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jueves, 18 de octubre de 2012

Leyendas de duendes, trasgos y xanas

En el Bierzo también abundan las leyendas de duendes, trasgos, diablos, cazcarranes, xanines y xanas, que todos son parecidos, salvo que los trasgos habitan en las casas y los xanines o janines están en los bosques, como bien nos recuerda Balboa de Paz en el fascículo número 12 de Bierzo Mágico
Las Médulas desde el mirador de Orellán
Una de las  leyendas más conocidas sobre xanas, janas u ondinas es la que tiene relación con el origen del lago Carucedo, de la que existen numerosas variantes, como queda recogido por Jovino Andina en sus Leyendas bercianas, y por Castaño Posse en Una excursión por las Médulas.
            Las xanas, ondinas o mouras son como hadas o ninfas que viven en el agua, ya sea un río, lago o fuente. Son bellas mujeres de ojos verdes y cabellos largos y dorados, que peinan con peines de oro. Pueden estar desnudas o llevar lujosos vestidos. 

Gil y Carrasco en el artículo Los asturianos, publicado en 1838 en el Semanario Pintoresco Español, escribe sobre estos seres: "... lindas mujeres de plata  que salen por el agujero de las fuentes, que hacen coladas más blancas que la nieve y secan sus delicadas ropas a la luna... A estas mujercitas, de un codo de estatura, misteriosas y llenas de poder en la mente de estos montañeses, señalaban con el nombre de janas”. 

Ermita de Las Chanas
En el Bierzo, son abundantes los topónimos relacionados con ellas, como Las Chanas (Ermita y fuente de Noceda), Chanos, Chano, Chanavareices, La Chana, La Chaniella, entre otros, aunque, como bien me recuerda David Díez de Paz, no todos estos topónimos tienen su origen en Xano o Xana. A decir verdad, creo que tienen que ver, en el caso de Noceda, con lugares llanos. 
Poncelas, en su edición castellano-gallega, recoge algunas leyendas interesantes como la de los Jainines, que tenían como lugar de asentamiento las tupidas laderas boscosas del Carballal, monte poblado de robles, en Folgoso de la Ribera. 
Panorámica de Folgoso de la Ribera
“Durante las largas y frías noches invernales, en las que los ribereños asaban en sus cocinas bajas y amenizaban los filandones con cuentos e historias que al amparo del fuego reponedor cobraban un aire misterioso e irreal, estos seres descendían…. a calentarse en los últimos rescoldos y a saborear la comida…”. 
Panorámica de Villafranca del Bierzo
También reseñables son: De cómo surgió Villafranca del Bierzo, de la que existen varias versiones,  El lago de Carucedo, El mouro, La mujer que hilaba o La bula
“La dependencia y subordinación de villas y aldeas bercianas a este o aquel monasterio… fue secular –escribe Poncelas en La Bula-. Diezmos, foros y otros tributos esquilmadores desaparecieron como quien dice ayer”.
Sobre bulas merece leerse asimismo el cuento recogido por Alicia Fonteboa en Literatura de tradición oral en el Bierzo (O que foi a pagar as bulas).  

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