Páginas vistas en total

miércoles, 17 de octubre de 2018

Ayanta Sánchez Barilli

Anabel Robles, quien fuera excelente compañera en la Escuela de Cine de Ponferrada, me comunica que Ayanta Sánchez Barilli ha quedado finalista del Premio Planeta, el más sustancioso, en lo tocante a guita, que existe en España. Y uno se alegra de que Ayanta (rapaza de trato agradable) lo haya ganado, aunque no haya leído su novela, Un mar violeta oscuro, porque tuve la ocasión de conocerla (incluso compartir mesa y mantel en más de una ocasión con ella) allá por la década de los dos mil, cuando la ya fenecida Escuela de Cine estaba en pleno funcionamiento. 
Una escuela que en realidad era un título propio de la Universidad de León, hasta que dejó de serlo. No resulta nada fácil mantener una Escuela de Cine. Y al final se fue al traste. Pero este sería otro cantar de los cantares. 
Ayanta, en primer término a la derecha con Gonzalo Suárez, en el Campus de Ponferrada (a la izquierda, en la primera fila Eduardo Keudell, y al fondo a la izquierda, José Luis Carretero, otrora gerente del campus)

Y ahora nuestra protagonista es Ayanta, la hija de Fernando Sánchez Dragó, a quien todo el mundo identifica por sus libros, sus programas como El mundo por montera: http://www.rtve.es/alacarta/videos/personajes-en-el-archivo-de-rtve/milenarismo-fernando-arrabal-mundo-montera-1989/2135585/ (memorable el de Fernando Arrabal y el milenarismo, y por supuesto los dedicados al colosal filósofo Gustavo Bueno, magnífico profesor, puedo dar fe de ello) y a veces sus salidas de madre. 
Cabe recordar incluso, como él mismo dijera, que llegó a conocer el Bierzo de primera mano, pasando algún verano de su infancia en Albares de la Ribera (fabulación o realidad, Sánchez Dragó llegó a decir algo así). O a lo mejor uno lo ha soñado.
Albares de la Ribera, dicho sea de paso, es la cuna de dos grandes cineastas, a saber, Chema Sarmiento y Gabriel Folgado (Beli), quien fuera alumno de la Escuela de Cine. Y ahora imparte clases de cine en la Universidad de la Experiencia en el Campus de Ponferrada. También en Albares nació mi abuelo, Antonio Robles (El Chulo, el sastre). Habría que preguntarle de nuevo al autor de La España mágica por Albares.
Daniel Goldstein
En todo caso, el padre de Ayanta también ha estado en el Bierzo, eso seguro. Y la propia hija solía venir al Bierzo, con motivo de la Escuela de Cine, de la mano de nuestro director honorífico (y honorario) Gonzalo Suárez, cineasta por el que sentía devoción, sobre después de ver
Remando al viento, donde revisita el mito literario de Frankenstein inventado por Mary Shelley. Una película, en mi opinión, bella y cautivadora. Con la música de Vaughan Williams, la Fantasía de Thomas Tallis, incluida en su banda sonora (el sonido es de dos grandes, Daniel Goldstein, ya fallecido, y Ricardo Steinberg, con quienes mantuve bastante trato, sobre todo con Steinberg, a quien también invitara a las Tardes de Cine en Bembibre). Y la dirección artística de Remando al viento corresponde a Wolfgang (Chinín para los conocidos y amigos) Burmann, de la conocida saga alemana de artistas (su hermano es director de foto de cine). Un tipo realmente entrañable, Chinín, muy lúcido, quien me contara, entre otros muchos asuntos, cómo es/era Almodóvar, con quien trabajara por ejemplo en La flor de mi secreto. 
Gonzalo Suárez (a la izquierda Mapi Galán y Ayanta Barilli)
Si bien Gonzalo Suárez, a quien no veo y saludo desde hace años, es autor de otras películas singulares como Don Juan en los infiernos (en la que figura Ayanta Barilli), El portero o El detective y la muerte (basada en un cuento de Hans Christian Andersen, con la intervención de la ponferradina Mapi Galán, que también estuvo en la Escuela de Cine de Ponferrada y en Tardes de cine en la villa del Benevivere). 
Gonzalo Suárez también es literato y autor de libros como Ciudadano Sade, que él mismo me obsequiara. 
Al final, Ayanta es un buen pretexto para hablar de otra mucha gente del mundo del cine, del arte. 
Pues eso, que Ayanta, la directora de casting de Oviedo Express (otra peli de Gonzalo Suárez), en la que también interviene el leonés Carmelo Gómez (actor fetiche del cineasta o cineostia, como él mismo diría, ovetense), solía venir a  Ponferrada. Y hasta recuerdo alguna cena/velada con ella, Gonzalo Suárez y este humilde servidor de ustedes (esto de servidor suena a sirvienta o sirviente, no me hace gracia, así que podría eliminarlo). 
Con Gonzalo Suárez en Campus de Ponferrada
Debo confesar (parezco todo un seminarista) que, si bien conocía la faceta de Ayanta (que toma su nombre de una localidad de la India, país que apasiona a su padre) como actriz, a las órdenes del propio Gonzalo Suárez (apasionado de la figura y la obra del cineasta Sam Peckinpah) y Emilio Martínez Lázaro, entre otros, o colaboradora en programas de tele o radio, por ejemplo, no recordaba que escribiera, que publicara libros. Pero bueno, será mi amnesia que no me permite recordar como debiera. 
Chinín Burmann
Y en todo caso, ya lo anunciaba en mi anterior post en este mismo blog, una cosa es la literatura con mayúsculas, la pura literatura, y otra bien distinta es la literatura industrial. A lo mejor me estoy metiendo en camisas de once varas. Y resulta que Ayanta es una excelente narradora, una estupenda novelista. Habría que leer en todo caso su libro. 
A quien sí recuerdo (ahora me ha vuelto la memoria, aunque no sea la memoria de Funes, el personaje borgiano) es a la extraordinaria habanera Zoé Valdés como flamante finalista del Premio Planeta con una obra melodramática titulada Te di la vida entera. Una narradora solvente, sólida, la Valdés, que siempre me ha entusiasmado. Así que ahora nos queda leer a Ayanta Barilli, aunque nuestro amigo periodista, escritor y gran radiofonista José Luis Moreno-Ruiz, en tiempos conductor del programa Rosa de Sanatorio en Radio 3 (auténtica escuela de aprendizaje en lo musical y lo poético/narrativo), se encargue de arrear estopa (no sin razón, quede clarín clarete) escribiendo -casi descojonándose-, que una hija de Sánchez Dragó es finalista del Planeta. "¡Más basura, esto es la guerra!", añade Moreno-Ruiz. http://www.periodicoelbuscador.com/jose-luis-moreno-ruiz-sera-encargado-cerrar-esta-edicion-tardes-literarias-bembibre
http://cuenya.blogspot.com/2010/01/jose-luis-moreno-ruiz-y-su-rosa-de.html
Llegué a conocer a Ayanta, le digo a Moreno-Ruiz. Y entonces me contesta que "es posible que haya escrito un buen libro, no lo rechazo. Pero parece evidente una vez más, en este país, el peso del apellido a la hora de repartir los dineros. Oligarquía cultural". Sin duda, la oligarquía cultural, y aun otras desgracias de oligarquías, están bien instaurados en nuestro país de paisitos. 

lunes, 15 de octubre de 2018

Lectura y escritura, esenciales

Muchas gracias, Mar Iglesias, por esta estupenda entrevista en La Nueva Crónica acerca de los cursos/talleres de escritura creativa que vengo impartiendo, como bien señalas, desde hace casi 20 años, en un principio en la Escuela de Cine de Ponferrada, como materia para el alumnado de la especialidad de Guion Cinematográfico. Y posteriormente como cursos/talleres de extensión universitaria en la ULE. 
Veinte años, ay, son muchos años en la vida de una persona, Y uno se da cuenta del paso del tiempo cuando ya ha alcanzado el medio siglo, incluso antes de llegar a esta etapa. La vida vuela. Pero esto daría para mucha reflexión, incluso para un ensayo. El tiempo es oro, la sangre de quien escribe, también.
En efecto, la escritura creativa, aparte de un arte, se aprende con la práctica, con entrenamiento, leyendo y escribiendo sin parar. Y escribir requiere de todo el tiempo del mundo, incluso cuando uno está paseando (cual filósofo peripatético), o cuando nos ponemos a fregar los cacharros. Aunque mejor sería que dijéramos: "lavando los cacharros", porque en México el término fregar es otra cosa.  
Qué rica es nuestra lengua en sus diversas modulaciones por el mundo adelante. 
Hispanoamérica como manantial lingüístico riquísimo, tierra fértil en la que poder cultivar no sólo frijoles y maíz, sino palabras a esgalla. Tal vez por eso Valle-Inclán, por ejemplo, quiso darle un repaso, en el buen sentido del término, a la lengua española, desde Norteamérica a Sudamérica, en esa obra titulada Tirano Banderas (Novela de tierra caliente)
La escritura creativa amerita de muchas lecturas. La lectura como algo esencial, insustituible. La lectura como algo activo, creativo (mejor dicho, constructivo). Algo así llegó a decirnos otro grande, un magnífico inventor de lenguaje, Umbral, a quien nunca llegaron a admitir en la Real Academia de la Lengua. Manda cullons. Cómo está el patio. Los beneficios de la lectura y la escritura (siempre interrelacionadas) son muchos y muy saludables. La escritura, como sabemos, también cumple una función terapéutica, curativa. Nos ayuda a mantenernos en activo. 
Quizá sea necesario un don, un talento, para escribir. Pero lo mejor es que la escritura nos pille trabajando, leyendo, porque unas palabras, unas frases nos llevan a otras. Y así, en este plan. El lenguaje es pensamiento. No lo olvidemos. En definitiva, que la escritura tiene que fluir, tal vez como un río que va a dar a la mar. Pero para que eso ocurra hay que dedicarle miles de horas, todas las que podamos. O sea, que, como todo lo valioso, la escritura cuesta. Y mucho. Cuesta y vale, aunque la literatura en estado puro no llegue a cotizar en el mercado (alguna como la que produjera Rulfo, Gabo o Cortázar, tres pesos pesados, sí llegó y ha llegado a cotizarse). Y sólo lo haga la mediática, la que fabrican las macro-editoriales con claros intereses de venta al por mayor. Porque una cosa es la literatura en mayúsculas y otra la literatura industrial. 
 Cualquiera podría atreverse a contar una historia. Todos tenemos historias que contar. Pero lo importante es cómo las vamos a contar para que interesen a los lectores/as. Lo esencial, aun antes que el contenido, es el continente, la forma, el estilo. Por eso hay que practicar. Hacer ejercicios de estilo. Narrar incluso la misma historia desde diferentes puntos de vista, con diversos narradores, con varios tonos y registros lingüísticos. 
Para que nuestros escritos tengan enganche, chispa (aparte de aderezarlos con humor, con fuerza, con fluidez, con sencillez incluso, no exenta de lirismo) deberíamos narrarlos como si volviéramos a contarlos de nuevo, como si fuera la primera vez que los contáramos a alguien. Que nuestros lectores/as tengan al menos esa impresión. Ahí reside parte de la magia. O del misterio. Eso creo. 
Escribir con lenguaje sencillo, como lo hiciera Delibes (léanse por ejemplo Las ratas, El Camino o Los santos inocentes), puntuando de un modo adecuado, correcto, para que no nos asfixiemos, ni ahoguemos a los lectores.  Por eso, deberíamos insistir en la corrección no sólo orto-tipográfica sino de estilo. Y para eso hay que leer y leer, escribir y escribir. Además de tener la inquietud por aprender, por mejorar, siempre. Sólo con humildad y mucha inquietud lograremos nuestro propósito. Pero hay que quererlo de veras.
Si bien en la época actual se lee más que nunca, también es cierto que se leen cosas harto insustanciales, o que ya están redichas, que no aportan nada, o poca cosa. Uno se pregunta a menudo para qué se escriben tochos de más de 500 páginas, cuando uno podría decir eso mismo (o mejor, qué pretencioso) en 50 o 60 páginas. Si escribes bien 50 páginas, recuerdo que llegó a decir Umbral (que escribió muchísimo y bueno), ya podrías consagrarte. Siempre que esas páginas tengan chica. Mortal y rosa, del genio Umbral, es sublime en 200 páginas. Y La lluvia amarilla (en 140 páginas)de Julio Llamazares, por poner otro ejemplo, es conmovedora, de principio a fin, pura poesía, pura literatura. 
El propio Rulfo no llegó a las 500 páginas publicadas en toda su vida. Y está considerado como uno de los más grandes escritores de la Historia de la Literatura. 
Ahora, desde hace unos años, se lee más que nunca y se escribe más que nunca. Pero eso no quiere decir que seamos más listos (hay evolución y también involución) y leamos y escribamos mejor que en otros tiempos. 
Resulta en todo caso harto complicado la proeza conseguida por Cervantes con su Quijote. O lo que lograra Shakespeare con sus obras teatrales. Y para finalizar me atrevería a decir (a riesgo de meter la pata donde no procede) que hoy interesa más escribir que nunca, acaso porque la escritura podría llegar a reportar beneficios económicos (la lectura, que sepa, no los reporta de momento). Beneficios económicos para las grandes editoriales. Y para quienes gozan del privilegio de estar enchufados el sistema, que conectan con el público ofreciéndole buenas raciones de dopaje escritural. Vivimos en un mundo hipercapitalizado. Mercantilista. Y todo se mide, se cuantifica en dinero.
El dinero como significante que pudre cualquier significado. 
Se tiene una idea equivocada de la inspiración, a mi juicio, porque para escribir, aparte de estar tocado por las musas y/o musos (muso se le dice al gato en mi pueblo, el gato, ay, que es guardián de libros), para escribir medianamente bien hay que quemarse las pestañas leyendo día y noche, escribiendo, también día y noche, revisando y corrigiendo lo que uno escribe, pulirlo, depurarlo (la economía narrativa y la precisión son fundamentales, de esto sabía mucho el maestro Antonio Pereira) hasta el punto de que la escritura funcione, se entienda. Y si emociona y ayuda a reflexionar, entonces estamos ante una escritura artística, una prosa tocada por lo poético.
Por otra parte, creo que deberíamos ser humildes, trabajadores, porque, con humildad, se puede aprender. Deberíamos dejarnos guiar, seguir modelos de escritura, descubrir diferentes escritores y escritoras, hasta encontrar nuestro modo de contar. Trabajar sin parar hasta lograr nuestros objetivos. Aunque los caminos de la lectura y la escritura creativas son inagotables, infinitos, como el propio universo. 

https://www.lanuevacronica.com/como-todo-lo-valioso-la-escritura-cuesta-y-mucho



sábado, 13 de octubre de 2018

Sanfroilaneando


Sanfroilaneando. ¿Qué os parece el título? A veces un simple título encierra todo un misterio, incluso lingüístico/lingual. Los títulos, como los nombres propios, pueden decir mucho. O nada. Y hasta pueden ser embrionarios, fecundos. Un título breve se memoriza fácilmente. Un título en gerundio no sé si resulta enrevesadín. No hay que abusar de los gerundios en la escritura. Pero he tratado de transformar un nombre propio, en este caso el de un santo, en verbo.

Capilla de San Froilán
Nuestros hermanos y hermanas de Hispanoamérica lo hacen con frecuencia. ¿Nos vamos a cafetear?

Me gusta sanfroilanear, que es como decir que me gustar ir a festejar al santo Froilán, nacido en Lugo (Lujo) y fallecido en León. Y por ende patrón de esta tierra galega y de la diócesis leonesa. Hermanadas Lugo y León por este santo, al que le rendimos fiesta tanto en uno como en otro sitio. Y qué siga corriendo la farra, aunque el pretexto sea un santín, quien por cierto anduviera, según cuentan las lenguas, de eremita incluso por la Tebaida del Bierzo. 
No es la primera vez que me asomo (o dejo caer unas letras) sobre San Froilán (Está Froilán. No, yo no soy un pailán). Disculpad esta licencia o gracieta, que hasta tiene su base real. 
Heredeiros da Crus

La realidad siempre superando la ficción. Por mucho que los fabuladores se encarguen en decirnos que se inventan realidades, mundos fantásticos. Sí, está bien fabular, fantasear, sobre todo cuando uno imagina sin cortapisas, como quisiera el marqués de Sade, cuando uno le pone salsa y chispa a la vida, en ocasiones rutinaria y gris, porque las palabras, como dijera Borges (y nos recordara el amigo periodista y escritor Eduardo Keudell en un reciente taller literario/filosófico en Bembibre) son inocentes. 
Muralla lucense

La picardía, el ingenio, la garra se la ponemos nosotros como lectores. Y quizá también como escribidores o componedores de palabras. 
El realismo mágico, que en verdad es un invento galego (con Cunqueiro a la cabeza, además de la estela que nos legara Torrente Ballester en su saga/fuga), se vuelve realismo, sin más, en Hispanoamérica, pues lo asombroso, lo mágico, forma parte de la cotidianidad. Algo así nos recordaba hace una semana en Toreno el dramaturgo berciano Carlos García Ruiz, que imparte clases de teatro en la Universidad de Bogotá, en un mágico-realista país como Colombia, la cuna de Gabo (aunque el Nobel hispano, con raíces gallegas) viviera gran parte de su vida en México, otro país mágico-realista o sencillamente surrealista. 
Madonna mía (que diría un siciliano de Palermo), adónde me ha llevado el santito Froilán. 
Pues eso, que, en llegando estas fechas, a uno le da por sanfroilanear. Y este año abrimos boca en León, en el Reino Llionés, con algunos conciertos en la plaza de la catedral. Y cerramos (cerré, que el plural mayestático no queda del todo bien aquí) con otros en Lugo, "Lujo", como dijeran los revulsivos músicos Heredeiros da Crus en la plaza Horta do Seminario de la capital lucense. 
Plaza do Campo-Lugo

Como entrante, León nos recibió (qué manía con el plural mayestático, aunque aquí podría tener cabida) con el Festival del Reino de León y unos conciertos fantásticos, fabulosos (utilizo intencionadamente estos adjetivos, ahora también se dice fenomenales, imagino que por contraposición a esenciales, ¿verdad?). En la misma plaza de la bella catedral leonesa pude ver/escuchar a la legendaria banda galega Milladoiro, que en el mes de julio de este mismo año había tenido la ocasión de presenciar en el mítico Festival de Ortigueira (cita ineludible) y a la bretona banda de gaitas Bagad Kemper (a la que también he podido escuchar en vivo y en directo en más de una ocasión en el susodicho Festival Internacional de Música Celta de Ortigueira).
Bagad Kemper en León
¿Alguien me pude explicar qué es la música celta? ¿Acaso la Bagad Kemper no tocaba, aparte de las gaitas, una especie de cornamusas, como me recordara el poeta salmantino-leonés Chema García? ¿Y las cornamusas no son romanas? Qué curioso, Chema, que nos encontráramos viendo este concierto en León. 

La verdad sea dicha me encantó el concierto de la Bagad Kemper, su fuerza musical cuasi sísmica. Qué poderío. Con cerca de cuarenta músicos, creo recordar, sobre el escenario.
Milladoiro en León
Por su parte, también me gustó 
Milladoiro, incluso más que en el pasado festival de Ortigueira, tal vez porque en León (tierra hermana de Galiza, pues perteneció a la Gallaecia, según nos contara el veterano líder de Milladoiro) tocaron algunos temas gloriosos de bandas sonoras como 'La mitad del cielo', del cineasta Gutiérrez Aragón, con quien por lo demás coincidiera en La Habana, de la mano de Alquimia Peña, estupenda mujer, y directora de la Fundación del Nuevo Cine latinoamericano, a la que le he dedicado algún artículo. 
Y el pasado jueves me encaminé a Lugo para asistir a los conciertos de los mencionados Heredeiros da Crus. Y sobre todo de la Fanfare Ciocarlia, que actuaban en la plaza de Santa María (donde se halla la catedral), aun antes de que finalizara el concierto de Heredeiros. Creo que no deberían solaparse eventos, conciertos, al menos en un sitio como la ciudad amurallada de Lugo, que tampoco tiene tanta población. 
A la Fanfare Ciocarlia (la fanfarria u orquesta de instrumentos de viento, la orquesta del ruiseñor, pues eso significa Ciocarlía) la recuerdo acompañando, junto con otras bandas como las Voces Búlgaras o Taraf de Haidouks (otro grupo musical magnífico), a Goran Bregovic en algún concierto hace años. Y hasta participaron, creo recordar, en el banda sonora de Tiempo de gitanos, de Emir Kusturica. 
Y luego tuve la ocasión de ver a la Fanfare en el Festival de Ortigueira a principios de los 2000. Incluso llegaron a actuar en la sala La Vaca no hace tantos años en Ponferrada, lo cual que escribí un artículo para La Nueva Crónica. Y ahora, mañana domingo, vuelven a dar concierto en la capital del Bierzo. O sea, que estamos de enhorabuena, porque se trata de una banda que no deja indiferente a nadie. Y esto pude comprobarlo el pasado jueves en Lugo, ante un público no demasiado numeroso pero entregado en cuerpo y alma a los sonidos balcánicos de esta Fanfare, de estos extraordinarios músicos gitanos, romaníes, provenientes de ese país exótico y lejano de la Europa del Este llamado Rumanía, que he podido visitar en dos ocasiones. 
Me chifla esta música gitana, lo reconozco, que podría llegar a resucitar a un muerto. No en vano, comenzaron actuando en bodas y funerales en su país. Una música apropiada para fiestas de pueblo. Hay algo en su música, en su modo de interpretarla, que me devuelve a mi pueblo, a mi útero, de otro tiempo, de mi época infantil/juvenil, cuando Noceda era un poblado tribal. 
Fanfare Ciocarlia en Lugo
Una maravilla volver a disfrutar de la Fanfare. Qué prosiga el San Froilán y uno pueda continuar sanfroilaneando. 
En Lugo he tenido la oportunidad de presenciar conciertos de los Corizonas (Coronas en fusión con Arizona Baby, dos bandas que me entusiasman), Budiño y Kepa Junkera, Omara Portuondo, Susana Seivane, Berrogüeto, Antón Reixa, Bebe, Santiago Auserón, Rosendo, Amaral, Siniestro Total, Los Tigres del Norte, Los Planetas, María del Mar Bonet, el senegalés Ismaël Lö,  incluso al grupo Dielas, comandado por el actor y músico Luis Tosar, o el propio Goran Bregovic, acompañado de las Voces Búlgaras, que actuara el pasado año. Por poner sólo algunos que recuerde. 
Lástima que este año, ayer mismo, me perdiera a Marky Ramone, que a buen seguro fue un concierto memorable. 
Y como no sólo de nutrientes musicales vive un ser humano, uno puede acercarse, si así lo tiene a bien, al restaurante O Xugo a tomarse una ración de pulpo a feira o bien unos callos con garbanzos, exquisitos, regados con un vino. Cual si regresáramos a nuestra época de tratantes/feriantes de ganado. Si estamos en ferias, habrá que feriar, ¿verdad? Ahora que lo pienso, O Xugo está al lado del parque Rosalía de Castro. Y no puedo evitar volver a la poesía de Rosalía: Negra sombra, que es ritmo, música (con versiones de nuestro paisano Amancio Prada o Luz Casal y Carlos Núñez, entre otros). 



Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.