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sábado, 24 de enero de 2026

La última tentación de Cristo, de Scorsese


Scorsese es sin duda uno de los grandes directores de cine contemporáneos, con películas inolvidables como Toro salvaje, Taxi driver o Gangs of New York, entre otras muchas, aunque, la verdad sea dicha, tampoco he visto tantas cintas de este cineasta neoyorkino. 

Hoy me apetece hablar de La última tentación de Cristo, que en su época provocó un revuelo y fue censurada en varios países. Al parecer, en algunos países aún sigue prohibida, lo cual significa que Scorsese, con su visión de Cristo, metió el dedo en la llaga, nunca mejor dicho, en la llaga del ser humano, porque nada de lo humano, ni siquiera de lo animal, nos es ajeno. Y Scorsese (nominado al Óscar por esta película) nos muestra la parte humana de Cristo, un Cristo revolucionario, ya que Jesucristo también fue un ser humano, dicen que elegido por Dios (eso ya pertenece al mito, a la leyenda…). ¿Cómo podría haberse sentido Jesús ante la tentación de no cumplir con su destino de ser divino alejándose de este modo de las narraciones evangélicas? 

Sea como fuere, la película La última tentación de Cristo (1988) es una adaptación al cine de la controvertida novela homónima del escritor griego Nikos Kazantzakis, con guion de Paul Schrader (habitual en el cine de Scorsese), cuyo director pone en escena las últimas horas de Jesús de Nazaret en la gran pantalla, y lo hace con la influencia reconocida por el propio Scorsese de El evangelio según San Mateo (1964), de Pasolini (un grande de la cinematografía digamos literaria), donde vemos cómo el diablo tienta a Jesús (interpretado en este caso por el actor español Enrique Irazoqui). Pero Jesús se mantiene firme y seguro de sí mismo, aunque, transcurrido un tiempo, ya en Getsemaní, aparece atormentado y dudoso, algo habitual en el ser humano, sabedor de que para convertirse en Dios tiene que morir en la cruz. "La película de Pasolini me entusiasmó y estremeció a la vez, era en cierta forma lo que yo quería hacer. Jesús era interpretado por un joven estudiante español de derecho y el rodaje se hizo al sur de Italia. De hecho pretendíamos filmar La última tentación de Cristo ahí, cerca de las zonas elegidas por Pasolini... El uso que hace Pasolini de los rostros es maravilloso. A pesar del blanco y negro me recuerda al arte renacentista", dijo Scorsese.

Asimismo, La última tentación de Cristo de Scorsese me hace rememorar a Simón del desierto (1965), el singular mediometraje del genio Buñuel, con una Silvia Pinal diabólica cual si fuera una niñita inocente que tienta al ser humano, en este caso a Simón el estilita. 

Scorsese también reconoce haber estudiado durante años películas basadas en los evangelios como Rey de reyes (1961), de Nicholas Ray y La más grande historia jamás contada (1965), de George Stevens (el actor sueco Max von Sydow encarna a Jesús).

En La última tentación de Cristo, de Scorsese, se nos muestra Jesús (interpretado por el gran actor Willem Dafoe, conocido en películas como Platoon, El paciente inglés, Anticristo o Van Gogh en la puerta de la eternidaden edad adulta, con sus dudas y sus miedos. Lo vemos haciendo milagros sorprendentes, aunque él mismo se queda perplejo ante sus propios actos, también lo vemos liderando un movimiento insurrecto que nadie sabe en que consiste, sin embargo algunos lo siguen, se debate entre lo humano y lo divino, el eterno conflicto entre la carne y el espíritu, sufriendo hasta tres tentaciones, que afronta durante su retiro y ayuno en el desierto (el desierto como sensación de trance, de tiempo detenido, según Scorsese), a través por ejemplo de una serpiente con voz de María Magdalena (estupenda la actriz Barbara Hershey, conocida asimismo por su papel en Hannah y sus hermanas, de Woody Allen). Al final, mientras agoniza clavado en la cruz en medio del miedo y las dudas, la promesa de un Diablo con forma de niña inocente es la de librarse de la carga de ser el Mesías elegido por Dios y formar una familia. "Recurrimos a una niña, sabiendo que jamás superaríamos a la niña ángel de Pasolini con esa cara tan extraordinaria que parece salida de una obra de Botticelli", aclaró Scorsese. En ese tiempo ensoñado, alucinado por Jesús, él se ve con su familia, disfrutando de lo mundano. Y a punto de morir, Pablo (interpretado por Harry Dean Stanton, memorable su actuación en París, Texas, de Wenders, o Una historia verdadera, de Lynch) y Judas (Harvey Keitel, al que también vemos en Taxi driver, Holy smoke, Pulp fiction, El piano o La mirada de Ulises) le revelan el engaño, aunque en el último instante Jesús vuelve a la cruz para cumplir su misión divina. Completa el reparto de esta película el músico londinense David Bowie como Poncio Pilato o Pilatos. 

Meknès. Foto: Cuenya

A través del montaje y una bella fotografía los espectadores nos adentramos en una realidad cruel, carnal, donde podemos sentir hasta el sudor, la sangre, los escupitajos, el polvo, la suciedad. Más allá de la historia que nos cuenta y cómo nos la cuenta Scorsese, con secuencias memorables como la lapidación, el bautismo, el retiro al desierto, la expulsión de los demonios, la resurrección de Lázaro, la entrada en Jerusalén sobre el burro, la última cena, la noche en el huerto de Getsemaní, el encuentro con Pilatos, el camino hacia la cruz, me entusiasma la banda sonora compuesta por Peter Gabriel (músico y productor británico, ex cantante de la banda de rock progresivo Genesis). Cabe recordar que Gabriel ya había compuesto la banda sonora de la película Birdy (1984), de Alan Parker. 

"Sus ritmos reflejan lo primitivo y su voz transmite lo sublime -expresó Scorsese acerca de Gabriel-, como si carne y espíritu se encontrasen".

Tras abandonar Genesis, el compositor Gabriel comenzó una exitosa carrera como solista y, a partir de su disco So (1986), se centró en la producción y promoción del Mundo de la Música, Arte y Danza (WOMAD), comenzó a experimentar con las músicas del mundo y los sonidos electrónicos. Para esta película, Gabriel pidió la colaboración a diversos músicos como el paquistaní Ali Khan, el turco Kudsi Ergüner, el egipcio Abdul Aziz con Of these, hope, los armenios Askarian y Housepian con The wind subsides https://soundcloud.com/sogol-riahi/antranik-askarian-the-windel indio L. Shankar, los senegaleses Baaba Maal y Youssou N'Dour con A different drum https://www.youtube.com/watch?v=dcDAzmIRNGM, y los marroquíes Nass el Ghiwane, entre otros. 

Volubilis. Foto: Cuenya

La banda sonora, que fusiona música tradicional del Oriente Medio, africana y electrónica con texturas sonoras que evocan el desierto, la espiritualidad y el conflicto interno, sirve asimismo como complemento a la narración de la historia de Cristo, logrando una atmósfera espiritual y terrenal a través de los sonidos étnicos. También utiliza el silencio y sonidos crudos de clavos, pasos... para intensificar momentos dramáticos. The feeling begins, el tema principal, resulta hipnótico. https://www.youtube.com/watch?v=130NKW4iZSk  

Cuenta Scorsese que para la música se le ocurrieron varias ideas mientras escuchaba al grupo marroquí Nass el Ghiwane, que confiesa haber visto en un documental titulado Trances, dirigido por el cineasta marroquí Ahmed El Maanouni https://yandex.ru/video/preview/14401381994137238235. Como ya había escrito https://cuenya.blogspot.com/2011/10/essaouira-capital-de-la-musica-gnaoua.html, la música de Nass el Ghiwane (músicos originarios de Casablanca) hace levitar. Y Scorsese incluyó el tema Ya Sah en la banda sonora de su película. 

Nass el Ghiwan, la música del trance, de este modo tituló el escritor Juan Goytisolo el capítulo que le dedicó a este grupo marroquí en la serie Alquibla https://www.rtve.es/play/videos/alquibla/alquibla-nas-ghiwan-musica-del-trance/926403/ 

Ait Ben Haddou. Foto: Cuenya

Aparte de la banda sonora, que es en sí misma un viaje místico, lírico, hipnótico, el cual se convirtió en un éxito titulado Passion (https://open.spotify.com/intl-es/album/3vFH2pqPVm7RVUcoiSBBFP consiguió una nominación al premio Globo de Oro como mejor música para una película y un Grammy como mejor álbum de New Age), me fascinan los paisajes marroquíes donde se rodó esta película. Aunque a menudo se cuenta que Scorsese filmó en el ksar de Ait Ben Haddou, que he visitado en varias ocasiones y recientemente https://cuenya.blogspot.com/2025/12/el-poniente-marroqui.html, lo cierto es que se rodó en algún  poblado, según Scorsese, que se conserva como hace 2000 años, también en Mequínez o Meknès y en las ruinas romanas de Volubilis (a unos veinte kilómetros al norte de Meknès y a cuatro de la ciudad santa de Mulay Idris. Se reconocen bien estas ruinas hacia el final de la película). https://cuenya.blogspot.com/2016/01/ano-2015-octubre.html

"En el rastreo de localizaciones surgió una población ignota próxima a Marrakech, Oumnass, que sirvió para recrear Nazaret y Magdala. La Jerusalén antigua se concibió inicialmente como set, pero se usó el mausoleo de Moulay Ismail en Mequinez para recrear el interior del templo, los baños de Pascua y el palacio de Poncio Pilatos. Los últimos 35 minutos de las escenas finales se filmaron en las montañas Atlas y en las cercanías de las ruinas romanas de Volubilis", señaló Scorsese. 

Me ha encantado volver a ver, a escuchar las imágenes de La última tentación de Cristo de Scorsese. 

jueves, 22 de enero de 2026

León fiero, León de la bohemia



"Cuna del parlamentarismo" a través de los Decreta o Decretos de 1188, reconocidos por la UNESCO como el testimonio más antiguo del sistema parlamentario europeo, donde por primera vez participó la plebe con voz y voto junto a la nobleza y el clero
, León, en tiempos conocida como la bella desconocida, se está desmelenando últimamente, o eso nos cuenta. No sabemos cómo se desmelena, en todo caso. Incluso algunos historiadores han querido hacer pasar el cáliz medieval de Doña Urraca, expuesto en la colegiata de San Isidoro, por el Santo Grial (la copa usada por Cristo en la última cena). Por cierto, hace poco volvía a ver La última tentación de Cristo, de Scorsese, con una visión humana auténtica de este personaje, que quizá reseñe en algún momento. Si es que cualquiera día tenemos a Spielberg rodando alguna película en la capital leonesa. O bien a Scorsese. Por su parte, el investigador Luis Molina nos habla de la falsa historia del Santo Grial en León. Qué lástima.
Doña Urraca en Plaza de San Marcelo


Sea como fuere, a uno le gusta su capital, que considero como mi propia ciudad, habida cuenta de que soy de pueblo. Al parecer, los de pueblo queremos capital (al menos por algún tiempo) y los de capital suelen gustar de pueblo. Así que todos contentos.
León, con más de dos mil años de historia que comenzó siendo un campamento militar romano, es una ciudad que conozco desde que era bien pequeño. Nunca olvidaré a Mercedes y a Amador, que eran buenos amigos de mis padres y vivían en la capital de la provincia (los recuerdo con cariño, además de su casa en el Divino Obrero, el barrio del Ejido), tampoco me olvido de sus hijos, Carlos y Alfonso, los cuales también solían venir a Noceda del Bierzo, mi útero de Gistredo. En León también estaban Avelina (que era familia de mi madre) y Lorenzo, su marido, además de sus hijos Luismi y Juanjo. Por ahí andarán, supongo. Y Molinete, su mujer Luisa y su hija Marisa, que tenían, hace años, bastantes, el bar Noceda en el barrio Húmedo, que ya no existe. En el Ejido sigue viviendo Lina, la hija de Álvaro Furil, que es vecina de Noceda y familiar de mi madre.
Con lo cual León, a lo largo de la vida, me ha dejado grandes momentos. Por supuesto, de mi pueblo hay mucha gente viviendo en León, que no es cuestión que mencione a todo el mundo, porque, entre otras razones, me olvidaría a buen seguro de muchas personas. En todo caso, en León viven dos de mis hermanas. Así que la considero mi ciudad, como ya había adelantado a riesgo de repetirme. https://cuenya.blogspot.com/2012/10/leon-una-ciudad-senorial.html


León fiero

Eres símbolo de piedra e historia, guardián de honor, escudo de siglos, alma de una ciudad, que me embriaga, con su barrio Húmedo, con su monumentalidad y su paisaje emocional.
Eres el rey de un reino fantástico, huella de un pasado rugiente, corazón de hogar, sentir de oro y plata, sangre y escudo de memoria, la dignidad de un pueblo, emblema del tiempo presente.
Tú eres León, yo también soy león.

La plaza del grano

Esta plaza, por la que siento fascinación, es el alma de una ciudad que palpita bajo un tiempo empedrado y una atmósfera de pueblo medieval, bajo una memoria de cantos rodados y de mies, con su iglesia románica de Santa María del Camino, que mira a la fuente central, encañada y fluvial, con la escultura de dos niños que simbolizan la confluencia amorosa de dos ríos, el Bernesga y el Torío, con sus soportales de madera, testigos feriales, alma de peregrinos y viajeros, paseantes y enamorados de la belleza.

Plaza Mayor

Con sabor a morcilla y olor a manzana y a tierra, la Plaza Mayor leonesa se erige como testigo de mercados, pregones, fiestas y conciertos, entre ellos, uno que diera el gaitero gallego Budiño en las pasadas fiestas de San Froilán https://cuenya.blogspot.com/2025/10/lugo-sanfroilanero.html o bien el de Ilegales, inolvidable, ahora que Jorge Ilegal nos ha dicho adiós. https://cuenya.blogspot.com/2017/07/ilegales-en-leon.html
Bajo los soportales de arco sobre pilares de piedra se escucha una voz afrutada que es tiempo de delicias.
Desde esta hermosa plaza, donde en tiempos estuviera una pensión regentada por Tina la de Álvaro Furil, paisana y familiar de mi madre, el visitante puede adentrarse en la calle Matasiete, estrecha y antigua, famosa por su historia medieval sangrienta, donde murieron siete personas, con vestigios de su pasado judío, que lo conduce directamente a la plaza de San Martín.  
Plaza Mayor


Plaza de San Martín

En el corazón Húmedo de León se alza la histórica plaza de San Martín, libro abierto donde los oriundos y los visitantes pueden descifrar códigos secretos. Una plaza medieval que late al compás de los vinos y las tapas, un espacio de encuentros y risas platerescas.
La plaza de San Martín queda a unos pasos de la Calle Ancha y de la catedral gótica, con sus impresionantes vidrieras policromadas.
En el entorno de esta singular plaza se hallan las calles de Zapaterías y Carnicerías, donde cada bar y taberna ofrece su mejor versión de tapas, desde sopas de ajo a oreja guisada, cecina o morcilla. El curioso nombre de barrio Húmedo se debe a buen seguro a la tradición de vender y beber vino, de humedecerse con esta bebida.
Plaza de San Martín


León de la bohemia

Me gusta este León de la bohemia y la mística del orujo, que tuvo en Genarín a un personaje inolvidable, pellejero de oficio, verso suelto, caminante al final de la noche en busca de tascas y acaso el vino de la hostia consagrada en un jueves de pasión, trepado a la muralla, con el queso y la naranja de la amargura. Santo de las pieles y los orujos, con tu corona de laurel y tu mendrugo de pan en un León bohemio, brillante y absurdo, como un Max Estrella en su odisea nocherniega.
Uno se imagina a Genarín caminando por la Avenida de los Cubos, uno de los tramos mejor conservados de la antigua muralla romana, que se extiende desde la parte norte de la catedral hasta la plaza del Espolón, donde se halla el Arco de la Cárcel o Puerta Castillo, por el que puede accederse al casco viejo de León. El nombre del Arco de la Cárcel y Puerta Castillo, erigido sobre la muralla romana, proviene de su proximidad al antiguo castillo de León, que en otras épocas sirvió como prisión de la ciudad.
Calle Matasiete


Uno se imagina, decía, al santo bebedor (La leyenda del santo bebedor es una obra de Joseph Roth, adaptada al cine por el genio Olmi) dando tumbos por la Avenida de los Cubos una fría noche de invierno cuando fue atropellado por el camión de la basura en 1929, lo que ha dado lugar a la archiconocida procesión pagana, satírica, que conmemora cada Jueves Santo la muerte de Genaro Blanco (El entierro de Genarín, como el título del libro de Julio Llamazares, que da cuenta de este evangelio apócrifo del último heterodoxo español en el que relata, con estilo picaresco y esperpéntico, la vida y milagros del célebre pellejero, que se ha convertido con el paso del tiempo en santo de la bohemia).
Arco de la Cárcel


En la actualidad, Genarín atrae a miles de visitantes cada año a León por Semana Santa. Y curiosamente el recorrido de esta procesión incluye la plaza del Grano, la plaza de San Martín... la catedral... y la Avenida de los Cubos.



Esta es sólo una parte del León que me entusiasma.

martes, 6 de enero de 2026

Magos y Magas, Reyes y Reinas en la historia de la infamia

En el valle de Urika. Foto: Cuenya

Me gustaría seguir creyendo en los Magos con el sentir de un niño que redescubriera este mundo donde se repite la historia universal de la infamia, título de una colección de cuentos escrita por Borges https://cuenya.blogspot.com/2025/10/borges-en-el-bierzo-letras-bercianas-y.html, que me sirve para hablar de este mundo revuelto, convulso, con mandatarios que se pasan por el forro el Derecho internacional, convirtiendo este mundo en una selva, donde el más fuerte se zampa literalmente al más débil,  arrasando con lo que se les pone por bandera. Un comienzo de año para infartarse. Todos estamos en peligro ante este panorama. Pero no deberíamos perder la ilusión por construir un mundo mejor, con nuestra sonrisa, con nuestras manos artesanas, porque el ser humano también puede mostrar su rostro más amable, tierno y cariñoso. Ojalá. Inshallah. El problema es que el mundo está en manos asesinas.  Hemos construido un mundo con manos asesinas, vino a decirnos Umbral en su Mortal y rosa, que para uno es un libro de cabecera. https://cuenya.blogspot.com/2009/07/mortal-y-rosa.html "La mano ha escrito ondulantes alejandrinos, milagrosos pentagramas, pero su forma se la ha dado la violencia, la caza y el crimen. Es la mano de un primate haciendo pendolismo. La cultura no ha conformado la mano como la guerra. Nuestra mano es una herramienta y un arma. Tiene el molde de la violencia. Por eso, cuando redacta leyes, suelen salirle violentas, y cuando redacta poemas suelen salirle mentiras. Tenemos las manos sucias de sangre, las manos del hombre han matado mucho. La guerra y el crimen no son sino un volver a lavarse las manos en la sangre primera de las destrucciones prehistóricas, en la garganta caliente y roja del hermano o del carnero", escribe este coloso de las letras de un modo revelador https://cuenya.blogspot.com/2011/10/umbral-sublime-sin-interrupcion.html. Pues sí, vivimos en un proceloso océano de mentiras, de falsedades. Y para sobrevivir hemos de auto-engañarnos. 

Me gustaría seguir creyendo en los Magos y en las Magas con el sentir de un niño que vibrara al compás de la música celestial, asombrado ante un mundo hipócrita y falso, podrido hasta la médula, donde los pobres son cada día más pobres y los corruptos cada vez más abusados en su poder espeluznante (valga la redundancia, porque todo poder es horroroso). Incluso así sigo creyendo en la Magia de la Vida, que es una e irrepetible. Y, pesar de los pesares, tanta hambruna, guerras y desatinos miles, sigo creyendo en este instante eterno, que se revela mágico y majico, con la Magia de seguir en la Senda. Con ánimo. Con amor. Como, a pesar de los pesares, la vida es bella, ya verás... tendrás amigos, tendrás amor, según el poeta José Agustín Goytisolo https://cuenya.blogspot.com/2014/03/palabras-para-astorga.html

Me gustaría seguir creyendo en los Magos y las Magas de Oriente y de Occidente, del polo ártico y del polo meridional. De los cuatro puntos cardinales. Me gustaría seguir creyendo, pero, aunque puede resultar confortable vivir de creencias, tengo la impresión de que es mejor vivir de claridades y lo más despierto posible, como dijera el filósofo Ortega y Gasset. Vivir de claridades como un manejo consciente de la propia vida frente a las inseguridades e incertidumbres inherentes a nuestra existencia.. https://cuenya.blogspot.com/2020/06/la-espana-invertebrada.html

En Las Palmas de Gran Canaria. Foto: Cuenya

Imposible olvidarse de Lucía, la Maga, el personaje de Rayuela, de Cortázar, esa chica uruguaya inocente que aspira a convertirse en cantante en París (Del lado de allá) y acaba manteniendo una relación con el intelectual y traductor argentino Horacio Oliveira. Después de que se rompe la relación con la Maga -la busca en Montevideo-, Oliveira regresa a Buenos Aires (Del lado de acá) cuya vida toma giros inesperados. https://cuenya.blogspot.com/2014/12/rayuela.html#google_vignette

De momento he hablado de los Magos y las Magas, pero qué podría decir de los Reyes, hoy que es día de Reyes. ¿Y de las Reinas?  Ay, los Reyes y las Reinas... Los autos de reyes, los autos de la Epifanía (la oriental y la occidental)... los autos sacramentales de Lope y Calderón, la adoración de los Reyes Magos por Velázquez y Murillo. El roscón de Reyes con frutas confitadas, cuyo origen se remonta a las festividades romanas del solsticio de invierno, las cabalgatas contemporáneas, el gran desfile como teatro. 

Felices Magos y Magas de Oriente y Poniente. Del Norte y del Sur.

viernes, 2 de enero de 2026

Madrid exprés

 


Madrid es una de mis ciudades preferidas, salta a la vista, porque la he visitado en infinidad de ocasiones, incluso viví un tiempo en la misma, y siempre encuentro un motivo para volver a la capital del Reino de España. https://cuenya.blogspot.com/2023/07/madrid-antes-y-despues.html

Recientemente, coincidiendo con el puente de la Constitución del pasado mes de diciembre, me acerqué a esta ciudades de ciudades, los madriles, para darme un voltión por lugares de siempre, que son espacios que me entusiasman, porque han sido o son importantes debido a su historia, a su ambiente literario, a mi relación con los mismos, etc. https://cuenya.blogspot.com/2023/12/madrid-es-una-fiesta.html

Me fascina ver/escuchar/saborear/oler las ciudades a través de la literatura, del arte, porque la vida se purifica y se eleva cuando es valorada por el arte, como dijera Óscar Wilde, el arte eleva la vida, el arte como fenómeno catártico, según Aristóteles, porque la catarsis purifica y espiritualiza al ser humano, el arte como una prolongación natural de la vida, y la vida como forma de creación artística que el arte humano puede hacer visible, a sabiendas de que la vida es lo importante, lo esencial, porque es única e irrepetible, breve, siempre o casi siempre breve (la lectura De la brevedad de la vida, del filósofo romano de origen cordobés Séneca, me marcó), por más años que uno viva. 

La vida es un suspiro, llegó a decirme el entrañable paisano Tomás Nogaledo, que falleció con noventa y muchos años. Y eso se me quedó clavado en el ADN. Si él lo dijo, que vivió más de noventa años, entregado a su familia, a su trabajo... entonces, está claro. Además, uno desea vivir de claridades y lo más despierto posible, como dijera el filósofo Ortega y Gasset. 


Lo esencial en todo caso es estar en forma, sentirse con ganas, con ganas para disfrutar de lo que uno percibe, lo que uno siente, lo que uno degusta... Y ahí, en ese mundo sensorial, a veces sensual, está el emblemático y céntrico restaurante Lhardy (Carrera de San Jerónimo, 8, al lado del museo del jamón, que por cierto ya no es lo que era), a unos pasos de la Puerta del Sol ("Su reloj marca la entrada del año nuevo a muchos españoles, así como marcó en su día algunos acontecimientos trascendentales para el país, desde las revueltas del 2 de mayo de 1808 a la proclamación de la República de 1931", dice Andrés Trapiello de la misma https://cuenya.blogspot.com/2024/05/madrid-de-andres-trapiello.html), que sigue en pie a pesar del paso de los años, con su famoso caldo, y dicen que también con su famoso cocido.

El escritor Umbral era un devoto de este restaurante y de su cocido. Aunque para buenos cocidos los que sirve Maruja y su sobrino Cefe en Castrillo de los Polvazares, dicho sea de corrido y a la buena de dios. https://cuenya.blogspot.com/2024/12/casa-maruja-el-templo-del-cocido.html

"Unos conspiran en las tabernas y otros conspiran en Lhardy. Se empieza en los tabernáculos obreros de Vallecas y se acaba dando una cena en Lhardy, porque todo el secreto de la vida nacional está en saltar de la taberna obrerista a Lhardy”, dijo Umbral, que lo manuscribió todo o casi todo, porque vivió por y para la literatura. Resulta difícil encontrar a un tipo tan lúcido y tan cascarrabias como Umbral https://cuenya.blogspot.com/2011/10/umbral-sublime-sin-interrupcion.html, cuyos orígenes por parte materna eran de León -su madre nació en Valencia de Don Juan, como él mismo cuenta en Las palabras de la tribu-, que escribiera tanto, con su singular estilo, sobre Madrid. https://cuenya.blogspot.com/2015/03/umbral-leones.html


"A las ciudades las hacen los escritores o los reyes. Madrid lo hicieron entre Carlos III y un albañil de Vallecas. Más los prosistas del XVII y del 98. El cine, que no es sino otra escritura, está rehaciendo Madrid, el Madrid de hoy. Primero fue Berlanga y ahora es Almodóvar", escribió Umbral en el periódico El País en 1988.

En todo caso, el Lhardy es un templo gastronómico, con solera, por el que han pasado ilustres e ilustrados como el autor de Mortal y rosa https://cuenya.blogspot.com/2009/07/mortal-y-rosa.html además de don Ramón Gómez de la Serna, el creador de las greguerías, aunque éstas tengan en cierto modo antecedentes en otros autores. El propio Gómez de la Serna, también de la Sorna https://cuenya.blogspot.com/2020/07/el-gregueristico-ramon-gomez-de-la.html, con sus vanguardias, llegó a decir que el silencio no se pierde en Lhardy a medida que se come, sino que aumenta. Pues eso, ahí sigue en pie el Lardhy.
Aquí se imprimió la primera parte del Quijote


El paseo continúa por la calle de Atocha, cuyo nombre proviene del camino que en tiempos, entre espartos, olivares y cañizares, llevaba a la antigua ermita de Virgen de Atocha. En concreto, en el número 87, estuvo la imprenta donde se imprimió la primera parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote, una obra que he podido leer en dos ocasiones (la segunda durante mi estancia en México). La verdad se dicha, me gustaría volver a releer esta novela de aventuras, esta magna obra de viajes por diferentes puntos de la geografía española, entre ellos la provincia de León, donde uno encuentra de todo, como en botica, y además leyéndola uno se divierte y puede lograr que su léxico sea más rico, sustancioso, pues cuenta con terminología, expresiones, refranes y proverbios extraordinarios. Leyéndola entendemos más y mejor nuestra España.

Algunos investigadores, como el leonés Santiago Trancón, sugieren que la familia de Cervantes era originaria de las montañas de León (el Viejo Reino), lo que explicaría la familiaridad del creador del Quijote con esa tierra, nuestra tierra. También el gran poeta José Antonio (Toño) Llamas apunta a que "todo El Quijote rezuma en algún momento de lo leonés".

Esta placa conmemorativa, en la famosa calle de Atocha, recuerda el hito. No te olvides, me recuerda la amiga escritora Margarita Álvarez, que es una gran conocedora de Madrid y del Barrio de las Letras, que en la calle de San Eugenio, número 7, existe una placa en la que puede leerse que acogió en el siglo XVII el taller del impresor Juan de la Cuesta, donde se imprimió la segunda parte de El Quijote, obra magna de las letras españolas. Y siguiendo las huellas de Cervantes por el Barrio de las Letras, precisamente en la calle Cervantes (donde curiosamente está la casa museo de Lope de Vega), también se encuentra la casa, en el número 2, donde vivió y murió Cervantes. En la fachada de esta casa figura un relieve con el busto de Cervantes y una inscripción rememorando su estancia y muerte en este lugar. Y en la calle Lope de Vega, en el convento de las Trinitarias, se hallan los restos del autor de El ingenioso caballero Don Quijote.

Resulta complicado entrar en este convento, aunque sí figuran horarios de entrada en la puerta. Aquí, frente al Convento de las Trinitarias, haciendo esquina con la calle Lope de Vega, en pleno corazón del barrio de las Letras, se encuentra la casa del ingenioso, del genial escritor Quevedo, que recuerda una placa colocada en la fachada del edificio. Ya en aquella época era un barrio animado, lleno de tabernas, poblado por artistas. El también conocido escritor Góngora, quien mantuvo enemistad con Quevedo, vivió de alquiler en esta casa con anterioridad. Pero, con mala baba, Quevedo compró la vivienda para desalojar a Góngora.
"Yo te untaré mis obras con tocino/ porque no me las muerdas, Gongorilla,/ perro de los ingenios de Castilla,/ docto en pullas, cual mozo de camino", le escribió Quevedo a Góngora. A lo que Góngora respondió con lo siguiente: "...¿No imitaréis al terenciano Lope,/ que al de Belerofonte cada día/ sobre zuecos de cómica poesía/ se calza espuelas, y le da un galope?".

Cuenta la amiga escritora Margarita Álvarez que es una pena que Góngora no tenga ninguna calle en el Barrio de las Letras, porque vivió en esa casa durante bastante tiempo. "Tiene una calle en Madrid (zona Chueca), pero la tiene de carambola, una calle que se llamó Góngora a secas largo tiempo y a principio de los 60 el Ayuntamiento de Madrid la rebautizó como Luis de Góngora, por desconocimiento, porque el tal Góngora no era el poeta, sino el apellido de un alto funcionario de Felipe IV que había tenido que ver con la fundación del convento llamado popularmente las Góngoras que está en esa calle (merece la pena visitarlo). De Góngora hay un monolito en El Retiro cerca de la verja que da a la calle Alcalá, inspirado en la Fábula de Polifemo y Galatea. Por cierto, en esa esquina de la calle Quevedo hay un restaurante con ese nombre donde se come un plato del día muy aceptable y barato", apunta la buena de Margarita Álvarez.

Como ya había adelantado, en en la calle de Cervantes, en pleno Barrio de las Letras, se halla la casa museo de Lope de Vega, uno de los grandes escritores del Siglo de Oro español, donde vivió en la misma hasta su fallecimiento. Una casa con un huerto trasero, que es un remanso de paz que invita a la reflexión y a la escritura. Este monstruo de la naturaleza, como lo llamó Cervantes, dejó una obra colosal. Este Fénix de los ingenios llamado Lope de Vega es conocido por su devoción por la literatura y también por las mujeres.
"Si el Barrio de la Letras estuviera en Londres o París, podría ser uno de los centros culturales al aire libre más importantes del mundo", llegó a decir el escritor Pérez-Reverte. 
Otro de los grandes autores del Siglo de Oro es Calderón, el creador de La vida es sueño, El alcalde de Zalamea y El gran teatro del mundo, entre otros, que llegó a ser soldado, escritor exitoso y sacerdote al final de su vida.

Calderón de la Barca falleció en 1681, siendo enterrado en la Iglesia de San Salvador, una de las más antiguas de Madrid, ubicada frente a su casa. Fue el primer sepulcro del poeta y dramaturgo, situado en la calle Mayor, en el número 70. Y, en esta misma calle, en el número 61, está su peculiar inmueble, una de las casas más estrechas de Madrid, donde vivió uno de los mejores dramaturgos del siglo de Oro, aparte de Lope de Vega. Asimismo, puede visitarse el monumento en mármol de Calderón en la céntrica plaza de Santa Ana. El teatro barroco de Calderón se caracteriza por su vena filosófica, su técnica y su lenguaje poético. Y su obra ha ejercido gran influencia en movimientos como el romanticismo, el simbolismo, el modernismo literario, incluso el expresionismo, entre otros.


Situada asimismo en la calle Mayor, en concreto en el número 88, se halla Casa Ciriaco, un restaurante típico de la cocina madrileña, con sus callos, su cocido o gallina en pepitoria, además de su tapa de langostinos. Entre sus parroquianos cabe señalar a ilustrados como el periodista Julio Camba, Mingote, el cual diseñó el sello de la casa, o bien el pintor Ignacio Zuloaga y el torero Juan Belmonte. Llama la atención, sobre todo para quienes somos devotos de Valle-Inclán, una placa en la fachada dedicada a Luces de bohemia:

"Aquí comienza Max Estrella su trágico peregrinaje nocturno"...
Un peregrinaje que podemos seguir por aquel Madrid absurdo, brillante y hambriento: la Puerta del Sol, la calle de la Montera, la chocolatería San Ginés (atestada en la actualidad de clientes en busca de chocolates con churros), entre otros sitios, hasta llegar al emblemático callejón del Gato, en pleno centro de la capital, cerca de la Puerta del Sol, que inspiró al genio de la lámpara maravillosa para componer esta obra que narra las últimas horas de vida de Max Estrella (que llegó a interpretar el gran actor Carlos Álvarez-Nóvoa https://cuenya.blogspot.com/2011/03/carlos-alvarez-novoa.html).

Cabe recordar que el callejón del Gato, un pasaje peatonal donde se hallan restaurantes y tabernas, debe su nombre al poeta madrileño Álvarez Gato. También es sabido que a los madrileños/as de pura cepa se les conoce como gatos/as.
El asunto es que el extraordinario Valle incluyó los famosos espejos cóncavos y convexos en su obra teatral Luces de Bohemia, que parece que estuviera escrita en este siglo, hoy mismo. Es lo que tienen las grandes obras, que no sólo resisten el paso del tiempo, sino que resultan reveladoras.

Y este esperpento, a través de este mago de las palabras, las divinas, es esencial para entender nuestra España. https://cuenya.blogspot.com/2017/06/luces-de-bohemia-en-ponferrada.html
"Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada", dice Max Estrella, el alter ego de Valle. https://cuenya.blogspot.com/2024/12/luces-de-bohemia-pelicula-de-miguel.html


Y, en el propio Barrio de las Letras, en la calle de Las Huertas (en el suelo), podemos leer algunos versos de la gran Rosalía (
Sólo cantos de independencia y libertad han balbucido mis labios), la autora del poema Negra sombra, que me resulta estremecedor (también cantado por Luz Casal con música de Carlos Núñez, por el paisano Amancio Prada y por Las fillas de Cassandra), la poeta gallega que llegó a Madrid siendo una joven para vivir con una pariente de su madre, como reza en una placa, que vivió desde 1856 a 1858 en la calle Ballesta, entre la calle del Desengaño y la Corredera Baja de San Pablo, a un costado de la Gran Vía. Y en 1857 publicó en Madrid su primera obra, escrita en castellano, titulada La flor.


Larra

En este recorrido exprés por Madrid no puede faltar el acercamiento al periodista satírico y literato romántico llamado Larra, por quien siento devoción, el cual me voló la cabeza cuando leí sus artículos de costumbres siendo un rapacín de once años. Artículos como Vuelva usted mañana, El casarse pronto y mal y por supuesto La nochebuena de 1836. "Llegará ese "mañana" fatídico", escribe en La Nochebuena de 1836: "el corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer; sin duda por esa razón creen los amantes, los casados y los pueblos a sus ídolos, a sus consortes y a sus Gobiernos". Me parece revelador.

Muy crítico con el poder establecido del momento y también con la sociedad española, que consideraba atrasada, con falta de educación y cultura, Larra nació en Madrid y murió en la calle de Santa Clara, próxima al Palacio de Oriente. https://cuenya.blogspot.com/2024/05/de-madrid-al-azul-celeste-de-la.html
También existe una estatua suya en la calle Bailén de la capital, que cruza la de Segovia gracias al Viaducto que comunicaba el antiguo cerro del Palacio Real ("Hoy es lo más europeo de Madrid. Parece que esté uno en París, en Berlín, en Estocolmo", dice Andrés Trapiello), con el de las Vistillas, donde se hallaba el barrio moro.  

Larra, aunque vivió pocos años, murió con 27, tuvo la inquietud de viajar a Lisboa, Londres, Bruselas y París, donde estuvo varios meses, lo que le permitió conocer a Víctor Hugo y a Alejandro Dumas, padre. Se dice que el desamor lo llevó a un desenlace trágico. En su texto La Nochebuena de 1836 da algunas claves, creo, de lo que sería su muerte. Está enterrado en el cementerio de San Justo, que pude visitar hace algún tiempo.
"En España la dedicación a las letras significa obligadamente hacer un voto de pobreza eterna", escribió Larra. Y en La noche de difuntos de 1836 escribe: "Madrid es el cementerio... La calle de Postas, la calle de la Montera. Éstos no son sepulcros. Son osarios, donde, mezclados y revueltos, duermen el comercio, la industria, la buena fe, el negocio... La Puerta del Sol: ésta no es sepulcro sino de mentiras".


En este Madrid exprés, a sabiendas de que que fue eso, rápido, aunque se diera a través de días (que nunca son suficientes), no faltó la visita al monumento de la madrileña Clara Campoamor, que fue una escritora que defendió los derechos de las mujeres, cuya escultura en bronce sobre un pedestal se encuentra en la Plaza de las Guardias de Corps, al lado del Centro Cultural Conde Duque.
La autora de El derecho de la mujer en España fue, durante la Segunda República, una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, que se incluyó en la Constitución de 1931 y fue ejercido por primera vez en las elecciones de 1933. A causa de la guerra incivil, tuvo que exiliarse en Suiza, donde falleció. https://cuenya.blogspot.com/2022/02/madrid-con-aroma-mar-ensonado-dehesa-y.html


Y tampoco faltó la visita al barrio de Lavapiés, que además de un barrio castizo (me gusta comer en un restaurante de toda la vida, casero, llamado el Jamón), da la impresión de adentrarse en un pueblo, también resulta multicultural, con sus inmigrantes de diversas procedencias, con sus restaurantes indios y sus kebabs.
Aquí también se hallan las famosas corralas, que son viviendas castizas comunicadas por unos balcones que dan a un patio interior central, donde los vecinos se reunían en otros tiempos.
Corrala del Tribulete

En Lavapiés está la corrala de Tribulete, l
a corrala más célebre de las viviendas de corredor, declarada monumento nacional en 1977, en la cual se inspiró la zarzuela La Revoltosa, así como El centro cultural La Corrala, que es sede del museo de artes y tradiciones populares, o La corrala de Lavapiés, que es una sede vecinal.
Galdós habla de las corralas en Fortunata y Jacinta, y Pío Baroja lo hace en La busca.
Al lado de la corrala de Tribulete, se encuentra -en la aledaña Plaza de Sombrerete-, una estatua de Agustín Lara, el célebre compositor mexicano de boleros. Lara, que vivió en Ciudad de México, compuso famosas canciones sobre España, como el chotis Madrid, incluso antes de haber visitado nuestro país. Un fenómeno.

El cantautor Sabina, otro fenómeno, reconoce que su álbum 19 días y 500 noches es un homenaje al Madrid de Agustín Lara.
"Madrid, Madrid, Madrid/ Cuando llegues a Madrid, chulona mía/ Voy a hacerte emperatriz de Lavapiés/ Y alfombrarte con claveles la Gran Vía/ Y bañarte con vinillo de Jerez....". 
Madrid, Madrid, Madrid exprés...