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sábado, 18 de agosto de 2018

Oliegos 2018, homenaje a Eugenio de Nora

Me alegra participar en el libro Versos a Oliegos 2018, un certamen poético que naciera en 2001, según me cuenta Xuasús González, uno de sus participantes. 
Esta es la segunda vez que participaré con un texto/poema. Y me ilusiona. La ilusiones nos ayudan a seguir en la senda de la vida. Las ilusiones nos permiten volar. Como esas cigüeñas que anidan en Las Chanas de Noceda del Bierzo, nuestro útero.
Las Chanas-Noceda
Ay de quien no tenga ilusiones. Y no vuele, al menos con su imaginación. Imaginar sin cortapisas. Fabular. Soñar. Soñar y amar. Aunque cada día me interese más la realidad, por cruda que ésta se revele. La realidad como punto de partida, trampolín para lanzarse a las estrellas, ese universo cuasi infinito, infinito para los pobres mortales, que sigue siendo un gran misterio, incluso para los científicos. Un misterio que quizá nunca podremos descifrar (quiero decir, que La Humanidad jamás podrá desentrañar). 

Oliegos (pueblo sepultado, como tantos otros, bajo las aguas del pantano de Villameca) y la poesía me llevan al firmamento, de un modo inevitable, un cielo estrellado que me cautiva en mi retiro espiritual nocedense, sobre todo estas últimas noches de estrellas... fugaces como una vida efímera. Me entra la nostalgia. No puedo evitarla. Y me da gorrión. Quizá sería mejor no ponerse estupendo, transcendental. 
Qué difícil vivir sin poesía, sin arte, sin una mirada sensible acariciadora, tierna y entrañable. 
Este año Versos a Oliegos rinde homenaje, además, al poeta Eugenio de Nora, que falleciera recientemente y a quien no tuve el placer de conocer. Cepedano universal al que prometo leer. Si es que una vida no da para casi nada, por mucho que uno aproveche el tiempo. Y hasta me atrevería a decir para medio conocer su mundo entorno, su tierrina, y aun las comarcas aledañas, como es el caso de La Cepeda. 
Abel Aparicio-Ferreras-La Cepeda (Oliegos 2013)

Aunque acabo de darme un garbeo por la bella Italia, confieso (sentado en el diván del cura parroquial) que no conozco Zacos, "esa tierra dulce y verde que conoció desde niño el poeta Eugenio de Nora y que luego describió en algunos de sus poemas más queridos", según el periodista y escritor Tomás Álvarez, a quien agradezco que me invitara a participar en este evento, en este libro. 
Mañana será un gran día, un día grande. Mañana le haré un hueco en este espacio bloguero al texto/poema que escribiera ex profeso para este certamen,
Xuasús González-Ferreras-La Cepeda (Oliegos 2013)
en el que participan entre otros muchos el extraordinario poeta Antonio Colinas (además de persona cercana) y compañeros/as de lides poéticas/literarias como el propio Tomás Álvarez, Abel Aparicio, Xuasús González (director de la revista Losada), Isabel Cantón, Mercedes Rojo o Nuria Antón (a quien viera por azar en Balboa hace nada y menos). 
Salud y larga vida a Versos a Oliegos. 

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