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martes, 24 de enero de 2017

La fragua literaria leonesa: Charo Acera Rojo

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La Fragua Literaria Leonesa

Charo Acera: "El escritor Juan G. Campal es un hombre sabio, paciente y muy crítico a la vez"

Manuel Cuenya | 24/01/2017 - 10:05h.

La polifacética artista Charo Acera Rojo, autora de 'Marzo y Mujer', aparte de sus exposiciones, está ahora buscando la manera de contar la alegría de vivir. Y de vez en cuando escribe algún artículo sobre 'mujeres olvidadas'.

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Él te lleva flores
muchas flores
pero ya estás muerta.
Él te llama alto
a voces
despierto
y
a veces, en sueño
pero ya estás muerta.
Él habla y habla
de tu ausencia
pero ya estás muerta.
Y
Cuando estabas viva
nunca te compró flores
nunca te llamó esposa
nunca te buscó en su vida
nunca se rio contigo
nunca paseó orgulloso
nunca te besó en la boca
nunca agarró tu mano
nunca te amó del todo.
Y
Sin embargo
Ahora
que estás muerta
cubre tu tumba de flores
(Charo Acera, 'Marzo y Mujer')
Escultora, pintora, poeta, artista, en definitiva, ese es el perfil de Charo Acera Rojo, extremeña de Plasencia que lleva veintiséis años en la ciudad de León, donde vive y trabaja, donde está su familia y sus amigos, esto es, el lugar en el que suponemos ha encontrado su temperatura afectiva adecuada y donde reconoce haber pasado sus mejores años. "He ido acostumbrándome poco a poco al carácter de esta tierra, a la forma de ser. Son muchos años que han pasado rápido y a estas alturas la sensación es la de estar en casa. Ya he vivido más años en León que en cualquier otro lugar. Plasencia sólo es el lugar donde nací, donde han vivido siempre mis padres", aclara, convencida de que en León "hay mucho campo creativo, escritores y público, gente que va a las presentaciones y que lee... Curiosamente, casi puedes asistir a presentaciones de libros todos los meses y algunas temporadas todas las semanas. Hay gente con editoriales que vienen al 'dorado' en busca de creativos, con muy buenos resultados. Por alguna razón, se escribe y es una maravilla. Muchos muestran su alma, su saber y da gusto, leer y escuchar".
Como poeta, le interesa mucho la poesía y confiesa que intenta leer todo lo que cae en su mano de autores como Juan Campal, Antonio Merayo, o Marta Muñiz Rueda y "de todos esos amigos que escriben y están tan cerca".
Asimismo, le gustan escritores como Pessoa, Cortázar, César Vallejo, Mario Benedetti, Bukowski, Juan Gelman, Santa Teresa de Jesús, Ángel González o bien Eduardo Galeano..., que le han dejado huella en distintas épocas.
Se siente atraída sobre todo por la poesía contemporánea y la poesía experimental. Y en este sentido le interesa el arte de Juan Carlos Mestre y también de Víctor M. Díez, aparte de lo que están haciendo muchos de los jóvenes escritores que surgen cada poco.
"En León hay mucho campo creativo, escritores y público, gente que va a las presentaciones y que lee... Curiosamente, casi puedes asistir a presentaciones de libros todos los meses y algunas temporadas todas las semanas"
Además de la poesía, también ha leído a novelistas como Mitch Albom, Anna Gavalda, Muriel Barbery o Paul Auster. Y "en el campo de las biografías lo último que he leído es a Fabienne Verdier; en Arte, estoy leyendo biografías; escritos de Julio López, 'Notas a pie de obra'; y para el trabajo leo 'Arte, ciudadanía y espacio público', de Fernando Gómez".
La poesía como el arte de dar voz a quienes no tienen voz
Su afán por aprender y su pasión por el Arte hacen que, como buena observadora y gran lectora, mantenga los ojos abiertos a los cambios, permitiendo, dentro de sus posibilidades y sus tiempos, según ella, que entren en su biblioteca muchos nombres a los que no puede leer de manera inmediata, pero que curiosea y selecciona lentamente, "como el que saborea platos creativos de la nueva cocina. Me dejo aconsejar y aprendo, siempre aprendo", precisa la creadora de 'Marzo y Mujer', un poemario en el que escuchamos la voz de quienes habitualmente no tienen voz, en este caso las mujeres, que siguen sometidas y esclavizadas al poder del machismo, sobre todo en los países islámicos, en China, en México..., en tantos lugares del orbe.
'Marzo y Mujer' es, en su opinión, un diario y una resolución, porque hace años decidió escribir cada día de marzo un poema, unas palabras que saliesen de su alma y que hablasen del mundo de la mujer y su escasa evolución social.
Considera su autora que, a pesar de que hemos avanzado mucho en este país y en otros, a día de hoy seguimos viendo mujeres serviles, mujeres dependientes, mujeres muy niñas que no se sienten libres, que no son individuos únicos, mujeres agredidas de mil formas diferentes, mujeres asesinadas.
"Son problemas mil veces repetidos, denunciados, estereotipos de algo que nadie quiere ver y que no parece que tenga trazas de solucionarse, porque no educamos", declara esta profesora, que escribió su libro, también, para mostrarnos su enfado con la sociedad por su silencio, por la impotencia que genera.
"Leí mucho sobre causas y razones, para intentar comprender y evolucionar, salir de la rabia. Cuesta entender, por qué las mujeres valemos tan poco en el mundo entero. Ponerle voz a este desasosiego, a esta queja sin escucha, a este montón de años de ser nada ni nadie".
Al final, reconoce que escribió poemas que no tenían un carácter tan crítico y sí, en cambio, un carácter más personal hasta darle forma a 'Marzo y Mujer', que surgió después de darle vueltas a su enfado ante la vida de las mujeres en el mundo.
A partir de ese momento, decidió que su mundo cambiaría hacia lo que comprendía que era necesario, "ser y estar, para lo agradable, para la alegría, para la calma, para la belleza. Se dieron unas circunstancias propicias, una primavera, un renacer, nuevos proyectos, muchas ganas de vivir... 'Mujer' es la resolución de un problema estancado", apostilla Charo, que cuenta con el prólogo del escritor Juan G. Campal, al cual agradece, además, que confiara en ella y le ayudara a publicar su ópera prima.
"Me gusta hacer la última fase bajo presión, los resultados son mejores. Todo ese procedimiento me envuelve y me transforma, es catártico, curativo y sobre todo, evolutivo, me ayuda a crecer, caminar y a superar esas etapas de la vida que te enganchan, sobre todo, las duras y tristes...".
"De Don Juanmaría G. Campal solo puedo decir palabras maravillosas y de agradecimiento. Hemos caminado mucho hablando de poesía, de la vida y de todas las cuestiones que surgían con cada poema, por lo que he aprendido de sus palabras. Cada café compartido ha dejado en mí conocimientos y, como tal, implícito el razonamiento y el reconocimiento a un hombre sabio. Es un hombre paciente y muy crítico a la vez", admite esta artista para quien el Arte, con mayúsculas -por lo mucho que ocupa en su vida-, es una manera de vivir desde que era una niña.
...y no se cansa de buscar
no se calma
hasta que aprende
que en el aire
los sueños
no se tocan
no se ven
no se huelen
no se modelan
sólo se dibujan
se escriben
y se sueñan
(Charo Acera, 'Marzo y Mujer')
El Arte como modo de vida
"Soy creativa, pinto, modelo, dibujo, tallo, escribo. Cada una de las exposiciones que monto, están relacionadas con una etapa de mi vida, con un cambio, una evolución, un giro... Siempre es un planteamiento de algo que no he hecho nunca, retos. Búsqueda de ideas nuevas y resolución de las mismas, incluidos todos los procedimientos técnicos que se plantean. Autogestiono y financio todo lo que hago, eso me da muchísima libertad. Cada exposición o proyecto siempre es un sueño", especifica Charo, que se muestra ilusionada con la creación, escribiendo, haciendo exposiciones.
"Una mañana te despiertas y dices: voy a hacer una exposición y buscas el lugar, el material, empiezas a mirar el tema, a dibujar, a hacer bocetos, a obsesionarte con las imágenes y a trabajar. Me gusta hacer la última fase bajo presión, los resultados son mejores. Todo ese procedimiento me envuelve y me transforma, es catártico, curativo y sobre todo, evolutivo, me ayuda a crecer, caminar y a superar esas etapas de la vida que te enganchan, sobre todo, las duras y tristes...".
Como poeta, escultora y pintora, cree que la poesía es exactamente igual que la escultura o la pintura, tiene el mismo proceso y es curativa. En la actualidad, cuenta que está trabajando sobre la cuestión de por qué escribimos más cuando estamos tristes que cuando estamos felices. Y se plantea la posibilidad real de escribir sobre la alegría de vivir, aunque le cueste más, "porque el tiempo desaparece cuando estás bien y cuando estás mal, cunden más las horas y los días. Ahí estoy, generando ideas", se expresa esta apasionada de los gatos, a los que les ha dedicado su tiempo, su arte, porque son, a su juicio, belleza, elegancia e inteligencia.
"Nunca he convivido con ellos, pero les veo caminar, moverse por la casa de los que conviven con amigos, en el campo en libertad, dependientes de nuestra compañía o alimento sin esfuerzo. Creo en su armonía, en su capacidad de comunicación corporal; observarlos es muy agradable, dibujarlos, una pasión. De los gatos de campo, intento no enamorarme porque desaparecen, su libertad se lo permite y, de los caseros, aún no he encontrado al que me ha de elegir, cuando llegue ese momento, tendré que aprender a leer todos los gestos que mirando y modelando he reproducido", matiza Charo, que es una enamorada de los animales de compañía en general, de esos "compañeros de viaje, pacíficos, pacientes y silenciosos", sintetiza la artista, que ha tenido la inquietud de modelar los rostros de diversas personas, entre ellas algunas autoras y algunos autores de León, como Mercedes Rojo, Ana Gaitero, Manuela Bodas, Felipe Zapico, Eduardo Aguirre, Felipe Piñeiro o Juan Campal... "Juanmaría G Campal, Eduardo Aguirre, Mercedes G Rojo, Ana Gaitero, Manuela Bodas, relataron su experiencia y compartieron impresiones y emociones de la acción de posar, que se adjuntaron al proyecto en publicaciones en los medios y en prensa. Hubo mucha magia en los dos años que duró. El tema era captar el gesto y las diferencias tridimensionales en los diferentes rostros".
Este proyecto escultórico 'Posa para mí', en el que participaron escritores, periodistas y otras muchas personas de León -por el atractivo de ver modelar en directo-, fue un medio de contar, un lenguaje, según Charo, que mostró lo que se puede hacer con una materia como el barro y los gestos de los rostros.
"En dos horas y media se construía un busto y surgía una interrelación entre modelo, barro y artista. Muchas palabras, que se intercambiaron en estos ratos, se habrían convertido en literatura o tal vez se hicieron literatura, almacenándose en la memoria de modelo y escultora", concreta esta pintora y escultora, que no pinta o modela sólo lo que ve, sino lo que siente.
En cada uno de sus proyectos hay algo que despierta nuestra atención. Como ocurriera con 'Paraguas rojo' (una metáfora sobre la soledad acompañada, una  mirada nueva acerca del paisaje que se respira después de que haya llovido) o en 'Cinco poemas y un rincón', en el que poesía e imagen hablan de lo que siente con el dibujo y la pintura. "Cinco paredes, cinco palabras, cinco poemas y un rincón donde se encuentra mi alma, mi vida y mi ser... Un camino para leer, para leerme, para contar narrando instantes recordados, encontrados y marcados por una impronta que agarra las ideas".

Puedes seguir leyendo esta fragua en ileon.com

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