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martes, 5 de mayo de 2026

Valladolid, bajo un cielo inmenso y protector, azul y castellano

 El Pisuerga, a su paso por Valladolid, lleva entero el sol de mediodía, como dijera el poeta Jorge Guillén, con el edificio duque de Lerma reflejado en el agua como estampa inolvidable, recortada en la ribera, con una presencia monumental que transformara el paisaje en memoria emocional.


El río, con su playa fluvial hecha con arena de la costa cántabra, lleva consigo la luz de la ciudad bajo un cielo inmenso y protector, azul y castellano, una luz que fluye con la belleza del sol de mediodía.

El río Pisuerga, afluente del río Duero, nos habla del flujo del tiempo, la fertilidad y el misterio de la vida, como escenario de romances y leyendas, habida cuenta de que Valladolid es una ciudad de letras, donde nacieron, entre otros, Zorrilla (con su casa-museo), Rosa Chacel* (con una escultura en la plaza del Poniente y un busto en Campo Grande), Delibes** o Guillén (con la escultura Jorge Guillén y niños botando barcos de papel, situada en el estanque central de la plaza del Poniente), y, coincidiendo con la época en que la ciudad fue sede de la corte española (principios del siglo XVII), también Cervantes y Quevedo vivieron en esta urbe bajo el reinado de Felipe III (el hijo de Felipe II y Ana de Austria) y su valido el duque de Lerma.

*Rosa Chacel, figura destacada de la Generación del 27, es la autora de Memorias de Leticia Valle, novela que fue llevada al cine por el ya desaparecido director Miguel Ángel Rivas, con Emma Suárez en el papel protagonista. Tuve ocasión de tratar a Rivas durante mi etapa en la Escuela de Cine de Ponferrada, donde coincidimos en aquellos años de principios del dos mil.

**La huella de Miguel Delibes en Valladolid, ciudad que impregna algunas de sus obras, sigue viva a través de distintos espacios vinculados a su memoria, entre los cuales están las casas en las que residió a lo largo de su vida, repartidas por la ciudad, así como la escultura que lo recuerda en la céntrica plaza de Zorrilla, junto a la entrada a Campo Grande, obra que lo representa paseando, la cual se ha convertido en punto de referencia para los devotos de su obra. A esto podría añadirse la ruta de El Hereje, un recorrido literario e histórico basado en su novela homónima, que nos traslada al siglo XVI a través de los pasos de su protagonista por lugares emblemáticos como la plaza de San Pablo, la plaza Mayor y la plaza de Zorrilla.
San Pablo


Cervantes, que escribió sobre las bellas riberas del Pisuerga en La Galatea, vivió con su familia en una casa en la calle del Rastro, vivienda que se conserva y es ahora museo. Su casa estaba cerca del Hospital de la Resurrección, que le sirvió para ambientar su novela ejemplar El coloquio de los perros. Por su parte, Quevedo estudiaba en la Universidad de Valladolid, frecuentaba la vida cortesana, las tabernas de la época y componía sus primeros poemas que imitaban o parodiaban los de Góngora.  
Palacio Pimentel


Respecto a tabernas o tascas con solera, que tanto me atraen, me gusta Vinos Merino, regentado por un tipo llamado Jose, que cuenta con una excelente cocina casera.

Felipe II

Aunque no soy dado a hablar de monarcas ni soy experto en historia (ni en historia ni en nada), sí me llama la atención la figura controvertida a la vez que interesante del rey Felipe II, que nació precisamente en Valladolid, en concreto en el Palacio de Pimentel, un edificio renacentista del siglo XV -con una singular ventana plateresca-, que es sede actual de la Diputación provincial, situada en la plaza de San Pablo, considerada centro monumental de la ciudad, donde también se halla una joya de la arquitectura de Valladolid, la iglesia de San Pablo.

El reinado de Felipe II marcó el apogeo de la monarquía hispánica, convirtiéndola en un imperio donde "nunca se ponía el sol", también con la unión ibérica o dinástica con Portugal.
La ciudad de Valladolid fue un escenario esencial en los inicios de su reinado antes del traslado de la corte a Madrid, donde impulsó la construcción del monasterio de El Escorial, centro de su gobierno y lugar en el que estableció su residencia, donde está enterrado.
San Gregorio
Resulta sorprendente la fachada plateresca de la iglesia de San Pablo en Valladolid, que es similar a un retablo de piedra. De estilo gótico isabelino y plateresco -según los entendidos-, este emblemático monumento se halla en la plaza de San Pablo.
En esta zona monumental puede visitarse asimismo el colegio de San Gregorio, que es sede principal del museo nacional de escultura, también de estilo gótico isabelino, con otra fachada impresionante, que recuerda, como la de San Pablo, a un retablo de piedra, decorada con elementos góticos, platerescos, figuras humanas, escudos reales... cual si se tratara de la fachada de la Universidad de Salamanca, pues en vez de una rana, puede verse un caracol, eso sí, con la ayuda de una oriunda, que además es buena amiga.

La provincia vallisoletana es también esa Tierra de Campos, o tierra mal bautizada, como nos dijera el gran Jesús Torbado, esa tierra ocre, de cielos infinitos, acariciadores, esa Castilla llana, monumental, de horizontes que quitan el hipo.
Castillo de Fuensaldaña


Fuensaldaña

En esta ocasión tengo el gusto de visitar Fuensaldaña, cuyo topónimo parece remitir a una fuente, un pueblo situado a pocos kilómetros del centro de la capital, cercano a los montes Torozos, en medio de una planicie de lomas suaves y campos de cereal y viñedos, con sus bodegas excavadas en la tierra y su espectacular castillo medieval. Llama poderosamente la atención esta fortaleza señorial castellana, de planta cuadrada con torres en las esquinas y torre del homenaje dominante. Del siglo XIII, aunque reformada en el siglo XV. A mediados de los años ochenta, hasta principios de los dos mil, fue sede de las Cortes de Castilla y León. Este castillo es como el faro patrimonial de la comarca del Cigales, conocida por sus vinos. No en vano, Fuensaldaña pertenece a la Denominación de Origen Cigales, una zona ligada al clarete, que es una mezcla de uvas tintas y blancas.
Iglesia de Santiago, Cigales


Cigales

Cigales, al norte de la ciudad de Valladolid, en la comarca de la campiña del Pisuerga, es una villa histórica reconocida como la "cuna del clarete", Denominación de Origen Cigales. Con una gran tradición vitivinícola (se remota al siglo X), bodegas subterráneas y la iglesia de Santiago Apóstol o "catedral del vino", que resulta impresionante. Los vinos de Cigales tuvieron fama durante el periodo de instauración de la corte de Felipe III en Valladolid a comienzos del siglo XVII. Y siguen teniendo fama.

Simancas

A orillas del río Pisuerga, en lo alto de una loma, con vistas a la campiña vallisoletana, se halla Simancas, uno de los lugares con más historia de esta provincia.
En la infancia, que es la matria/patria de las ilusiones, uno sueña con castillos como símbolo de algo grande. Y el castillo de Simancas, con su puente de entrada estratégica, sus murallas almenadas y sus torreones defensivos, es una fortaleza histórica impactante, próxima a la capital, construida en el siglo XV sobre los restos de una antigua fortificación medieval.  
Castillo de Simancas

Fue utilizada como prisión de Estado. Bajo el reinado de Carlos I el edificio se convirtió en Archivo General del Reino, el más antiguo archivo oficial de la corona de Castilla, conocido en la actualidad como Archivo General de Simancas, organismo dependiente del Ministerio de Cultura de España, con la distinción de Patrimonio de la Humanidad en 2017, dentro de su categoría Memoria del mundo, por parte de la Unesco. Es el archivo más importante de España y un referente a nivel internacional en la conservación y gestión de documentos históricos. 


Casa-museo de Colón

Antes de despedirme de Valladolid, visito la casa Colón, pues en esta ciudad falleció el 20 de mayo de 1506, en concreto en el convento de San Francisco, este famoso navegante y descubridor del nuevo mundo. El museo de Colón, que además es sede del centro cultural y casa del americanismo (con una estupenda colección precolombina de la América prehispánica), se construyó a imagen del palacio en el que residió el hijo, Diego Colón, en Santo Domingo. Precisamente, sus restos fueron enviados a la catedral de Santo Domingo, porque su deseo era ser enterrado en el Nuevo Mundo. Y después de algunos vaivenes, sus huesos reposan en la catedral de Sevilla, donde se halla su mausoleo. 
Hasta aquí llega este mi viaje semanasantino a Valladolid.




miércoles, 29 de abril de 2026

Ávila mística, un universo entero

Plaza de Santa Teresa

 De San Juan a San Juan por la senda mística española, en este caso de Segovia a Ávila, porque el gran poeta y místico San Juan de la Cruz, el autor de Cántico espiritual, estuvo vinculado no sólo con Segovia o Salamanca, sino con Ávila, tanto por su nacimiento en la provincia (en concreto en la localidad de Fontiveros en el siglo XVI), como por su relación con Santa Teresa de Jesús.

En la ciudad amurallada de Ávila, centro de la espiritualidad teresiana,  pasó largas temporadas junto a Santa Teresa, en especial en el Convento de la Encarnación -un lugar clave para entender su vida espiritual y su obra-, donde ejerció como confesor.



Santa Teresa de Jesús o de Ávila, junto a San Juan de la Cruz, están considerados como los grandes de la mística española del siglo XVI, que elevaron la poesía y la prosa espiritual a cumbres universales. Tanto la obra de San Juan como la de Santa Teresa presentan paralelismos destacables con la mística islámica o sufismo, compartiendo metáforas y simbología de unión amorosa con la divinidad. Tanto el misticismo español como el sufismo comparten una mística basada en la vía purgativa, iluminativa y unitiva. Con lo cual no somos tan diferentes, como nos quieren hacer creer, unos de otros.
Puerta del Alcázar

Me fascina la figura y la obra -lo que he podido leer-, de esta santa Teresa cuya espiritualidad se me antoja humana, que tuvo experiencias intensas como visiones, arrobamientos y hasta un episodio de transverberación, donde un ángel corpóreo le atravesó el corazón hasta las entrañas con un dardo de oro con fuego en la punta, algo que inmortalizó Bernini en la obra Éxtasis de Santa Teresa, una magnífica obra del Barroco, donde el autor representa el trance religioso alcanzado por Santa Teresa, componiendo una escena teatral que nos resulta conmovedora, invitándonos a un estado casi místico, como el que tuvo la santa representada.
San Juan de la Cruz


Al parecer Santa Teresa era de origen judío aunque ella ocultó su origen, y es que Ávila, como en otras muchas ciudades medievales españolas, convivieron judíos, mudéjares y cristianos, y todos dejaron su huella, su legado cultural. A través de documentos se conoce la ubicación de sus sinagogas, cementerio, el barrio en que vivían, que eran propietarios de buena parte de las viviendas que se hallaban entre el Mercado Grande (o de Santa Teresa, junto a la muralla) y el Chico (centro histórico/ayuntamiento).
Resulta de interés la lectura de la autobiografía titulada el Libro de la vida, de esta extraordinaria santa. Y también el visionado de Teresa: el cuerpo de Cristo, dirigida por Ray Loriga y protagonizada por la actriz Paz Vega. El sabor de Santa Teresa en sus yemas de huevo.
Se cuenta que los judíos, cuando fueron expulsados, salieron por la puerta de la Malaventura. Y lo hicieron por el angosto arco, ya que esta puerta no permitía sacar carros ni enseres. Ubicado frente a la Puerta de la Malaventura, la cual daba acceso a la judería hace siglos, se encuentra el jardín de Moshé de León, que refleja la estructura de un jardín místico y representa la espiritualidad de este sabio hebreo, 
que vivió en el siglo XIII en Ávila y escribió el Libro del esplendor, uno de los grandes libros místicos de la humanidad. 


Otro lugar de interés para el viajero -al que le fascinan las palabras (y las cosas), por decirlo a lo Michel Foucault-, es el monumento al Camino de la Lengua Castellana, una escultura de bronce situada en el Paseo del Rastro, frente a la Puerta del Rastro, un paseo que discurre junto a la muralla (Patrimonio de la Humanidad) y que ofrece al visitante bellas panorámicas a la sierra de Gredos. 
También en este Paseo del Rastro, en los jardines que hay frente a la salida del arco del Rastro, hay un busto de Rubén Darío, porque mantuvo un romance con una mujer campesina de la sierra de Gredos llamada Francisca Sánchez del Pozo, que es hacia donde mira el busto del poeta, periodista y diplomático nicaragüense. 
Rubén Darío


El monumento al Camino de la Lengua muestra una pluma que reposa sobre un pergamino, el logotipo de la Fundación del Camino de la Lengua Castellana, un tintero que menciona las localidades de la ruta
 y una frase de Las moradas, de Santa Teresa. Es parte de una serie de esculturas similares repartidas por una ruta cultural que recorre lugares emblemáticos desde su nacimiento y desarrollo de la Lengua Castellana, su nacimiento simbólico en San Millán de la Cogolla (La Rioja), conocido como la cuna de la lengua española porque allí, en el monasterio, aparecieron las glosas emilianenses, unas anotaciones escritas por monjes entre los siglos X y XI en los márgenes de textos en latín.

Cabe recordar que el monasterio de San Millán está conformado por el monasterio de San Millán de Suso y de Yuso.
Ávila, que simboliza la dimensión espiritual y literaria de nuestra lengua, está vinculada, como ya he dicho, a la mística del siglo XVI y a dos grandes figuras literarias: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los cuales ayudaron a consolidar el castellano como lengua capaz de expresar ideas filosóficas, emociones y ricas experiencias espirituales.
Catedral


Tomás Luis de Victoria

















El viajero, que no es la primera vez que pone los pies en esta ciudad -espera que no sea la última-, se siente dichoso contemplando la ciudad amurallada, con sus nueve puertas, que guarda a buen recaudo jardines escondidos, conventos, iglesias y palacios renacentistas, además de su catedral gótica, que semeja una fortaleza, adosada a la muralla; en su claustro reposan el presidente del Gobierno republicano en el exilio Claudio Sánchez-Albornoz, y Adolfo Suárez, presidente del Gobierno de España entre 1976 y 1981 y uno de los artífices de la Transición, quien también cuenta con una escultura en bronce a tamaño natural ubicada en la plaza que lleva su nombre, junto a la Puerta del Alcázar y la muralla. 
Respecto a la catedral de Ávila, cabe recordar que el abulense Tomás Luis de Victoria, el célebre compositor polifonista del Renacimiento español, uno de los más relevantes de su época, con un estilo innovador que anunció el Barroco, comenzó siendo un niño en la catedral y cuenta con una escultura frente a la iglesia de San Ignacio de Loyola. 
Adolfo Suárez


La muralla de Ávila es "un diamante de piedra berroqueña dorado por los soles de siglos”, como nos dijera Unamuno, una fortificación defensiva medieval, que mantiene erguidas cerca de cien torres y más de dos mil almenas en un estado de conservación estupendo, la mejor conservada de Europa de estilo medieval/románico, al decir de los entendidos en la materia, a este respecto, tampoco hemos de olvidarnos de la muralla de Lugo, que es la mejor conservada del mundo de origen romano. 

La muralla de Ávila, dorada por el sol de Poniente, atesora siglos de historia, de vidas. Dentro de esta ciudad amurallada cabe España entera, incluso el universo entero. Lo infinito contenido en lo finito, como a buen seguro intuyó Borges, como si esta ciudad pudiera ser espejo del cosmos, porque dentro de esta ciudad amurallada cabe una idea del mundo. La piedra como símbolo.

La imagen símbolo de la memoria, del tiempo, de una dimensión extraordinaria, porque toda ciudad contiene algo más que su extensión física. Y esta ciudad, en su interior, en su mística, contiene las voces que la habitan y la habitaron, también las que la habitarán, las voces de Ávila (como Las voces de Marrakech, de Canetti) que resuenan en este aire frío y luminoso, los pasos de éstas y otras gentes... el camino recorrido por este viajero en el aquí y ahora, en este instante que se abre a la eternidad, la eternidad y un día, como el sugerente título de la película de Angelopoulos.

La eternidad y un día dentro y fuera de esta capital amurallada, que le sirviera a Orson Welles para filmar las tomas finales de la película Campanadas a medianoche acerca del universo de Shakespeare, con una reinterpretación singular del personaje de Falstaff. 
La panorámica de la ciudad amurallada desde el puente romano sobre el río Adaja es fascinante. Y justifica un viaje a la patria/matria de Santa Teresa.
Espero que estas palabras acerca de esta capital, que por cierto tiene algo menos de población que Ponferrada, le gusten a mi alumna abulense de escritura Charo Moral, que vive, desde hace tiempo, ven Berlín.
El viajero se despide de esta ciudad rumbo a Valladolid.

martes, 28 de abril de 2026

Segovia, bajo una luz primaveral


Como un poema sereno y monumental, como un poema en prosa, como un libro en piedra y en carne, se alza en una imponente ubicación esta ciudad sobre un frondoso roquedo que flanquean los ríos Eresma y Clamores.
Acariciada por una naturaleza esplendorosa, bajo las cumbres nevadas, cuyo resplandor ilumina el horizonte, Segovia se aparece con una luz, “más reverberante y fina que la de las otras ciudades españolas”, según Azorín, una ciudad donde la luz y el tiempo construyen una atmósfera de espiritualidad y belleza.



La ciudad, Patrimonio de la Humanidad, surge ante la mirada del viajero como si estuviera suspendida en el tiempo, acaso detenida en una dimensión fantástica, en un territorio mítico, como Macondo o Castroforte de Baralla, donde se funden la historia y la leyenda, una dimensión donde se recorta, hipnótica, la silueta romana del acueducto (
obra colosal de la ingeniería romana, diseñada para conducir el agua a la ciudad desde manantiales de la serranía), se eleva el perfil colosal de la dama de las catedrales, se extiende la muralla medieval en piedra dorada, que es memoria, y se muestra la imagen de cuento de hadas del alcázar -una fortaleza hispano-árabe que también fuera residencia de reyes-
, como un castillo brotado de un sueño.
Se cree que Walt Disney, que al parecer, según alguna leyenda, era de origen español (en concreto de la almeriense Mojácar https://cuenya.blogspot.com/2018/08/mojacar-la-tierra-de-disney.html), se inspiró en el alcázar de Segovia, con sus torres puntiagudas y su perfil inconfundible, para el castillo de Blancanieves, que se convertiría en un emblema de su factoría, donde trabajé durante un tiempo, en concreto en Disneyland París, allá por los años noventa.
Sí, Disney ha reconocido no hace mucho que el alcázar de Segovia inspiró el castillo de Blancanieves. Y en películas del genial Orson Welles, como Campanadas a medianoche y Mr. Arkadin, aparece la imponente silueta de este singular monumento.



El viajero, que no es la primera vez que se aproxima a esta tierra (en una ocasión estuvo con una amiga y en otra con los cuates Agustín y Abel, con quienes también compartiera vivencias estudiantiles en Salamanca) siente que ha llegado a un espacio-tiempo de emocionante belleza, luminoso, poblado por casas nobles, palacios, iglesias románicas,
mesones (atestados de turistas, en busca de lechazo y cochinillo), plazas (Azoguejo, a la que Cervantes se refiere en El Quijote, o la Reina Victoria Eugenia como antesala del alcázar, entre otras) y miradores (mirador del alcázar y los dos valles; de la Canaleja, o del Postigo del Consuelo...) a la ciudad y a las cumbres de la sierra.
Paseo bajo una luz primaveral

En Segovia, una tarde, de paseo, bajo una luz primaveral que pareciera resbalar por las piedras antiguas de la ciudad, me encontré con el poeta Antonio Machado, con su paso lento, sus manos a la espalda, su mirada serena, y esa su voz envolvente que me recitó, dejando caer las palabras como semillas sobre el aire, unos versos de esperanza, donde el tiempo y la memoria se abren camino mientras el caminante siente el viaje con todos sus sentidos, porque al fin viajar es sentir, como dijera otro gran poeta, en este caso Pessoa, sentirlo todo de todas las maneras. Caminante, el camino se hace y se siente al andar, el día a día.
El poeta me dijo que llevaba ya varios años en Segovia, donde ha logrado escribir una buena parte de su obra, incluso ha creado a su personaje Juan de Mairena y ha conocido a su musa Guiomar, con quien suele reunirse los fines de semana en Madrid, que queda a tiro de piedra de Segovia.
Casa de Antonio Machado

El gran Antonio Machado se siente satisfecho como profesor de francés y con la fundación de la Universidad Popular Segoviana, una experiencia gratificante, que aspira a acercar la cultura al pueblo. Al poeta le gusta la Plaza Mayor de Segovia, con la catedral en una esquina y el ayuntamiento en el centro, con sus soportales, un teatro, un templete para orquesta y muchos cafés y restaurantes con mesas en el exterior.

Al poeta caminante le entusiasma callejear por la ciudad, y parece dirigirs
e hacia su casa, que se ubica en el número 5 de la calle Desamparados, en pleno centro de la ciudad. 

En mi paseo por Segovia también me encuentro con un hombre que viste capa blanca. Es de tez oscura, con avanzada calvicie y camina con rapidez. Una oriunda me dice que se trata de un místico y poeta, uno de los más grandes, asegura, quien fuera amigo además de Santa Teresa de Ávila, la fundadora de la orden de los carmelitas descalzos. Al parecer, ambos llegaron juntos a Segovia.
El gran místico y poeta escribió entre otras obras La noche oscura y Cántico espiritual. Se llama San Juan de la Cruz.

El viajero, a quien también le resulta instructivo y placentero recorrer la ciudad, las ciudades y los pueblos, recuerda que en Segovia nació el pícaro don Pablos, hijo de ladrón y hechicera, el personaje de El Buscón, la ingeniosa obra de Quevedo.
Existe una placa conmemorativa dedicada a este pícaro, que se halla en un punto estratégico, en el interior del Arco de San Andrés o Arco del Socorro. Es una de las tres puertas que se conservan en la muralla de la ciudad, en las inmediaciones del barrio judío.
"Yo, señora, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa...

Estuvo casado con Aldonza de San Pedro. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aun viéndola con canas y rota, aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus pasados, quiso esforzar que era descendiente de la gloria".
En El Buscón, el propio don Pablos en primera persona nos cuenta sus peripecias vitales, desde su infancia a la proyectada fuga a Indias con que termina la obra. Don Pablos fracasa constantemente en su búsqueda de estabilidad económica y social, cuyos fingimientos de nobleza son desenmascarados sin cesar. Sólo conoce, en el mundo cruel en que vive, la humillación, el hambre, las penalidades.
Vemos cómo se inicia en los menesteres de la picaresca estudiantil.



El viajero sigue caminando por la ciudad, como lo hace el poeta Antonio Machado, tal vez en busca de sus pasos, de sus huellas, entonces decide acercarse a la
Loba, porque en Segovia los oriundos acostumbran a quedar en esta escultura, que está al lado del Acueducto, el cual atraviesa la ciudad y también el corazón del viajero, en esta réplica de la famosa escultura romana que representa a La Loba amamantando a Rómulo y Remo, los fundadores legendarios de la ciudad eterna, que le regaló a la ciudad de Segovia con motivo del bi-milenario del Acueducto, que es Patrimonio de la Humanidad y emblema por excelencia de Segovia.
El viajero recuerda, después de su visita a la ciudad extremeña de Mérida (y también a Roma), que La loba de Segovia y la de Mérida son casi idénticas porque ambas son réplicas de la original, la loba capitolina de Roma. https://cuenya.blogspot.com/2025/01/sevilla-me-lleva-hasta-merida-que-es.html Ambas esculturas son de bronce y fueron regaladas por Roma para simbolizar su unión histórica y su pasado romano.
La de Mérida se sitúa en una rotonda cerca del puente romano. https://cuenya.blogspot.com/2018/08/roma-capitolina.html
El viajero se despide de Segovia, mientras contempla, aún extasiado, la silueta del alcázar, que parece que brotar de un sueño. Y se dirige a Ávila, su siguiente parada.