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lunes, 15 de noviembre de 2021

Sigamos soñando con un mundo mejor

 Sigamos soñando con un mundo mejor, sintiendo que algunas personas están por fortuna presentes, con sus veneros de luz y la belleza de su sonrisa, con su amor y su entrega.

Por fortuna. 

Cabo de Matxitxako en País Vasco

Sigamos soñando y buscando verdad y belleza, con ilusión, aunque a veces nos produzcan heridas y sintamos un dolor inmenso, que nos abrasa.  

Sigamos soñando aunque en ocasiones nos traicionen y nos sintamos rotos, porque la vida es bella a pesar de los pesares. Y en el camino del sueño uno aprende a superar los obstáculos. Y a recomponerse. 

Sólo tenemos que dejarnos llevar por nuestro instinto de supervivencia. Por nuestra pasión vital. 

Sólo tenemos que emprender una nueva senda que nos conduzca hacia el infinito. Capaces de seguir caminando los caminos del viento, como quisiera Eduardo Galeano, "a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego". Capaces como somos de elevarnos, como derviches giróvagos, hasta alcanzar las estrellas. En una danza sufí de altos vuelos. Acaso más allá del bien y del mal, "porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo". 

Derviches giróvagos en Estambul

Aún podemos seguir soñando con un mundo mejor, más amable, caminando los caminos del viento, sintiendo que tú deseas ser mejor cada día. Que algunas personas desean ser mejores cada día. Y eso resulta alentador. 

Cada día es único, sagrado, que vivirás con intensidad, con fascinación.  

Así que no dejes que la niebla de algún instante, de alguna situación, te impida ver más allá de lo que en verdad ansías. 

Sigamos soñando con ese mundo mejor, aunque alguna gente con la que te hayas topado te decepcionara, incluso trastocara tu percepción de la realidad. 

En ocasiones, uno se encuentra con gente que no es lo que parece. Incluso es lo contrario de lo que aparenta. Pero eso no debe desanimarte. Porque el camino continúa. Y tú debes seguir soñando y caminando y sintiendo... Siempre hacia la luz. 

Puesta de sol desde el castillo de Cornatel-El Bierzo

Tal vez llegaste a creer que habías encontrado a una persona que merecía la pena. Que era digna de tu confianza. Digna de tu lealtad. Alguien a quien amar. Pero a veces uno se fía y confía en quien no debe. Eso puede ocurrir y a veces ocurre. Aun así, no te arrepientas. Los seres humanos nos confundimos. Y a veces nos confunden. Así parece que se resuelve en ocasiones el juego de la vida. La vida es un juego. No lo olvidemos. El teatro del teatro. En ocasiones el teatro de la crueldad. Con apaleados y apaleadores. Bajo las apariencias de una realidad que se desdobla. Fenómenos y noúmenos o esencias. La dialéctica del ser y no ser. Del estar y del parecer. 

Sigamos sintiendo, en todo caso, sintiéndolo todo de todas las maneras posibles. Con quienes son y están. Cerca de la luz y de esa belleza que engendra amor.  

Sigamos soñando con un mundo mejor, a pesar de alguna gente que, tras sus múltiples máscaras, se reafirma en su maldad y su desequilibrio, creyendo que obran bien, cuando en realidad causan daño en todo aquello que tocan. Y, en su falsa conciencia, acaban pulverizándose incluso a sí mismas.

Sigamos soñando, a pesar de todo, a pesar de los pesares. Y no te arrepientas de nada. Porque tú también eres humano. Y nada de lo humano te es ajeno. 


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