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martes, 16 de junio de 2015

La fragua literaria leonesa: Marta Muñiz Rueda

Marta Muñiz: "Gabriel García Márquez es el autor más genial de toda la historia de la literatura en habla hispana"

Marta Muñiz. Foto: Cuenya


Manuel Cuenya | 16/06/2015

La poeta y narradora Marta Muñiz Rueda, autora de 'El otoño es nuestro', está a la espera de publicar su novela 'Tiempo de cerezas' mientras continúa con otros proyectos de poesía y narrativa. 

Licenciada en Filología Hispánica-Literatura y profesora de música, especializada en piano, Marta lleva el ritmo en las venas, tal por eso también es poeta. Recientemente ha publicado 'El otoño es nuestro', con prólogo de Juan Campal, quien la eligiera para participar en el segundo libro de la colección 'Tres voces, tres mundos II', editado por Csed-Poesía.
Dice Marta Muñiz que Juan Campal es "un maestro, un enorme escritor, pero sobre todo un ser humano de excepcional grandeza... Un amico per la vita, alguien con quien uno caminaría a ciegas hasta el infinito y más allá. Por todo ello considero un privilegio haber podido publicar mi primer libro de su mano", cuyo prólogo "es en sí  mismo una pequeña joya".
'El otoño es nuestro' se nos muestra como un paseo y un homenaje por y para la estación que siempre ha sido la favorita de su autora. Un poemario melancólico teñido por el amor y desamor, las decepciones y los desengaños, los balances, en definitiva, "porque el otoño invita a la nostalgia" que recrea las hojas secas, las castañas, el membrillo, los amantes, la lluvia... Se trata de un recorrido poético, realizado mes a mes a través de las palabras, que supone la síntesis de toda trayectoria vital, "un viaje del esplendor al ocaso". No obstante, este libro también es un canto a la esperanza y al amor por la vida, "nuestro único bien innegociable", añade Marta, que estudió Literatura porque estaba enamorada de la poesía más allá de lo imaginable. Bien precoz, con tan sólo seis años, ya escribía sus primeros poemas. Y un tiempo después llegó a escribir algún cuento, porque es también una narradora de aliento largo, con una imaginación arrolladora, que acaba de terminar la revisión definitiva de un proyecto ambicioso en el que ha invertido muchas horas y mucho esfuerzo, una novela extensa, "compleja y poética", titulada 'Tiempo de cerezas', que en algún momento verá la luz, a la espera de que alguna editorial decida publicarla. "No me importa esperar con tal de que nazca al mundo en una edición que de verdad me guste y agrade al público. Me gusta mimar a mis criaturas, supongo que a todos los escritores les ocurre".
'Tiempo de cerezas' es una historia de amor romántico, que hunde sus raíces en el "Realismo mágico", inspirada en los autores del 'boom' hispanoamericano. En este sentido, Gabriel García Márquez, uno de los escritores que más han influido en su manera de escribir, es, en su opinión, el autor más genial de toda la historia de la literatura en habla hispana, "alguien a quien siempre deberíamos regresar", agrega Marta, que decidió ambientar, al menos una parte de su novela, en México, país por el que siente devoción, aunque también sea consciente de sus graves problemas: la violencia, el narcotráfico, la corrupción, la sobre explotación por parte de Estados Unidos, entre otros. "México es mi segunda patria... uno de los más bellos lugares del mundo, un país de singular riqueza, lleno de luz y color, con un legado histórico, artístico y cultural impresionante. Tengo en México a mi familia política, primos y un montón de amigos y me encanta su alegría de vivir.  Los mexicanos no tienen miedo a la muerte, se ríen de ella. Son apasionados, no conciben la vida sin amor. Me encanta su forma de entender el mundo. México tiene a sus pies mi corazón". Así se expresa esta poeta y narradora, cuya poesía se revela luminosa, humana y sensitiva, porque a Marta le gusta jugar con imágenes que buscan la belleza pero también con aquellas que nos llegan a tocar el corazón hasta el desgarro más profundo. Una poeta que habla como prosista o una narradora que habla como poeta, con un estilo "cuidado y personal", que siempre tiene muy presente "lo eterno femenino", el punto de vista de las mujeres.
"Los mexicanos no tienen miedo a la muerte, se ríen de ella. Son apasionados, no conciben la vida sin amor. Me encanta su forma de entender el mundo. México tiene a sus pies mi corazón".
"Yo fui una de esas niñas que creció soñando con amigos invisibles, con historias fabulosas. Tal vez el hecho de ser hija única te regala una soledad de la que como niña quieres huir; yo lo hice creando mis propios mundos, los que yo elegía. Pero en esa etapa no escribía de un modo maduro y disciplinado", reconoce ella, que agradece a su marido que la haya animado a escribir en serio, de un modo profesional, para dedicarse a la escritura creativa con entrega absoluta. "Él creyó en mí desde el principio, y nunca se lo agradeceré lo suficiente". Asimismo dice que sus hijos, que son constante estímulo e inspiración, también la han vuelto más creativa, "la maternidad me ha regalado una pasión frenética y una capacidad de trabajo, entrega y energía que antes no tenía", aclara esta poeta y narradora asturleonesa, porque Asturias es la tierra en que nació, la de su infancia y juventud, pero León es su casa, donde lleva viviendo algo más de dos décadas. León es la tierra de su madre y de sus hijos, "una ciudad que lee mucho... por tradición", porque, a pesar de la crisis –apostilla–, las librerías componen un sector que  afortunadamente sigue en pie. Que León sea una ciudad lectora se debe, según ella, al legado que dejara la revista 'Espadaña' en la posguerra con autores como Victoriano Crémer, Eugenio de Nora o González de Lama, que ha servido de germen a buen seguro para que, con el tiempo, otros grandes autores, como Luis Mateo Díez, Gamoneda o Julio Llamazares, recogiesen el testigo. Por otro lado, Marta cree que el paisaje leonés (sus montañas, sus ríos, La Omaña, la comarca del Curueño, El Bierzo...) es muy inspirador y literario. "Ahora León se está convirtiendo en una ciudad 'cuna de la poesía', es impresionante el movimiento poético que vive esta población para ser una pequeña capital de provincias". Además de la poeta Raquel Lanseros o el poeta y narrador Julio Llamazares, siente admiración por todos sus compañeros de León, "pero siendo todos amigos prefiero no dar ningún nombre entre ellos, sería injusto e incómodo". Asimismo, muestra su simpatía por poetas como Sara Castelar Lorca, Domingo Acosta y Miguel Cobo Rosa. O bien por prosistas como Antonio Muñoz Molina, Almudena Grandes o Javier Marías, entre los autores españoles.

 (puedes continuar leyendo esta fragua en este enlace):
http://www.ileon.com/cultura/052505/marta-muniz-gabriel-garcia-marquez-es-el-autor-mas-genial-de-toda-la-historia-de-la-literatura-en-habla-hispana

miércoles, 10 de junio de 2015

Expo de Julio Moro en Veguellina

Recientemente, el joven fotógrafo leonés Julio Moro hizo una exposición sobre la minería, "paisajes interiores y exteriores" en Veguellina de Órbigo. Y tuve la ocasión de participar con dos textos/relatos (al igual que hicieran otros autores y autoras de León). Aquí os dejo este enlace, publicado en la Nueva Crónica ayer mismo, en el que figura un extracto de uno de mis relatos, 'Pesadilla', que ilustra una de las fotos de Moro. Y, ya de paso, publico en este espacio bloguero el relato entero. Otro día haré publicaré el otro relato escrito ex profeso para ilustrar otra foto de esta expo a la que le deseo mucho éxito. Ojalá, Julio, la puedas mover por varios sitios de la provincia leonesa, sobre todo por aquellos espacios mineros que se hallan en el Bierzo o bien en tu tierra, Pola de Gordón.
 
 En la expo con el autor y su amiga María

http://www.lanuevacronica.com/el-declive-de-la-mineria-segun-julio-moro-y-catorce-escritores 
Foto de Julio A.G. Moro


Pesadilla

Sientes angustia. Te falta el resuello. No puedes respirar. Miras hacia un lado, luego hacia otro. No hay salida. Al menos tú no la encuentras. Intentas concentrarte. No resulta fácil. Un hedor a azufre te desconcierta y te sumerge en un estado de hipnosis. Hablas contigo mismo, en voz alta, como si fueras otro. Te das ánimo, bajo una tufarada de negro ardor. Te aproximas a una ventana, intentas abrirla en vano, la frialdad de sus cristales y sus hierros te hiela la sangre. Te paraliza. Tras la ventana no hay nadie. Das una voz, luego gritas. Estás al borde, desorientado, preso del pánico. No sabes cómo has llegado hasta aquí. No entiendes nada. Se te forman lagunas en el subterráneo de tu memoria. Buscas otra salida, te tambaleas, acabas cayendo al suelo, resbaladizo, herrumbroso. Te das de bruces contra la ferralla. La sangre comienza a brotar de tus labios. Mierda. Deslizas tu lengua en busca de la herida, que te sabe a carbonilla. Te asaltan algunos recuerdos, balbuceas algunas palabras, te levantas, alzas la mirada al techo, a la vez que construyes un horizonte de ensueño. Sigues sin perder la ilusión, alguna salida habrá. No tiene ningún sentido quedar atrapado entre cuatro paredes. ¿Serán cuatro… paredes?  A pesar de tu obnubilación, logras atisbar una escalera al fondo, pero no sabes cómo alcanzarla. Tu desorientación te paraliza, una vez más, pero tu subconsciencia te golpea con voz chirriante. Date prisa, no te quedes parado, reacciona, busca esa salida, súbete a la escalera, a algún sitio te llevará. Necesitas aire, luz. Ánimo, tú puedes, no te detengas, trepa, lo conseguirás.
 



martes, 9 de junio de 2015

La fragua literaria leonesa: Ana del Río

La Fragua Literaria Leonesa

Ana del Río: "La poesía es transmitir vida con las letras, pero desde el alma"

Manuel Cuenya | 09/06/2015

La poeta Ana del Río, autora de 'La vida aprendida', sigue escribiendo poesía en verso libre, al tiempo que prepara un nuevo poemario.

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Ana del Río. Foto: M. Cuenya.
Leonesa de La Bañeza, Ana del Río acaba de publicar y presentar en la ciudad de León 'La vida aprendida' bajo la editorial LápizCero, a la cual está muy agradecida, que le ofreciera la posibilidad de publicar este poemario, después de conocerla como autora en el Ágora poética y haber incluido, asimismo, tres poemas suyos en la antología, 'Ágora de poesía'. Cuenta Ana del Río, que sin duda tiene nombre artístico, que si esta editorial no se hubiera fijado en su obra, seguiría con sus poemas escondidos en cajones, porque ella no se había planteado buscar editor. Pero ha llegado su hora, su buena hora, y ya podemos disfrutar, lectores y lectoras, de su ópera prima, que, según ella, es un libro bastante duro en ocasiones, reflejo de experiencias quizá no tan comunes (también variopintas) para la mayoría. "Un reflejo de sentimientos fruto de mis propias vivencias y de aprender las consecuencias que el comportamiento humano puede causar en terceras personas. Es un desnudar mi alma sobre el papel,  deseando que llegue al corazón de todo el que al leerlo se sienta identificado", aclara esta poeta que emigrara a finales de los sesenta, con tan sólo seis años y en compañía de su familia, a Suiza, país que recuerda con sus pros y sus contras: aquel primer viaje en tren con su padre y su hermano, reflejo típico de las fotos que vemos de los emigrantes de los 60 y 70. "Era un mundo nuevo. No es cierto que nos diesen tantas facilidades a los extranjeros como hoy se dice, hablando de los nuevos inmigrantes –rememora–. Siempre anteponen privilegios y derechos a los nacionales, no lo veo mal, pero la lucha no era tan fácil como la describen", detalla, consciente de que aprendió mucho allí, incluso sufrió tratos racistas. No obstante, reconoce que ella, que sí destacaba en los estudios, acabó siendo valorada, porque en Suiza se valora, se promueve y hasta se contrata a quien sobresale, en la faceta que se tercie. Asimismo, en aquel país, al que fueran a parar tantos emigrantes españoles y españolas, se procura orientar a cada persona, a cada niño o niña, por el camino que perciben que puede despuntar. En este mismo sentido, recuerda que la enseñanza es diferente a la española, al menos la enseñanza obligatoria, en la que se hace hincapié en el verdadero aprendizaje por la comprensión y su aplicación a la vida. "Nada de memorizar listas interminables de batallas históricas o de reyes, y en literatura, nada de aprenderse listas de nombres de autores y sus obras. Se centra en enseñar la verdadera comprensión de la obra, en cómo está escrita y sobre todo en lo que realmente ha querido decir el autor. El saberse autores y obras, vendría después, con el tiempo, al leer los libros. Todo el aprendizaje se realizaba, durante las clases, nada de leer libros incomprensibles para niños en casa y traer comentarios", puntualiza Ana, quien confiesa que, los ocho años que recibiera educación en Suiza, han marcado su forma de expresarse y de aprender, en definitiva, tanto a la hora de escribir como en la vida diaria.
"'La vida aprendida es un reflejo de sentimientos fruto de mis propias vivencias y de aprender las consecuencias que el comportamiento humano puede causar en terceras personas. Es un desnudar mi alma sobre el papel,  deseando que llegue al corazón de todo el que al leerlo se sienta identificado"
Entre dos culturas
En ese singular país centroeuropeo, donde ha regresado en algunas ocasiones de visita, sigue viviendo una gran parte de su familia cercana. No obstante, Ana es y se siente leonesa, lo que significa, en su opinión, que pertenece a una región de paisajes variados y de gran belleza, caracterizada por un paisanaje luchador y una gran diversidad en las maneras de ser y de vivir. Si bien su infancia transcurrió en Suiza, además de haber vivido durante algunos años en otras ciudades españolas, lleva la mayor parte de su vida en su tierra y sus escritos están principalmente llenos de referencias a paisajes de León y a sus gentes, cuyo carácter, a menudo, se vuelca más con lo que llega de fuera que con lo que hay dentro. "Demasiadas veces nos dejamos obnubilar por las famas creadas por ciertos críticos y no sabemos ver la grandeza que tenemos al lado. Y todo esto lo digo pensando en más de un narrador o poeta leonés que conozco y se les lee poco, probablemente porque no tienen buena publicidad o por esa manía tan española de pensar que si a 'fulanito' le han dado un premio Nobel (por poner un ejemplo), hay que leerle porque es el mejor. Pero a veces esos premios sólo son el gusto personal de sus críticos o jueces. Me gusta leer de todo, tenga la crítica que tenga el libro y yo decido si a mí me gusta o no. Espero que a esos escritores, tan buenos que tenemos, vayan dándoles su oportunidad y saliendo a la luz, para disfrute de todos nosotros". Así de contundente se expresa Ana, para quien la lectura ha sido fundamental en su vida y a la hora de escribir de un modo creativo, una excelente manera de aprendizaje, con la poesía siempre presente desde que aprendiera a leer. Entre sus lecturas de referencia figura la poesía de Jacques Prévert, los versos libres de este autor francés, que descubriera con trece años en las clases de Literatura en Lausanne. Y desde entonces ha escrito sus pensamientos en verso libre, "sus impulsos", como a ella le gusta denominar a sus poemas, que comienzan siempre con un pensamiento, una frase que se le viene a la mente, que necesita plasmar por escrito para que no se le olvide, aunque a posteriori sean releídos, corregidos o también eliminados, "siempre nacen de lo que algunos llaman 'catarsis', aunque me parece excesivo dicho término", según ella, que, si bien le apasionan los sonetos, las décimas, los romances, etc., se dio cuenta de que ese tipo de versos libres "(que también tienen su técnica para que el lector los pueda leer interpretando correctamente el tono que quiere darles el autor), eran el tipo de versos en los que yo me sentía cómoda para expresarme mejor", matiza Ana, que reconoce, asimismo, la labor que realizan en León escritores como Juan Campal, Ramiro Pinto o Felipe Piñeiro, a quienes conociera en el Ágora de poesía, donde ella misma comenzara a declamar sus versos en público y al que sigue asistiendo en la actualidad.
(puedes seguir leyendo esta fragua en el enlace de abajo): 
http://www.ileon.com/cultura/052279/ana-del-rio-la-poesia-es-transmitir-vida-con-las-letras-pero-desde-el-alma