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martes, 7 de julio de 2020

A Morricone

Se nos ha ido el genio Morricone, que tantas buenas bandas sonoras nos ha dejado, pero su espíritu, precisamente en forma de música, siempre nos quedará. Siempre nos quedarán sus maravillosas bandas sonoras.
Morricone. Wikipedia
Siempre nos quedará su música para películas inolvidables como Cinema paradiso, de Tornatore, que es precisamente un homenaje al cine, al cine como magia. Por eso el arte es tan importante, porque se queda con nosotros para que sigamos soñando. Y emocionándonos. Para que sigamos viviendo.
El poder de la música (también de la imagen) nos llegan por vía directa a las entrañas, calan hondo en nosotros. Y nos procuran emociones intensas, despiertan en nosotros vivencias, sensaciones... que nos ayudan a seguir viviendo acaso con ilusión. 
¿Qué sería de nosotros sin el cine y sin la música?
"El cine es fundamentalmente ritmo -asegura Bergman-.  A menudo siento una película, o una pieza de teatro, musicalmente", nos cuenta el director sueco. "Cine como sueño, cine como música", añade el autor de Fresas salvajes en la Linterna Mágica (su fascinante libro de memorias).
Cinema Paradiso
El cine es ritmo. Por eso Morricone, al igual que hiciera su paisano Nino Rota, compuso extraordinarias bandas sonoras para películas como La misión, que se ha quedado grabada en la retina de nuestra memoria afectiva. O bien la trilogía del dólar de Sergio Leone. Con un joven actor llamado Clint Eastwood que a la larga se revelería como uno de los grandes directores del cine mundial, con películas como Los puentes de Madison, Gran Torino o Million Dollar Baby (cada vez que veo esta película se me parte el corazón). 
Ayer volvíamos a ver en la tele El bueno, el malo y el feo, perteneciente a esa trilogía del dólar, que nos hizo engancharnos al western, en concreto el spaghetti western, películas todas ellas rodadas en Almería, tierra en la que tuve la ocasión de vivir durante algún tiempo. Y que he visitado en algunas ocasiones. El Minihollywood, enclavado en el desierto de Taberna, como icono y espacio cinematográfico. 
Tabernas
Almería es por lo demás provincia que ha servido como plató cinematográfico para varias películas, incluso para rodar secuencias de Indiana Jones y la última cruzada, de Spielberg. Por tanto, Morricone, quien introdujo el silbido en sus bandas sonoras para los western antes mencionados, bien se merece un homenaje en tierra almeriense. Cabe recordar que quien pone el silbo a las conocidas melodías de Morricone es/era un silbador profesional de Jaén llamado Savoy. 
Salta a la vista que el tándem Morricone-Leone salta a la vista (no olvidemos Érase una vez en América) pero no quiero olvidarme de la banda sonora de una de mis películas preferidas, me refiero a la monumental Novecento, de Bertolucci, quien dijera de Morricone que compuso uno de los más bellos himnos de la historia del cine. Una cinta, la de Bertolucci, que requeriría de otra entrada en este blog. 

La música de Morricone siempre nos acompañará. 

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