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domingo, 1 de marzo de 2026

El arte de narrar


El próximo lunes 2 de marzo, o sea mañana mismo, comenzaré a impartir un nuevo curso en la UNED de Ponferrada, cuyo título es La escritura creativa. El arte de narrar, nivel intermedio
, habida cuenta de que la escritura, aparte de un oficio (como nos cuenta el gran Gabriel García Márquez en El olor de la guayaba, una autobiografía dialogada, cuyo título hace referencia a la memoria sensorial, al recuerdo de la infancia, su tierra natal y la nostalgia), podría convertirse en un arte, aunque para ello habría que hacer visible lo invisible, hacer visible la estructura material, mostrar cómo la realidad material produce la experiencia humana, nombrar lo innombrable, de modo que la escritura sea reveladora. 

https://extension.uned.es/actividad/idactividad/50267

"Lo esencial es invisible a los ojos", se dice en El Principito (narración breve sobre la importancia del amor y la amistad), porque el verdadero valor de las cosas no siempre es evidente. 


En el fondo, el arte de narrar o contar una historia, según el materialismo filosófico, comienza por observar y comprender la realidad en un contexto material, sus estructuras materiales, transformando esa realidad en narración, en experiencia significativa, y descubriendo la esencia de la vida y de las relaciones humanas. 

Narrar implica transfigurar, trascender la realidad (no sólo reproducirla, que también), darle un sentido que muestre sus estructuras, reorganizar, componer la realidad para mostrar conflictos, relaciones, consecuencias que no son evidentes a simple vista. 

La escritura parte de una realidad observable, verificable, material -la escritura no es pura fantasía ni la obra literaria surge de un mundo imaginario completamente desligado de la experiencia o de los hechos concretos-.  La realidad de la que hablo puede ser material, social, histórica. Y el escritor/a observa, registra, comprende esas condiciones concretas antes de transformar o reinterpretar la experiencia en narrativa, antes de transfigurar de un modo literario -con personajes y situaciones que revelen relaciones materiales-, esa realidad.  Por tanto, la escritura no es un espejo exacto de la realidad, sino un proceso creativo (constructivo, que es término acorde con el materialismo filosófico) que reconfigura lo real para enseñarnos su esencia o sus relaciones ocultas. En definitiva, la escritura parte de la realidad concreta pero la transforma para comprenderla y comunicarla de forma crítica, esto es, que no copia la realidad tal cual sino que la eleva para que pueda comprenderse su fondo material y social, incluso su fondo histórico. 

Siguiendo esta corriente de materialismo filosófico (con el maestro y mi profesor en la Universidad de Oviedo Gustavo Bueno a la cabeza https://cuenya.blogspot.com/2024/10/homenaje-al-maestro-bueno-en-oviedo.html), podríamos decir que la genuina escritura es la escritura sensorial, que parte de lo concreto e involucra los sentidos del lector/a (como vía directa para acceder a lo material) para hacerle experimentar, sentir la realidad (que es material y objetiva) de manera inmediata y vívida, transmitiendo la intensidad de la experiencia, por ejemplo, la sensación de calor o de frío, el olor de pan recién horneado en horno de leña, el sabor de un tajine de pollo al limón, etc. Así reconocemos cómo lo material condiciona nuestra existencia. En todo caso, la escritura sensorial no se agota en la percepción literal, porque su objetivo sería, si continuamos con el materialismo filosófico, en transfigurar la experiencia inmediata para revelar relaciones materiales más profundas, en el sentido de que el olor del pan, aparte de percibirse, puede mostrarnos, entre otros asuntos, el trabajo humano detrás del mismo. Y la sensación de frío, por ejemplo, puede remitirnos a las duras condiciones habitacionales y de explotación de quienes lo sufren. Y así en este plan de planes. De esta forma, los sentidos clásicos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) nos introducen de lleno en la estructura material de la realidad

https://cuenya.blogspot.com/2023/07/habana-habanita-por-ti-me-muero.html

La novela Café nostalgia de la narradora cubana Zoé Valdés está estructurada a partir de los cinco sentidos, ya que construye la memoria, el exilio y la nostalgia mediante percepciones sensoriales que conectan pasado y presente. A través de la vista evoca La Habana desde el exilio, con imágenes visuales del paisaje y el paisanaje, la mirada como recuperación de lo perdido; la presencia de la música cubana, de los sonidos de la ciudad, de las voces del pasado a través del oído; el olfato con olores asociados al café, al mar, al trópico, el gusto con sabores vinculados a la comida y bebida, el gusto como puente emocional con la matria abandonada; el tacto con sensaciones corporales, afectivas mediante las cuales expresa deseo, amor, también ausencia. 

Digo sentidos clásicos porque la escritura sensorial puede incluir sentidos internos (propioceptivo, relacionado con la posición y movimiento del cuerpo; o el interoceptivo, relacionado con latidos, hambre, respiración...; incluso alguno más) que hacen la experiencia todavía más interesante. 

En cuanto a los sentidos clásicos cabe mencionar las imágenes visuales: colores, formas, luces, movimientos; las imágenes auditivas, con sonidos, silencios, ritmo; las imágenes olfativas, que evocan aromas (El perfume, de Süskind, es una novela magnífica https://cuenya.blogspot.com/2010/05/el-perfume.html); las imágenes gustativas, que muestran sabores (Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, es otra estupenda obra) y las imágenes táctiles, que incluyen texturas, temperatura, presión. 


Respecto a la novela El perfume, cabe recordar que el olfato es el sentido dominante como forma esencial de comprender el mundo. Su protagonista, Grenouille, que no tiene olor propio (por eso intenta crear el perfume perfecto), posee un sentido del olfato extraordinario, casi sobrehumano, Percibe miles de olores invisibles para otras personas, reconoce emociones, lugares y personas únicamente por su aroma. Para él, el mundo es un mapa de olores, no de imágenes. Lo esencial, en este caso, no es lo que se ve, sino lo que se huele.

En cuanto a Como agua para chocolate, el gusto se convierte en expresión de las emociones. El personaje de Tita, cuando cocina, transmite sus emociones de amor/pasión, tristeza, frustración a quienes comen sus platos. Por ejemplo, en el pastel de boda Tita llora mientras lo prepara y los invitados también sienten tristeza, melancolía. El gusto despierta el placer, la sensualidad, la pasión reprimida. Un plato de codornices en pétalos de rosa, que Tita prepara después de recibir rosas de su enamorado Pedro, provoca una reacción intensa, mágica, casi sobrenatural (puro realismo mágico, donde lo cotidiano se vuelve extraordinario) en los comensales, tanto que un personaje, Gertrudis, siente un deseo tan incontenible que acaba huyendo con un revolucionario. 

Al respecto de la escritura sensorial, llaman poderosamente la atención las sinestesias, pues la sinestesia, que construye e intensifica imágenes evocadoras y emocionales, es una figura literaria o recurso expresivo que consiste en mezclar sensaciones de distintos sentidos en una misma expresión, de modo que se percibe algo propio de un sentido como si perteneciera a otro. https://cuenya.blogspot.com/2009/12/tras-las-huellas-literarias-de-valle.html

El amarillo olor del yodoformo del soneto Rosa de sanatorio de Valle-Inclán (que por cierto daba título a aquel maravilloso e inolvidable programa de Radio 3, presentado por el bueno de Moreno-Ruiz, desafortunadamente ya fallecido https://cuenya.blogspot.com/2021/01/adios-al-maestro-moreno-ruiz.html) o El verde aroma del Noroeste (título de uno de mis libros, con vuestro permiso me tomo la licencia de apuntarlo) son sinestesias. https://cuenya.blogspot.com/2023/10/acaso-el-viaje-no-es-vuelo-en-libertad.html


En términos del materialismo filosófico, las sinestesias también parten de lo concreto y lo transfiguran para enseñarnos algo vital. Se intensifica lo real hasta convertirlo en símbolo, en poesía, como hace por ejemplo el gran poeta y dramaturgo Lorca en el 
Romancero gitano https://cuenya.blogspot.com/2025/01/granada-con-sus-aromas-y-sabores-morunos.htmlEn su caso, la realidad andaluza
 (luna, caballo, cuchillo, sangre, viento) es material y concreta. Pero esa realidad se carga de valor simbólico y trágico. La sinestesia, que intensifica la experiencia sensorial, permite fusionar la percepción y emoción, consiguiendo un lenguaje sugerente. 
 

La luna, aparte de verse, se huele (nardos) y se toca (tela, vestido) en estos versos de Romance de la luna: “La luna vino a la fragua / con su polisón de nardos”, o en este otro,  “El aire la vela, vela”, el aire (invisible, táctil) se vuelve casi visual y rítmico. Y el movimiento se percibe como una vibración sensorial múltiple. Incluso el "verde que te quiero verde” no es sólo visual sino un estado emocional (deseo, fatalidad, eros, muerte), algo rítmico y envolvente, atmosférico. 

Son muchos los poetas que han empleado sinestesias en su textos y poemas, entre otros los simbolistas como Baudelaire, Rimbaud o Mallarmé, para quienes la realidad visible era reflejo de una realidad oculta; los modernistas como Rubén Darío, cuya palabra se convierte en materia sonora y cromática, y sus sinestesias refuerzan la musicalidad verbal; los vanguardistas, entre ellos los surrealistas, y la Generación del 27, entre quienes está el ya mencionado Lorca, Aleixandre o Alberti, en cuyo caso intensifican el lirismo marino. Con la influencia de Juan Ramón Jiménez https://cuenya.blogspot.com/2025/06/moguer-la-matria-chica-de-juan-ramon.html, que emplea la sinestesia como recurso esencial para alcanzar su ideal de poesía pura: una expresión depurada donde emoción, música y color se funden en una experiencia sensorial total. Por tanto, a través de las sinestesias podemos construir imágenes poderosas, atmósferas poéticas, experiencias sensoriales intensas y también podemos expresar emociones complejas. 

La escritura como un viaje multisensorial que activa los sentidos, pone en funcionamiento la memoria sensorial, la memoria emocional y construye experiencias perceptivas completas. 

De momento, continúo impartiendo encantado el curso de Composición de relatos y microficciones en el Centro de Idiomas de la Universidad de León, en la capital provincial. 

https://www.europapress.es/castilla-y-leon/noticia-escritura-creativa-regresa-ule-febrero-curso-composicion-relatos-microrrelatos-20260122095741.html


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