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jueves, 19 de mayo de 2011

El chico

Aunque no estaba prevista en un inicio, al final se pasará esta peli en el Benevívere de la capital del Bierzo Alto. Será le próximo viernes 20 de mayo pre-electoral. A las 20h15. 

Chaplin sentía debilidad por El Chico, acaso porque es una película en la que nos muestra su propia infancia en los suburbios londinenses, abandonado a su suerte o desgracia, a través de la mirada de un niño, interpretado por el prodigioso Jackie Coogan, su alter ego y un auténtico crack, marcado para siempre por esta cautivadora actuación, lo que le llevaría  a lo largo de su vida artística a hacer papeles de personajes marginales, como Oliver Twist, bien dickensiano, como la propia niñez de hospicio que viviera/sufriera Chaplin, con una madre depresiva con sangre gitana y un padre alcohólico con orígenes judíos. Incluso recrea, con mimo y detalle, la ambientación de su Londres de infancia, con sus calles, los característicos tejados de sus casas, su población.  

Se trata, por tanto, de una obra autobiográfica, en la que el director pone toda su alma, y logra conmovernos con esta historia llena de vida y de actualidad. El chico es, en palabras del historiador Villegas López, un orbe artístico completo, como la misma vida, como toda obra genial donde la vida se resume y ordena.

El rótulo inicial nos advierte de que estamos ante "una película con una sonrisa y, tal vez una lágrima". Una síntesis perfecta de comedia y drama. Un melodrama, o sea, en su decidida intención por emocionar al público. La mujer que sale, con su bebé en brazos, de la casa de maternidad, y echa a andar por el mundo “adelante”. Que abandona a su hijo, y luego, tras su triunfo, decide buscarlo. El vagabundo que recoge al niño abandonado y, en un primer momento, pretende deshacerse de él por todos los medios… hasta que le coge cariño y lo adopta como suyo.

Tras su aparente sencillez narrativa y técnica (a menudo se le ha criticado a Chaplin su modo de filmar de un modo digamos teatral, con pocos movimientos de cámara, desde la perspectiva del espectador, con el que siempre está buscando la complicidad, etc.) el genio del cine nos ofrece una película inolvidable, conmovedora, impregnada de ternura y humanidad, con escenas extraordinarias: como cuando unos tipos pretenden arrebatarle el niño al vagabundo (Chaplin) que lo cuida, quien se encarga de protegerlo con uñas y dientes de sus "maltratadores". Hay un momento mágico, cuando Charlot consigue recuperar al "chico" a bordo de un camión, lo que está filmado en un primer plano, que da verosimilitud a las emociones. "En ninguna estética se ha usado el llanto de esta manera tan pura", llegó a escribir Lorca a propósito de esta obra. 

A pesar de los problemas personales de Chaplin -la pérdida de su hijo recién nacido, el divorcio de su mujer Mildred Harris, entre otros-, el cineasta logró realizar, con maestría, su primer largometraje. Una superproducción para la época, en la que empleó –en su afán por la perfección- un año de intenso trabajo, que se tradujo en seis rollos de película, 150.000 metros de negativo y 300.000 dólares de gasto.

Se estrenó con gran éxito en 1921 en Estados Unidos.  A partir de este momento el cómico alcanzaría reconocimiento mundial.

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