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viernes, 4 de septiembre de 2026

Mi matria es la memoria


Acabo de recibir el libro El rincón escondido de La Cepeda. Versos a Oliegos 2026, en el que participo, junto a otros autores y autoras, con un texto sobre la matria.

Este encuentro, que se celebra cada mes de agosto, vuelve a reunir voces y miradas en torno a Oliegos y a la tierra que nos une. Aunque en esta ocasión no pude estar presente, me alegra especialmente que hayan querido incluir mi aportación en este volumen.

Mi agradecimiento a Armando, Tomás y Alicia por hacerlo posible y por mantener vivo este hermoso encuentro con la palabra y con la memoria.

Y mi enhorabuena a todos los autores y autoras participantes. Ha sido un placer formar parte, aunque haya sido desde la distancia, de Versos a Oliegos 2026.


Mi matria es la memoria de un paraíso perdido, acaso reencontrado, un vergel misterioso con sabor a jardín de las delicias.

Mi matria es un huerto de memoria y amistad bajo la sombra alargada de nogales y castaños centenarios, tal vez milenarios, enraizados en el centro de un infinito poético, cuyo aroma, rico y remoto, me sitúa más allá de los confines del universo.

Mi matria es la memoria de una tierra herida y luminosa, útero musical tras el que fermentan la tristura, la sorna y la retranca.

Mi matria es la memoria de un manantial amoroso y salutífero que aún perdura en mí con su sabor a arándano y olor a genciana.

Mi matria es la memoria de un cuento coronado por monasterios y castillos, un territorio literario poblado por hospitalarias gentes, siempre dispuestas al convite. 

Mi matria guarda también la memoria de aquellas caminatas a través de fértiles valles y montes agrestes en busca de un horizonte nevado bajo el que se vislumbra un mundo espiritual y ensoñador.

En mi matria pervive la memoria de héroes que se dejaron la piel y los pulmones arrancando carbón a las entrañas de la tierra, en un viaje al final de la noche, acaso hacia la noche oscura del alma.

Mi matria es la memoria dorada de los castros y los miradores que acarician el cielo y funden la altura con la tierra.

Y cuando el mundo se vuelve extraño, regreso a mi matria como quien regresa a su luz para recordar quién soy.

 

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