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jueves, 6 de junio de 2019

Del agua y del tiempo

Del agua y del tiempo es un libro intimista, al decir de alguna gente, que ya ha tenido la ocasión de leerlo. Existencial, tal vez. Escrito con tinta lírica. Eso me gustaría. Con la lírica de la sangre. Escribe con tu propia sangre, como deseaba el filósofo Nietzsche, al que debiéramos regresar. Así habló Zaratustra. Enorme libro. Escrito con la sangre del espíritu. Con el alma. Con las entrañas. Al menos a uno le gustaría escribir siempre así. Que la escritura brotara de las entrañas de la tierra, de la naturaleza, de los manantiales del útero de Gistredo, de las entrañas humanas. Y fluyera como un río. La escritura que contenga la vida. Y nos devuelva a la vida. Las palabras, que articulan el pensamiento, como seres vivos. Con el ritmo y la musicalidad de una sinfonía. Sublime Mahler. O una tocata y fuga de Bach. O el Réquiem de Mozart. 


Del agua y del tiempo, como su título indica, está impregnado, irrigado de agua y tiempo, claves, acaso claves líricas, para entender al ser humano, porque sin agua no podríamos vivir. Y sin tiempo tampoco. El tiempo es oro, se dice. El tiempo es también la sangre de quien escribe. Un tiempo que se nos escurre entre las manos como río que va a dar a la mar, que es el morir. Por eso no deberíamos vivir como si fuéramos eternos, que no lo somos en absoluto, antes deberíamos ser conscientes de nuestra finitud, mortal y rosa, por decirlo a lo Umbral, incluso a lo Salinas. 
Por eso, deberíamos vivir el instante presente, el aquí y el ahora, como si en ello nos fuera la vida, que nos va en ello, sin duda, aunque el pasado nos procure un excelente material literario. Y también un fascinante material de nostalgia, en ocasiones como caldo de cultivo para la depresión. Y el futuro nos resulte inexistente (una quimera, una ilusión), provocándonos en la mayor parte de los casos una ansiedad galopante, una angustia existencial, que se traduce, en esta época más que nunca antes, en infartos, trombosis, ictus... Y todo ese sinfín de enfermedades mortales, que nos llevan por la calle de la amargura. Ansiedad, estrés..., que también pueden ser causantes de cáncer. 
Parafraseando al Henry Miller, precisamente el Miller de Trópico de Cáncer, se me antoja decir que los seres humanos, más que nada, necesitamos estar rodeados de tiempo, de tiempo antes que de espacio (aunque el espacio terrestre está comenzando a agotarse. Y eso será un serio problema en un futuro cuasi inmediato). Entonces, los seres humanos también necesitaremos (necesitarán, porque uno ya no podrá dar fe, casi seguro) estar rodeados de espacio. 
Del agua y del tiempo (gracias amiga Álida Ares), que inicialmente iba a titularse Mi matria (la matria como mapa afectivo), es un viaje al interior, al interior de uno mismo, según me dijera el narrador Ruy Vega, que hoy mismo, esta tarde a las siete, en el Museo de la Radio de Ponferrada, me acompañará para presentar este libro. 
Si Mapas afectivos fue (sigue siendo) un viaje por diversos lugares el mundo, Del agua y del tiempo se adentra en la memoria, el amor, la vida y la muerte, en definitiva. El amor, la vida y la muerte como los grandes temas, acaso los únicos, como nos recordara el genio Juan Rulfo. Eros y Tánatos como caras de una misma moneda, anverso y reverso de una misma y única realidad. 
El Eros, con sus variantes de amor y sexo, afectividad y sensualidad, y Tánatos o pulsión mortuoria, con su rostro sombrío, guadaña en mano (como un segador de otrora), dispuesto en todo momento a quitarnos nuestro bien más preciado, el único: la vida. 
Del agua y del tiempo es una invitación a sumergirse en el agua y en el tiempo.  A darse un chapuzón en los ríos y lagos del Bierzo. A reencontrarse con la infancia, que tal vez sea la única matria o patria verdadera, porque en la infancia se tiene todo el futuro por delante. O eso se cree. Ese futuro que es tan sólo un mero espejismo. Esa infancia en la que uno no es consciente de la maldad, de la crueldad, del dolor de existir, el mero hecho de existir ya produce dolor. Y el saber, el darse cuenta, también produce dolor. Y mucho. 
Nos recordaba recientemente Paco el de la Zaranda que el teatro que su grupo hace no es para que guste al público, sino para que le produzca dolor, quizá para que conciencie a la población del dolor, ese dolor inmenso que sufrimos quienes perdemos a nuestros seres más queridos, me atrevo a decir. Un dolor que también podemos sublimar en escritura, con el noble arte de componer con las palabras. Como hiciera por ejemplo Umbral con Mortal y rosa, obra cumbre de la prosa lírica, que le dedicara a su hijo Pincho fallecido de leucemia con tan sólo seis años. 
Del agua y del tiempo es o desea ser una invitación a adentrarse en la reflexión acerca de la vida y la muerte. Del amor que engendra belleza. Y la belleza que engendra amor. La belleza como verdad y bondad. Eso quisiera ser este libro. Con un capítulo, digámoslo así, dedicado a los Dioses Humanos, porque los únicos dioses verdaderos son los humanos, aquellos que nos han dado la vida y nos han ensañado el camino para que podamos volar. De otras sendas (Sólo se vive una vez, Sueño derretido…) es otro capítulo de Del agua y del tiempo
La profesora, traductora y escritora Álida Ares, tan generosa ella (una de las mejores personas con las que me topado en la vida), escribe en el prólogo/presentación del libro Del agua y del tiempo que “es un destilado de las mejores esencias del Bierzo y de la mejor literatura. Mestre, Pereira, Gamoneda, Pilar Blanco, Llamazares… constituyen la savia que beben sus raíces e inspiran los poemas del Bierzo, de la Matria, como le gusta a él llamarla: versos con olor a heno y a hierbas aromáticas del monte, que toman el color de la melancolía de los valles donde moraron nuestros antepasados labriegos, pastores y mineros". 
Por su parte, la gran poeta Margarita Merino, que vive desde hace tiempo en Estados Unidos (con su poético y entrañable sentir), escribe, en la contraportada del libro, que “Manuel Cuenya, en la raigambre de su entrañada matria del “útero de Gistredo” –berciano y gallego, asturleonés viajero, ciudadano errante de los países del afecto–, nos acerca aquellos paisajes que conoce y ama. Nos los ofrece puros, al hilo de la sangre primigenia y al espejo de la memoria, en la fidelidad de ser hijo y hermano, vecino y compañero, amigo y amante de sus lares próximos y lejanos que recorre en la pasión, gozo y dolor de la vida –y de sus exilios y sus pérdidas–, y nos devuelve así el calor del origen y el temblor de la infancia en un Bierzo íntimo que ilumina sus páginas”.
Y una alumna del taller de escritura de León, Rocío (doctora ella en asuntos químicos), apunta que Del agua y del tiempo es un verdadero tratado científico, que aborda, a través de sus poemas, importantes conceptos de Física, Química, Biología, Geología, Medicina y Matemáticas. Casi nada. "Bien podría ser, en su opinión, un texto de obligatoria lectura en los centros de enseñanza". 
Pues prosigamos buceando en nuestro interior, tanto en el consciente como en el subconsciente, en busca de agua y de tiempo.  

miércoles, 5 de junio de 2019

La fragua literaria leonesa: Marcelo Alcalá de Caso

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Marcelo Alcalá: "Para mí la lectura ha sido y es como la comunión para los creyentes"

El poeta y narrador Marcelo Alcalá de Caso, autor del poemario 'Del Amor, de la Vida, de la Muerte', está ahora con la promoción de su reciente libro. Y sigue escribiendo lo que le apetece, sin importarle a priori su posible publicación.

Manuel Cuenya | 05/06/2019 - 16:34h.

"Cuando la vida quema y sientes cómo te destruyes por dentro poco a poco, viendo cómo todo pasa sin pausa ni remedio, sólo te queda soñar y anclar tu memoria a una hoja de papel".
(Marcelo Alcalá, 'Del Amor, de la Vida, de la Muerte')
Autor del reciente poemario 'Del amor, de la vida y de la muerte' (LápizCero Ediciones, 2019), Marcelo Alcalá de Caso se define como autodidacta y lector compulsivo desde que era un niño. Algo habitual, por lo demás, en la gente que se dedica a escribir de un modo creativo, para quien la lectura es esencial, insustituible, porque quien lee mucho suele acabar escribiendo. Y este es también su caso.
"Para mí la lectura ha sido y es como la comunión para los creyentes. Algo que me produce paz, ilusión, pasión, tristeza, alegría..., y sobre todo una forma de mirar a la vida. Y la creación muchas veces es consecuencia del conocimiento y ante todo de la ilusión por abrir puertas a nuestras inquietudes", señala Marcelo, para quien la poesía es una casa que sólo tiene ventanas por las que uno puede asomarse desde muchos ángulos y tener muchas perspectivas.
'Del Amor, de la Vida y de la Muerte' nos hace recordar de un modo inevitable al genio Rulfo, pues el autor de 'Pedro Páramo' afirmaba que sólo hay tres temas: el amor, la vida y la muerte. Y si me apuran me atrevería a decir que sólo hay dos temas, el Eros, con sus variantes, por supuesto, y el Tánatos, esa Parca que se impone como una apisonadora inexorable, justa, certera, siempre y en todo momento. Ojalá el Eros triunfara sobre el Tánatos. "Eros en carne viva", como escribe Marcelo Alcalá. Pero la realidad, una y otra vez, pese a los avances tecnológicos y científicos, nos dice lo contrario. Y así continuará, me temo, por los siglos de los siglos.
Logra Marcelo Alcalá bellas imágenes en algunos de sus poemas, como cuando escribe: "... entonces te subes a la grupa de mi unicornio/ y dejas volar tu melena roja, / sembrando el cielo de polvo de estrellas,/ tras tu estela de fuego y vida".  O bien cuando nos dice: "Ya no buscaré en tu pubis el aroma fresco de la mañana, ni respiraré ávido y sediento la pócima mágica de tu aliento".
Asimismo, nos ofrece poemas impactantes como el titulado 'Memoria' ("... Soy de un lugar, donde los habitantes/ viven la lenta agonía/ de esperar a que la muerte les llame, / con voz indolora, suave y lejana.". Y algunos otros sorprendentes como 'Oferta de trabajo' ("... Estoy alicatando mis sueños/ con material de derribo/ para construir un Edén/ Experiencia en manejo de los siguientes materiales/ Corazones usados/ Almas condenadas/ Sueños incumplidos/ Pasiones imposibles/ Lágrimas derramadas/ Noches en vela/ Besos caducados/ Manos que guardaban caricias/ Y se quedaron en los bolsillos") o 'Perversión' ("Hoy he visto a Dios escribiendo poemas a la luz/ de un candil,/ estaba equidistante y callado, subido en un pedestal./ Escribía poemas de amor, paz e igualdad;/ se los declamaba sumiso, como siempre,/ a la patronal/ se fustigaba defendiendo a los pobres,/ de su pobre realidad...".  Incluso un poema titulado 'Bailar... quiero bailar', en el que asistimos a un coqueteo con la Muerte. En el fondo, vida y muerte, Eros y Tánatos se tocan, se funden en un abrazo mistérico. "... Viajaremos en una carroza hecha con lirios dorados. / Y haremos el amor sobre una cama sembrada de/ crisantemos negros... Acógeme entre la humedad venenosa de tus fluidos fatuos, /...".
'Del Amor, de la Vida, de la Muerte' es un libro prologado por la poeta Carmen González Pinillas (a quien le hemos dedicado fragua en este mismo diario digital). "Melancolía, añoranza, amor, vida, muerte, puente, río, camino, mar, olor a tierra mojada. Momentos intensos llenos de infinidad de sensaciones en la lectura de estos versos escritos desde lo más profundo del alma del poeta", escribe Carmen G. Pinillas a propósito del poemario de Marcelo Alcalá. Desde lo más profundo del alma, desde las entrañas es desde donde debería brotar siempre la poesía, porque la poesía debe contener vida o ser vida, si al menos se precia de ser tal.

Miedos, ilusiones, pasiones como temas literarios

"En este poemario he intentado plasmar sobre todo mis inquietudes, mis miedos, mis ilusiones, pasiones, puede que también mis vivencias y expresarlas de forma que sean atractivas para el lector", explica Alcalá de Caso, que logró publicar este libro gracias a la inestimable ayuda del escritor Ramiro Pinto (a quien también hemos entrevistado en esta sección), el cual lo puso en contacto con el sello LápizCero Ediciones, que dirige Xavier de Tusalle.
"El Ágora es un encuentro que da voz a todo el mundo. A los que son conocidos y a quienes nunca tendrían voz en circunstancias normales. Donde todos somos igual de importantes"
Una editorial (LápizCero Ediciones) que se ha encargado también de publicar, entre otros libros, las Antologías del Ágora de poesía. A este respecto, cabe recordar que Alcalá de Caso, quien fuera pastor en sus tiempos mozos, es uno de los asiduos participantes a este singular Encuentro poético que se celebra el último viernes de cada mes en el anfiteatro de San Marcos.
"Si me he decidido a publicar, ha sido por el ambiente de compañerismo y amistad que rodea al Ágora y todo lo que significa", porque "El Ágora es un encuentro que da voz a todo el mundo. A los que son conocidos y a quienes nunca tendrían voz en circunstancias normales. Y sobre todo es un espacio libre, libre de complejos, libre de crítica y libre de egocentrismos. Pues ese espacio es un espacio de igualdad. Donde todos somos igual de importantes", comenta Marcelo Alcalá con orgullo y satisfacción, convencido además del potencial literario que tiene León, porque, en su opinión, se está viviendo un momento muy dulce. "A diario se presentan libros y algunos con una gran calidad. Novela, poemarios, incluso ensayo y literatura infantil", agrega este creador leonés nacido en Castroverde de Campos (Zamora), aunque vive en la provincia de León desde que era un niño.
"Aparte de llevar viviendo casi treinta años en Valderas, mi relación con León es total. Desde crio he vivido en muchos pueblos de esta provincia, mis padres hacían trashumancia en invierno para aprovechar los pastos de invierno y mis hermanos y yo seguimos haciéndolo hasta el año 1988. Luego me casé y he trabajado casi siempre en esta tierra. Habré vivido en unos quince pueblos de León", precisa él, cuyos referentes literarios son sobre todo Neruda, con su poesía amorosa, que se deja traslucir en lo que escribe. Y también Pemán, del cual dice que algunos de sus poemas le parecían geniales, aunque, después de tantos años, ni se acuerda de ellos.
Lorca, Cernuda, Rubén Darío -sobre todo la poesía latinoamericana de mediados del siglo XX-, pero también León Felipe, Gil de Biedma, "he leído algo de Vicente Aleixandre... y algunos más", figuran entre sus maestros, que le han dejado poso.
(Puedes leer este enlace en ileon.com: https://ileon.eldiario.es/cultura/marcelo-alcala-lectura-sido-comunion-creyentes_1_9499336.html)

Violeta, de Felicitas Rebaque


El pasado miércoles 29 de mayo la autora Felicitas Rebaque hizo la presentación de su reciente novela Violeta mara…mara… maravilla en el campus de Ponferrada.

El acto tuvo lugar en el salón de actos de la sexta planta, con la intervención de Inés Casado, profesora y Vicedecana de Ciencias de la Salud, y este humilde servidor de Ustedes como coordinador del programa interuniversitario de la Experiencia en el Campus de Ponferrada.

Un placer acompañar a esta autora originaria de Tudela de Duero, donde están los olores y los colores de su niñez y su adolescencia (durante muchos años disfrutó de todas las vacaciones escolares y fines de semana en la casa familiar de sus abuelos). 
En la foto (cedida por Felicitas Rebaque): Inés Casado, Felicitas Rebaque (en el centro) y Manuel Cuenya









Tiempo después la narradora llegó a Sena de Luna por casualidad hace cerca de veinte años, buscando unos días de soledad y sosiego, en una época en la que necesitaba, según ella misma declaró, “dar un giro nuevo a su vida”.

Violeta es una obra escrita con sensibilidad artística, ambientada en el Noroeste español (acaso en la costa da morte gallega), que nos invita a reflexionar acerca de la condición humana, de nuestros miedos y frustraciones, del amor y el desamor… 

Toda esta historia está contada través del punto de vista de un personaje llamado Jacobo, que nos relata sus vivencias y emociones en dos planos temporales, desde el pasado y desde el presente. Vivencias y emociones de las que forma parte Violeta, que da título al libro. 

En este libro la autora hace especial reflexión sobre cuestiones de actualidad -apuntó Inés Casado en la presentación- como la conflictividad familiar, el suicidio en la adolescencia y la discapacidad psíquica. Temas abordados tanto desde el ámbito de la salud como de la literatura. No en vano, Felicitas Rebaque, además de escritora, ejerció durante cuarenta años la profesión de enfermera, que le sirvió, según ella, para inspirarse en casos reales a la hora de componer sus personajes, tanto Jacobo como Violeta.

Adjunto esta entrevista que le hiciera a Felicitas Rebaque.