infantil', según ella. "No sé muy bien en qué se basan algunas editoriales para etiquetar algunos libros como 'infantiles'. Por ejemplo, hay auténticas joyas supuestamente infantiles que me parecen una delicia para adultos, como 'De profesión fantasma', 'El fabricante de lluvia', 'Hugo', 'La bruja Mon', 'Elmer', 'El Grúfalo'...".
Vanesa Díez comenzó a escribir de un modo creativo desde muy pequeña,  "como la mayoría de los que escribimos", aunque no recuerda el momento exacto. "Escribía cuentos, obras de teatro...Sí que tardé en guardar lo que escribía. Lo más antiguo que conservo son poemas que escribí a partir de los catorce años", rememora, consciente de que sus padres, que siempre fueron grandes lectores, influyeron de una forma definitiva para que se despertara su amor por la literatura, aunque quizá también haya tenido algo que ver, en menor medida, el hecho de haber nacido en León.
Cree que su profesión de maestra está íntimamente relacionada con la literatura, porque –en su opinión– los maestros y maestras viven rodeados de niños y de niñas, y el cuento es el medio de comunicación más natural y efectivo con la población infantil.
"No sé muy bien en qué se basan algunas editoriales para etiquetar algunos libros como 'infantiles'. hay auténticas joyas supuestamente infantiles que me parecen una delicia para adultos"
Incluso las madres y los padres, a la hora de explicar cualquier cosa a sus niños pequeños, utilizan un tono y unas formas propias de los cuentos. Cuando crecen, la literatura se convierte en una ventana inmensa a través de la que pueden observar otros mundos, otras vidas... El cuento va (o ha de ir) unido a la labor de crianza desde el primer día", explica Vanesa, devota de autores como el escritor e ilustrador estadounidense Arnold Lobel o la poeta española Gloria Fuertes, que le parecen, entre otros muchos, imprescindibles.
Las tradiciones literarias leonesas
Autora de libros como 'Un lugar llamado Colinaverde' y 'Casos y cosas de Colinaverde', Vanesa está recopilando en la actualidad todo lo que se escribe en leonés, "que cada vez es más y una delicia para el alma".  Y entre estas recopilaciones se halla 'La vieja del monte', acerca de un personaje de la mitología leonesa, que también tiene sus homólogos en otros lugares de Europa.
Cuenta su creadora que 'La vieja del monte' "no es un tratado acerca del mito de La Vieja", tampoco es una fuente infalible de documentación, sino una visión divertida de lo que le pudo ocurrir una mañana a La Vieja mientras iba de paseo con su Lobo.
"Esa parte del cuento está escrita en verso, imitando a las antiguas retahílas. Después, hay una sección con varias curiosidades, adivinanzas, refranes...Un pequeño recorrido turístico donde La Vieja nos habla de Los Grandes Árboles, ejemplares curiosos o especiales que merece la pena ir a visitar. Y, por último, unas recetas tradicionales muy, muy fáciles de hacer para toda la familia".

(Puedes seguir leyendo esta fragua en ileon.com