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jueves, 20 de agosto de 2015

El brote anual de poesía



Toño Llamas, Miriam Alonso, Marta Muñiz, Manuel Cuenya y Manuela Vidal
No amanece.
Pasan los días y no amanece.
Pasan las nubes sobre el mar y no amanece.
Nos dijeron que el mundo caminaba hacia la luz,
que todo estaba en su sitio,
que detrás de la noche vendría el alba y detrás el amor.

(fragmento del poema No amanece, de José Antonio Llamas)
Este año, y ya van seis –cómo vuela el tiempo–, Noceda del Bierzo celebró un nuevo encuentro literario, lo que se me hace extraordinario, al menos para quienes disfrutamos con la palabra escrita, con la poesía, con la literatura, en definitiva. Recuperar la palabra como un modo de ser y estar en el mundo, lograr que la palabra se encarne, adquiera vida, qué belleza, ay, conseguir que la literatura nos ayude a viajar, a emocionarnos, a sentir la vida como un niño o una niña que redescubriera el mundo por primera vez, hacer que las palabras vibren, lleguen al corazón de la gente, dejarnos mecer por los versos y los relatos que nos susurraban nuestros ancestros en las heladas noches de los filandones, hablar con el tiempo presente en el útero de Gistredo, en el valle esplendoroso de Noceda, tierra de castros e ídolos, espacio afectivo donde me nacieran y en el que, con el transcurso de los años, he ido encontrando mi lugar en el mundo, mi envoltorio afectivo, la temperatura emocional que deseo, casi nada.Un pueblo por el que siento gran cariño, porque en él están mis afectos, los de la infancia y por supuesto los de ahora, un sitio que me procura calma, un huerto epicúreo donde cultivo la amistad, la reflexión, y también el reposo, que viene bien de vez en cuando, un paisaje que me da fuerza para continuar caminando, abrazando nuevos horizontes, un territorio legendario, de cuento, en el que por fortuna siguen viviendo mis padres (divino tesoro), mi hermana Marisa y en verdad tanta gente querida.

En esta sexta edición nos hemos reunido, como siempre en las antiguas escuelas del barrio de Vega, que siguen mirando hacia la montaña sagrada de Gistredo, narradores y poetas de la provincia leonesa, tan pródiga en escritores y escritoras, además de un público generoso y entregado, al que agradezco infinito su presencia, porque sin este público (en torno a unas sesenta personas, incluido Tomás Vega Moralejo, el alcalde de Folgoso, o mi amiga berciana Álida Ares -profesora en la Universidad italiana de Trento-, que participara como literata el pasado año) nada sería igual, aunque la poesía y la literatura, en general, brotarán y seguirán brotando como un manantial salutífero imparable.
Mi agradecimiento no sólo para los asistentes sino para las invitadas (tres mujeres) y el invitado a leer y contar, que en este caso y en esta ocasión fueran la poeta y narradora asturleonesa Marta Muñiz Rueda, la poeta, narradora e ilustradora leonesa Manuela Vidal Vallinas, la narradora valenciana con raíces bercianas Miriam Alonso Rodrigues y el veterano poeta y narrador leonés José Antonio Llamas, aparte de uno mismo que tuve el placer, como ya viene siendo habitual, de ejercer como maestro de ceremonias y despedir el encuentro leyendo un poema o texto poético titulado El silencio, dedicado al amor/Amor.


Marta Muñiz, a quien agradezco asimismo su colaboración con el último número hasta ahora de la revista La Curuja, nos deleitó con sus poemas de ese “otoño es nuestro”, con su voz dulce y musical (no en vano es profesora de música, especializada en piano, y se nota que lleva el ritmo en las venas). Incluso nos sorprendió recitando y cantando a Lorca acompañada a la guitarra por su compañero,el mexicano Ulises, y sus niños, que se portaron como angelitos.
A continuación intervino Manuela Vidal, que nos leyó, además de algunos poemas, un impactante relato, El trapero, con el que quedara finalista en el Concurso de relatos convocado por Diario de León en 2007.
Por su parte, la novelista y bloguera Miriam Alonso Rodrigues, de cuna mediterránea, lusa de madre y mestiza de corazón, nos leyó algunos relatos con humor, que en algunos momentos arrancaron la risa del auditorio, así como el comienzo de una de sus novelas (esta chica no para, acaba de editar ya su tercera novela, y va camino de convertirse en todo un éxito).


Por último, intervino el avezado poeta y narrador Toño Llamas, cofundador de la emblemática revista Claraboya y autor del reciente poemario, Manuscrito del Alba, quien nos invitó a reflexionar acerca de la razón y la memoria, poniendo como ejemplo al gran poeta Paul Celan, uno de sus maestros, que acabara arrojándose al río Sena atormentado por los recuerdos. Y, es que, en el fondo los seres humanos, más que racionales, solemos ser emocionales. Y la memoria, sobre todo la memoria afectiva (léase también a Proust, sin afán de ponernos estupendos) prevalece en la mayor parte de los casos y de las gentes sobre la razón. Cuando se nos va la memoria, dejamos de ser. La memoria, esa fuente de placer, tan importante sobre todo para un escritor o escritora, y sobre todo esa fuente de dolor. Además de reivindicar a Celan o Rilke como algunos de los más grandes poetas, Llamas nos leyó algunos de sus bellos y reflexivos poemas. Y se metió al público en el bolsillo. El autor del conocido y magnífico poema No amanece -“el mejor poeta de la literatura española del último siglo”, según el gran poeta y narrador leonés Julio Llamazares-, sólo escribe cuando tiene algo que decir y está convencido de que lo que escribe no ha sido escrito antes del modo en como él lo hace. Qué maravilla.
Hasta el próximo encuentro.

sábado, 8 de agosto de 2015

Sexto Encuentro Literario en Noceda del Bierzo

El próximo viernes día 14 de agosto del año en curso tenemos nueva cita con la literatura en Noceda del Bierzo, mi útero de Gistredo, donde naciera o me nacieran hace ya un montón de años -qué rápido pasa el tiempo y cómo vuela la vida-, pero ahora no quiero ponerme estupendo, sólo deciros que estáis todos y todas invitados e invitadas a esta sexta edición literaria en el que otrora fuera pueblo de las vacas y las lecheras, que, con el transcurrir de los años, se ha convertido en un magnífico lugar de descanso y un espacio conocido por las propiedades satutíferas de sus muchas y variopintas fuentes y fontaninas, regueros y reguerinas, un lugar abundante en agua, bien preciado y escaso en algunos sitios de la Tierra. Noceda del Bierzo acogerá de nuevo este año a poetas y narradores y narradoras de la provincia de León, que es pródiga en grandes escritores, y en este caso y ocasión estarán presentes la narradora, poeta y profesora de música asturleonesa Marta Muñiz Rueda, que asimismo ha colaborado en el último número de la revista La Curuja. En este mismo blog encontraréis un reportaje-entrevista que le hiciera a Marta para el periódico digital ileon. También visitará Noceda la leonesa Manuela Vidal Vallinas, poeta y narradora a quien he tenido el gusto de entrevistar para el medio anteriormente mencionado y sobre la que podéis encontrar una reciente entrada en este blog. Para finalizar con las intervenciones, contaremos con la presencia de la narradora valenciana, aunque con raíces portuguesas y bercianas, Miriam Alonso Rodrigues (a quien agradezco que me entrevistara, y a quien he entrevistado a su vez) y el veterano poeta y narrador José Antonio Llamas, autor del reciente 'El manuscrito del Alba', "uno de los más grandes poetas de la literatura del último siglo", según el gran escritor Julio Llamazares. 
http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/nunca-escribo-si-no-tengo-algo-decir_756441.html


martes, 28 de julio de 2015

La fragua literaria leonesa: Avelino Fierro

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La Fragua Literaria Leonesa

Avelino Fierro: "La lectura es esencial para vivir"

Manuel Cuenya | 28/07/2015

El narrador Avelino Fierro, autor de 'Una habitación en Europa', sigue escribiendo y luchando por esta tierra leonesa, en la que se han dejado a la intemperie iniciativas culturales con cierta proyección o ya asentadas, como el Festival de Órgano, el Purple, el Magistral de Ajedrez y aun el Premio Leteo, que está en entredicho.


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Avelino Fierro. Foto de José Ramón Vega en La Barra

"Borges, tan dado a escribir para indagar en las historias pequeñas y el culto al coraje, para preservar el recuerdo de cuchilleros, soldados y ángeles caídos, ha seguido ganando batallas después de muerto" ('Diario Before Londres', 'Una habitación en Europa')


"Funcionario de día, paseante en busca de historias de noche", así se define Avelino Fierro, un amante de los libros y los diarios, de la lectura y la escritura como completos perfectos para ir más allá, en definitiva, en un viaje por el mundo adelante, como manera de conocimiento, acaso en busca de emociones que le hagan vivir más y mejor, al menos de un modo más intenso. Aunque él mismo nos previene, a la vez que cita a Marguerite Yourcenar: "Mais les livres ne contiennent pas la vie; ils n'en contiennent que la cendre" (Pero los libros no contienen la vida, sólo contienen la ceniza").

"La lectura es esencial para vivir", precisa este "escribidor que le echa un pulso a las palabras", el cual tiene una biblioteca entera en su cabeza, a tenor de los muchos libros que ha leído y las citas que recuerda: "Hay un librito precioso de Antoine Compagnon, 'Para qué sirve la literatura', editado por Jaume Vallcorba -fallecido no hace mucho- en Acantilado. Montaigne y Bacon decían que el hombre culto vive mejor, que la literatura contribuye a la vida buena. Y Kundera decía que resiste a la estupidez, no con violencia, sino de una manera sutil y obstinada. Yo suelo citar a Harold Bloom: 'Sólo la lectura atenta y constante proporciona y desarrolla plenamente una personalidad autónoma'. No entiendo cómo se puede no leer, que te baste con la plana realidad", matiza este narrador propenso a la melancolía. "Creo, con Samuel Johnson, que la literatura nos hace capaces de gozar mejor de la vida, o de soportarla mejor" (página 10, 'Una habitación en Europa'). Resulta difícil no leer, claro, sobre todo si uno se lo puede permitir, habida cuenta de que la mayoría de la gente ni tiempo tiene de coger un libro en sus manos, pues, esclavizados como están a un sistema caníbal, no les quedan ya ganas para nada, ni siquiera para sobrevivir a la intemperie y la barbarie. Otra cosa es para quien se dedica en cuerpo y alma a la escritura, o quien, como Avelino, tiene la fortuna de compatibilizar su trabajo como fiscal de menores con su labor como "aprendiz de plumífero", dice él de sí mismo, en cuyo caso la literatura es esencial. Aunque no exista a priori ninguna relación, ni ninguna "homología" entre su trabajo de funcionario y su dedicación a la literatura, Fierro cree que para escribir "hay que estar un poco en estado de ósmosis, perseverar en ser receptivo, como decía Léon-Paul Fargue". Reconoce que, incluso cuando escribe artículos técnicos o jurídicos, también le entra la vena "literaria" o se enoja con el legislador, o con esta sociedad del cinismo y la corrupción; "con el poder que ridiculiza las alternativas y la ilusión". En su trabajo como fiscal de menores, está convencido de que "todas las vidas, tragedias, miserias y aventuras -los adolescentes son propensos a la autoexculpación y a la asunción de riesgos- que entran a diario en el cedazo, no son cribadas luego para hacer prosas. Se pierden para la escritura, se pudren en el engranaje del sistema".

Cuenta que escribir es un acto que tiene mucho de soberbia; por lo que procura curarse en salud, marcar cierta distancia con la creación, "quizá porque he leído tanto a Steiner, porque no me veo digno de descalzar a ninguno de los maestros, a los que han habitado la casa insegura en la tierra de nadie de lo desconocido", argumenta este narrador, que antes de publicar 'Una habitación en Europa' -uno de los libros más hermosos de cuantos se han publicado en el 2014, según el escritor Julio Llamazares ('El País')-, sólo había escrito un par de cuentos sobre un viaje con amigos y sobre una noche tremebunda y canalla. La insistencia de su editor Héctor Escobar y de sus amigos, entre ellos Manuel Vicente González (Manolo Cerebro), Alberto R. Torices, García Martín, Cecilia Orueta y el propio Julio Llamazares lograron que publicara su ópera prima, "una especie de diario que me pareció que iba más con mi carácter, con ese 'fondo sentimental' del escritor del que habla Baroja". Ellos son, en su opinión, los responsables, los inductores, los culpables de que ande metido en esto del escribir. "Son enormemente generosos... con amigos así, todo es más fácil, soy muy afortunado", concreta, haciendo constar que, antes de que se publicara su libro, la periodista y poeta Eloísa Otero ya le había pedido que escribiera en 'Tam-Tam Press'. Y es lo que viene haciendo desde hace unos años, enviando ese 'Querido diario', con un dibujo de cabecera y con periodicidad irregular.

"Decía Voltaire que el entusiasmo por la amistad ha sido más fuerte entre los griegos y los árabes, que tienen cuentos admirables sobre ella, que nosotros en esto estamos un poco secos. Pues yo con Julio y Manolo me siento un poco musulmán; y he escrito algún relato sobre ellos para poder abrazarlos cuando no los tengo al lado", especifica el autor de 'Una habitación en Europa', "un diario por encargo" (escribe en su capítulo-'Diario Before Londres'), algo realmente inspirador habida cuenta de que otro especialista en diarios, el gran Umbral, a quien cita Avelino, decía que "la mejor musa es el encargo". También Umbral, en 'Un ser de lejanías', escribe que el memorialismo es la literatura en estado puro, recuerda Avelino, que tal vez por eso escribe diarios, porque es lo único que le sale, "por defecto", aclara él, que no se siente escritor de ficciones. "No anda uno peleando a brazo partido con las metáforas; esto es algo más modesto, una especie de registro de acontecimientos, un acta notarial: abres la ventana, calibras el oído y la vida va impregnando de imágenes, sonidos o siluetas esa sutil y fina membrana que anda por alguna parte de tu cerebro y que trata de atraparlas, como el negativo de una cámara oscura", explica Fierro, cuyos primeros relatos eran austeros, fotos fijas de una parte de nuestras vidas, escenas cotidianas. En el fondo, lo siguen siendo, en los cuales "la realidad está en ellos como un chicle pegado a la suela del zapato". No en vano, trae a mientes la frase de Blanchot: "el diario es el ancla por medio de la cual el escritor se ata a la realidad cotidiana".

"Decía Voltaire que el entusiasmo por la amistad ha sido más fuerte entre los griegos y los árabes, que tienen cuentos admirables sobre ella, que nosotros en esto estamos un poco secos"

'Una habitación en Europa (Diarios 2010-2012)' (Eolas, 2014), cuya presentación en León hiciera en la Fundación Sierra Pambley, por su empeño en la educación y cultura que sigue contagiando a buen seguro aquella Institución Libre de Enseñanza, del krausismo, de aquella gente que pretendía regenerar este país, "es el libro de un lector agradecido. Y las citas o los reconocimientos a autores son constantes", añade este lector voraz, convencido de que nadie se libra, ni siquiera los maestros, de las citas o reconocimientos a otros escritores, mientras rememora a un autor sudamericano que cita a Borges, el cual decía –según Avelino–: "que si podemos escribir a partir de Borges, es porque Borges no nos enseñó a escribir, sino a leer; nos enseñó que el que puede pararse ante la literatura como un lector, puede escribirlo todo".

"El fin de semana siguiente fuimos a la sierra. Bueno, aquí nadie dice 'sierra', nos parece gran cursilería... Y se trata de una sierra, según los mapas, la de los Ancares. Estaba frente a nosotros, allí veíamos perfectamente sus estribaciones, desde aquel altozano al que nos llevaron Yuma y Teje para nombrar cada uno de los picos" ("Diario en Blanco y Negro", "Una habitación en Europa")

La literatura, la amistad y la vida

Obsesionado con encontrar un buen título para su libro, y después de anotar hasta ochenta, entre otros 'La ciudad sin sombra' -escribe su autor-, llegó al de 'Una habitación en Europa', habida cuenta de que su hijo Javi se iría dos años a Alemania para seguir con sus estudios de música  y necesitaba un alojamiento.

Estructurada en siete capítulos o diarios, esta obra es en esencia un homenaje a la literatura y la amistad, tal y como dijera su editor en la presentación del mismo en Oviedo. En este libro los lectores y "lectrices" se encontrarán desde breves ensayos, literatura de viajes, esbozos de poemas ("hay dos poemas en el libro -¡vaya cosecha!–...Uno, pensado en el hospital, pensado porque no podía escribirlo, ya que estaba lleno de goteros, vendajes y agujas intravenosas. Otro, entrevisto en un invierno parisino, que una vez redactado envié a un poeta, de esos de verdad, y lo corrigió y le dio tanto la vuelta que no lo reconocía ni su padre, o sea, yo"), hasta algún cuento... aparte de las anotaciones propias de un diario personal. "Y citas de autores, sobre todo, poetas", detalla Avelino, consciente de que es un gran lector al que le falta el don de la poesía. "Me falta, para escribir poesía, esa mirada clara y conciencia del oficio, que dice Álvaro García que deben tener los poetas, o la suerte para encontrarla, perspicacia para reconocerla y sentido común para no estropearla, como dice Almuzara... Sólo sé leer todos los libros de versos que puedo. Y emocionarme. Y encomendarme a las musas del Olimpo. A mí se me aparecen, no como a Hesíodo cuando cuidaba su rebaño en las laderas del monte Helicón, sino cuando me veo desfallecer", matiza con humor este "sabio, que hace de su sabiduría un arte" (Julio Llamazares), satisfecho con la frase final de la reseña que le hicieran de su libro en la revista 'Clarín': "Una vida que puede parecer indistinguible de cualquier vida, pero que no lo es precisamente por ese saber aferrarse, en medio del naufragio que resultan todas, al talón salvífico de la literatura". La literatura como salvación y el diario personal como una manera de agarrarse con uñas y dientes a la realidad. Entre los muchos diarios que ha leído, Fierro cree que 'El Cuaderno gris' es el diario mejor escrito. "Hace poco se ha publicado 'La vida lenta', anotaciones de los años 56, 57 y 64, y en ella se hace referencia a la reescritura del Cuaderno. De Andrés Trapiello alguien dijo en un programa de televisión que le gustaba más que Marcel Proust. Yo, como no he leído a Proust, lo suscribo", agrega él, que dedica en el último capítulo de su libro ('Diario de los nombres') un homenaje a sus últimas lecturas, entre las que se halla el propio Pla, además de Azúa, Zagajewski, Stasiuk, Brodsky, Camba, Tranströmer, Jhonson, Zweig, Auden, Ruano, Borges, D'Ors, Faure, Steiner, Sánchez Ferlosio...

(puedes seguir leyendo esta fragua en este enlace):