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martes, 5 de noviembre de 2019

Volverán las ánimas en su noche


Os dejo este poema, con el que participara en Villalfeide el pasado 31 de octubre, cuyo título es Volverán las ánimas en su noche. 

Volverán las ánimas en su noche,
y con ellas la escarcha del otoño
y las brumas que se extienden sobre el horizonte
de un tiempo finito.


Los muertos reaparecerán,
con su fúnebre aliento del pasado,
y un crujido estremecedor,
fundidos en la escalofriante noche
de una pesadilla con el aroma universal de un camposanto,
donde crecen flores marchitas y arbustos congelados.

Volverán las ánimas, volverán
como aquellas oscuras golondrinas becquerianas
surcando un firmamento estrellado de ataúdes,
abiertos de par en par para la eternidad.

  
Los vivos seguiremos comulgando
en oratorio festín con los muertos
y el presente se diluirá en un sempiterno vacío
donde las ánimas proyectarán sus sombras
en un confín difuminado con redoble de campanas.

Hoy, día 31 de octubre, me siento presto
para recordar a quienes alguna vez caminaron
por estos valles y montañas,
nutridos por el sabor de una ilusión
y la serenidad de un presente iluminado.

Hoy, 31 de octubre, aquí en Villalfeide, conviviré con las ánimas,
Y con estos vivos que algún día seremos muertos.


Ayer, como hoy y mañana, nos acompañará esta procesión de ánimas
para recordarnos que un día fuimos vivos
y ahora sólo somos la imagen de un pretérito
carcomido por la herrumbre.

*Gracias, Inocencia Montes, por tus sabias sugerencias acerca de los versos: Volverán las ánimas en su noche... Y volverán las ánimas, volverán.


lunes, 4 de noviembre de 2019

La Güeste en Villalfeide

Villafeide, con Vanesa, Alma, Toño, Zana y demás familia, nos recibió con los brazos abiertos, haciéndonos sentir como en casa. En la casa de los espíritus, en la casa de los fantasmas, que deambulan errantes (valga la redundancia) por las calles del pueblo, en una noche iluminada por las antorchas de las ánimas, en santa compaña, bajo un ligero e intermitente orvallo, que por fortuna nos permite predicar (como bien acuñara el tío Ful, un gran personaje y persona). 
Vanesa Díez

Nos permite procesionar y predicar, digo, a los tres mosqueteros de la espada/pluma (lo de pluma como que queda algo tal que así), a saber, el periodista y escritor Fulgencio Fernández, el escritor Ángel Fierro (gran persona también) y uno mismo, acaso con la voz ultratúmbica de una representación del lado de acá con campanadas del lado de allá. 
El asunto es que me entusiasmó procesionar (tres estaciones hicimos) y predicar en Villalfeide gracias a la invitación que me hiciera la escritora y maestra Vanesa Díez, que es gurú, junto con Alma (precioso nombre) y alguna persona más, en este pueblo tocado por la varita del realismo mágico. 
Pues el Realismo mágico es un invento galego. Y pudiera ser que hasta leonés. 
Rulfo y Gabo bebieron de los manantiales de la Galicia profunda, de esa Galicia valle-inclanesca, milagrera, meigalla y rebosante de divinas palabras. Y también del Mondoñedo de Cunqueiro (aunque este sea contemporáneo de los genios mexicano y colombiano, México como morada de ambos). Y es que el Día de Muertitos en México es sobrecogedor, herencia española, gallega, sin duda (por ahí anda el morto de San Andrés de Teixido y el fantasma de El Bosque animado). Y también herencia prehispánica, precolombina. 
Estimulante lectura la que se hiciera de El bosque animado, de Fernández Flórez, cuya adaptación al cine firmara el gran José Luis Cuerda, con un fantasma interpretado por el actor Miguel Rellán, que tiene raíces en el Bierzo. 
Los amigos Xuasús y su compañera, Mario el rabelista y su mujer Montse y Lidia, entre algunos otros (me olvidaba de Javier Tascón), nos acompañaron con entusiasmo, haciéndonos sentir realmente como en casa, "esta es tu casa", me dijo la buena de Alma. Pues sí, Villalfeide (también con sus exquisitas viandas) es desde ya espacio o mapa afectivo al que espero volver como golondrina o cigüeña. 
En la siguiente entrada a este blog, espero compartiros un poema que escribiera y leyera/recitara para la ocasión: La noche de ánimas volverá. 

miércoles, 30 de octubre de 2019

Noche de ánimas en Villalfeide

Ánimas, ánimas benditas, ánimas en pena, ánimas del purgatorio, almas buenas, almas puras (si es que existe la pureza), almas que han sido y serán, almas que somos y seremos. 
"Ánimas benditas, rezo", esto se decía antaño en los pueblos, al menos en mi útero de Gistredo se decía esto. 
Si no tenías para dar un donativo para las ánimas benditas (o sea, para la sacro-santísima iglesia), entonces proferías la palabra 'rezo', y así, con un poco de suerte, te librabas de apoquinar.
Tiempos medievales, con los que llegamos a convivir incluso quienes naciéramos a finales de los sesenta, cuando la religión católico-apostólico-romana imponía una forma de vida a sus fieles. Y todo giraba en torno a la misma. 
Todos y todas derechitos/as por la senda de fe, apartados de todo pecado y sobre todo de toda lógica filosófica, de toda ciencia, de todo aquello que arroja luz sobre las sombras de un mundo en tinieblas y vuelto del revés, acaso porque nos han mostrado que hay vida después de la muerte, cuando lo que habría que plantearse es si realmente hay vida antes de la muerte, a tenor de lo que ocurre en casi todo el orbe, porque nacer pobre (algo por lo demás habitual en América, Asia o África... también podríamos incluir a Europa y Oceanía... y hasta el congelado continente antártico) es una gran cabronada. Nacer pobre y vivir con el espantajo de la ignorancia y el miedo, factores que nos acaban convirtiendo en auténticos esclavos al servicio del sistema antropófago que nos maneja y domina a su antoja. Pero hoy, aquí, no he venido para soltaros estas reflexiones, sino para poner en valor esta tradición de ánimas, este maravilloso espectáculo o teatro de la vida y la muerte. 
Vanesa Díez
La vida es un gran teatro. Y esto de las ánimas también. Así que que lo celebraremos por todo lo alto, como espectáculo que es, en el pueblo de Villalfeide, en la montaña central leonesa, este próximo jueves día 31 de octubre, gracias a la maestra y escritora Vanesa Díez (a quien me une el afecto de la amistad).
Gracias a ti, amiga Vanesa, podremos darnos cita en tu pueblo de adopción algunas personas (imagino que el pueblo estará ese día hasta los topes) para contemplar esa noche iluminada de ánimas, esta güeste.
Allí estaremos el tío Ful (que hoy mismo mismo nos ofrece su reseña en La Nueva Crónica: https://www.lanuevacronica.com/acorralando-al-halloween), el escritor Ángel Fierro (a quien hace tiempo que no veo) y este servidor de ustedes, almas puras, para festejar la vida en vida (eso quiero creer), para recordar a nuestras ánimas. 
Bar de Villalfeide
Tenía prevista la lectura de un poema del gran Poe (tal y como me había sugerido Vanesa) pero al final he decidido poner algo de mi cosecha, acaso porque uno podrá respirarla y sentirla como propia. 
Nos vemos y nos sentimos en Villalfeide (donde espero estar por segunda vez en mi vida). 
Ci sentiamo, que dicen en la bella Italia.