Páginas vistas en total

martes, 24 de enero de 2017

La fragua literaria leonesa: Charo Acera Rojo

Cultura cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
La Fragua Literaria Leonesa

Charo Acera: "El escritor Juan G. Campal es un hombre sabio, paciente y muy crítico a la vez"

Manuel Cuenya | 24/01/2017 - 10:05h.

La polifacética artista Charo Acera Rojo, autora de 'Marzo y Mujer', aparte de sus exposiciones, está ahora buscando la manera de contar la alegría de vivir. Y de vez en cuando escribe algún artículo sobre 'mujeres olvidadas'.

Imprimir
Enviar por correo
FacebookTwitterGoogle +Menéame
Votar noticia Vota
Él te lleva flores
muchas flores
pero ya estás muerta.
Él te llama alto
a voces
despierto
y
a veces, en sueño
pero ya estás muerta.
Él habla y habla
de tu ausencia
pero ya estás muerta.
Y
Cuando estabas viva
nunca te compró flores
nunca te llamó esposa
nunca te buscó en su vida
nunca se rio contigo
nunca paseó orgulloso
nunca te besó en la boca
nunca agarró tu mano
nunca te amó del todo.
Y
Sin embargo
Ahora
que estás muerta
cubre tu tumba de flores
(Charo Acera, 'Marzo y Mujer')
Escultora, pintora, poeta, artista, en definitiva, ese es el perfil de Charo Acera Rojo, extremeña de Plasencia que lleva veintiséis años en la ciudad de León, donde vive y trabaja, donde está su familia y sus amigos, esto es, el lugar en el que suponemos ha encontrado su temperatura afectiva adecuada y donde reconoce haber pasado sus mejores años. "He ido acostumbrándome poco a poco al carácter de esta tierra, a la forma de ser. Son muchos años que han pasado rápido y a estas alturas la sensación es la de estar en casa. Ya he vivido más años en León que en cualquier otro lugar. Plasencia sólo es el lugar donde nací, donde han vivido siempre mis padres", aclara, convencida de que en León "hay mucho campo creativo, escritores y público, gente que va a las presentaciones y que lee... Curiosamente, casi puedes asistir a presentaciones de libros todos los meses y algunas temporadas todas las semanas. Hay gente con editoriales que vienen al 'dorado' en busca de creativos, con muy buenos resultados. Por alguna razón, se escribe y es una maravilla. Muchos muestran su alma, su saber y da gusto, leer y escuchar".
Como poeta, le interesa mucho la poesía y confiesa que intenta leer todo lo que cae en su mano de autores como Juan Campal, Antonio Merayo, o Marta Muñiz Rueda y "de todos esos amigos que escriben y están tan cerca".
Asimismo, le gustan escritores como Pessoa, Cortázar, César Vallejo, Mario Benedetti, Bukowski, Juan Gelman, Santa Teresa de Jesús, Ángel González o bien Eduardo Galeano..., que le han dejado huella en distintas épocas.
Se siente atraída sobre todo por la poesía contemporánea y la poesía experimental. Y en este sentido le interesa el arte de Juan Carlos Mestre y también de Víctor M. Díez, aparte de lo que están haciendo muchos de los jóvenes escritores que surgen cada poco.
"En León hay mucho campo creativo, escritores y público, gente que va a las presentaciones y que lee... Curiosamente, casi puedes asistir a presentaciones de libros todos los meses y algunas temporadas todas las semanas"
Además de la poesía, también ha leído a novelistas como Mitch Albom, Anna Gavalda, Muriel Barbery o Paul Auster. Y "en el campo de las biografías lo último que he leído es a Fabienne Verdier; en Arte, estoy leyendo biografías; escritos de Julio López, 'Notas a pie de obra'; y para el trabajo leo 'Arte, ciudadanía y espacio público', de Fernando Gómez".
La poesía como el arte de dar voz a quienes no tienen voz
Su afán por aprender y su pasión por el Arte hacen que, como buena observadora y gran lectora, mantenga los ojos abiertos a los cambios, permitiendo, dentro de sus posibilidades y sus tiempos, según ella, que entren en su biblioteca muchos nombres a los que no puede leer de manera inmediata, pero que curiosea y selecciona lentamente, "como el que saborea platos creativos de la nueva cocina. Me dejo aconsejar y aprendo, siempre aprendo", precisa la creadora de 'Marzo y Mujer', un poemario en el que escuchamos la voz de quienes habitualmente no tienen voz, en este caso las mujeres, que siguen sometidas y esclavizadas al poder del machismo, sobre todo en los países islámicos, en China, en México..., en tantos lugares del orbe.
'Marzo y Mujer' es, en su opinión, un diario y una resolución, porque hace años decidió escribir cada día de marzo un poema, unas palabras que saliesen de su alma y que hablasen del mundo de la mujer y su escasa evolución social.
Considera su autora que, a pesar de que hemos avanzado mucho en este país y en otros, a día de hoy seguimos viendo mujeres serviles, mujeres dependientes, mujeres muy niñas que no se sienten libres, que no son individuos únicos, mujeres agredidas de mil formas diferentes, mujeres asesinadas.
"Son problemas mil veces repetidos, denunciados, estereotipos de algo que nadie quiere ver y que no parece que tenga trazas de solucionarse, porque no educamos", declara esta profesora, que escribió su libro, también, para mostrarnos su enfado con la sociedad por su silencio, por la impotencia que genera.
"Leí mucho sobre causas y razones, para intentar comprender y evolucionar, salir de la rabia. Cuesta entender, por qué las mujeres valemos tan poco en el mundo entero. Ponerle voz a este desasosiego, a esta queja sin escucha, a este montón de años de ser nada ni nadie".
Al final, reconoce que escribió poemas que no tenían un carácter tan crítico y sí, en cambio, un carácter más personal hasta darle forma a 'Marzo y Mujer', que surgió después de darle vueltas a su enfado ante la vida de las mujeres en el mundo.
A partir de ese momento, decidió que su mundo cambiaría hacia lo que comprendía que era necesario, "ser y estar, para lo agradable, para la alegría, para la calma, para la belleza. Se dieron unas circunstancias propicias, una primavera, un renacer, nuevos proyectos, muchas ganas de vivir... 'Mujer' es la resolución de un problema estancado", apostilla Charo, que cuenta con el prólogo del escritor Juan G. Campal, al cual agradece, además, que confiara en ella y le ayudara a publicar su ópera prima.
"Me gusta hacer la última fase bajo presión, los resultados son mejores. Todo ese procedimiento me envuelve y me transforma, es catártico, curativo y sobre todo, evolutivo, me ayuda a crecer, caminar y a superar esas etapas de la vida que te enganchan, sobre todo, las duras y tristes...".
"De Don Juanmaría G. Campal solo puedo decir palabras maravillosas y de agradecimiento. Hemos caminado mucho hablando de poesía, de la vida y de todas las cuestiones que surgían con cada poema, por lo que he aprendido de sus palabras. Cada café compartido ha dejado en mí conocimientos y, como tal, implícito el razonamiento y el reconocimiento a un hombre sabio. Es un hombre paciente y muy crítico a la vez", admite esta artista para quien el Arte, con mayúsculas -por lo mucho que ocupa en su vida-, es una manera de vivir desde que era una niña.
...y no se cansa de buscar
no se calma
hasta que aprende
que en el aire
los sueños
no se tocan
no se ven
no se huelen
no se modelan
sólo se dibujan
se escriben
y se sueñan
(Charo Acera, 'Marzo y Mujer')
El Arte como modo de vida
"Soy creativa, pinto, modelo, dibujo, tallo, escribo. Cada una de las exposiciones que monto, están relacionadas con una etapa de mi vida, con un cambio, una evolución, un giro... Siempre es un planteamiento de algo que no he hecho nunca, retos. Búsqueda de ideas nuevas y resolución de las mismas, incluidos todos los procedimientos técnicos que se plantean. Autogestiono y financio todo lo que hago, eso me da muchísima libertad. Cada exposición o proyecto siempre es un sueño", especifica Charo, que se muestra ilusionada con la creación, escribiendo, haciendo exposiciones.
"Una mañana te despiertas y dices: voy a hacer una exposición y buscas el lugar, el material, empiezas a mirar el tema, a dibujar, a hacer bocetos, a obsesionarte con las imágenes y a trabajar. Me gusta hacer la última fase bajo presión, los resultados son mejores. Todo ese procedimiento me envuelve y me transforma, es catártico, curativo y sobre todo, evolutivo, me ayuda a crecer, caminar y a superar esas etapas de la vida que te enganchan, sobre todo, las duras y tristes...".
Como poeta, escultora y pintora, cree que la poesía es exactamente igual que la escultura o la pintura, tiene el mismo proceso y es curativa. En la actualidad, cuenta que está trabajando sobre la cuestión de por qué escribimos más cuando estamos tristes que cuando estamos felices. Y se plantea la posibilidad real de escribir sobre la alegría de vivir, aunque le cueste más, "porque el tiempo desaparece cuando estás bien y cuando estás mal, cunden más las horas y los días. Ahí estoy, generando ideas", se expresa esta apasionada de los gatos, a los que les ha dedicado su tiempo, su arte, porque son, a su juicio, belleza, elegancia e inteligencia.
"Nunca he convivido con ellos, pero les veo caminar, moverse por la casa de los que conviven con amigos, en el campo en libertad, dependientes de nuestra compañía o alimento sin esfuerzo. Creo en su armonía, en su capacidad de comunicación corporal; observarlos es muy agradable, dibujarlos, una pasión. De los gatos de campo, intento no enamorarme porque desaparecen, su libertad se lo permite y, de los caseros, aún no he encontrado al que me ha de elegir, cuando llegue ese momento, tendré que aprender a leer todos los gestos que mirando y modelando he reproducido", matiza Charo, que es una enamorada de los animales de compañía en general, de esos "compañeros de viaje, pacíficos, pacientes y silenciosos", sintetiza la artista, que ha tenido la inquietud de modelar los rostros de diversas personas, entre ellas algunas autoras y algunos autores de León, como Mercedes Rojo, Ana Gaitero, Manuela Bodas, Felipe Zapico, Eduardo Aguirre, Felipe Piñeiro o Juan Campal... "Juanmaría G Campal, Eduardo Aguirre, Mercedes G Rojo, Ana Gaitero, Manuela Bodas, relataron su experiencia y compartieron impresiones y emociones de la acción de posar, que se adjuntaron al proyecto en publicaciones en los medios y en prensa. Hubo mucha magia en los dos años que duró. El tema era captar el gesto y las diferencias tridimensionales en los diferentes rostros".
Este proyecto escultórico 'Posa para mí', en el que participaron escritores, periodistas y otras muchas personas de León -por el atractivo de ver modelar en directo-, fue un medio de contar, un lenguaje, según Charo, que mostró lo que se puede hacer con una materia como el barro y los gestos de los rostros.
"En dos horas y media se construía un busto y surgía una interrelación entre modelo, barro y artista. Muchas palabras, que se intercambiaron en estos ratos, se habrían convertido en literatura o tal vez se hicieron literatura, almacenándose en la memoria de modelo y escultora", concreta esta pintora y escultora, que no pinta o modela sólo lo que ve, sino lo que siente.
En cada uno de sus proyectos hay algo que despierta nuestra atención. Como ocurriera con 'Paraguas rojo' (una metáfora sobre la soledad acompañada, una  mirada nueva acerca del paisaje que se respira después de que haya llovido) o en 'Cinco poemas y un rincón', en el que poesía e imagen hablan de lo que siente con el dibujo y la pintura. "Cinco paredes, cinco palabras, cinco poemas y un rincón donde se encuentra mi alma, mi vida y mi ser... Un camino para leer, para leerme, para contar narrando instantes recordados, encontrados y marcados por una impronta que agarra las ideas".

Puedes seguir leyendo esta fragua en ileon.com

martes, 17 de enero de 2017

La fragua literaria leonesa: Carlos Suárez

Cultura cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
La Fragua Literaria Leonesa

Carlos Suárez: "En las series de televisión es donde probablemente más aportaciones se producen a la hora explorar nuevas posibilidades narrativas"

Manuel Cuenya | 17/01/2017 - 10:42h.

El periodista y narrador Carlos Suárez, autor de 'Una mujer en Pigalle', está escribiendo ahora una nueva novela.

Imprimir
Enviar por correo
FacebookTwitterGoogle +Menéame
Votar noticia Vota

Carlos Suárez.
Periodista y autor de la reciente 'Una mujer en Pigalle', Carlos Suárez, con un nombre homónimo al del director de fotografía y hermano del cineasta Gonzalo, es un leonés que vive en Madrid desde hace años, como tantos leoneses y tantas leonesas que han tenido que emigrar fuera de su terruño en busca de un futuro mejor, o simplemente un futuro, porque León, aun siendo un sitio estupendo para vivir, al menos desde el punto de vista de la tranquilidad, no procura ni genera mucho trabajo, cada vez menos, o esa es al menos mi impresión, habida cuenta de la crisis no sólo económica, sino de valores en que vivimos, cada cual mirándose a su propio ombligo. Y en este plan de planes.
Cabe decir que fue Eugenio Marcos Oteruelo, quien también hace sus pinitos como poeta en el Ágora de poesía de la ciudad del Húmedo, el que me habló de Carlos Suárez. Y es que León, no sólo la ciudad, sino la provincia al completo, sí está dando muchos y buenos creadores literarios, lo que resulta extraordinario.
Aunque confiesa que lleva más de dos tercios de su vida en la capital de España, donde vive y trabaja como editor adjunto en Canal 24 horas,  Carlos se siente de León, porque es su ciudad natal y el lugar en que pasó la infancia y la adolescencia. Y uno es "de donde hace el bachillerato", como dijera el escritor Max Aub, que Carlos recupera. "Creo que la frase de Max Aub viene a resumir lo que marca el territorio en el que surge y se consolida la 'educación sentimental', donde uno se enamora por primera vez o donde despierta la pasión  por la literatura; en definitiva,  el lugar en el que está el origen de lo que  te marcará como persona", matiza este periodista y novelista, que, desde Madrid, ve su tierra con una distancia "ya no tanto geográfica como temporal", porque cada vez que regresa a León descubre que algo ha cambiado: "el nombre o la decoración de un bar o un edificio derribado para construir otro. Tanto es así que hay zonas nuevas de la ciudad que para mí son prácticamente desconocidas. Algo similar sucede con la gente. Apenas reconozco caras por la calle, como si la falta de salidas laborales hubiera enviado al exilio a prácticamente toda mi generación", sintetiza Carlos, quien, a pesar de reconocer que no tiene un conocimiento ni objetivo ni profundo de lo que se está haciendo en León en el ámbito literario, sí en cambio tiene la sensación de que hay mucha actividad, mucha "vida literaria". O al menos esa es la impresión que le llega a través de conocidos y redes sociales, según él, que siente predilección por autores y autoras como Eloísa Otero, Ignacio Fernández Herrero y la revista 'Fake', Elena Soto, entre otros y otras, "pero de nuevo supongo que ese interés está mediatizado en buena parte por razones personales... Mi visión es parcial en un sentido doble, fragmentaria y a la vez  interesada... Y quizá sea de nuevo solo una sensación, pero tengo la impresión de que esa intensa vida literaria se escora claramente hacia el lado de la poesía mucho más que hacia la narrativa".
"'Una mujer en Pigalle' está ambientada en el París de las vanguardias y de la ocupación alemana e incluye personajes reales, como Balthus, Paul Éluard, Picasso, Man Ray, Lee Miller o Dora Maar, pero no es tampoco una novela histórica en sentido estricto".
Aparte de los autores y autoras de León, por los que siente admiración, reconoce la influencia, en su forma de escribir, de escritores de la talla de Proust y sobre todo Stendhal, "entre los clásicos. Sándor Márai o Lawrence Durrell, entre los que merecen claramente serlo. Paul Auster, Patrick Modiano, Ian McEwan, entre los más modernos. Y ya en lengua española García Márquez, Vargas Llosa o Javier Marías", señala el creador de 'La muerte zurda', su ópera prima, que transcurría en un pueblo imaginario, Cuervas, lo que le obligó de alguna forma –asegura–, a crear su propio universo, una geografía personal, "a construir –salvando las distancias– una particular  Región, Macondo o Yoknapatawpha". Asimismo, en esta primera novela trataba de ensayar, "con mayor o menor acierto, la mezcla, el cruce de diferentes planos de realidad dentro de la novela, entreverar ficción dentro de la ficción", un tema que siempre le ha fascinado.
La escritura cinematográfica
Su afición al cine, a las series de televisión ("campo en el que más se está innovando, donde probablemente más aportaciones se producen a la hora explorar nuevas posibilidades narrativas") y por supuesto su trabajo en el mundo audiovisual, lo han llevado a escribir de una forma muy cinematográfica, de modo que Carlos necesita 'ver' la escena antes de empezar a narrarla. Siempre el lenguaje como herramienta de trabajo tanto para el periodismo como para la literatura. "Creo que escribir para televisión 'educa' en un lenguaje más directo,  más conciso, por así decirlo, más eficaz", apostilla Carlos, que está ahora con la promoción de 'Una mujer en Pigalle', que es una novela negra con ambientación histórica, aunque "no es en sí una novela de género". Utiliza elementos evidentes de novela negra, en su opinión, como el hallazgo del cadáver desnudo de una joven que gira colgado del techo al principio del primer capítulo, pero de un modo puramente instrumental, una fórmula para impulsar la trama, para atrapar la atención del lector. "La historia está ambientada en el París de las vanguardias y de la ocupación alemana e incluye personajes reales, como Balthus, Paul Éluard, Picasso, Man Ray, Lee Miller o Dora Maar, pero no es tampoco una novela histórica en sentido estricto". Cree –esa era al menos su pretensión al escribirla– que va más allá, ensaya una reflexión sobre la memoria, la identidad, el deseo, la cobardía o la culpa y pretende ser –no sabe si con éxito o no– Literatura con mayúscula.
Decidió ambientar esta novela de intriga en París, capital ocupada aquel tiempo por los alemanes, porque le pareció desde el principio un buen escenario para ambientar el comienzo de esta historia, que arranca con el hallazgo de un cadáver. "El barrio de Pigalle aportaba además cierta connotación de bajos fondos que enlazaba bien con el pasado oscuro de la protagonista", precisa su autor, quien tenía además interés en incluir en la historia a personajes reales, "algo que creo que le otorga a la trama un plus de verosimilitud", escritores y artistas que se reunían, según Carlos, en torno a Picasso y Paul Éluard en Mougins y Antibes, en la Costa Azul, en la segunda mitad de la década de los años treinta. "Allí coincidieron en los veranos de 1936 a 1939 Picasso, Paul Éluard, Man Ray, Ady Fidelin, Nusch Éluard, Lee Miller, Roland Penrose o Dora Maar... un grupo que se caracterizó en buena medida por trasgredir las convenciones artísticas y morales de la época. Además esos veranos de Mougins y Antibes quedaron reflejados en imágenes (fotografías e incluso grabaciones cinematográficas), realizadas por Lee Miller, Roland Penrose y sobre todo Man Ray. Eso me permitió recrear a los personajes y las escenas más fácilmente pero sobre todo de una forma más fiel", detalla este creador para quien el tiempo es un elemento fundamental en la narrativa. "Creo que hay una diferencia abismal entre, por ejemplo, la historia de un adolescente contada en presente y esa misma historia tamizada por el punto de vista de ese adolescente ya de anciano. El paso del tiempo le otorga a la historia matices, profundidad, incluso un sentido distinto". Y en el caso de 'Una mujer en Pigalle' Carlos quería ir más allá, que la memoria y el olvido se convirtieran casi en protagonistas de la novela: "Narrar los sentimientos de un anciano escritor enfermo de alzhéimer que trata de salvar del olvido los últimos restos de su memoria e intenta dar sentido a los recuerdos que de forma inconsciente y fragmentaria vuelven a su mente".

(Puedes continuar leyendo esta fragua en ileon.com)

martes, 10 de enero de 2017

La fragua literaria leonesa: Julio Rodríguez

Cultura cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
La Fragua Literaria Leonesa

Julio Rodríguez: "Carlos Fidalgo es un tipo con una voz propia, fresca y original"

Manuel Cuenya | 10/01/2017 - 17:03h.

El narrador, poeta, guionista y profesor Julio Rodríguez, autor de 'Una mala racha', tiene un nuevo libro de poesía casi terminado, que en breve mandará a buscarse la vida a algún concurso.... Y, sobre la mesa, se le acumulan varios proyectos abiertos de todo tipo.

Imprimir
Enviar por correo
FacebookTwitterGoogle +Menéame
Votar noticia Vota
Recuerdo que fue el escritor berciano y coordinador de encuentros poéticos Antonio Merayo quien me habló del también escritor Julio Rodríguez, que estuvo el pasado año en la fiesta de la poesía de Villafranca. Una fiesta que fue recuperada tras algunos años de silencio, gracias al impulso, entre otros, del propio Antonio Merayo.
Aunque nacido en Oviedo, ciudad en la que vive y desarrolla su actividad profesional, Julio Rodríguez es descendiente de El Bierzo por vía paterna, pues su padre, Julio Rodríguez Fernández, era natural de Ponferrada. Conocido en el mundo universitario por ser durante años Vicerrector de estudiantes y luego Rector de la Universidad de Oviedo.
Cuenta el poeta y narrador Julio Rodríguez que, si bien se siente muy asturiano, El Bierzo es parte de sus orígenes y otro de sus puntos de partida. "Siempre lo he sentido como algo propio, disfruto mucho cada vez que tengo la oportunidad de volver, aunque lo hago con menos frecuencia de lo que me gustaría", señala Julio, que es además Doctor en Psicología y profesor universitario.
De modo que compagina su faceta como profesor universitario y creador literario, a sabiendas de que "todo lo que uno hace se ve luego reflejado de alguna manera en su escritura y, en el caso de la Psicología, la relación parece más directa, aunque no soy consciente de la influencia concreta que pueda tener", argumenta. En el fondo, está convencido de que la psicología le sirve para analizar lo que escribe. "Menos mal que no estudié Criminología, aunque estuve tentado, no creas...", apostilla con humor este creador polifacético, quien también ejerce como guionista, que ha hecho un poco de todo, según él.
Una labor que le entusiasma porque, "aunque no tiene nada que ver la forma en la que afrontas el guión de un documental y el de un programa televisivo, o el de la ceremonia de inauguración de un festival de cine (por citar lo último que he hecho), hay algo muy vivo en todos los casos, algo burbujeante que te mantiene en guardia todo el tiempo. A diferencia de una novela o de un libro de poemas, muchas otras personas aportan cosas y toman decisiones sobre lo que debes escribir y sobre lo que vas escribiendo. Así que se puede decir que la escritura de guiones es en cierta medida menos libre, pero también menos egocentrista; esa forma de trabajo en equipo (o algo parecido) te saca de tu burbuja, y eso viene muy bien de vez en cuando".
En cuanto al ámbito estrictamente literario, Julio confiesa que, tanto en narrativa como en poesía, hace lo que le viene en gana, lo que le apetece, aunque desconozca si eso es bueno o malo. En todo caso, reconoce que se siente más cómodo en la narrativa, y sobre todo en el relato de "hazañas" cotidianas, "sin heroísmos ni solemnidades, de personajes que se encuentran en cierta medida al límite, utilizando para ello mucho humor. Un humor ácido y amargo como el Bitter Kas", matiza el autor de 'Una mala racha'. En este tipo de relato es donde cree que puede aportar algo. Y en lo referente a la poesía, dice que ésta lo ha ido llevando por el camino de la sencillez y el coloquialismo, al estilo de Carver o de Billy Collins, autores a los que admira. Una poesía, en su opinión, como un diario de andar por casa en el que muestra su universo doméstico y cotidiano, prestando atención, sobre todo, a las cosas pequeñas.
León y Asturias, canteras inagotables de escritores
"Asturias es una cantera inagotable de poetas, y actualmente podemos presumir de contar con algún que otro novelista de primer orden (no daré nombres para que no dejen de saludarme los que no incluya en la lista..."
Autor de poemarios como 'Tierra batida' (Visor, 2013), Julio siente admiración, aparte de por muchos escritores de Asturias -"Asturias es una cantera inagotable de poetas, y actualmente podemos presumir de contar con algún que otro novelista de primer orden (no daré nombres para que no dejen de saludarme los que no incluya en la lista...-", por algunos escritores leoneses, como los pesos pesados, y otros cuantos a los que sigue muy de cerca, como es el caso del periodista y escritor bembibrense Carlos Fidalgo, "un tipo con una voz propia, fresca y original", que es también su compañero en la editorial Menoscuarto, donde Julio publicara el pasado año su novela 'Una mala racha'.
Una obra que seguirá promocionado y presentando a lo largo de este año 2017. Por otro lado, en el terreno poético reivindica la figura y la obra del Premio Cervantes Gamoneda, "que es mitad leonés mitad asturiano, o eso queremos creer desde Asturias", especifica con satisfacción este poeta y narrador mitad asturiano mitad leonés, que ha sido galardonado con algunos premios como el Vargas Llosa de Novela por su libro 'El mayor poeta del mundo', o bien el Premio de Poesía Emilio Alarcos por su poemario 'Naranjas cada vez que te levantas', entre otros. "Premios que están muy bien si los ganas. Si los gana otro, ya no tanto...", bromea Julio, quien reconoce que a él estos premios le han servido principalmente para publicar sus libros de poesía en buenas editoriales y conseguir algo de dinero, "lo cual es prácticamente imposible cuando uno publica un libro de poesía sin haber ganado un premio".
Asimismo, cree que sirven también de acicate, de palmadita en la espalda. "Sin darles más importancia de la que tienen (o sin dármela a mí mismo), reconozco que anima el hecho de que lo que has escrito vaya pasando cribas (el prejurado, el jurado, la comparación con los otros libros finalistas...)", admite este psicólogo y creador, que también ha publicado textos sobre psicología, cuyas referencias literarias son abundantes, y se encuentran entre sus novelas y poemarios, porque en todas sus obras cita de manera explícita a alguno de esos autores "sobre cuyas pisadas voy poniendo las mías como cuando sigues a alguien sobre la nieve", entre otros muchos a John Fante.

(Puedes seguir leyendo en este enlace de ileon.es):