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viernes, 7 de agosto de 2009

Poética en Busmayor

Antes de entrale a la lírica, me dice una rapaza italiana, que no mencionaré, por qué escribo tantas tonterías en este blog, entendida que es ella de la lengua castellana. Bueno, pues cuento nomás lo que me sale de la bola. Dicho lo cual, paso a lo que de verdad interesa, el encuentro poético, mañana sábado en el hayedo de Busmayor. Y me he acordado que tengo que leer unos poemitas. Estos son:
Bajo el cerezo azul
Si tu quisieras, oh amada
podría acercarme a las lindes de tu espíritu
carnal y fluido
y navegar
enérgico y atrevido
en el río de tus palabras
en el paisaje tierno
de tu mirada
rosa en las ensoñaciones
sensual en el con-tacto
bajo un puente de hierro
y alguna nostalgia
cual barca
abierta al infinito
Si tu quisieras, oh amada
Te esperaría más allá
del tiempo y los espacios curvados
y me quedaría
enroscado al confín del océano
deseando tus deseos
amándote
palabra hecha luz
bajo el cerezo azul
de tus ilusiones
Melancólico y aromático
Algún día serás dichoso
cuando el mundo obedezca al raciocinio
y las mareas soplen
con amor
algas y esperanza
libertad
más allá de las hecatombes y holocaustos
Algún día serás dichoso
cuando los seres humanos duerman
en el huerto de la amistad
y las mareas escriban
siempre con amor
poemas bajo la luz del candil
más acá de tus silencios
Algún día puede que llegues a ser dichoso
cuando toques el horizonte
tan-tán melancólico y aromático
Entonces sabrás
de qué color es la muerte
y los límites confusos
de un universo derretido
ms no olvides
que algún día creíste en la humanidad
ente abstracto
pero eso ya ocurrió
en tiempos místicos y sanguinarios
cuando las fieras se amansaban solas
en el crepúsculo de lo irreal
en las selvas prehistóricas de los sueños
y ahora sólo quieres ser alma y fantasía
dulzura en el instante
vida-latido
porque llegó el momento de no pensar
difícil tarea
Algún día serás dichoso
Pero ahora tuéstate al sol
vibra a ritmo marino
come manzanas
bajo la brisa mentolada de mediodía
y sueña con tu hija
que nunca fue
Y para despedirme hoy, dejo lo que un día me pidieron desde el Consejo Comarcal del Bierzo en homenaje al monte Capeloso.
Como en un bosque encantado, cuya magia se desprende de las ramas aromáticas y seductoras de sus árboles, la realidad trepa hacia la cumbre, en medio de un tapiz salpicado de malvas y amarillos, verdes y diminutos grises, que animan y ennoblecen al Capeloso, monte que en su hierofonía esconde los sueños de otro tiempo.

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