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jueves, 25 de noviembre de 2021

La fragua literaria leonesa: Julio Álvarez Rubio

 

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Julio Álvarez Rubio: “Entre montañas siento menos vértigo que cercado por un horizonte curvo”

El narrador, divulgador, bloguero y fotógrafo lacianiego Julio Álvarez Rubio, autor de 'Por el país de las brañas', 'Aventureros del tiempo' o 'Laciana, un otoño', entre otros libros, está retirado en la actualidad a resultas de una enfermedad neurológica. Y sigue recordando, con amor y melancolía, a su hija Rosa Helena.

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Julio Álvarez Rubio, en una imagen antigua.
Manuel Cuenya | 25/11/2021 - 15:13h.

Oriundo de Villablino, con orígenes astures, el escritor y viajero Julio Álvarez Rubio se fue con diez años de la capital de Laciana para hacer el bachillerato en Oviedo, continuar luego con la ingeniería técnica industrial en Gijón y posteriormente trabajar durante unos cuantos años en Barcelona.

A partir de ahí comenzó su aventura como autor de libros de viaje, él que es buen conocedor del patrimonio natural de la provincia de León y un trotamundos que ha podido recorrer gran parte del mundo, desde la Patagonia argentina o el desierto de Atacama hasta Marruecos, además de lugares como Túnez, Estambul, Croacia, Moscú, Islandia, "la tierra de hielo y fuego", entre otros muchos, lo que le ha procurado un bagaje cultural inmenso, pues como él mismo dice "viajar es una forma de estar en el mundo, para concebirlo de otro modo, entender caracteres diferentes, otras realidades, la verdadera esencia de tantas cosas. Terapéutica itinerante".

El autor de libros como 'Por el país de las brañas', 'Aventureros del tiempo' o 'Laciana, un otoño' -por el que siente predilección porque lo escribió en un momento especial de su vida y le salió de muy adentro-, ha disfrutado mucho recorriendo el capital natural de la montaña leonesa, que no siempre respetamos y valoramos como debiéramos.

"Entre montañas siento menos vértigo que cercado por un horizonte curvo donde, por no haber, no hay ni perspectiva", aclara él, habida cuenta de que desde las cumbres puede, en su opinión, observar con devoción su país y también calibrar la grandeza del mundo, la magnitud y la obra del tiempo y lo que él mismo pinta aquí en la Tierra.

Su afición por la montaña surge ya en su época de infancia, cuando su padre, al que le agradece enormemente aquella iniciación, lo llevaba consigo a cosechar arándanos o raíces de genciana. "Yo iba a estorbarle mayormente y él, mientras recolectaba el fruto del monte en unos años tan difíciles, me enseñaba muchas cosas".

También recuerda que, cuando su padre cumplió los noventa años, aún se apuntaba para irse con él a Babia. Entonces, daban por allí algún paseo y su hijo Julio le contaba cosas acerca de Islandia o la Tierra del Fuego, lugares que pudo y supo disfrutar gracias a su padre.

(Puedes seguir leyendo esta fragua en este enlace de ileon: https://www.ileon.com/cultura/la_fragua_literaria_leonesa/124022/julio-alvarez-rubio-entre-montanas-siento-menos-vertigo-que-cercado-por-un-horizonte-curvo)

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