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viernes, 30 de octubre de 2009

Taramundi

No he vuelto a Taramundi pero me quedé enganchado a este lugar, al que espero volver.

El nombre de Taramundi invita a soñar, tal vez porque lo asociamos a Trasmundi o Taramundus, como diría nuestro estimado Jovino Andina, natural del mismo y excelente guía, quien además me cuenta que Mariví Lorido, la mujer de Andy García, así como el cineasta Campanella descienden de este pueblo. Taramundi sería como el Finis Terrae, límite entre lo conocido y lo desconocido, entre la belleza palpable y lo sublime, que es belleza extrema, lo bello grandioso, tan puro y bello que procuran éxtasis en quien lo percibe. Como le ocurriera a Stendhal con Florencia ante tal acumulación de belleza artística, contenida y condensada en esta ciudad italiana, cuyo centro histórico es un museo al aire libre. Taramundi es sublime como un viajero sobre un mar de nubes, en medio de un océano infinito. Algo así como un cuadro de Caspar David Friedrich. Cuando pienso en Taramundi tengo en mente Trasmundo, ese barrio de Robledo de las Traviesas, que se mece en el regazo de la Sierra de Gistredo. También esta sierra debería haberse declarado, hace tiempo, reserva de la biosfera, al igual que ha sido declarado recientemente este paisaje astur, casi gallego en el deje de su habla, en el límite con la Galicia lucense. Se imagina uno a Taramundi como lugar encantado en medio de bosques milenarios de nogales y castaños. En realidad, cuando uno lo visita se aparece como se lo imaginó. Ocurre con este lugar el fenómeno del ya visto y a la vez se nos antoja sorprendente porque lo que uno no se imaginaba es que fuera tan turístico, incluso que hubiera algún guía paraguayo, despierto y con duende, que nos mostrara la etnografía de Teixois: cabazos, batanes, molinos, mazos, etc. Este concejo astur nos enseña a los bercianos cómo se puede potenciar el turismo rural en base a los recursos naturales. También en el Bierzo contamos con recursos naturales, sin embargo, no hemos sido capaces de aprovecharlos, sobre todo en el Bierzo Alto, que está abandonado por nuestros políticos. Es probable que el Principado de Asturias tenga una visión del mundo rural que aún no ha llegado al Bierzo, aunque también éste cuente con belleza artesanal: molinos de agua, lagares y fraguas. Véanse la Herrería de Compludo o el lagar del Alvarico en Noceda. Pero en Taramundi le saben sacar partido a través de visitas guiadas, y han descubierto que el turismo rural es una fuente de ingresos para un pueblo que a uno, antes de visitarlo, le parecía perdido en un lugar del mundo, eso sí, guapísimo, donde hacen navajinas y un queso artesanal delicioso.

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