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miércoles, 11 de marzo de 2026

Raúl del Pozo, umbraliano

Ha fallecido el periodista y escritor Raúl del Pozo con casi noventa años, al que no he leído tal vez tanto como me hubiera gustado. Quizá a partir de ahora sea un buen momento para sumergirme en su obra, no sólo periodística sino literaria, que sin duda -eso me ha parecido al menos leyendo sus artículos periodísticos-, tiene un estilo parecido al gran Umbral. Y la literatura (también el periodismo, sobre todo el literario) es estilo, forma. No en vano, Raúl del Pozo es heredero del columnismo literario del autor de Las ninfas, y fue su sucesor, su delfín, en la última página del diario El Mundo

Del Pozo (foto tomada de nuevatribuna.es)

https://cuenya.blogspot.com/2011/10/umbral-sublime-sin-interrupcion.html

Sea como fuere, Umbral y Raúl del Pozo, que ejerció como corresponsal y enviado especial en el extranjero, compartían una forma de entender el periodismo como algo literario, puesto que ambos elevaron la columna periodística a un género literario en sí mismo, caracterizado por una prosa mimada, poética y personal. 

Del Pozo, al igual que Umbral (ambos cronistas), fue un maestro en captar el ambiente de la calle, de los los bares, de la política y de Madrid como un milhojas o una gran tarta (al igual que Henry Miller hizo de la ciudad de París su propio merengue). 

Tanto Raúl del Pozo como Umbral elevaron lo cotidiano vulgar a la categoría de excelso, a lo sublime (hay que ser sublimes sin interrupción, como dijera el poeta francés Baudelaire, expresión que hizo suya Umbral en el sentido de un búsqueda de la belleza excepcional) a través de una prosa poética, sensorial, comestible como un hojaldre relleno y cubierto de merengue. https://cuenya.blogspot.com/2017/08/llegado-la-hora-de-darle-luz-este.html

Raúl del Pozo y Umbral, cuya madre era de Valencia de Don Juan, son herederos directos del greguerístico Ramón Gómez de la Serna (a quien Umbral le dedica un estupendo ensayo titulado Ramón y las vanguardias https://cuenya.blogspot.com/2020/07/el-gregueristico-ramon-gomez-de-la.html) y César González Ruano (al que Umbral y una buena parte de la crítica literaria considera como el creador o máximo exponente del columnismo moderno en España, según podemos leer en Las palabras de la tribu) con un periodismo arriesgado, singular, donde la columna periodística se convierte en una pieza literaria breve, estructurada, sorprendente. Ruano definía la columna periodística con una metáfora, que citaba Umbral: Un artículo es como una morcilla, donde se puede meter lo que se quiera, pero tiene que estar bien atada por los dos extremos, con una estructura de inicio y cierre.

El propio Raúl del Pozo recibió varios premios, entre ellos el González-Ruano de periodismo. 

Voces que se parecen, del Pozo y Umbral, con sus frases ingeniosas, sus metáforas intrépidas y su visión bohemia y literaria de la actualidad. Umbral también se confesaba heredero del enorme Valle-Inclán (a quien también le dedica, con estilo lírico, otro ensayo brillante, Los botines blancos de piqué, centrándose en su figura bohemia y genial, su estética particular (el esperpento como reflejo distorsionado de la realidad española) y su vida intensa. Precisamente, del Pozo leía, cuando era joven, a Valle-Inclán, además de Quevedo Pío Baroja o Espronceda, entre otros.  https://cuenya.blogspot.com/2009/12/tras-las-huellas-literarias-de-valle.html

El propio del Pozo llegó a expresar que tenía la música de las palabras, como Lorca, que nació para la poesía, que es pura musicalidad. Pues el autor de El romancero gitano no sólo fue un poeta que utilizó el ritmo, sino que su poesía nace de una estructura musical intrínseca, fruto de una vida con una sólida formación musical, porque estudió piano y fue alumno del compositor Manuel de Falla, llegando a ser un intérprete con talento. https://cuenya.blogspot.com/2024/12/la-casa-de-bernarda-alba-de-mario-camus.html

A partir de ahora podría ser el momento para leer la biografía que le dedican los periodistas y escritores Julio Valdeón y Jesús Úbeda, que en cierto sentido son sus discípulos, además de Antonio Lucas, para quien Raúl del Pozo era un gran contador de la calle, tan buen periodista porque está en “el ruido de la calle”. 

Asegura el periodista y escritor Antonio Lucas que Raúl del Pozo fue para él un segundo padre, al que conoció, de la mano de su padre, en las tertulias del mítico café Gijón de Madrid, donde también estaban Manuel Vicent (colosal, eso me parece) y el actor Manuel Alexandre, entre otros https://cuenya.blogspot.com/2010/10/manuel-alexandre.html. A actor Alexandre y al director artístico Wolfgang Burmann (chinín) llegué a verlos en el café Gijón. https://cuenya.blogspot.com/2023/02/wolfgang-burmann-un-extraordinario.html

"Con idéntico favor le susurraba la musa lírica del Siglo de Oro y la musa sórdida del ruido de la calle", escribe acerca de Raúl del Pozo el periodista, escritor Jorge Bustos, que es asimismo subdirector del diario El Mundo 


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