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martes, 31 de mayo de 2016

La fragua literaria leonesa: Cristina Flantains

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La Fragua Literaria Leonesa

Cristina Flantains: "Sin belleza no hay poesía ni definición completa de lo que existe"

Manuel Cuenya | 31/05/2016 - 23:09h.

La poeta y narradora Cristina Flantains, autora de 'Phi', que ha publicado recientemente, está ahora con una novela, que quiere terminar para finales de este año. Y ya se ha puesto con su segundo poemario.

 
Cris Flantains. Foto. Manuel Cuenya
 
Soy culpable, no lo niego, de utilizar
sus palabras para drenarme el alma
las miradas, para vagabundear por los confines del silencio
sin tener que temer, relajados los miembros, casi gozando.
El calor de los labios, para arroparme
en la madrugada fría de este existir sin rendiciones.
¡Qué dulzura el abrigo de sus besos!
Rompo muros para buscarle, no lo niego,
entre los cuatro verbos que me definen
entre los otros cuatro que le definen a él,
entre el vértigo y la prisa, sobre la grupa de lo efímero
con los puños rotos y le gesto crispado.
Soy culpable de buscarle sin tregua, cada instante
a palpas, manoteando el aire como las ciegas...
(Cris Flantains, Phi)

La narradora y poeta Cristina Fernández Castro, esto es Cristina Flantains, ha presentado recientemente 'Phi' (Piediciones, 2016), su ópera prima, en León, su ciudad natal, si bien lleva tiempo escribiendo y publicando relatos y poemas en diversas revistas, antologías y suplementos literarios, como 'El Filandón' de 'Diario de León', donde publicara, ya en el año de 1999, su relato 'Bajo la luz de la luna'. Al siguiente año publicó, en una revista de literatura negra, 'El miedo de Ana', un relato con el que se siente especialmente satisfecha. También, en 2007, el Club Leteo, a través de la "preciosa y cuidada" revista 'The children´s book of American birds', le publicó un relato titulado 'Canción de cuna para Svetan'. Se lamenta Cristina del abandono institucional al que se ha visto sometido el Club Leteo, "a pesar de ser uno de los grupos que mejor y más activos son, culturalmente hablando, de esta ciudad".
Asimismo, ha recibido algunos premios como el de Mejor Autora Leonesa, que le concediera el Ayuntamiento de León en 2002 por su relato 'Nada'. En este mismo año, Cristina Flantains fue finalista en el concurso de 'Relatos de mujer', que convoca el Ayuntamiento de Valladolid, con un relato titulado 'Y de postre: justicia', incluido en una antología con el resto de galardonados y finalistas.  Y en el 2015 volvió a resultar finalista con su poemario 'Amanecer' en el I Certamen de Poesía 'La Huella de la Palabra' convocado por Piediciones, la editorial madrileña que ha publicado su libro 'Phi', un título que hace referencia al número áureo, "el más bello de los números formado de infinitos decimales, como son infinitos los sentimientos... Un número que es irracional, como irracional es la poesía", escribe el prologuista de este poemario, el escritor Ramiro Pinto, un número misterioso, "el alma de la forma". Escrito con alma, con el corazón, algo así han llegado a decir sus editores, Puri e Iñaki, de este poemario en verso libre, rememorando una frase de Tagore: "Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón". Acaso no haya otro secreto. A Flantains le brotan de dentro, en todo caso. "Sólo desde el sentimiento es posible entender la poesía", agrega Pinto, para quien la atmósfera de 'Phi' es amor, en diferentes formas, un amor que recorre las tres partes que componen este poemario,  a saber, 'La casa de los anhelos', 'Ojalá los tréboles tuvieran cuatro hojas' y 'Danzad, danzad malditos'.
"El poemario Phi de Cristina Flantains es un viaje a la oscuridad, un viaje valiente, que, como todo gran viaje, busca la luz sin concesiones ni préstamos. La verdad, la última, es la encargada de bajar el telón..."
La poeta y narradora Marta Muñiz Rueda, que tuvo a bien presentarlo a mediados de mayo en León, contaba que esta obra tiene reminiscencias y ecos de autores que seguramente han calado hondo en la Cristina lectora (las hermanas Brönte, Jane Austen, Pizarnik o Doris Lessing y otros autores de la llamada poesía pura de los 50, como Gamoneda. "Un viaje a través del deseo, el azar, el tiempo y la muerte", precisa Marta, que ha realizado un estupendo análisis sobre su poemario: "El deseo como fuente de coraje está presente en la primera parte del libro... la segunda representa el amor esperanzado, el deseo de orden y templanza. Y la tercera etapa es una reflexión valiente y sincera sobre la muerte. La muerte física y la espiritual, la muerte del amor, la muerte como renacimiento y como parte de la vida". 'Phi' es, en palabras de Marta Muñiz, "un punto de partida, la medida perfecta e imperfecta de todas las cosas, lo que conecta la belleza y su epicentro... un viaje a la oscuridad, un viaje valiente, que, como todo gran viaje, busca la luz sin concesiones ni préstamos. La verdad, la última, es la encargada de bajar el telón... un viaje interior, intimista y existencial...". Eso es, en definitiva, el poemario de Flantains, que nos muestra algunos poemas como si los viéramos en un espejo. "Cristina ofrece sus latidos al espejo con un lenguaje puro, despojado de retoricismos, y el espejo nos ofrece su imagen devolviéndola al lector de tal manera que este pueda recuperarla y adaptarla a la medida de sus necesidades", concreta Marta Muñiz.

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domingo, 29 de mayo de 2016

Desde Astorga a Buenos Aires: Violeta Serrano

La importancia de los arrieros maragatos, más allá de su provincia, y las regiones límitrofes, es conocida incluso en toda la penísula ibérica. Los arrieros maragatos, dicho sea de corrido, me hacen recordar a los nómadas, a los tuaregs del desierto, viajeros incansables. 
Estuve en el mes de abril en el desierto, en el Sáhara marroquí, en las dunas de Merzouga, y me resultó una experiencia fascinante, aunque no fuera la primera vez que ponía los pies (y acaso el alma) en el desierto. 

Lo que quizá desconozca la mayoría de la gente, en este país, es que los arrieros de la Maragatería fueran a parar a la Patagonia argentina, y aun fueran los primeros pobladores de Carmen de Patagones, situada a casi mil kilómetros al sudoeste de la capital argentina. 
Son muchos los maragatos que se establecieron en el Cono Sur, sobre todo en la Patagonia argentina y también en Uruguay. Por tanto, podríamos decir o concluir que estos arrieros leoneses, emparentados también con los vendedores ambulantes de Fornela, se reconvirtieron en gauchos pamperos. No hay más que leer Don Segundo Sombra, de Güiraldes, para darse cuenta del empleo del lenguaje arriero o lenguaje gauchesco. Y por supuesto cabe mencionar que la vestimenta maragata, adecuada para andar al trote, es la que conformará posteriormente la del gaucho de la Pampa.


Entre los muchos emigrantes maragatos, de los que se tiene constancia ya en el siglo XVII, me apetece hoy hablaros de la joven maragata Violeta Serrano, quien decidió, hace unos años, emprender rumbo a la capital bonaerense y allá que ha encontrado su espacio, su lugar en el mundo, lo cual que me alegra mucho, porque esta chica, filóloga de formación, acaba de publicar un poemario, 'Camino de ida'. 
Poeta, narradora (pues también está embarcada en alguna novela) y periodista, Violeta Serrano se dedica a impartir cursos de Escritura Creativa, colabora con varios suplementos literarios, y es asimismo la creadora y directora de una revista cultural multimedia ContinuidadDeLosLibros: http://continuidaddeloslibros.com/
Mucho éxito, Violeta, con tu poemario, con todos tus proyectos. Pronto espero tenerte en mi fragua literaria, que también es tuya, por supuesto.

martes, 24 de mayo de 2016

La fragua literaria leonesa: Santiago Trancón

La Fragua Literaria Leonesa

Santiago Trancón: "La literatura, o intensifica y eleva la vida, o no sirve para nada"

Manuel Cuenya | 24/05/2016 - 12:45h.

El poeta, narrador, profesor y especialista en 'El Quijote' Santiago Trancón, autor de 'Huellas judías y leonesas en El Quijote. Redescubrir a Cervantes', prosigue con su tarea de investigación sobre Cervantes. También ha comenzado a recuperar y estudiar la obra ingente de escritores judeoconversos. Y está con una novela y un libro de poemas, entre otros proyectos.


Doctor en Filología Hispánica y especialista en 'El Quijote', Santiago Trancón ha publicado varios libros, entre otros los poemarios 'De la naturaleza del olvido' o 'Desvelos de la luz'. Asimismo, ha cultivado la novela ('En un viejo país') y el ensayo, consciente de que cada género o tipo de texto exige un tono y un nivel de escritura distinto, algo que un escritor debería tener muy en cuenta, precisa él, para no escribir de cualquier manera. "La vigilancia, el sentido crítico, el afán de superación, el estar siempre dispuesto a suprimir, éstas son cualidades que uno aprende con el tiempo y que nunca puede abandonar. Soy alérgico a los lugares comunes, los tópicos, las obviedades y las vulgaridades y miserias de la vida cotidiana", agrega este escritor leonés, el cual no concibe la literatura como mera descripción, reproducción o repetición de la mal llamada realidad, ya sea social o personal, porque "la literatura, o intensifica y eleva la vida, o no sirve para nada", especifica Santiago, quien, dada su tendencia a la contemplación y la observación, tanto del paisaje como del paisanaje -tanto del espectáculo vivo de la naturaleza como del rostro de las personas, de sus gestos y palabras-, han marcado su visión del mundo y de la vida. En esta línea de pensamiento, reconoce la influencia de sus primeras vivencias infantiles, que en su caso fueron la luz, la tierra roja, los montes, viñedos y trigales, lo que le dejaría una impronta imborrable y determinaría su modo de ver el mundo como un espacio infinito que invita a caminar, a conocer, a perderse en él. Aunque nacido en Valderas, de niño vivió en Valencia de don Juan, a orillas del Esla, y a los siete años se trasladó con su familia a Armunia, donde recuerda que se enriqueció su visión de la naturaleza como verdor, exuberancia, aromas intensos y chiar de vencejos.
Como leonés, cree que la suya es tierra de escritores y poetas por varias razones, entre ellas la influencia del paisaje, el clima, la luz, la naturaleza, "que posee una fuerza y una atracción especial", algo que a él, al menos, le ha marcado de un modo definitivo. La poesía (o su poesía) nace seguramente de aquí. Como segunda razón, según él, estaría la influencia del lenguaje, el gusto por la palabra, el disfrutar de la conversación ingeniosa, el tener un sentido creativo y vital de la comunicación. Una tercera razón, apuntada por Santiago, podría ser la influencia de una tradición de origen judío que tiene que ver con la fascinación por los libros y ese empeño en "dar una carrera" a los hijos, el valorar el estudio como un modo de ascenso social. "El 'tener estudios' siempre ha sido algo muy importante en nuestra tierra". Y como última razón, según él, está el estímulo de todos los escritores vivos que han creado ya una tradición cultural que tiende a mantenerse por su propia dinámica. "Influidos por todo esto, y motivados para no 'defraudar' expectativas, los escritores leoneses tratamos de crear obras originales y de la mayor exigencia y calidad. Así explico yo ese fenómeno llamado impropiamente 'literatura leonesa'", resume  este creador, que ha ejercido también como crítico teatral en varios medios. No en vano, publicó su tesis doctoral sobre teatro e impartió clases de dramaturgia en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD). En este sentido, cuenta que, como apasionado del teatro, tiene un gran respeto por este arte, tanto es así que ha acabado por no ir a las salas de teatro, salvo cuando se trata de compromisos ineludibles, porque la mayor parte de lo que se está haciendo, en su opinión, es malo, con lo cual prefiere evitar la enorme frustración que supone ver a actores que no saben estar, ni decir, ni sentir sobre un escenario. "¡Encarnar a un personaje! Esto es un acto creativo tan fascinante y poderoso que casi ningún actor toma conciencia de él. Claro, para eso hay que tener antes un texto digno de ser representado, y eso supone acudir a los clásicos, porque los autores de hoy no escriben, la mayoría, más que tonterías y trivialidades, aunque todos se sientan muy trascendentes y comprometidos. ¿Comprometidos con qué? Con las modas y los topicazos ideológicos del momento, que no voy a enumerar. No entienden que el teatro está en otro lugar, en otra dimensión", sentencia categórico Santiago que, como docente, sabe que la primera obligación de un profesor es expresarse con claridad y precisión. Y la segunda es hacerlo con entusiasmo, con pasión por la verdad y el conocimiento. Por lo que no concibe el saber como algo separado de la vida. "Y vivir es, ante todo, sentir", matiza a la vez que rememora lo que dijera Cervantes: "Lo que se sabe sentir, se sabe decir". Así de esclarecedor se nos muestra Santiago: "Hay que aprender a sentir, claro, que no es lo mismo que emocionarse. Todos nos emocionamos, pero otra cosa es saber sentir. El sentir implica y compromete a todo nuestro ser, no sólo al cuerpo, sino a la mente. Ahí es donde el enseñar tiene que ver con el escribir. Para escribir bien hay que colocarse siempre en el lugar del alumno, del que escucha, del que recibe. Tienes que acompasar el ritmo de tu respiración con el suyo".

(Puedes seguir leyendo esta fragua en el enlace de ileon.com):