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jueves, 26 de mayo de 2011

Parados en el olvido

Hace tiempo escribí un artículo, cuyo título era Parados en el olvido. Entonces vivíamos una época de paro y parón. En realidad, desde que recuerdo nunca ha llovido bien y a gusto de todos, y el desempleo en nuestro país se arrastra desde tiempos inmemoriales. ¿Acaso no os acordáis de cuando nuestros paisanos y paisanas tenían que emigrar a la Europa desarrollada y aun a las Américas de bonanza? El franquismo nos mató. Eso lo saben hasta los fachorros, que vivían como marajas en Reino de taifas. La democracia (el mejor de los gobiernos posibles, si fuera tal) no acabó cuajando del todo hasta pasado el susto tejerino y mostachón. El felipismo tampoco creó, que se diga, mucho empleo... y "Asnarín", el tejano nacido en Pucela, al que le gusta hacer peinetas y perrerías varias, infló la economía dándole pasto y pastel a los constructores y banqueros, que nos dejaron temblando. Y ahora a Zapatero lo han frito (y hasta freído) por llevarnos  a la tasa más alta de desempleo de toda nuestra historia democrática. Se nota a la legua, no hace falta ser muy espabiladín, que nuestros mandatarios, ya sean de uno u de otro bando, no han atinado con el tema, porque en este país de paisitos tampoco contribuimos los ciudadanos de a pie a que las cosas vayan mejor, cada cual pa' su lado (y aun en el del otro, arímate pallá) y todos creemos, el que más y el que menos, que somos hidalgos y fijosdalgo, riquines de medio pelo, aunque no tengamos ni donde caernos muertos. O te haces funcionario (te silba la subconsciencia) o te corren a gorrazos de aquí y de allá, teniendo que saltar de un sitio para otro como un corzo, siempre a salto de mata o matojo (no eran lobos, Caperucita, sino matos), con los pelos de punta... parados, que diría un hispano. También cabe la posibilidad de emprender tu propio negocio, hacerte empresarín, aunque sea chico o mediano, y a enfrentarte en la selva o en el zoo humano con el resto de humanos, demasiado animales. Caníbales (y reyes) que somos. Y si todo esto no te convence (pues te faltan habilidades sociales, comunicativas, asertivas -que se dice en el argot sociológico y psicológico- para ejercer como político o deportista de élite) abandona la tierra, sal de la caverna y lánzate a la aventura, corre riesgos, nomadea, salta vallas, cruza desiertos, viaja alrededor del mundo, date un voltión por el espacio, hazle versos a la luna o a la virgencita de tu pueblo, desafía la gravitación universal, come manzanas del árbol caído -el bíblico, no te despistes-, adopta la pose del pensador (no tiene por qué ser la de Rodin), medita, siente como budista, alcanza el Everest (en su defecto el Catoute o el Valdiglesia), échate una siesta milenaria, cual oso u osa grizzly, en el Alto del Xafra, esto es en Xistréu o Gistredo, hazte eremita (incluso en medio de la sociedad), o bien ponte hábitos de monja de clausura o monxa sin más cera que la arde en los cirios pascuales (otra posibilidad). Ah, olvidaba decir que los tiempos que se nos avecinan -acaso como losas mortuorias en lo tocante a la economía- nos depararán a buen seguro momentos grotescos, valleinclanescos, pues en este país de perfil machorro y peperoni -¿cuál?-, y aun en todo el orbe, todo lo manda el dinero (¿verdad, Max Estrella?), los tiburones de la guita, que nos tienen agarrados por la cornamenta. Con ese rey mago, subido a lomos de una burra, conocido en los escenarios como Rajoy, al que se le sale la baba por doquier, aunque no tenga ni idea de lo que va hacer con esta España con eñe de pañoleta. Todos firmes. Ar.

Parados en el olvido, en alusión a Los Olvidados de Buñuel, es asimismo el título que he elegido para la obra de teatro que mis alumnos de la Universidad de la Experiencia en el Campus de Ponferrada representarán el viernes 3 de junio. La cita será en el salón de actos de la Casa de la cultura de la capital del Bierzo. A las 20 horas.  


http://www.elmundo.es/elmundo/2011/01/18/leon/1295379432.html 
http://www.diariodeleon.com/noticias/noticia.asp?pkid=609947

Se trata de una comedia que aborda nuestra realidad actual, con unos personajes diversos y pintorescos al borde de la desesperación, que intentan por todos los medios lograr una ayuda económica para subsistir. Otros, en cambio, dan la impresión de que no fuera con ellos el tema. Mientras, los funcionarios y funcionarias de turno permanecen impasibles ante la urgente demanda de estos parados/desempleados a los que nadie o casi nadie hace ni caso.
Si me animo, colgaré la obrita en este diario de bitácora. 

Dicho esto, doy paso al artículo que escribiera hace años (retocado ahora para la ocasión). 



Parados es palabra malsonante y que pone los pelos de punta a más de  uno. A nuestros gobernantes no les hace ni mella oír esta palabreja, porque a buen seguro tienen encerados los oídos.

            En tiempos se hablaba de los leprosos, esos bichos apartados de la sociedad y recluidos en algún valle de lágrimas y costras. Hoy los lazarinos no son otros sino los parados en el olvido, propios de una película de Buñuel. Porque entre los parados hay seres de muy  variopinto pelaje, y no a todos se les mide por el mismo rasero. Aún  hay clases entre los parados. Los hay que no lo parecen y lo son. Y otros que lo son y no lo parecen. O al menos no cuentan como tales de cara al INEM (ahora SEPE). Entre los parados, que no lo parecen, están los jóvenes en edad militar,   los disminuidos, los desarrapados... y todas esas personas que están entretenidas en cursos de formación, que no son pocas. El panorama es muy singular, y a la vez preocupante. Con tanto entretenido y subvencionado la población permanece sumida en un estado de entontecida esperanza (bueno, ahora los jóvenes intentan desperezarse con sus acampadas en Sol y aun otras plazas, como la de la Encina, en Ponferrada). Es evidente que no todo el monte es orgasmo, aunque en el Bierzo tengamos mucho monte. 

El paro es como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida de la economía. No me extraña que, con este horizonte de contagios, a más de a uno se le disloquen las estadísticas y le salgan cataratas en las cifras, y virus a quienes tales manejan.
            Los apestados no han querido, en muy pocos casos, o no han podido (casi todos) engancharse al sistema, ese caníbal que preside y rige nuestras vidas.
            En la provincia de León los parados crecerán aún más cuando las minas acaben echando la chapa final, y nos caigan costeros encima de nuestra miopía. Entonces, ya no tendremos oportunidad  de verle las orejas al lobo feroz, porque no quedarán ni abuelitas que den fe del cuento. Vaya cuento.
           

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