Un año más -la vida se pasa a velocidad supersónica, o algo tal que así, y quizá no queramos darnos cuenta-, me acerqué al Encuentro de poetas que antes se celebraba en A Rúa, y este año fue en O Barco de Valdeorras, que es tierra hermana.
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Me gustó viajar a O Barco, incluso quedarme a dormir allí, para poder pasear por esta capital de la comarca de Valdeorras, que en el siglo XIX, en 1822, perteneció a la provincia del Vierzo (con uve, como El viaje del Vierzo, del periodista y escritor del Bierzo Valentín Carrera).
Sea como fuere, El Bierzo y Valdeorras se abrazan en el Sil, que es río de la memoria, de la memoria emocional. Por tanto, compartimos memoria, la memoria fluvial de otrora, ese río que nace en la provincia de León, en la comarca de Babia, en concreto en las fuentes de La Cueta, y desemboca en Os Peares, donde se juntan el Sil y el Miño, en la frontera entre las provincias de Lugo y Ourense a su paso por la maravillosa Ribeira Sacra.
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El Sil, en tiempos el río de las arenas de oro, que fueron explotadas por los romanos en el paraje de Las Médulas, que este verano nos lo han arrasado, para nuestra desgracia y la desgracia de la provincia de León. Pero ahora sólo deseo dar cuenta de este Encuentro de poetas en O Barco, que se celebró el sábado 5 de julio (también el viernes 4, aunque sólo asistí al del sábado). En esta ocasión, el encuentro poético se hizo en la casa grande de Viloira, una casa chulísima del siglo XVII, donde están entre otros la sede del Instituto de Estudios Valdeorreses, que fue el organizador de este evento a través de los poetas Carmen Gago y Emilio Vega. Con la colaboración del Concello de O Barco. Interior de la casa grande de Viloira
Es este un buen momento para reencontrarse con gente amiga, con poetas conocidos y otros que intervienen por primera vez.
Es este un buen momento para confraternizar y escuchar cómo suenan las palabras recitadas y/o leídas en boca de otros.
Contaba la amiga escritora Nidia Beltramo, que el pasado 2024 participó en el encuentro literario que uno organiza en Noceda del Bierzo (el útero de Gistredo, como me gusta decirle), que el encuentro poético de este año en O Barco de Valdeorras estuvo muy bien.
Pues sí, estuvo bien, bueno, muy bien, como asegura Nidia, incluso más allá de la propia poética, porque este encuentro, como otros encuentros, es un motivo para reunirse en torno al amor de las palabras, las palabras que dicen más de lo que a primera vista pudiera parecer, de las palabras que nos hacen reflexionar, de las palabras que nos emocionan, porque la poesía es un arte sublime cuando las palabras brotan de los veneros del río Sil, de la estupenda naturaleza valdeorresa, que tanto parecido tiene con la del Bierzo, cuando las palabras nos remiten, en definitiva, a imágenes que nos sacuden las entrañas.
El poeta Emilio Vega y M. Cuenya
Lo cierto es que me gustó compartir versos y el picoteo posterior con gente amiga en la plaza Otero Pedrayo de Viloira, esa bella plaza donde se halla la señorial casa grande. Un placer, sí, volver un año más a reencontrarnos, también al calor de la música de Luengo (quien también estuvo hace años en el encuentro o literario en Noceda del Bierzo) y la rondalla de Cacabelos, bajo la batuta de los poetas antes mencionados Carmen Gago y Emilio Vega, que son los auténticos artífices del acto, con la presencia de poetas conocidos, tanto de miña terra galega como de la provincia de León. Casa grande de Viloira
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Con Nidia, Elba, Ana y Jose Luengo en O Barco |
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