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jueves, 30 de octubre de 2014

Ponferrada de cine

Artículo publicado ayer miércoles en la Nueva Crónica. 

Antonio Donís y Antonio Morán siguen luchando como leones, contra viento y marea, para llevar adelante el festival de cine de Ponferrada, que este año ha cumplido su duodécima edición, aparte de dos certámenes previos dedicados al cortometraje, durante los años de 2001 y 2002, cuando la Escuela de Cine (con su monumento como recuerdo perdurable) comenzaba a desplegar sus alas y aspiraba a volar muy alto. Tiempos gloriosos aquellos, una época en la que nos hicieron creer que vivíamos en el País de Jauja, lo que resultó una vil patraña construida sobre cimientos de barro.

Se alegra uno de que haya personas como Donís y Morán, quienes comenzaron con la Asociación ‘Mi Retina me engaña’ a sentar las bases de lo que llegaría a ser el festival de cine de la capital del Bierzo. Extraordinario se me antoja que sigan tirando del carro, que continúen echando a rodar su labor por el travelling de los sueños, y ojalá este festival perviva, aunque ya no quede ni rastro de aquella escuela de cine prometedora por la que pasaron e impartieron clases algunos de los más importantes de nuestra cinematografía, entre otros muchos, Fernando Trueba (un tipo con sentido del humor y la cabeza bien amueblada), Alejandro Amenábar, que en aquel tiempo andaba tras la adaptación de ‘El perfume’, de Süskind, aunque luego acabaría filmando ‘Mar adentro’, o Fernando León de Aranoa, que nos mostró un interesante documental, ‘Caminantes’, sobre la marcha zapatista, y que nos ha cautivado con ‘Princesas’.
         El festival de cine de Ponferrada comenzó en 2003, con la presencia del cineasta berciano Chema Sarmiento, que sigue viviendo e impartiendo clases de cine en París. Asimismo, por este festival han pasado otras figuras del cine como el vasco-leonés Imanol Arias, la estrella Charo López, el ya fallecido Álex Angulo, el gran Miguel Rellán, que tiene orígenes bercianos, o la ponferradina Otilia Laiz, a la que recordamos con afecto por su interpretación en ‘La Comunidad’, de Álex de la Iglesia, y que ahora vive, como el realizador de ‘El filandón’, en la capital francesa.
Un festival que se despuntó con un estupendo tirón, gala incluida, y que, con el transcurso de los años, por falta de financiación, se ha mantenido de milagro, aunque con varias secciones interesantes, como ocurre este año, que se prolongarán casi hasta finales de diciembre con las proyecciones de algunos títulos emblemáticos sobre la memoria del pasado como ‘Vencidxs’ o ‘Los colonos del caudillo’, documental que clausurará la programación el 19 de diciembre en el Centro Cultural Río Selmo de la capital berciana.

 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Les nuits fauves (Las noches salvajes)

Este viernes, en el Teatro Benevívere, de la capital del Bierzo Alto, no os perdáis esta cita a las 20h15 con 'Las noches salvajes', del cineasta francés Collard. 

La película 'Les nuits fauves' (1992), basada en la exitosa novela homónima del francés Cyril Collard (que en España se tradujo como 'Las noches salvajes'), es el testamento sobrecogedor de su autor y director infectado de VIH, que nos muestra con verosimilitud su propia experiencia, una película reveladora, fiel a la novela, escrita con valentía, con espíritu libre y hasta libérrimo, porque nadie se había atrevido a contar algo de esta manera.


Tanto la novela como la peli tratan el tema de la bisexualidad y el sida. Y cómo se enfrenta su autor y protagonista a esta maldita infección, con una trama de amor salvaje y apasionada, entre los jóvenes Jean, Laura y Samy.

Un año después, la industria de Hollywood nos muestra ‘Philadelphia’ (1993), de Demme*, una superproducción que lanzaría al estrellato al actor Tom Hanks, en la que vemos al español Antonio Banderas, aunque no lograría el impacto emocional de esta película francesa, que es una producción mucho más modesta de cine independiente rodada en Marruecos (kasbah de Aït Ben Haddou), París y Portugal.

*Demme es asimismo el director de la laureada 'El silencio de los corderos'.

Lo que nos cuenta -y cómo nos lo cuenta- el joven director francés nos llega a lo hondo del alma porque resulta sincera, arriesgada, llena de vida, al margen de lo políticamente correcto, sin moralinas, ni pretextos (que como dicen en México se inventaron por y para los pendejos). Una historia de amor salvaje a trío. Un menage-à-trois entre Jean (en alusión casi seguro a su maestro literario Jean Genet), Laura y Samy. 

Un retrato terrible, emocionante,  que nos sacude las entrañas, y nos invita a tomar conciencia de la finitud de la vida, a vivir con intensidad, aunque al prota y autor de la misma (Jean, esto es Collard) -que es asimismo el compositor de gran parte de la banda sonora- lo veamos saltarse algunos códigos sociales, personales (esenciales) como el hecho de no ser sincero con su novia hasta el punto de atentar contra su vida. Esta película no sólo aborda el tema del sida y el sexo de riesgo, sino también las drogas, la violencia y el racismo propios de una sociedad desenfrenada y hedonista, ávida de estimulación urgente. En realidad, arremete contra la rancia sociedad francesa del momento (con Le Pen en pleno apogeo), tocada por el conservadurismo, la intolerancia y la hipocresía, y por ende contra la sociedad occidental en general.

Vista o visionada, transcurridos los años, sigue manteniendo vivo su espíritu, digamos transgresor, y puede incomodar aún hoy a ciertos sectores conservadores de la población, que siguen sin admitir otras formas de ser y entender la vida. 

 Nominada a varios premios César, como mejor director, mejor guión y mejor música, acabaría obteniendo los premios a la mejor película, mejor ópera prima, mejor montaje y mejor actriz (Romane Bohringer).

Este drama franco-italiano fue un bombazo en Francia. Justo tres días antes de recibir estos premios, el 5 de marzo de 1993, Collard se moría con tan sólo 35 años. Recuerdo la ceremonia con mucha tristeza. Nunca olvidaré a la actriz prota Romane Bohringer destrozada, llorando a lágrima viva. Por cierto, Romane es hija del actor, director, cantante y escritor Richard Bohringer, al que recuerdo en su papel de 'El cocinero, el ladrón, su mujer y el amante de su mujer', de Greenaway. 

En ese momento, en ese mismo año de 1993, uno vivía en Francia. Y estaba muy sensibilizado con el Sida. La gente se moría como moscas a resultas de este imparable virus. Incluso llegué a representar, con el TUID (Teatro Internacional de Dijon), una obra sobre el Sida. Una obra, 'La voix', en la que participé de un modo activo, no sólo como actor sino como coautor, junto a Michel Alou, de la misma. 

Collard

Comenzó su carrera cinematográfica con el guión y la dirección del cortometraje 'Grand huit' (1982). Y luego como actor en 'À nos amours' (1983), del cineasta francés Maurice Pialat (conocido por su film 'Van Gogh', dedicado al genial pintor). 
En 1986 Collard realizó y produjo el cortometraje 'Alger la blanche' e hizo algunos telefilmes como 'Mariage blanc' y 'Le petit docteur'. En 1987 aparece como actor en el cortometraje 'Coté nuit'. Al siguiente año, guionizó y realizó 'Les Raboteurs' en colaboración con el coreógrafo Preljocaj. Y en 1990 dirigió un episodio de la serie televisiva 'Les Lyonnais'. 

Como escritor, que reivindica a Jean Genet como a su maestro (al que hace alusión en 'Les nuits fauves'), cuenta con 'Condamné amour' (1987), su primera novela autobiográfica en la que aborda el despertar del virus. Y luego 'Les nuit fauves' (1989). Ambas obras, publicadas bajo el sello Éditions J'ai lu, las compré en el barrio de Saint-Michel en París. Y las releo con gusto para la ocasión. 

A título póstumo, en 1994, se publicaron su Diario íntimo 'L'ange sauvage, carnets' y su poemario 'L'animal', si bien reconozco que no he tenido la ocasión de leer estas obras.









martes, 28 de octubre de 2014

La fragua literaria leonesa: Miguel Paz Cabanas


Cultura cultura

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La Fragua Literatia Leonesa

Miguel Paz: "León es un territorio donde siempre irrumpe, como un susurro, el placer y la expectación de la memoria"

Manuel Cuenya | 28/10/2014

El narrador, ensayista y articulista Miguel Paz Cabanas, autor de 'El viaje del idiota' o 'Memorias de un cabrón resentido', acaba de escribir una novela breve y está enfrascado en otra de más largo recorrido.

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Miguel Paz. Foto: Sara Paz
Ganador de varios premios literarios, entre otros el Primer Certamen 'El colectivo de Londres', patrocinado por el Instituto Cervantes de la capital inglesa, o el Certamen de Relatos de 'Diario de León', Miguel Paz Cabanas es un narrador nato, que no sólo escribe relatos breves sino también algún ensayo como 'Al otro lado del espejo' y algunas novelas o memorias como 'Memorias de un cabrón resentido' (editada por CamparredOnda, que tanto me hace recordar, por título y estilo, al genio Umbral), aunque Miguel Paz no cite, entre sus preferidos, al autor de  'Retrato de un joven malvado: memorias prematuras'.
Nacido en el País Vasco, en Sestao en concreto, con orígenes gallegos, Miguel lleva viviendo en León desde finales de los años ochenta, con lo cual es un autor leonés por derecho propio, si bien él aclara que se considera autor, sin más, siendo consciente de que no es lo mismo escribir en León que en otro sitio, "y especialmente si lo hago en Babia –apostilla-, donde me llegan a influir elementos primordiales como su silencio o su luz. Y reconozco que en más de una ocasión los paisajes de mi infancia leonesa han merodeado por las páginas de mis libros". Resulta revelador lo que nos cuenta en el capítulo titulado 'La nostalgia del nómada', perteneciente a sus 'Memorias de un cabrón resentido'. Dice así: "Puse los pies en León siendo un crío, recién casado, sin  trabajo, a punto de ser padre, con una mano detrás y otra en la espalda, como se suele decir, y el primer día que paseaba solo por su avenida principal vi un rótulo luminoso que marcaba diez grados bajo cero y en ese momento, no sé si por haber leído recientemente Dr. Zivago, o por un ataque de pavor, estuve a punto de meterme en una cabina y pedirle a mis padres que viniesen con urgencia a sacarme de allí...". Asimismo, también se hace interesante el pasaje que le dedica a 'Babia' en este mismo libro: "Babia tal vez no exista, como no existen las sirenas, ni los unicornios, ni las islas salvajes de Moby Dick. Y no sólo porque se haya convertido en una metáfora universal, o en una ficción del lenguaje, sino porque en ella, de repente, el tiempo adquiere una insólita magnitud". Y en este sentido, Miguel cree que León es tierra de narradores y poetas porque vive rodeado de leyendas y seres pintorescos, y su geografía, tanto la física como la humana, suscita ensoñaciones que tienen mucho de literario. "Hablamos de un territorio donde siempre irrumpe, como un susurro, el placer y la expectación de la memoria".