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martes, 17 de febrero de 2026

Teatro y/o Cinema Paradiso

 

FRAGUA DE FURIL Manuel Cuenya 


Robert Duvall en la imagen de Apocalipsis Now, fallecido hace dos días, un actor extraordinario

Teatro y/o Cinema Paradiso

León

Actualizado:

Rescato este artículo del baúl de los recuerdos, publicado en Diario de León en 2003, hace más de veinte años, entonces escribía uno o dos artículos semanales para este periódico.

https://www.diariodeleon.es/bierzo/30319/930785/teatro-cinema-paradiso.html

Hace unos días estuve en el recién inaugurado teatro municipal de Bembibre. Tenía una invitación para ver la obra de "El señor de Bembibre" según el "Conde Gatón". Nada más entrar en el nuevo teatro me asaltaron algunos recuerdos, y se me estremeció el huesito de la alegría, que diría un habanero viejo. 

Recordé que en aquel lugar había visto, entre otras, Apocalipsis Now, y El Filandón de Chema Sarmiento, ese cineasta albareño, ribereño o berciano que ahora anda impartiendo enseñanza a los franceses. Apocalipsis Now debí de verla, en compañía de algún amiguete, allá por el año ochenta o el ochenta y uno. Entonces era un rapacín. Pero me quedé muy impresionado con aquella película sobre los horrores de la guerra, de una guerra que a uno le parecía y le sigue pareciendo algo extravagante, nauseabundo, incomprensible. Siempre resulta conveniente y acertado mirar a la guerra, la que sea, con ojos de rechazo. Tampoco conviene fiarse de esos pendejos e hijos de la chingada que intentan por todos los medios abrirnos fuego en el campo... de batalla, quizá, de esperanzas, a buen seguro. No están los tiempos como para andar batiéndose a golpe de bombazo. Aun siendo un tierno infante, o tal vez por serlo, me había quedado definitivamente flipado con la secuencia wagneriana de los helicópteros, y sobre todo con la interpretación de ese monstruo sagrado y fetiche llamado Marlon Brando. Hay imágenes que a uno se le quedan grabadas y/o atragantadas en el subconsciente de por vida, y nunca más logramos desprendernos de ellas. Son esas imágenes las que nos ayudan a refrescar la memoria cuando ésta se embota. No hace mucho volví a ver la versión alargada de esta grandiosa y bestial película de Coppola en la Filmoteca de Caja España de Ponferrada, y sentí casi el mismo impacto visual que cuando era un chavalín. Creo recordar que en alguna ocasión se me ocurrió decir que el Cinema Paz, hoy Teatro Municipal de Bembibre, fue par mí como el Cinema Paradiso. ¿Quién no recuerda aquella emocionante película italiana? Esperamos que ahora, con los minicines y el teatro en marcha, dejemos de conformarnos con las sábanas blancas, en las que durante tanto tiempo llegamos a proyectar nuestras ilusiones y deseos, y volvamos al cine de verdad para disfrutar de su potencia hipnótica. Incluso en los momentos más difíciles el cine nos invita a soñar. Incluso en los momentos más terribles y guerrilleros el teatro podría ayudarnos a reír y/o a llorar. Y todos, en el fondo de nuestro ser, necesitamos sentir que aún estamos vivos, aunque vivamos en la pura ficción, idealismo con el que entretejemos nuestros sueños más preciados.

domingo, 15 de febrero de 2026

La revista La Curuja, dedicada al patrimonio cultural y natural del Bierzo

 

Acabamos de editar el número 34, en su segunda época, de la revista La Curuja, con la imagen en la portada de Campo de Santiago, cuyo autor es Ángel Molinero, que es asimismo el creador de otras fotos que ilustran las páginas de esta edición de invierno, al que agradezco por supuesto su colaboración, al igual que la implicación del resto de colaboradores y personas asociadas, sin las cuales no sería posible esta revista nacida en el útero de Gistredo, Noceda del Bierzo. 

https://cuenya.blogspot.com/2022/05/de-colinas-del-campo-al-campo-de.html

Portada de La Curuja. Foto. Ángel Molinero

En esta ocasión, La Curuja (otros le dicen La Coruja), que se edita con el apoyo del Colectivo Cultural La Iguiada y socios/as bajo la coordinación y edición de uno mismo (que dedico un texto al Decimosexto encuentro literario en Noceda del Bierzo), cuenta con las colaboraciones de Emilio Arias Vega, que escribe sobre su infancia en Noceda, con un recuerdo especial a sus abuelos maternos; la amiga escritora Raquel Villanueva, que nos habla de la ruta de las fuentes curativas en Noceda; el escritor Goyo Esteban Lobato, que ejerció como minero en el Bierzo Alto y rememora el largo rescate para recuperar el cuerpo del joven minero Andrés Vega en la mina Casilda de Igüeña a finales de los años noventa; el también escritor de Quintana de Fuseros Pepe Álvarez González (autor de Tiempos extremos, una obra estremecedora), que nos alerta de los terribles daños que sufre nuestra naturaleza (nuestra casa madre), nuestro patrimonio natural del Bierzo Alto (del planeta en general), y por tanto estamos obligados a ser guardianes y protectores del mismo, porque no podemos prescindir de éste; https://cuenya.blogspot.com/2017/01/la-fragua-literaria-leonesa-jose.html Luis Segura (nacido en Quintana de Fuseros, colaborador habitual de la revista y del Encuentro literario en Noceda) nos obsequia con un relato sobre la importancia de aquellos hornos, casi en total desuso, en los que amasaban las abuelas.

Campo de Santiago. Foto. M. Cuenya


“Transcurridos los años ese niño y otros, ya mayores, en un paseo por uno de nuestros pueblos, al pasar por delante de uno de esos hornos, recordarán esos días en que las abuelas amasaban. Y valorarán más esos hornos viejos”, cuenta Luis Segura. 

Y, para finalizar el recorrido por las páginas de esta publicación, la escritora de origen nocedense María Encina Rodríguez de Paz, quien también participó en el pasado Encuentro literario en Noceda, nos ofrece, con un recuerdo a la maestra y poeta Felisa Rodríguez, unas bellas pinceladas nocedenses: “… Noceda, belleza y poema de donde parten lenguas e idiomas que sentimos tan cerca…”, escribe María Encina R. de Paz.

https://ileon.eldiario.es/cultura/revista-curuja-presenta-numero-34-memoria-naturaleza-identidad-noceda-hilo-conductor_1_12993444.html

https://www.elbierzodigital.com/la-curuja-no-34-invierno-en-noceda-del-bierzo-entre-memoria-naturaleza-y-relatos-literarios/

https://www.periodicoelbuscador.com/articulo/bierzo/revista-curuja-publica-numero-34-campo-santiago-como-protagonista-portada/20260216124321039448.html


 

sábado, 14 de febrero de 2026

El diario de Noah (The notebook), de Nick Cassavetes

 Confieso, como buen feligrés, acaso del templo del cine, que no había visto El diario de Noah (The Notebook), de 2004, hasta que Victoria, que es una excelente amiga, me la recomendó hace un tiempo. 

Confieso (hoy me siento en confesión, delante del confesionario, nomás) que, durante la proyección de esta película, se me saltaron las lágrimas. Y me vinieron a la mente muchas cosas acerca de la vida, de la vida y del amor, los grandes temas universales, junto con la muerte, como nos dijera el escritor mexicano Rulfo, al que sigo leyendo encantado https://cuenya.blogspot.com/2018/03/rulfo-o-el-mexico-profundo.html

A lo mejor es que uno es un sensiblero y romanticón, que también puede ser. En todo caso, me encantó esta película, que no había visto antes porque quizá el título en español me hacía pensar que podría tratarse de una bobadina. 

El diario de Noah (adaptada de una novela cuyo autor es un tal Sparks) está dirigida por Nick Cassavetes, el hijo del actor y director John Cassavetes (inolvidable su papel en La semilla del diablo-Rosemary's baby, de Polanski, que he vuelto a ver recientemente https://cuenya.blogspot.com/2014/12/polanski-y-su-lunas-de-hiel.html) y la gran actriz Gena Rowlands, actriz fetiche en las películas dirigidas por John Cassavetes (véanse por ejemplo Gloria o Una mujer bajo influencia), que en esta cinta encarna al personaje de Allie, una anciana afectada de Alzheimer, puta enfermedad que tanto nos castiga y nos deja sin memoria, sin identidad. 


Hoy, día de San Valentín, me parece un buen día para reseñar este clásico del cine romántico del siglo XXI que aborda precisamente el amor, la memoria y la identidad. Desafortunadamente, la pérdida de memoria, aparte de impedirnos reconocer a los demás, nos impide reconocernos a nosotros mismos. Sin memoria no somos nadie. 

A la mente me viene asimismo otra película de culto titulada Memento, de Nolan, la cual he vuelto a ver hace poco, que nos habla de la memoria o más bien de la desmemoria (la llamada amnesia anterógrada, que impide almacenar nuevos recuerdos), la identidad, el tiempo, los recuerdos inconexos... Y lo hace con una singular estructura, a través de dos líneas temporales, a saber, una línea temporal en color contada mediante constantes saltos temporales hacia atrás y hacia adelante mostrando las causas de lo ya visto, y otra línea temporal en blanco y negro, que progresa en orden cronológico, con escenas intercaladas en la historia; al final ambas líneas temporales se unen, aunque asistimos a un giro de guion.  Dicho lo cual, retomo El diario de Noah, que se cuenta desde el presente en una residencia de ancianos, donde Noah (interpretado por James Garner) le lee a una mujer llamada Allie afectada de Alzheimer (encarnada por la actriz Gena Rowlands) una historia de amor en su cuaderno de notas (The notebook), en realidad su propia historia de amor, que nos traslada, en un flashback, a las vivencias de estos mismos personajes cuando eran dos adolescentes: Noah Calhoun (interpretado por el actor y músico canadiense Ryan Gosling) y Allie Hamilton (encarnada por la actriz canadiense Rachel McAdams, recordada también por su papel en Midnight in Paris-Medianoche en París, de Woody Allen https://cuenya.blogspot.com/2010/02/woody-allen.html), que, a pesar de vivir en dos ambientes socio-económicos diferentes -ambos se enfrentan a obstáculos sociales y familiares-, se enamoran y pasan juntos un verano inolvidable en la Carolina del Sur de los años 40, antes de ser separados por las circunstancias y fundamentalmente por la desaprobación de la familia de Allie. 

Me gusta la química que se da entre estas dos estrellas de la interpretación, cuyas actuaciones resultan conmovedoras, tanto que acabarían convirtiéndose en pareja amorosa en la vida real durante un tiempo, después de finalizado el rodaje de El diario de Noah. 

Más allá de esta apasionante, emotiva historia de amor, cuyo amor, pasión (atracción física y emocional) y complicidad perdura a lo largo del tiempo a pesar de los obstáculos (me hace recordar a El hijo de la novia, de Campanella, una película que sacude las entrañas https://cuenya.blogspot.com/2014/10/el-hijo-de-la-novia-en-tardes.html), nos muestra la importancia de disfrutar de cualquier momento, de vivir experiencias juntos, como vemos a los protagonista leyendo o paseando en bote. El diario de Noah nos ayuda asimismo a darnos cuenta de que el amor puede trascender los muros económicos y sociales, porque Noah proviene de una familia humilde mientras que Allie es de una familia acomodada. Y, aunque se separan temporalmente, ambos permanecen leales, fieles a sus sentimientos, y eso también les permite aprender y crecer como seres humanos, dándose asimismo apoyo mutuo. Una gran belleza, cuya banda sonora, de Zigman, nos sumerge en un mundo dulce y tierno. 

Noah en esta película y Nino Belvedere (Héctor Alterio) en El hijo de la novia asumen el papel de sostén emocional. Tanto uno como otro muestran su amor incondicional a su mujer (Allie en El diario de Noah y Norma -también afectada de Alzheimer- en El hijo de la novia), lo que les permite a ambas mujeres, aunque sea de un modo efímero, reconectarse de algún modo con la realidad. 


Tanto uno como otro eligen permanecer al lado de su mujer y cuidar de ella, aunque ella apenas lo reconozca. El amor, el vínculo afectivo por encima de todo, el amor en forma de lealtad, compañía, apoyo, cuidado, el cual ayuda a sostener la identidad de quienes sufren enfermedades como el Alzheimer.  

El diario de Noah (al igual que El hijo de la novia) como un retrato conmovedor de la condición humana, del amor como un valor esencial en nuestras vidas, habida cuenta de que el amor, que implica compromiso, respeto y conexión con otra persona, va más allá de la atracción o el cariño romántico y nos ayuda a ponernos en el lugar de la otra persona, mejora nuestra autoestima (amar y ser amado refuerza nuestra percepción de valía personal), contribuye al bienestar personal y social y hasta reduce la ansiedad y el estrés (asociado al cortisol, que es precisamente la hormona del estrés). 

Como también me apasiona este tema, en términos neuroquímicos (neurotransmisores, hormonas sexuales y neuropéptidos), podríamos hablar de la importancia que tienen en el amor la testosterona, los estrógenos, la dopamina, la oxitocina y la vasopresina. Pero esto daría para otra entrada en este blog. 

De momento quedémonos con esta bella historia de amor titulada El diario de Noah. Buenas noches, amor mío, eso le dice al final Noah a su amada Allie.