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domingo, 5 de julio de 2020

Hayedo poético en Busmayor


Busmayor o el Busmayedo, como diría la poeta bembibrense Pilar Blanco, es uno de esos espacios para perderse a gusto y gana. 
Aldea remota en los confines del Bierzo, de ese Bierzo que raya con la Galicia lucense y ancestral. 

Bercianos y galegos somos primos hermanos. O hermanos, directamente. Nos une la gastronomía, el paisaje y un modo de hablar común, similar. Pero esto daría para mucha tela.
El Bierzo como la quinta provincia galega
Aunque sabemos que hay algunas partes de esta comarca leonesa, sobre todo el Bierzo Alto, la ribera alta del Sil y la ribera alta del Boeza, que se vuelven astures, astur-leoneses, también en su habla. Y de esto sabía mucho el ilustre Menéndez Pidal. 
Busmayor es asimismo el topónimo que eligiera Carmen, la poeta, para firmar sus libros. Creo que fue el bueno de Pereira (qué grande, che) quien la impulsó para que empleara Busmayor como apellido artístico. Todo un acierto por parte del maestro villafranquino, universal de la lengua, tanto oral como escrita. Uno de nuestros mayores y mejores cuentistas. Al que volvemos de vez en cuando acaso en busca de inspiración (en una de las fotos podemos ver a la entrañable Úrsula, su compañera del alma, fallecida en pasado año). 
Carmen Busmayor es por lo demás la creadora e impulsora de los Versos que se celebran en el susodicho hayedo desde 2009, fecha inolvidable porque Carmen me invitó, junto a otros poetas (entre ellos el ya fallecido Fermín López Costero o Rafa Saravia, Raquel Lanseros, Curiel...), a leer ese año, el primero, lo cual le agradezco, que pensara en mí, todo un placer para este humilde trovador. O cantor de musarañas. 
Foto: Diario de León (Primeros Versos en Busmayor)

Aquel primer encuentro en el hayedo de Busmayor me encantó. En medio de un bosque de las delicias, con la luz de media tarde filtrada, aire puro y agua que susurra amorosidades, me embriagué de poesía y música, que son artes sublimes. 
Arropado por la gente del entorno y mucha otra llegada de fuera incluso del Bierzo, me sentí como en una nube. Fue un motivo magnífico para reencontramos algunos cuates bajo la batuta del maestro de ceremonias Tomás Néstor y la anfitriona de la fiesta, Carmen Busmayor, que se mostró amable y hospitalaria en todo momento. Y encima, el alcalde del Ayuntamiento de Barjas (al que pertenece Busmayor), nos hizo un obsequio y nos brindó una cena en toda regla, con pulpo, empanada y churrasco. Una maravilla. 
La noche, mientras bailábamos, se volvió mágica por momentos. Un placer para los sentidos y una levitación espiritual. 
Úrsula y Mar Palacio


El asunto es que su encuentro al pie de la piedra de los poetas, enclavada en medio de una naturaleza esplendorosa, despertó en mí la curiosidad por lanzarme la aventura. Y de este modo puse en marcha el Encuentro Literario al siguiente año, 2010, en Noceda del Bierzo, al que bautizara como útero de Gistredo. 

Dicho lo cual, hasta me atrevería a decir que la singular y bella ruta del hayedo de Busmayor, con sus cascadas (fervencias o fervenzas) como la do Beiro, me hace recordar la ruta de las fuentes curativas en Noceda del Bierzo, las fuentes del Nilo-Noceda (hasta suena bien).
Ojalá Carmen se anime y nos ofrezca este año otro de sus encuentros poéticos. Pues uno tiene intención de llevar a buen puerto el suyo en Noceda del Bierzo el 14 de agosto, siempre que la situación vírica nos lo permita.
Además de aquel primer año de 2009, recuerdo que Carmen me volvió a invitar a leer en 2014, en compañía de otros y otras poetas como Reme Álvarez, Ángeles Fernángomez, Julia Conejo, Saravia, Cano García... Y en alguna otra ocasión me dejé caer por allí como espectador. Algún año, tal vez el 2010, en compañía de la poeta Pilar Blanco (quien también llegó a estar en Noceda en el primer Encuentro). Con lo cual he sido un privilegiado, con la suerte de disfrutar de ese bucólico paraje que, en estos tiempos de virus, despierta aún más mi curiosidad por rendirle una nueva visita. 

Confieso que me gusta volver una y otra vez a aquellos lugares que me han dejado huella emocional, que me han encendido la lámpara de los sueños.
Quienes no hayáis tenido la ocasión de acercaros al hayedo de Busmayor (aldea incluida, por supuesto), no lo dudéis ni un instante, porque allí la poesía brota como el agua de entre la tierra. Y las hayas os protegerán con su sombra de los malos espíritus. 
La umbría os hará creer que os hayáis en un cuento. El cuento mágico de un bosque centenario. A salvo de virus y enfermedades. Con la salud rebosando por los colores que pueblan, según la estación, esta naturaleza envolvente.
Volveremos al Busmayedo por la senda do Faxeiral. 


1 comentario:

  1. Qué maravilla y delicia pasar con los amigos una jornada tan especial y literaria por esos bosques y parajes y que encima hayáis disfrutado de la buena gastronomía. Me alegro que hayas tenido, Manuel, este encuentro tan bonito, no va a ser todo confinamiento y pandemia este año.

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