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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Rayuela

Os dejo este artículo publicado hoy mismo en la Nueva Crónica. 

Me entusiasma que el cuarteto Sin Red, integrado entre otros por los artistas leoneses Víctor M. Díez e Idelfonso Rodríguez, le hayan dedicado en el Albéitar (el templo del arte leonés) un homenaje músico-poético al escritor franco-belga-argentino Cortázar en el centenario de su nacimiento.
 
Traductor de la obra del genio Poe, el autor de ‘La vuelta al día en ochenta mundos’, que tanto me hace recordar a uno de sus maestros, Julio Verne, me hipnotizó con su ‘Rayuela’, una obra que descubriera precisamente en París (Del lado de allá), gracias al inolvidable Javier, un catalán lúcido y divertido con quien coincidiera trabajando en el Reino Disney, en una época no precisamente literaria, aunque uno siempre encontraba huecos para echarse algunos poemas de Rimbaud o Baudelaire, además de entrarle a esa antinovela, ‘contranovela’, como le llamara su propio creador, que me sumergió en un mundo lingüístico poderoso, entre lo real y lo surreal, llevado en ocasiones al absurdo, siempre con un extraordinario análisis y sentido del humor, una auténtica revelación, una inmersión en las simas de Oliveira y La Maga, los amantes protagonistas, que nos adentran en ese París fabuloso, artístico, intelectual, donde también hace su aparición una indigente, símbolo de aquella ciudad bohemia, mestiza y pluricultural, que tanto atraía en tiempos a gentes de todo el mundo en busca de gloria o simplemente de un cacho de pan (‘baguette’) que llevarse a la boca.   
‘Del lado de allá’ es su primera parte y escenario, mientras que la segunda parte se desarrolla en la mítica ciudad de Buenos Aires, ‘Del lado de acá’, que es otro espacio bien conocido por Cortázar. Y para rematar esta obra experimental y transgresora el autor de ‘Historias de cronopios y de famas’ nos propone otro juego (de ahí el título), ‘De otros lados’, la tercera parte, constituida por capítulos prescindibles e informaciones que pueden ayudarnos, como lectores y lectoras cómplices, a reconstruir este rompecabezas y entender ciertos misterios que se plantean en sus dos primeras partes.
Es obvio que la obra de este colosal escritor, cuya tumba puede visitarse en el cementerio parisino de Montparnasse, no se agota en ‘Rayuela’ pero a mí me sigue pareciendo una proeza lingüística de gran belleza poética, reflexiva.
De vez en cuando releo algún pasaje como éste: “Se empieza a andar por la vida con el paso pachorriento del filósofo y del clochard, reduciendo cada vez más los gestos vitales al mero instinto de conservación, al ejercicio de una conciencia más atenta a no dejarse engañar que a aprehender la verdad”.

martes, 16 de diciembre de 2014

La fragua literaria leonesa: Ángeles Fernangómez





 cultura
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La Fragua Literatia Leonesa

Ángeles Fernangómez: "Lo que más me gusta es sentirme en mi tierra y con los míos"

Manuel Cuenya | 16/12/2014

La poeta y narradora Ángeles Fernangómez, autora de 'Chupitos poéticos' está escribiendo tres poemarios y acaba de publicar, con otros autores y autoras, 'Dados Circulares y otros relatos polifónicos'

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Ángeles Fernangómez. 

Activista o dinamizadora cultural, así le dice algún colega literario, Ángeles Fernangómez, que es socia cofundadora de la Asociación de pintores y poetas 'Versos pintados del Café Gijón', encuentra relación entre todas las manifestaciones artísticas, sobre todo entre la pintura y la poesía, a la vez que recuerda "la hermosa y acertada frase" de Leonardo da Vinci: "La pintura es poesía muda; la poesía, pintura ciega". Tanto es así, que Ángeles reconoce que tiene unos cuantos poemas inspirados en cuadros pictóricos. "Y también algún que otro pintor se ha inspirado en mis escritos a la hora de pintar su cuadro". Asimismo, es consciente de que tiende a "liarla muchas veces, en el mejor sentido literario", aclara ella, porque siempre está organizando recitales con fines solidarios, reivindicativos, o simplemente artísticos, además de coordinar varios eventos poéticos y participar de un modo activo en muchos otros como los Encuentros poético-artísticos en La Lobera de Gredos. "Me gusta mucho cuando se mezclan distintas artes... que se hagan crecer entre ellas. Y cuando digo Arte, incluyo a la escritura, porque, para mí, lo es. De vez en cuando pongo el freno, e intento no meterme en más de lo que pueda sin agotarme, aunque me guste. Hay que dejar espacio suficiente a la introspección también", señala  esta poeta y narradora leonesa que, como tantos y tantas, vive desde hace años fuera de la provincia, en concreto en Madrid, si bien en su obra, tanto poética como narrativa, están muy presentes los paisajes (externos y humanos) leoneses. "Está presente el carbón, la nieve, la montaña. Y sus gentes. Son mis raíces, y las raíces marcan", precisa Ángeles, que comenzó siendo narradora antes que poeta, aunque ahora tiende más a la poesía, tal vez porque está más rodeada de poetas y siente el efecto contagio. "Pero añoro la narrativa también". Aunque la narrativa y la poesía son "chips distintos", según la autora de 'Chupitos poéticos', al inicio de su blog (que confiesa tener bastante abandonado) dice lo siguiente: "Si me piden que escoja entre montaña o mar/ me quedaría con ambas/ Si quieren que elija entre poesía o narrativa,/ me pasaría lo mismo".

http://www.ileon.com/cultura/046669/angeles-fernangomez-lo-que-mas-me-gusta-es-sentirme-en-mi-tierra-y-con-los-mios

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Naufragio

Le dedico este artículo, aparecido hoy mismo en la Nueva Crónica, a mis amigos argentinos desaparecidos en el océano. Nunca llegaron a alcanzar Río de Janeiro, como era su deseo, a bordo de un barco, que tanto y tan bien conocía el escritor y periodista Eduardo Keudell, que hoy mismo me reveló algo sobrecogedor. 

Hace ya más de tres meses que los doctores argentinos Jorge Benozzi y Alejandro Vernero, ambos eminencias en sus especialidades, se embarcaron en su velero rumbo a Río de Janeiro, y una tormenta los dejó incomunicados. Se desplegaron todos los medios para dar con ellos y sus compañeros de viaje, el yerno de Benozzi y otro amigo, Horacio, pero hasta la fecha actual no han logrado encontrarlos, ni siquiera el barco en el que navegaban. Algo que me sobrecoge y me produce una tristeza inmensa, habida cuenta de que llegué a conocerlos, tanto a Jorge, apodado cariñosamente el ‘Pulga’, como a Alejandro. Imagino, por lo que me cuenta el periodista y escritor argentino-berciano Eduardo Keudell (mi amigo y su amigo del alma), que sus familiares estarán destrozados. A estas alturas, poca o ninguna esperanza queda de rescatarlos con vida en el océano. El propio Keudell, autor de la novela ‘Ese extraño cansancio’, recuerda con nostalgia haber navegado el velero que, con seguridad, se tragó las profundidades marinas.
Jorge Benozzi en una clase de tango en Buenos Aires


El prestigioso oftalmólogo Benozzi, conocido mundialmente por ser el creador del método contra la presbicia, respondía amable a un correo que le enviaba para felicitarlo porque lo nombraban, en el mes de mayo de este año, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Aquino de Bolivia. Ahora lo releo y se me hiela la sangre: “Querido Manuel!! Que sorpresa más grata!! Muchas gracias. Espero que estés bien y vengas a visitarnos. Un abrazo”. Nunca olvidaré, querido Jorge, donde quieras que estés, cuando me recibiste en Buenos Aires. Incluso me ofreciste la casa de tu hija Giovanna, que ahora estará desesperada con tu desaparición y la de su marido Mauro, tu yerno. Inolvidables aquellos días en la capital porteña y luego aquella excursión a la provincia de Entre Ríos para visitar a tu amigo, el cardiólogo Alejandro Vernero, que nos acogió con hospitalidad en su estancia, en su rancho, que me entusiasmó. Recuerdo que Alejandro me invitó a montar uno de sus caballos, y me hizo sentir como en mi infancia de vaquero por las praderas de mi útero gistredense. Qué magníficos recuerdos, que ahora me están golpeando.

Una enorme e irreparable pérdida, la vuestra, querido Jorge, porque aún podías ofrecer mucho y bueno a la Humanidad, con tu saber hacer profesional. Y, por supuesto, me hubiera encantado volver a verte para darte un entrañable abrazo de felicitación. Y que volviéramos a visitar al gaucho Alejandro y recordar viejos tiempos en la Argentina, país que me fascina desde que descubriera que algunos de mis paisanos y paisanas viajaban allá en busca de un mundo mejor.