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jueves, 25 de febrero de 2021

La fragua literaria leonesa: Víctor J. Andrés

 

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Víctor J. Andrés: “En un futuro próximo, seguro que veremos a autores que surgieron del confinamiento”

El narrador y editor Víctor J. Andrés, autor de 'El romano. Roma contra cántabros y astures', está ahora con una novela que versa sobre los primeros años del Reino de Asturias hasta la creación de la peregrinación a Compostela.

Víctor J. Andrés escritor La fragua literaria leonesa
Víctor J. Andrés es escritor.
Manuel Cuenya | 25/02/2021 - 09:00h.

Leonés afincado en Alicante, Víctor J. Andrés dice que se siente un "misionero del leonesismo" fuera de la provincia de León, habida cuenta de que León es su eje vertebrador. "Supongo que el hecho de vivir lejos acrecienta el sentimiento de pertenencia a la tierra. De hecho, casi todo lo que hago gira alrededor de León", afirma el autor de 'El romano', su tercera novela, que narra la historia de las Guerras Cántabras, enmarcada en la explotación de las minas de oro de Las Médulas, lo que enfrentó, según su creador, a la Roma Imperial de Augusto con las tribus cántabras y astures. Un libro protagonizado por un legionario originario de Lucentum y una druidesa astur de Lancia.

Aparte de escribir novelas ambientadas en tierras leonesas, dirige desde hace diez años una tertulia literaria llamada el 'Filandón', palabra leonesa donde las haya –apunta él–, que encierra matices tan potentes como la transmisión oral o escrita de cuentos y narraciones. Asimismo, cuenta con su propia editorial. Y un restaurante de cocina leonesa. Ya se sabe que la escritura es una forma de cocinar las palabras. Y Víctor elabora sabrosos guisos.

Aunque vive fuera, está al tanto de lo que se cocina en el ámbito literario en León. Y se siente encantado porque percibe un movimiento pujante en las letras leonesas. Y cada vez aparecen nuevos nombres que, en su opinión, engrosan las ya pobladas listas de escritores de toda la provincia.

"En un viaje por la Valduerna, me topé con el certamen 'Poesía para vencejos', en Palacios. Me pareció precioso el seguimiento y el apoyo que da toda la población a ese premio que ya transciende la comarca. Es una manera de poner a nuestra provincia en el mapa, ese mapa que se empeña en esconder los tesoros de nuestra tierra por desconocimiento", asegura, convencido de que no se puede escribir si antes uno no ha sido un gran lector. Y además es necesario leer de todo.

"Al final, cuando lees mucho, acabas dándote cuenta de cómo quieres o no escribir. En mi caso, me hice adicto a leer gracias a los tebeos de Mortadelo y Filemón. Cobrar la 'paga' semanal, e ir al kiosko a comprarlo, era todo uno. Luego creces y lees grandes novelas de aventuras, como 'Miguel Strogoff', que te hacen viajar a otras épocas, a otras latitudes. Descubres las pasiones humanas y la historia, como en 'Sinuhé el egipcio'. Y poco a poco, leyendo grandes y pequeños libros, llegas a los clásicos, a los 'best sellers', a todo", apostilla Víctor, que recuerda cómo le surgió la pasión por la literatura a través de la compra de un libro en la colegiata de San Isidoro de León acerca de la figura de Don Pelayo. "En realidad era una recopilación de todo lo que se conoce (que no es mucho) del primer rey del Reino de Asturias. Me fascinó lo desconocido que me resultaba ese periodo, pese a mi afición por la historia. Tras devorarlo, me puse a investigar por mi cuenta y entonces surgió la 'molestia', esa sensación de que tienes que escribir una historia. Busqué un personaje que me sirviera de vehículo para contar una historia paralela a la de Don Pelayo y lo ubiqué en una población que estaría situada en lo que hoy es el Valle de Valdeón. Ahí empezó todo", señala este enamorado de la provincia de León y de sus gentes, que, siendo joven, mochila a la espalda, recorrió con su primo la Cordillera Cantábrica.

León oculto para urbanitas

"Entonces se podía acampar libremente. Ahí descubrí ese mundo oculto para los urbanitas. Oí aullar al lobo, me bañé en los fríos arroyos de montaña, vi al gato montés bebiendo plácidamente en medio de la nada, aprendí cómo trabaja un mastín defendiendo un rebaño, conocí esos establecimientos deliciosos que combinaban tienda-bar-oficina de correos de los pueblos escondidos en las montañas... Perdiéndome en León, encontré a quien soy ahora", rememora el creador de 'Relatos para leer en voz alta', que ha trasladado sus vivencias a sus libros.

"En un viaje por la Valduerna, me topé con el certamen 'Poesía para vencejos', en Palacios. Me pareció precioso el seguimiento y el apoyo que da toda la población a ese premio que ya transciende la comarca. Es una manera de poner a nuestra provincia en el mapa, ese mapa que se empeña en esconder los tesoros de nuestra tierra por desconocimiento"

'Relatos para leer en voz alta' es una compilación de cuentos cortos que nace en la tertulia literaria El Filandón. Pues allí se propone escribir un cuento breve cada quince días. "Yo suelo sacar mi vena más gamberra (la real) y procuro escribir relatos divertidos en los que predomina un final sorpresivo", añade este devoto de la novela histórica, que él divide en dos categorías, a saber, la "ambientada en la historia", en la que el autor narra acontecimientos de ficción con personajes inventados y hechos que sólo sucedieron en la imaginación del escritor, como ocurre con la célebre 'Los pilares de la tierra', cuya catedral nunca existió –a juicio de Víctor– y está basada en la catedral de Vitoria. Y una segunda categoría que sería, en sus propias palabras, la "novela histórica" propiamente dicha, donde se relatan hechos reales, con personajes reales y, por supuesto, intercalando hechos y personajes inventados que sirven de vehículo al autor para dar cohesión a la trama.

(Puedes seguir leyendo esta fragua en ileon.com: https://www.ileon.com/cultura/la_fragua_literaria_leonesa/116228/victor-j-andres-en-un-futuro-proximo-seguro-que-veremos-a-autores-que-surgieron-del-confinamiento)

lunes, 22 de febrero de 2021

A la colosal Anaïs Nin, una escritora adelantada a su tiempo

Me alegra que la editora y poeta Marina Díez https://cuenya.blogspot.com/2017/03/la-fragua-literaria-leonesa-marina-diez.html haya incluido esta colaboración acerca de la escritora Anaïs Nin en el libro Las Sinsombrero. Un placer. 

En esta época en la que se reivindica el papel de la mujer (al menos en las sociedades occidentales, pues ya sabemos cómo se las gastan en otras sociedades y/o culturas, donde la mujer sigue siendo una esclava del patriarcado imperante, del machismo, sometida en todos los sentidos, el islamismo es un ejemplo de lo que estoy diciendo, aparte de otras religiones castradoras, que todas son en verdad un engañabobos), me apetece darle vida a la colosal Anaïs Nin, que fue una escritora con mayúsculas, una mujer adelantada a su tiempo, atrevida, capaz como lo fuera de desvelar sus secretos y de abrirse al mundo y comulgar, amorosa y literariamente, con el universo, con el azul celeste y el rojo fuego de los seísmos y los volcanes. Alto voltaje.

Desconocida y/o silenciada en el mundillo literario (eso me sigue pareciendo), Anaïs Nin, oh, la, la, era de origen cubano-español, aunque nacida en Francia a principios del siglo XX.

Su padre, Joaquín Nin, un pianista cubano, cubano-catalán, para más señas. Y su madre una cantante cubana, Rosa Culmell.

Anaïs Nin tuvo la ocasión de vivir en el París de los años 20, los dorados y felices años en los que la capital francesa se convirtió en un hervidero de creatividad. El París festivo de Hemingway. El París de la bohemia. La ciudad del arte. Y del amor. Del amor y del sexo, donde conociera, entre otros, al escritor Henry Miller, el autor de los Trópicos. Y con quien estableciera una relación amorosa/afectiva/sexual potente. Como queda reflejado en sus diarios (ella no se cortaba ni un pelo) así como en su correspondencia epistolar. Tesoros literarios/vitales son sus cartas.

Anaïs Nin creció abierta al mundo y entregada en cuerpo y espíritu al Eros, que sigue moviendo el mundo. Eros y Tánatos dominando el mundo. Puro psicoanálisis.

Lo cierto es que uno prefiere quedarse con el Eros disparando flechas o instantáneas a la corporeidad fluida y rosa de este universo en expansión. Tal vez agujereado y multidimensional.

La autora de Delta de Venus (un volumen de relatos eróticos, algunos subidos de tono), entre otros libros (magníficos son sus diarios), era una auténtica cosmopolita, una librepensadora, que decidió emigrar a los Estados Unidos a finales de los años 30 del pasado siglo.

Una escritora tan a su aire que logró el reconocimiento a pesar de estar tal vez  alejada de lo que en estos tiempos conocemos como círculos culturales, y aun de los círculos de la cuadratura política. Si es que nuestra cultura (el mito de la cultura) y nuestra política actual (hecha un asquito, o mejor dicho conducida por personajes que producen vómitos, que por otra parte no son más que un reflejo de nuestra sociedad/suciedad) no dan para más. Y así nos luce la calavera. Con el cacao maravillao que gastamos.


Aunque cabe recordar que Anaïs Nin comenzó a escribir su diario o sus diarios siendo muy jovencita, como lo hiciera Ana Frank, llegando a escribir -se estima- más de 30.000 páginas manuscritas. Y tuvo la ocasión de codearse (un modo de hablar, que en nada tiene que ver con el actual codeo) con artistas de la talla de Antonin Artaud (el inventor del teatro de la crueldad, que tanta influencia ha tenido en grupos de teatro vanguardistas como por ejemplo La Fura dels Baus, entre otros), Lawrence Durrell (el autor de El cuarteto de Alejandría, quien también fuera amigo de Henry Miller, como sabemos a través de la lectura de El coloso de Marusi) o el propio Salvador Dalí.

Confieso que llegué a Anaïs Nin a través de la literatura de Henry Miller, por quien siento devoción como escritor, pues, con su voz poderosa, fue capaz de devolverle vida a la literatura.

Aparte de sus libros (de las obras de ambos), hay una película, Henry y June, cuyo director es Philip Kaufman, que recomiendo a  quienes estén dispuestos a familiarizarse con estos dos colosos del siglo XX, que mantuvieron una relación realmente adelantada a su tiempo (eso que ahora se da en llamar el poliamor) porque Anaïs Nin tenía relación amorosa/sexual no sólo con Henry Miller sino con June Mansfield, la mujer de Henry, así como con su psicoanalista Otto Rank, uno de los discípulos aventajados del doctor Freud.

Me apetece acercarme a Anaïs Nin porque es una de mis escritoras preferidas. Escribió mucho y bien. Y sobre todo cultivó el Diario, ese género mal llamado menor, que algunos críticos consideran que ni siquiera es literatura, pero que en sus manos se convirtió en oro puro, logrando con sus letras una suerte de alquimia para deleite e inspiración de los humanos demasiado bestiales. 

Me atrevería a decir que una forma de estrenarse y entrenarse escribiendo, además de crónicas de actualidad o artículos periodísticos, es escribir un diario o un blog. Me encantan los diarios de algunos y de algunas escritoras. Como el caso que nos ocupa. Aunque escribir un diario parezca ñoño, una cosa de adolescentes, también puede resultar revelador para quienes se acerquen a su lectura, y sobre todo para quien tenga ganas de escribirlo. Depende de quien lo haga. Por supuesto.

El Cuaderno gris del maestro Pla es un ejemplo sorprendente y extraordinario. Y no digamos el Diario de Ana Frank (la niña alemana con ascendencia judía que se ocultó durante más de dos años de los nazis en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial), El oficio de vivir de Cesare Pavese o bien La náusea de Sartre.


Casi toda la literatura de Umbral es un gran diario donde proyecta su figura gigantesca. Incluso Mortal y rosa, su gran novela lírica, está escrita como si fuera un diario. Y los diarios de Anaïs Nin son deliciosos porque nos adentran en la belleza en estado de gloria, en esa belleza que engendra amor y sexo.

Me encanta la naturalidad y soltura con que escribe Anaïs Nin. Se entrega con tanta devoción a la literatura, que es como si el lector (o lectora), en situación privilegiada de voyeur, estuviera viendo y sintiendo cómo ama a la vez a Henry y a June, sus amigos del alma.

“Amo a ambos, a Henry y a June”, escribe en las primeras páginas de Incesto: Diario amoroso.

“June es mi aventura y mi pasión, pero Henry es mi amor… Soy la mujer que da ilusión y recibe a cambio la imaginación del hombre. Situación que una puta envidiaría”, se confiesa esta autora, que se nos desvela y revela cual heroína del marqués de Sade (otro de los grandes librepensadores de la literatura/filosofía universal).

“No tengo ninguna moralidad. Sé que la gente se horroriza, pero no yo”, apostilla Anaïs Nin.

Es probable que las feministas (sobre todo las llamadas feminazis) y aun otras feministas radicales (la radicalidad mete miedo) sientan un rechazo visceral por la escritura de Anaïs Nin. Del feminismo mal entendido. Porque, en pleno siglo XXI, nadie debería poner en cuestionamiento que mujeres y hombres somos seres humanos exactamente iguales (aunque la igualdad no exista para nadie, y los condicionamientos religiosos, culturales, nos hagan parecer distintos). Mujeres y hombres deberíamos ser iguales ante todo y por todo.

Dedico estas palabras, además de a Anaïs Nin, a todas aquellas mujeres luchadoras y enamoradas del amor y de la libertad (celebrando por todo lo alto el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y aun otros días de Mujeres Trabajadoras, que deberían ser todos) capaces de pensar por sí mismas, con las agallas suficientes (ahora se dice empoderamiento) de hacer que el mundo siga girando.

domingo, 21 de febrero de 2021

A Pepe Álvarez de Paz


Se nos ha ido un grande. Un paisano ilustre. También ilustrado. Que puso a su Noceda del alma en el mapa. Un hombre internacional. Así era Pepe Álvarez de Paz. Y así lo seguiremos recordando, con todo el afecto, porque seguirá vivo en nuestra memoria afectiva.

Pepe dedicó su vida al mundo del derecho. Y de la política, a la cosa pública. Y en su caso la política adquirió una dimensión humana. Y humanitaria. Fue un político de verdad. Con alma. Que desarrolló su carrera en Europa como eurodiputado. En todo el universo. Pues tuvo la ocasión de viajar por todo el mundo en misión diplomática.

Pepe, Pepín para familiares y gente amiga, dejó muchos amigos en todo el mundo. Porque él se hacía querer. Y en Noceda del Bierzo somos muchos quienes lo lloramos. Quienes sentimos su fallecimiento. Pepín, el hijo de Encarna de Paz (una mujer extraordinaria, así la recordaba mi padre), el hermano de Nanci, el marido de Teresina y el padre de David, vivió sus últimos años con una enfermedad terrible, pero él la llevaba con entereza. Siempre con humor. Y con vitalidad. Nunca arrojó la toalla a pesar de las circunstancias. Y hasta el último momento sacó fuerzas de flaqueza para componer un poema a las Islas Cíes, él que sentía devoción por miña terra galega, y me lo envió para que lo incluyera en esta Curuja reciente, que ahora ha visto la luz con el resplandor de su magia: http://cuenya.blogspot.com/2021/02/la-curuja-sigue-acechando-tras-las-sebes.html Pepín, pues, seguirá viviendo a través de las palabras, de las palabras escritas, él que también nos dejó otros muchos textos impresos en curujas varias, además de su impronta en un libro titulado Nombres propios, donde nos habla de sus vivencias, de su mundo, de su Noceda querida, de nuestra matria, de nuestro útero de Gistredo, al que Pepín regresaba siempre que podía.

Aunque Pepín haya fallecido -por fortuna, su espíritu continuará con nosotros-, da mucha pena que se mueran las personas con luz, con alma, que tanto aportan a la Humanidad. Da mucha pena. Y al recordarlo siento sacudidas en las entrañas.

https://nocedadelbierzo.com/a-pepe-alvarez-de-paz/

jueves, 18 de febrero de 2021

La fragua literaria leonesa: Teresa Mata

 

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Teresa Mata: “León es mi lugar, mi casa…, el lugar por el que luchar cada día”

La polifacética Teresa Mata Sierra, autora de libros como 'El alma indefinida', 'Hijos del puente azul' o el reciente 'Hilvanando poemas menudos', espera publicar a medio plazo otro poemario. Y como proyecto inmediato está escribiendo el Pregón de la Semana Santa de La Bañeza.

Teresa Mata escritora exsubdelegada del Gobierno La Fragua literaria leonesa
Teresa Mata.
Manuel Cuenya | 18/02/2021 - 10:25h.

Rompe la perspectiva

del anhelo inacabado.

Atraviesa el tiempo de los logros en ciernes,

de los éxitos malogrados,

de la felicidad maltrecha entre deseos inconclusos.

Rómpela,

hazme caso.

Ha llegado el tiempo de pisar en firme,

de desear lo posible,

de soñar lo tangible,

de vivir,

y ser feliz.

(Teresa Mata, 'Rompe', incluido en 'El alma indefinida')

Nacida en Alcalá de Henares, Teresa Mata Sierra vive en la ciudad de León desde principios de los años 90 del pasado siglo.

"Después de veintiocho años, y sin renunciar a mis orígenes alcalaínos nunca, León es mi lugar, mi casa. León son mis hijos y mi marido. León es mi Universidad. Es mi ciudad y mi provincia. Son mis amigos. Y mis alumnos. León es León... y no hay para mí un lugar parecido ni distinto en el que me gustaría estar o vivir. León es también el lugar por el que luchar cada día", señala Teresa, que se licenció en Ciencias Políticas por la UNED. Asimismo, obtuvo la licenciatura y se doctoró en Derecho por la Universidad de Alcalá de Henares. Y ejerce como Catedrática de Derecho Financiero y Tributario en la Universidad de León desde el año de 1994.

"En el ámbito profesional a mí León me lo ha dado todo. Por si fuera poco haber conseguido una cátedra en su Universidad. Durante tres años y medio tuve el honor de ser subdelegada del Gobierno, lo que me facilitó conocer esta provincia más a fondo. No se me ocurre nada mejor", recuerda con afecto Teresa, que ha sabido compaginar sus tareas docentes e investigadoras, sus diversas actividades profesionales, con su gran afición tanto por la escritura como por la pintura.

Compaginar lo profesional con lo creativo es algo que le procura, a su juicio, equilibro. "Es algo que necesito. Cuanto más me implico en los ámbitos profesionales, más necesito pintar y escribir... Es algo curioso... Las exposiciones (o los libros), siempre las he hecho cuanto más liada estoy y más responsabilidad tengo... Es como si encontrara en lo creativo esa vertiente de paz que necesito", aclara, convencida de que León le ha regalado tiempo y vivencias, que es lo que más le motiva para escribir.

"Me ha regalado amigas como Camino Ochoa Fuertes que se empeñó en introducirme en el mundo de la Literatura infantil y juvenil, que ella domina y a mí me entusiasma, y eso me ha permitido conocer lo que se hace desde León, donde hay grandes autores y una creación literaria llamativa... Hay un blog de la ULE que se llama tULEctura: https://bibliotecas.unileon.es/tULEctura/, que me parece recomendable... además de certámenes, presentaciones de libros, reuniones de autores, lecturas poéticas, encuentros literarios, Ágora de poesía... Lo cierto es que en León no se para.... Y hasta tomando un café se puede hablar de literatura o poesía si eliges bien las compañías", explica la autora de títulos como 'El alma indefinida' (Torremozas, 2014), 'Hijos del puente azul' (Lobo Sapiens, 2019) o el reciente 'Hilvanando poemas menudos' (Eolas, 2021), aparte de sus colaboraciones en obras colectivas como la dedicada a la escritora Concha Espina cuya coordinación corresponde a Mercedes González Rojo. O bien su participación en las revistas 'Charín' de la Fundación Conrado, incluso en los monográficos de poesía infantil que dirigió Camino Ochoa: https://www.ileon.com/cultura/087269/camino-ochoa-me-impresiono-leer-muy-joven-el-quijote-pero-me-engancho-para-posteriores-lecturas

(Puedes seguir leyendo este enlace en ileon.com: https://www.ileon.com/cultura/la_fragua_literaria_leonesa/116036/teresa-mata-leon-es-mi-lugar-mi-casa-el-lugar-por-el-que-luchar-cada-dia)