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martes, 5 de mayo de 2015

La fragua literaria leonesa: Aldo Sanz


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La Fragua Literatia Leonesa

Aldo Sanz: “Ildefonso Rodríguez es sutil y rotundo en la expresión"

Manuel Cuenya | 05/05/2015

El poeta Aldo Sanz, autor de 'La mano en el río', editado por el ILC, está ilusionado acabando de escribir un libro titulado 'Hay una calle' a la vez que ordena su obra ya publicada para próxima edición/reedición a través de Héctor Escobar.

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Aldo Sanz. Foto: Nino Cabero
Aunque nacido en la ciudad de Barcelona, Aldo Sanz es un poeta leonés con raíces en Salamanca, Valladolid y por supuesto León, donde vive desde que era un niño. Su abuela materna procedía –aclara él– de un pueblecito de Salamanca, lindando con Portugal, su madre nació en un pueblo vallisoletano, y la familia de su padre es toda de León. En cualquier caso, Aldo no cree en los regionalismos, es más, le horrorizan. Y si se siente seducido por la "marca mediterráneo" no es –apostilla– por que naciera y viviera en Barcelona durante algún tiempo, sino por haberse acercado a la obra de Eugenio Montale, o al paraíso-infierno de Lawrence Durrell. Por tanto, sus influencias en lo literario van más allá de las regiones, habida cuenta de que son influencias culturales. En este sentido, Aldo dice que se nutre sobre todo de lo que lee, reconociendo la influencia de los autores señalados y otros tantos como Paul Celan ("su concisión, su sorpresa, su dureza"), José Ángel Valente, T.S. Eliot, los poetas centroeuropeos de entreguerras o William Carlos Williams. "Creo que éstos son los principales, en una cosa fundamental. Son los que realmente me ordenan el magma poético que pueda tener. Pero no creo que sólo sean los poetas los que pueda reconocer como 'maestros'. También están los pintores", precisa Aldo, convencido de que  el recorrido de la pintura, desde principios del siglo XX, va parejo al de la escritura. Por eso, se encuentra muy bien "inyectándose en vena" imágenes de los trabajos de Willem de Kooning, Clyfford Still, Fernando Ampudia o Herminia de Lucas. "Me apropio de sus sugerencias al contemplar sus obras, renuevo cada día el pacto silencioso de amistad entre la pintura y mi poesía". Una poesía que él mismo se atreve a calificar como 'encriptada' en cuanto que no se atiene a un discurso homogéneo. Por tanto, no se trata la suya de una poesía discursiva, tampoco existencialista ni reivindicativa. En un inicio, "in illo tempore, que es como comienza la Secuencia Sancti Evangeli, en el ritual romano", Aldo se define como muy machadiano, y cree que todavía lo sigue siendo cuando se enfrenta a descripciones paisajísticas. "Pero a lo mejor no soy machadiano y la influencia me viene de los trabajos de la Escuela de Vallecas, que sí recogen a Machado", puntualiza, a la vez que recuerda cómo, en los años setenta, el poeta Ildefonso Rodríguez le incitó, entusiasta, a que leyera con atención a Ezra Pound y a T. S. Eliot. A partir de ese momento, a Aldo le dio una vuelta la cabeza produciéndose un giro de 360º en su modo de encarar la poesía. Ildefonso Rodríguez pasó a ser su maestro, su "miglior fabbro personal", confiesa Aldo, que ya había escrito fragmentariamente un libro ('RRa'), y la obra de Eliot y la de Pound le obligaron a profundizar en la fragmentaci de los textos.
"Renuevo cada día el pacto silencioso de amistad entre la pintura y mi poesía".
La influencia de Ildefonso Rodríguez
Aparte de su maestro Ildefonso Rodríguez, "sutil y rotundo en la expresión y dominador de un amplio abanico de técnicas literarias", al que considera gran innovador de la poesía, Aldo es consciente de que la tierra leonesa es pródiga en narradores y poetas. Y lo que le parece más significativo es que se están haciendo trabajos impresionantes desde puntos muy dispares de la lírica. Aparte de los escritores  reconocidos, con obra ya estudiada y difundida, como Gamoneda, Colinas, Mestre, o los llamados "leoneses de Chanverí", según Aldo, hay un número importante de poetas que están desarrollando una obra con mucho peso específico: "Tomás Sánchez Santiago o José Luis Puerto (que no son nacidos en León) excavan muy profundamente en una tradición de poética castellana. Víctor M. Díez, aparte de ser un activista cultural rodeado de focos y merecidos aplausos, enfoca su poesía por las sendas de la ciudad, de la polis. Quizás un estudio serio de sus trabajos, tendría que partir de Charles Baudelaire. Es muy interesante esa lírica que trabaja diluyendo el 'yo' personal en el 'nosotros' ciudadanos. Hay otra rama poética que es la reivindicativa y en esa rama está sin ninguna duda destacando Felipe Zapico. De los poetas algo más jóvenes no he leído lo suficiente como para poder emitir un juicio honrado", resalta Aldo, que se quedó sorprendido cuando hace un tiempo, en el transcurso de un acto poético en León, una señora que estaba a su lado le dijo a su compañera: "Santo cielo, últimamente salen poetas hasta debajo de los 'principia'".
(puedes seguir leyendo esta fragua en este enlace): 

http://www.ileon.com/cultura/051023/aldo-sanz-ildefonso-rodriguez-es-sutil-y-rotundo-en-la-expresion

martes, 28 de abril de 2015

La fragua literaria leonesa: Fernando Montes

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La Fragua Literatia Leonesa

Fernando Montes: "León y Galicia se acercan mucho a la visión del realismo mágico"

Manuel Cuenya | 28/04/2015

El profesor, narrador y bloguero Fernando Montes, autor de 'Filandón negro', ha escrito una obra de teatro de contenido profundamente crítico y ahora está escribiendo un libro de poemas.

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El profesor, narrador y bloguero Fernando Montes, que realizara su tesis doctoral sobre Henry David Thoreau y Nietzsche, confiesa su admiración por estos autores –en realidad sus referentes la hora de entender el mundo y la literatura– entre los que existe gran afinidad, como demostrara Fernando en su trabajo doctoral. "Lo más importante que me han enseñado ambos es que no podemos establecer una frontera rigurosa entre el arte y la vida. El uno se nutre necesariamente de la otra o, de lo contrario, nace muerto", precisa el creador de 'Filandón negro (cinco cuentos y medio)' (Eolas Ediciones, 20014), una serie de relatos que aúnan la tradición del filandón leonés y la novela negra americana, que podría leerse como un conjunto de historias independientes, pero también como una sola historia. En todo caso, se trata de un libro entretenido, en el que su creador ha buscado la complicidad con sus lectores y lectoras. "Es importante que los lectores se impliquen emocionalmente en los relatos, y que sientan genuina curiosidad por ver en qué para todo", aclara Fernando.
"Creo que el principal cometido tanto del docente como del escritor debería consistir no en dar respuesta (para eso están las enciclopedias), sino en hacer que los destinatarios de nuestra obra o nuestras enseñanzas se planteen las preguntas adecuada"
Cuenta el todoterreno de las letras Ramiro Pinto, en el prólogo de 'Filandón negro', que es un libro socarrón, impregnado de 'humor inglés', que sorprende su lectura y las historias escapan a lo previsible, que estos cuentos desconciertan porque están escritos desde la cercanía, que su autor transforma los detalles cotidianos en algo trágico y cómico.
En el fondo, el sentido del humor inglés, que caracteriza a su autor, tiene que ver, de un modo inevitable, con que Montes haya estudiado a fondo la cultura y la forma de ser de Inglaterra, donde ha pasado largas temporadas. "Aunque también pudiera ser que sea mi forma de ser lo que me ha llevado a interesarme por la cultura anglosajona. El eterno dilema del huevo y la gallina", apostilla este narrador y profesor de inglés, quien reconoce a Ramiro Pinto como un sabio y un  caballero andante tardío, "en un tiempo en el que ya no hay sitio para los caballeros andantes (esto mismo pasaba hace cuatro siglos, cuando Cervantes escribió el Quijote)". En esta línea, Montes agradece a Pinto su implicación con el Ágora Poética aparte de otros eventos culturales en los que él mismo ha tenido la ocasión de participar. "Algo asombroso, que ha contribuido de forma importantísima a hacer popular una forma de cultura  que hasta ahora se consideraba propia de las minorías y las élites literarias", se expresa Fernando a este respecto. "Creo que es fantástico que se divulgue y que la gente acuda, cada vez en mayor número, a disfrutar de ello. Y creo que es una oportunidad magnífica para que den a conocer su obra autores que, de otra forma, estarían condenados al permanente ostracismo y que, sin embargo, muchas veces tienen una gran calidad".
"Lo más importante que me han enseñado Thoreau y Nietzsche es que no podemos establecer una frontera rigurosa entre el arte y la vida. El uno se nutre necesariamente de la otra o, de lo contrario, nace muerto"

Principio de economía narrativa
Como narrador, está convencido de que en un relato no debería haber ningún detalle superfluo o innecesario (lo que se llaman "cabos sueltos"). Y por supuesto es muy importante el elemento sorpresa. "Pero, ojo, sorpresa no equivale a engaño, porque el lector debe experimentar una suerte de catarsis al llegar al desenlace, según él, pero de alguna manera debe intuir que aquel mismo desenlace era lo más previsible. "Tendrá entonces la grata sensación de haber colocado la última pieza de un puzle... No recuerdo ahora mismo quién dijo aquello de 'si aparece un clavo en un relato de novela negra, alguien debe aparecer muerto colgando de él'".





(puedes seguir leyendo esta fragua en este enlace): http://www.ileon.com/cultura/050852/fernando-montes-leon-y-galicia-se-acercan-mucho-a-la-vision-del-realismo-magico

miércoles, 22 de abril de 2015

Jovino Andina



(Artículo publicado hoy mismo en la Nueva Crónica, dedicado a Jovino Andina, que aparece en la foto a la derecha, junto a Mar y Jota en su pueblo de Taramundi). 

Originario de Taramundi -un nombre con sonoridad sublime que invita a soñar y me devuelve a ese espacio mítico que es Trasmundo, tal vez porque lo asocio a Trasmundi o Taramundus-, Jovino Andina Yanes será el próximo invitado a Tardes Literarias en Bembibre, la matria que lo acogiera a finales de los sesenta para impartir clases de Lengua y Literatura. Desde esa época, el autor de ‘Caminos a Santiago por el Bierzo Alto’, ha vivido y trabajado en la villa del Benevivere, siempre implicado con las nobles causas: la enseñanza y la investigación. Como dato curioso, me recordaba hace ya un tiempo que de su pueblo astur, casi galaico, procede la familia de Mariví Lorido, la mujer del actor cubano-estadounidense Andy García así como la familia del cineasta argentino Campanella. 

Aunque Jovino insista en que no es ningún creador (qué difícil resulta por lo demás crear o construir algo), ni escritor, ni nada por el estilo, sólo un simple maestro jubilado, tiene mucho mérito lo que hace el colaborador de la colección ‘Bierzo mágico’, el cual dará una charla el miércoles 22 de abril en la casa de las culturas de la capital del Bierzo Alto. Su afán por saber lo ha llevado a conseguir, con gran esfuerzo sin duda, la colección más completa de ediciones de ‘El señor de Bembibre’, del escritor berciano Gil y Carrasco, al que este año, a resultas del bicentenario de su nacimiento, se le está rindiendo homenaje en toda la provincia de León. 



El asunto es que Jovino, que también ha escrito una introducción a la obra más y mejor conocida de Gil, conserva en su casa cerca de un centenar de publicaciones distintas sobre esta novela romántica, entre las cuales se halla un ejemplar de la primera edición o una que encontrara en Coimbra, además de otras muchas e interesantes, como la que prologara el escritor Ramón Carnicer en Seix Barral, la que hiciera el especialista Picoche para Castalia, la de Cremades en Cátedra, la de Mestre y Muñoz Sanjuán en Austral, la edición escolar debida a un maestro, Rafael Alonso, al que acabaron asesinando durante la Guerra Civil, o bien la edición más reciente del intrépido escritor y periodista Valentín Carrera, que ha participado, asimismo, tanto en las Tardes Literarias como en las Tardes de cine de la villa a orillas del Boeza, sin olvidarnos, por supuesto, de la que le obsequiara su compañero del colegio Menéndez Pidal, el profesor Simón, cuando se jubiló el autor de ‘Leyendas bercianas’. Una labor titánica, la que realizara su colega, al manuscribir de cabo a rabo esta novela.



Quienes así lo deseen podrán ver la colección del profesor Andina sobre las diversas ediciones de esta conocida obra de Gil en una exposición en el Castillo de Ponferrada. Y también será una buena ocasión para verlo/escucharlo en su disertación titulada ‘El señor de Bembibre: 171 años de vida editorial’, que a buen seguro será amena e instructiva, porque Jovino, a quien agradezco, dicho sea de paso, su colaboración con la revista ‘La Curuja’, tiene un buen manejo de la palabra, no sólo escrita sino oral. 

A continuación de su conferencia, procederemos a hacerle una ofrenda floral al ilustre e universal escritor villafranquino en el parque bembibrense que lleva su nombre.

http://www.lanuevacronica.com/jovino-andina