Vistas de página en total

jueves, 18 de junio de 2026

Llanes de cine

A orillas del Cantábrico, donde el mar sacude con fuerza los acantilados del oriente asturiano y el horizonte parece fundirse, en ocasiones, con un cielo plomizo, se alza Llanes, una villa marinera que conserva intacto el embrujo de un lugar singular. 

Torreón

Su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico, invita a perderse entre callejuelas empedradas, casas blasonadas y mansiones de indianos que evocan historias de emigrantes y fortunas forjadas al otro lado del océano, tanto es así que la historia impregna sus piedras, con una muralla medieval del siglo XII y un Torreón, antigua fortaleza y prisión, que se eleva imponente como testigo de siglos de acontecimientos. 

Próximo al Torreón, puede disfrutarse del Casino modernista, que evoca esta época de esplendor de los indianos, aquellos emigrantes que regresaron enriquecidos de América y contribuyeron a embellecer la localidad con construcciones como el palacio de Partarríu, que sirvió como escenario para la inquietante residencia de la película El orfanato, dirigida por Bayona. No en vano, cineastas y productores han encontrado en Llanes y su concejo el escenario perfecto para contar sus historias. 

Casino

Con el transcurso de los años, esta localidad se ha convertido en un extraordinario plató natural donde la realidad y la ficción se entremezclan. No sólo sus palacios, como el mencionado Partarríu (en proceso de restauración), sino sus playas (San Antolín, Torimbia, Barru, Borizu, Toró... que he podido visitar en anteriores viajes) y parajes costeros han servido de marco a largometrajes y series televisivas que permanecen en nuestra memoria como  El abuelo e Historia de un beso, de Garci; o El portero, Remando al viento, Mi nombre es sombra y El detective y la muerte, de Gonzalo Suárez, entre otras. De ahí proviene el eslogan de Llanes de cine. 

Partarríu

Aunque ya lo he dicho en otras ocasiones, el cineasta Suárez (él diría cineostia con su característico humor) fue director honorífico de la extinta Escuela de cine de Ponferrada, donde estuve durante años trabajando desde su puesta en marcha hasta su final como cofundador de la misma, además de mi labor como profesor, coordinador y encargado de las Relaciones externas. 

Uno de los espacios que despierta los sentidos tanto de los oriundos como de los visitantes es precisamente el paseo de San Pedro, que discurre al borde de los acantilados como una alfombra verde suspendida entre la tierra y el mar. Además, este paseo es un genuino mirador a la playa del Sablón, la antigua muralla y la villa que se asoma al Cantábrico. 

El paisaje posee una belleza cautivadora que atrapa al trotamundos desde el primer instante.

Plaza de Parres Sobrino


El propio Garci utilizó el paseo de San Pedro, aparte de la céntrica e histórica plaza de Parres Sobrino, que en tiempos fuera el mercado medieval de la villa, para filmar algunas de las escenas de Historia de un beso. 

Por su parte, el puerto, auténtico corazón de la villa, recuerda a un pequeño canal abierto al mar, como si por un instante el visitante fuese transportado a Venecia. A uno y otro lado se suceden terrazas animadas, embarcaciones que se mecen al ritmo de las mareas y rincones donde la vida parece transcurrir sin prisas. Y eso fascina al viajero, que se siente tranquilo paseando sin mirar el reloj. 

Puerto

«Es bien sabido —lo repiten a menudo en Marruecos, país que ha visitado en diversas ocasiones— que las prisas matan y hasta rematan...», y lo hacen mediante infartos cerebrales y otros males. Quizá por ello el filósofo surcoreano Chul Han, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025, describe nuestra época como un paisaje patológico marcado por la depresión, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el trastorno límite de la personalidad y el agotamiento. Es la llamada «sociedad del cansancio». Frente a ella, parece reivindicar la contemplación como punto de partida para alcanzar el equilibrio y la ataraxia estoica y epicúrea, esa serenidad que permite vivir sin sobresaltos en un mundo cada vez más desequilibrado. 

https://cuenya.blogspot.com/2022/09/asturias-y-cantabria-en-el-corazon.html

Desde el mirador de San Pedro

En realidad, Chul Han reivindica la inactividad como una necesidad, habida cuenta de que ésta es esencial para nuestro bienestar y nuestra salud mental. En estas reflexiones anda el viajero mientras deambula de forma casi peripatética por la villa hasta que llega al espigón, donde los Cubos de la Memoria de Ibarrola ofrecen un espectáculo cambiante de colores y reflejos, porque la obra del artista vasco parece cobrar vida con cada variación de la luz, transformando el hormigón en un lienzo que parece establecer una conversación con el agua y el cielo.

Pero si hay algo que completa el alma de Llanes es su gastronomía. En las mesas aparecen los sabores más genuinos de esta tierra: la fabada, el cachopo, las deliciosas casadielles o los dulces carbayones. Todo ello acompañado por la sidra, una bebida exquisita que forma parte de la identidad asturiana y al viajero le resulta deliciosa. 


Llanes es, en definitiva, un mapa de los afectos al que el viajero regresa como si lo hiciera a su casa, que en realidad lo es, porque la siente como propia, una villa que deja en la memoria sensorial y emocional del viajero una huella imborrable.


De Llanes a San Vicente de la Barquera, una estampa clavada también en la retina de la memoria. 


sábado, 13 de junio de 2026

Un León para Gaudí

Este jueves 11 de junio estuve en el Casino Club Peñalba, en el Paseo de Papalaguinda de León, donde Marta Muñiz Rueda y Maite López Blanch presentaron su libro Un León para Gaudí


Tuve el placer de leer la obra antes de su publicación en Loto Azul e incluso de realizar una primera corrección, ya que Maite asistió a uno de los cursos de escritura que suelo impartir en la Universidad de León. A Marta, por su parte, la conozco desde hace años y hemos coincidido en diversos eventos literarios.

Confieso que siempre me ha fascinado la figura y la obra de Gaudí, así como su relación con León. https://cuenya.blogspot.com/2026/06/astorga-arriera-chocolatera-poetica-y.html

https://cuenya.blogspot.com/2010/03/gaudi-en-el-bierzo-en-astorga-en-leon.html

Maite y Marta parten de hechos reales para transformarlos en ficción, construyendo una novela con ecos del Código Da Vinci de Dan Brown, rica en simbolismo y acompañada por una cautivadora banda sonora. 


Durante el acto, el joven músico Leonardo Ropero interpretó al piano algunas de las piezas vinculadas a la obra. Fue un auténtico placer escucharlo. Leonardo ha sido alumno de Marta, quien, además de escritora, es profesora de música, una disciplina tan cercana a la poesía que quizá explique la vena poética que atraviesa su escritura.

Mi enhorabuena a Marta y Maite por este nuevo éxito, y también a Leonardo por su magnífica actuación. Me alegro mucho por todos ellos.

sábado, 6 de junio de 2026

Astorga arriera, chocolatera, poética y neogótica

Entre Astorga y el monte Teleno, que es todo un icono de la zona, se halla la Maragatería en el sureste de la provincia leonesa. 


Astorga, la ciudad de los curas, los militares y las mantecadas, como me dijera un profesor en la Universidad de Oviedo, es tierra familiar, que merecería una visita sólo por Gaudí y la familia Panero, sobre todo para quienes amamos tanto la obra del genial arquitecto catalán como la literatura y las andanzas de los Panero. Además, me apasiona la historia de los muleros o arrieros maragatos, por quienes siento fascinación desde que soy consciente, los cuales transportaban mercancías desde el mar gallego a la capital de España. https://cuenya.blogspot.com/2010/03/gaudi-en-el-bierzo-en-astorga-en-leon.html

Algunos historiadores creen que los maragatos descienden de musulmanes asentados en la zona, algo que resulta discutible, y que el apelativo maragato deriva del latín mericator o mercator, lo sería en todo caso una hipótesis sobre la que no existe consenso definitivo.  Otros, acaso más chistositos, aseguran que el nombre surgió porque transportaban pescado y marisco desde Galicia hasta Madrid, conocida como la ciudad de los gatos. "Casi todo el comercio de una mitad de España está en manos de los maragatos”, llegó a escribir George Borrow (Jorgito el Inglés) en La Biblia en España (1837). 


Por su parte, la escritora cántabra Concha Espina, en su novela La esfinge maragata (1914), nos habla de cómo vivían las mujeres maragatas, que eran unas auténticas luchadoras mientras que sus maridos, exentos del pago de algunos impuestos, incluso obsequiados con títulos de hidalguía, viajaban ayudados de carros tirados por mulas para transportar mercancías. Esta hidalguía queda reflejada en las antiguas casas de piedra, con escudos y pocas ventanas, patios interiores similares a las corralas madrileñas y puertas para la entrada de carros. 

La escritora Concha Espina cuenta con un busto-relieve en la localidad de Castrillo de los Polvazares, que queda a unos seis kilómetros al oeste de Astorga, un enclave extraordinario de arquitectura popular. En sus calles empedradas se alinean casas agrícolas y arrieras, con sus grandes puertas carretales y patios interiores donde se ubicaban los almacenes, cuadras y viviendas de los propietarios. Hoy, Castrillo es una cita ineludible por la gastronomía, pues existe un buen número de restaurantes, entre ellos Cuca La Vaina o Casa Maruja, donde el cocido maragato es la estrella. https://cuenya.blogspot.com/2024/12/casa-maruja-el-templo-del-cocido.html 

Castrillo de los Polvazares

Los arrieros maragatos participaron de forma destacada en la colonización y desarrollo de Carmen de Patagones en Argentina, así como de otras poblaciones de la Patagonia cuyos habitantes reciben el gentilicio de maragatos. De hecho, existe un hermanamiento histórico y cultural entre Astorga y Carmen de Patagones precisamente por esa herencia maragata. https://cuenya.blogspot.com/2016/05/desde-astorga-buenos-aires-violeta.html

En cuanto a la vestimenta, existen paralelismos llamativos entre los arrieros maragatos y los gauchos con el uso de prendas amplias, cinturones anchos, botas o polainas adaptadas al trabajo a caballo, ponchos o capas de abrigo y una fuerte cultura ecuestre. Parecidos que se deben también en parte a que ambos grupos desarrollaron formas de vida ganaderas y de transporte terrestre en espacios abiertos. Además, muchos colonos españoles, incluidos los maragatos, participaron en la formación de esta sociedad patagónica.


Maragatos y gauchos encarnan un mismo ideal de viajero que recorre vastos espaciosExiste una novela gauchesca titulada Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, cuyo protagonista puede recordar al viejo arriero maragato, y cuya forma de hablar puede evocar, salvando las distancias, ciertos arcaísmos y giros rurales que también pervivieron durante largo tiempo en el habla tradicional maragata. https://cuenya.blogspot.com/2015/12/me-fui-como-quien-se-desangra.html

Recientemente he tenido la ocasión, y las ganas -todo hay que decirlo-, de darme una vuelta por Asturica Augusta, cuyo nombre hace referencia tanto al pueblo prerromano que habitaba gran parte del noroeste de la península ibérica (Asturica) como al título honorífico asociado al emperador Augusto (Augusta), una ciudad nacida como campamento militar romano, que se convirtió en un importante centro administrativo de las explotaciones auríferas del noroeste hispano, especialmente las de Las Médulas, en el Bierzo.


No en vano, 
de la Astorga romana se conservan buena parte de las murallas y la Ergástula —galería abovedada y uno de los restos monumentales del foro— que alberga el Museo Romano. En el subsuelo de esta pequeña ciudad, de poco más de 10.000 habitantes, se hallan restos de termas, basílicas, incluido el foro... Hasta conserva las cloacas romanas (ahora que tanto se habla en política de cloacas... santo dios).

Astorga es por lo demás tierra de peregrinos -con un monumento al peregrino cargado con su equipaje y en posición de marcha, situado delante del albergue público-, un cruce de caminos y la etapa final de la Vía de la Plata, una de las rutas del Camino de Santiago más antiguas y con mayor riqueza histórica, que une el sur y el norte de España.

Monumento al peregrino

De su pasado y/o presente clerical -es una de las diócesis más extensas y antiguas de España-, se conserva el edificio del Seminario -donde estudiaron, entre otros, el arzobispo Antolín López Peláez, que era originario por parte paterna de Noceda del Bierzo, donde vivió de niño, el europarlamentario Pepe Álvarez de Paz https://cuenya.blogspot.com/2018/07/la-fragua-literaria-leonesa-pepe.html, que también era de Noceda del Bierzo y el gran Javier R. Sotuela-. El propio Sotuela, que era buen amigo de Pepe Álvarez de Paz https://cuenya.blogspot.com/2019/02/la-curuja-homenaje-pepe-alvarez-de-paz.html, me cuenta que el seminario era horrible, con una mentalidad chivata. https://cuenya.blogspot.com/2016/01/javier-rodriguez-sotuela.html

Del pasado y/o presente militar queda el cuartel de Santocildes.

 En cuanto a la gastronomía, siguen siendo las mantecadas un dulce típico, a las que habría que sumar los merles, los hojaldres de miel y el chocolate, que siempre vienen de maravilla para abrir boca. Sí, Astorga también es conocida por el chocolate, además de otros productos como el famoso cocido (donde el primer plato son las carnes y el último la sopa, bueno, el postre de natillas), o el congrio al ajo arriero, sin olvidarnos de la cecina de vacuno, que es una delicia. 

Se dice que El restaurante La peseta, donde hace añares el plato costaba precisamente una peseta, así como la Casa Maragata o Las termas son restaurantes donde se yanta buen cocido maragato.  


La leyenda también asegura, aunque resulte difícil de documentar desde un punto de vista histórico, que el chocolate, originario de México lindo, llegó a Astorga porque una hija de Hernán Cortés se prometió con el marqués de Astorga. Según el catastro del marqués de la Ensenada, en el siglo XVIII Astorga ya tenía ocho artesanos chocolateros. En los inicios del siglo XX hubo cerca de 50 fábricas de chocolate. Hoy quedan cinco en Astorga y La comarca. El chocolate Santocildes es muy apreciado. La ciudad posee asimismo un Museo del Chocolate albergado en un palacete modernista que, por su colorido, podría confundirse, al decir de algunos, con La casita de chocolate de Hansel y Gretel. Asimismo, la confitería Alonso, que se halla en la plaza de Santocildes, próxima a la Plaza Mayor, al ayuntamiento y al Palacio episcopal de Gaudíestá especializada en chocolates y dulces típicos de la zona. 

Casa de Granell

En mi recorrido por esta Astorga chocolatera me llamó la atención la casa de Granell, construida por un arquitecto influenciado por Gaudí y perteneciente a José Granell, un importante chocolatero de la época. Su maravilloso torreón modernista me hace pensar en la obra de Gaudí, que dejó su impronta en el palacio episcopal, un edificio neogótico singular que da la impresión de que fuera al mismo tiempo un castillo, una residencia señorial y un templo, que alberga el museo de los caminos. De un modo inevitable, me viene a la mente Aproximaciones a Gaudí en Capadocia, del escritor y Premio Cervantes Juan Goytisolo, que sostiene la tesis de que Gaudí pudo inspirarse en la Capadocia (Turquía) y en las rocas fungiformes y chimeneas de hadas de esta zona -el valle de Göreme- para su arquitectura, utilizando formas orgánicas y estructuras que imitan patrones naturales. https://cuenya.blogspot.com/2009/11/juan-goytisolo-exiliado-de-aqui-y-de.html

Tanto Gaudí en lo arquitectónico como los Panero en lo literario representan dos de los grandes polos culturales de Astorga. Cercana al palacio de Gaudí (y por supuesto a la catedral) se encuentra la casa Panero, donde tuve la ocasión de presentar mi libro Del agua y del tiempo, de la mano del periodista y escritor Tomás Álvarez. 


https://cuenya.blogspot.com/2020/02/del-agua-y-del-tiempo-en-astorga-por.html Un espacio emblemático, la casa familiar del poeta Leopoldo Panero, su mujer Felicidad Blanc y sus hijos Juan Luis, Leopoldo María y Michi. https://cuenya.blogspot.com/2021/04/astorga-desde-las-entranas.html

Me sobrecoge ver El desencanto (1976), un documental de Chávarri sobre esta familia desestructurada, "maldita", como algunos han señalado, con un padre cuya figura aparece asociada en los testimonios familiares al alcoholismo y al maltrato (Leopoldo Panero) y una madre sufridora, víctima de los abusos (Felicidad Blanc), a la que su hijo Leopoldo María le reprocha que a él no lo protegiera como es debido. Este documental muestra los testimonios de la familia tras la muerte de Leopoldo Panero. https://cuenya.blogspot.com/2013/02/el-desencanto.html

Felicidad Blanc, escritora y traductora, llegó a publicar una autobiografía titulada Espejo de sombras; por su parte, Juan Luis también publicó, entre otras, La memoria y la muerte, donde se recoge su obra poética. 


Respecto a 
Leopoldo María, sobre el que he escrito https://cuenya.blogspot.com/2011/05/a-leopoldo-maria-panero.html, fue un poeta importante incluido entre los Novísimos. 

Por último, Michi no publicó nada en vida pero en 2017 Javier Mendoza, hijo de la exmujer de Michi, editó una obra con relatos inéditos sobre el hijo pequeño de la familia Panero. 

Casi veinte años después de El desencanto (1976), tras la muerte de Felicidad Blanc, el cineasta Ricardo Franco filmó Después de tantos años (1994), donde reúne de nuevo a Juan Luis, Leopoldo María y Michi

Cabe recordar asimismo que los hermanos Panero -Juan, que falleció muy joven a resultas de un accidente de tráfico, y Leopoldo-, además de los escritores Ricardo Gullón, Luis Alonso Luengo -incluso Eugenio de Nora como un heredero directo-, figuran como integrantes de la Escuela de Astorga, denominación propuesta por el poeta Gerardo Diego, perteneciente a la Generación del 27. https://cuenya.blogspot.com/2014/03/palabras-para-astorga.html


En esta visita a Astorga me encuentro con la casa Panero cerrada a cal y canto, pero me recreo en su jardín, en su fachada, fantaseando con un espacio habitado por la familia, donde incluso puedo platicar con Felicidad Blanc, cuya reflexión sobre su propia vida me hace repensar el mundo en que vivimos en la actualidad. 

Mientras abandono la ciudad, pienso que quizá Astorga siga siendo, como en tiempos de los viejos arrieros, con la montaña sagrada del Teleno vigilante, una tierra de caminos, tanto reales como imaginarios.