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domingo, 9 de agosto de 2009

Pedro Juan Gutiérrez y La Habana

Descubrí a Pedro Juan Gutiérrez y su literatura hace ya algunos años, quizá fuera en un programa de libros de la TV-2. No recuerdo. Lo cierto es que me quedé con la coplita y me embarqué en la lectura de sus libros. Comencé con Trilogía sucia de La Habana, que me dejó flipado, como para aventurarse, a ritmo de boleritos y ron en los bajos fondos habaneros. Lo que cuenta Pedrojuán en este libro de relatos, que orquestó como novela, me impresionó sobremanera. Y sobre todo sentí escalofríos al pensar en el autor, viviendo en Cuba, bajo un sistema, digamos castrador, perdón castrista, aunque ahora sea Raúl el de la batuta. ¿Cómo un tipo como Pedro Juan se atreve a escribir como escribe, y puede vivir en La Habana?, se pregunta uno. No obstante, hay que decir que sus libros, la mayoría, no se encuentran en Cuba, aunque yo tuve la fortuna de dar con una de sus obras, Melancolía de los leones, en la plaza de Armas de La Habana Vieja, en mi segundo viaje a la capital cubana. También conviene añadir que Melancolía de los leones fue recortado a su mínima expresión. El sociólogo navarro, Mario Gaviria, que vive durante gran parte del año en La Habana, me dijo que lo conocía, que había estado en su casa, en Centro Habana, y mi sobrino Pablo contactó con él a través del correo electrónico, y sé que se han intercambiado algunos mails, aunque el Internet en Cuba es una aventura digna de relatar. Pero ahora no es el momento. Después de Trilogía sucia de La Habana, leí Animal Tropical y El rey de La Habana. Me quedo sin duda con la Trilogía. Quien conozca algo de La Habana, se dará cuenta de que lo que cuenta Pedro Juan es tan real como la vida misma. Creo que no exagera ni un pelo. Tiene una voz inconfundible, que es lo mejor que se puede tener, su forma de contar resulta amena y a la vez engancha y subyuga al lector. A Pedro Juan Gutiérrez lo han comparado con el Miller del Trópico o con Bukowski, pero él es único, porque ha vivido/vive aún unas circunstancias especiales, como son las cubanas. Continúa.

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