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domingo, 8 de enero de 2017

Los cazadores

Como os anunciaba ayer mismo, otro de los bares singulares de la villa bembibrense es el conocido como Los cazadores, que regenta Vicente Porro, un hombre al que le tengo afecto, además es el padre de Blanca y Alejandra, unas chavalas estupendas. 
http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/cazadores_295772.html
Publiqué este artículo hace años en Diario de León. Y ahora le doy vuelo en este espacio bloguero. Qué os aproveche. 


HAY UN bar en Bembibre al que voy de vez en cuando con un grupo de amiguetes. Solemos ir a hacer la «ronda», la ronda de tarde dominical y rembrandtiana, esto es un decir, a echar nomás unos «vaixines» y pinchines. 
«Queréis un pinchín», nos dice, siempre con el mismo semblante y entonación, un hombre con pinta de monseñor que regenta el Villaverde, uno de los muchos bares que existen en la villa del Benevívere. 
En realidad, a los bercianos lo que nos gusta es la «joda», y luego así nos luce la panza, de tanto darle al trinque y la zampa. 
Además de este bar del pinchín, está el de Los cazadores, que se me hace singular, sobre todo por su atrezzo, su decoración, digamos fascista. Un lugar sorprendente, al que por lo demás van parroquianos de toda clase y condición, ideología y cultura. Como debe ser en una sociedad multicultural y mestiza como es la bembibrense. En realidad, ahora ya no existen ideologías. Aunque no comparto la ideología facha, incluso me produce escalofríos, me resulta chocante y hasta atractivo que alguien como el dueño de Los cazadores haya tenido la valentía de exhibir en su bar retratos de Franco y Primero de Rivera, así como estatuillas del Caudillo, una foto de la estatua de Franco montado a caballo en el Ferrol, llaveros, insignias, incluso botellas abanderadas con el sello rancio del fascismo, y aun una placa en la que está inscrita: la plaza del Generalísimo. 
Sorprende que esta estética no se corresponda con el aspecto de su dueño, el Cazador, que me hace recordar al Che Guevara, aunque su barbas sean valleinclanescas, bohemias, propias de un humanitario o ecologista con espíritu republicano o anarco-sindicalista. Y esto lo digo con todos los respetos y afecto, porque el Cazador me resulta, además de pintoresco, simpático. Qué curioso. Vista la España actual. Lo dicho, estimado Cazador, seguiremos yendo a tu pequeño museo/gran bar a tomar cortos y/o vinos, y esos pinchines hechos con aceitunas negras aderezadas con aceite y cebolla, pues están riquísimas.

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