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lunes, 27 de abril de 2026

Madrid Ídolo o mi idolatrado Madrid

 


Madrid Ídolo o mi idolatrado Madrid es el título que se me ha ocurrido para este texto, que reescribo ahorita mismo, después de mi viaje semanasantino a la capital de España, como centro desde el que uno acaba viajando a otros lugares, en este caso de Castilla y León, como Segovia, Ávila y Valladolid, de los que también daré fe. Me gusta esto de dar fe, como si la fe moviera montañas, ríos y mares. 

Goya en Real Academia

La verdad es que Madrid, los madriles (Galdós empleó este término en sus Episodios Nacionales), nunca se agota, por más veces que uno viaje a la capital. Es sin duda la ciudad en la que más veces he estado, que más veces he visitado, incluso he tenido la ocasión de morar durante un tiempo en la misma, así que podría decir que me siento como si estuviera en casa, que en realidad es la casa de todos. Y siempre encuentra uno un motivo para pasearla o visitar algo, aunque ese algo ya lo haya visitado, porque hay que visitar de nuevo aquello que ya se ha visto, acaso para volver a sentirlo con sentidos renovados. En esta ocasión, en este viaje, visité sitios como el Museo Arqueológico o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, entre otros. 

Goya en la Real Academia

Museo arqueológico Nacional

Hacía años que no entraba en el Museo Arqueológico Nacional, que cuenta con una espectacular colección de piezas de la Península Ibérica, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. N obstante, también tiene colecciones procedentes de la Antigua Grecia y del Antiguo Egipto. Creo recordar que la vez anterior que visité este museo fue en los años noventa.  

Ídolo de Noceda en el Arqueológico

Como tenía ganas de volver a ver el Ídolo de Noceda del Bierzo, que es una de las piezas arqueológicas más emblemáticas del Bierzo, en concreto del útero de Gistredo, me fui derechito en busca de esta figura relacionada con la fecundidad y con la maestra y poeta Felisa Rodríguez, porque, gracias a ella y su Misión Rescate, que se emitía en Radio Nacional de España, se rescató del olvido, ya que llevaba años en la casa de una niña de Noceda, Carmen Nogaledo, que así se llamaba la niña, quien le mostró el Ídolo, que se utilizaba como pesa de un telar, a su maestra Felisa en la década de los sesenta.

Quiero rendirle homenaje a Pepín el de Olina con este ídolo, ya que él era amante de su pueblo y vivió en Madrid, donde se halla el original (también una réplica en el museo de Noceda, y otra, creo recordar, en el museo del Bierzo de Ponferrada).
El ídolo de Noceda es una pieza prehistórica que data del 1800 a. C., la Edad del Bronce. Se halla en la sala 9 de Prehistoria del Museo Arqueológico Nacional. Este ídolo está tallado en piedra granítica, con forma ovoide, y grabados antropomorfos en ambas caras: una suele interpretarse como femenina, vinculada a la diosa madre o de la tierra, y la otra con rasgos masculinos. Por ello, muchos estudiosos la han considerado un símbolo de fecundidad, fertilidad y buenas cosechas.
También en el Arqueológico se halla La Dama de Elche, o La Diosa de Elche, una obra maestra del arte íbero que fue hallada de forma casual a finales del siglo XIX en el Yacimiento Arqueológico La Alcudia. Me fascina esta escultura.
Dama de Elche

En la actualidad, después de algunos vaivenes (llegó a estar en el Museo del Louvre de París), se encuentra en la primera planta, sección protohistoria del Museo Arqueológico Nacional, situado en calle Serrano, 13, junto a la plaza de Colón, y próximo a la Puerta de Alcalá. El Museo Arqueológico comparte su edificio con la Biblioteca Nacional.
Se cuenta que La Dama de Elche pudo haber sido usada en tiempos como una urna funeraria.

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Inaugurada a mediados del siglo XVIII, durante el reinado de Fernando VI, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando tiene su sede en el palacio de Goyeneche, en la céntrica calle de Alcalá. 

Uno de nuestros grandes pintores, Goya, estuvo muy vinculado durante su vida a la Real Academia, que conserva un excepcional conjunto de pinturas representativo de sus distintas etapas. Con dos de sus autorretratos y retratos, en los que el artista fue innovador, como los excelentes retratos de tres figuras destaca­das y amigos personales del maestro: Leandro Fernández de Moratín, Juan de Villanueva y José Munárriz, entre otros cuadros. 

El genio Goya es el inventor del esperpentismo, según el Valle-Inclán de Luces de bohemia, que es una obra que nos enseña la realidad grotesca, esperpéntica española. Por eso el autor de Los desastres y los disparates, además de las pinturas negras, es precursor del expresionismo.

Deudor de Tiepolo, Velázquez o Rembrandt, entre otros, Goya, que fue rococó, neoclásico y prerromántico, se adelanta a la pintura contemporánea, y nos muestra la crueldad, el horror, el miedo y la locura en sus pinturas, en esos grabados de los desastres y los disparates que pude ver en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la pasada Semana Santa, además de ese cuadro de El entierro de la Sardina, que refleja la tradición carnavalesca y me resulta cautivador.


Asimismo, me llamó la atención El martirio de San Bartolomé (o La matanza de San Bartolomé), una destacada obra de José de Ribera, con su estilo tenebrista, una pintura al óleo que nos muestra el cruel desollamiento del apóstol, al que le rendimos culto en el útero de Gistredo, en concreto en el barrio de Río, con el festejo de la histórica carrera de burros.

La obra de Sorolla también está presente en la Real Academia, a la que le dediqué en su día una reseña con motivo de una exposición en Ponferrada. https://cuenya.blogspot.com/2025/09/expo-dedicada-sorolla-en-ponferrada.html En la Real Academia arrojo la mirada a un cuadro al óleo titulado La comida en la barca (1898), que nos muestra a unos pescadores almorzando bajo una vela en Valencia.

La comida en la barca de Sorolla

Lo pinta con realismo social y estilo impresionista, donde destaca la luz mediterránea y esa convivencia de los marineros.

Sol

A unos trescientos metros de la Real Academia está Sol, donde se encuentra el icónico cartel de Tío Pepe, el sol embotellado de Andalucía, y el kilómetro cero de las carreteras radiales de España. https://cuenya.blogspot.com/2017/12/el-sol-de-madrid-embotellado.html Asimismo, se halla el edificio más antiguo de esta plaza, que es la Real Casa de Correos con su reloj de torre, construido y donado en el siglo XIX por el relojero leonés Rodríguez Losada, que era originario de La Cabrera y amigo del escritor vallisoletano Zorrilla.


También en la Puerta del Sol se hallaba El Café de La Montaña, en la planta baja del Hotel París, que abrió a finales del siglo XIX y permaneció abierto hasta comienzos del XX. Fue el histórico lugar en el que Valle-Inclán, don Ramón María, que era un tipo visceral, además de un escritor colosal, perdió un brazo a causa de una disputa a finales del XIX con el periodista Manuel Bueno. Al parecer, Bueno le propinó un enorme bastonazo con tan mala fortuna que a Valle-Inclán se le clavó un gemelo en su muñeca izquierda causándole una herida que se gangrenó, teniéndole que amputar su brazo tres semanas después. 

La intrépida periodista y corresponsal de guerra, la almeriense Carmen de Burgos, menciona este Café y a sus habituales tertulianos, entre otros el escritor bohemio Alejandro Sawa, en quien se supone que se inspiró Valle-Inclán para componer su personaje de Max Estrella. Asimismo, acudían otros escritores tertulianos como Jacinto Benavente, los hermanos Baroja o Julio Romero de Torres.

Se dice que el poeta Verlaine también estuvo en el Café de La Montaña. Cabe recordar que, en un arrebato de ira acaso por embriaguez, el lírico francés Verlaine le disparó al joven poeta Rimbaud, el autor de Una temporada en el infierno, al que el coloso Henry Miller le dedica un estudio en El tiempo de los asesinos.


Edificio Metrópolis

Situado en la confluencia de la Gran Vía y la Calle de Alcalá, se alza el emblemático edificio Metrópolis, de estilo neoclásico y art déco, con influencia francesa. Y con esa llamativa cúpula coronada por una Victoria alada.
Me entusiasma este edificio, que me hace recordar el título de la película de Fritz Lang. Y me traslada a la película Mujeres al borde de un ataque de nervios, del cineasta Almodóvar, que es un apasionado de Madrid, en cuya cinta podría verse, o intuirse, el edificio Metrópolis, con una singular perspectiva.
El edificio de Telefónica sí se reconoce bien, aunque a Almodóvar le gusta reconstruir y/o idealizar la capital de España cual si se tratara de un personaje a la vez que una estampa filmada con un estilo reconocible, con una estética colorida, caracterizada por el uso intensivo de colores primarios y saturados (en especial el rojo), además de elementos pop y kitsch. Así es el cine de Almodóvar, cuya Amarga Navidad he podido ver recientemente y me ha decepcionado, filmada con exquisito gusto, eso sí, en un Madrid posmoderno y un Lanzarote de arena negra, con algunos momentos emocionantes gracias a la música de la diva mexicana Chavela Vargas, que también canta Amaia, y la actrices Bárbara Lennie y Aitana Sánchez Gijón, que están magníficas.


Rosalía de Castro

La gran poeta Rosalía de Castro, que escribió en gallego y en castellano y llevaba la saudade en las venas, publicó su primer poemario, La flor (1857), en Madrid, donde vivió, en concreto en la calle Ballesta, cercana a la Gran Vía. Y en Madrid conoció y se casó con el historiador gallego, Manuel Murguía, quien además reseñó su libro de poemas de estilo melancólico y romántico. Queda constancia de su casa en la capital de España a través de una lápida: "Aquí vivió Rosalía de Castro. Homenaje del centro gallego de Madrid. En en centenario de su boda con Manuel Murguía". https://cuenya.blogspot.com/2024/06/la-ciudad-milenaria-del-faro-una.html

El mítico café Gijón

Después de un tiempo cerrado, por fin ha reabierto el mítico Café Gijón, fundado en 1888 por un astur, que quiso homenajear a su ciudad natal. Un astur que había emigrado a La Habana, Cuba, cuando la isla caribeña lucía esplendorosa, supongo, porque ahora está a la deriva, con el trastornado "pato Donald" ojo avizor, un Donald que nos tiene en vilo, que tiene el mundo revuelto.
En todo caso, el Café Gijón de las tertulias hace años que desapareció. Aquel café frecuentado por Rubén Darío, Lorca, Cela, Torrente Ballester, entre otros muchos. En 1950 Fernando Fernán Gómez creó el Premio de Novela Corta Café Gijón.
Aquel sitio que Umbral inmortalizó en su obra El día que llegué al Café Gijón.
“La primera noche que entré en el Café Gijón puede que fuese una noche de sábado. Había humo, tertulias, un nudo de gente en pie, entre la barra y las mesas, que no podía moverse en ninguna dirección, y algunas caras vagamente conocidas, famosas, populares, a las que en aquel momento no supe poner nombre… Yo había llegado a Madrid para dar una lectura de cuentos en el aula pequeña del Ateneo, traído por José Hierro, y encontré, no sé cómo, un hueco en uno de los sofás del café.
Toda una vida (o eso me parecía) leyendo cosas sobre el Café Gijón, allá en provincias, y ahora estaba yo aquí, y además venía a leer unos cuentos al Ateneo (y con el secreto propósito de quedarme) o sea que era un viaje literario... A José Hierro lo había leído yo, deslumbrado... Era un tipo que me fascinaba y me sigue fascinando… Yo no tenía ninguna prisa por volver a la pensión. José Hierro me había dicho que por la lectura me iban a dar quinientas pesetas con descuentos, que era lo acostumbrado, y esas primeras quinientas pesetas madrileñas me parecía a mí que podían dar para mucho, para siempre, para pagar pensiones, tomar cafés en el Gijón...”. https://cuenya.blogspot.com/2011/10/umbral-sublime-sin-interrupcion.html
En el Café Gijón pude ver platicando al estupendo actor Alexandre y al extraordinario director artístico Burmann (Chinín), con quien tuve trato en mi etapa en la Escuela de cine de Ponferrada.

Por cierto, Burmann trabajó con Almodóvar en La flor de mi secreto y, en su día, llegó a decirme algo así como que el cineasta manchego tenía un gran cacao entre Parla y Nueva York. Sea como fuere, el cine de Almodóvar fue en su momento un cine necesario, una bocanada de aire fresco en un tiempo casposo y cutre.
"Almodóvar ha recogido la metáfora total de Madrid, al estarse transformando una cosa en otra continuamente, ha captado lo que uno llamaría el momento metafórico de las cosas, cuando unas tienden a ser otras. Y ésta es la magia de su cine mal hecho... Almodóvar ha acertado con un cine secretamente tercermundista, que sublimiza su tercermundismo retratando mucho el Bronx de la Concepción y la avenida Donostiarra. Todos los cronistas por libre de Madrid nos sentimos sumidos, resumidos y asumidos felizmente por Almodóvar", escribió Umbral en El País en 1988.
Frente al café Gijón (también enfrente de la Biblioteca Nacional) se halla, en el Paseo de Recoletos, una estatua del gran Valle-Inclán, por donde le gustaba pasear. Se trata de una escultura en bronce, basada en una foto del escritor de 1930 en pose andante. 

Juan Ramón Jiménez

Sabía que el premio Nobel Juan Ramón Jiménez había estado en la Residencia de estudiantes de Madrid, "la colina de los chopos", porque el cineasta Luis Buñuel lo cuenta en su libro de memorias, Mi último suspiro, una obra esencial para entender la vida y la obra del genio aragonés de Calanda. https://cuenya.blogspot.com/2010/03/luis-bunuel-don-luis-un-suspiro-de.html
Pero no sabía que Juan Ramón Jiménez, maestro y referente poético de la Generación del 27, había vivido en Madrid desde 1900 hasta 1936, en esta ciudad modernista donde también vivieron Valle-Inclán, Baroja, Azorín, Ortega, Unamuno, los hermanos Machado y un largo etcétera. En la capital de España Juan Ramón conoció a su gran amor, Zenobia.
En la actual Fundación de Mapfre, en el Paseo de Recoletos, se hizo la primera edición de Platero y yo, como reza en una placa, a la que le he hecho una fotica como recuerdo. https://cuenya.blogspot.com/2025/06/moguer-la-matria-chica-de-juan-ramon.html
Hasta aquí ha llegado, en este viaje, mi idolatrado Madrid, a sabiendas de que me dejo muchos lugares, muchas vivencias por contar, pero seguiré viajando e indagando en las entrañas de una ciudad de ciudades que da mucho de sí.


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