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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Música en otoño en el Bergidum

Ayer en la Nueva Crónica, artículo dedicado a El Solito Trovador y Tarna. 

https://www.lanuevacronica.com/lnc-culturas/musica-en-otono-en-el-bergidum_10942_102.html

Manuel Cuenya | 29/09/2015AA
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Música en otoño en el Bergidum
MÚSICA El Solito Trovador y el grupo Tarna protagonizaron sendos conciertos en Ponferrada
Rodrigo y Diego (Tarna) en el Bergidum. Foto: M. Cuenya
Desde bien pequeño me entusiasma la música, y sobre todo la música en directo. Admiro a los músicos y la música como un arte superior. A lo mejor es que uno hubiera deseado ser músico, pero las circunstancias, o lo que sea, me encaminó por otros derroteros. En todo caso, reconozco que la música, en su variedad, me resulta terapéutica, una forma magnífica de reconciliarse con el universo, con el mundo sangriento en que vivimos. Por fortuna, la música amansa incluso a las fieras. O eso se dice. En el Bierzo hemos estado de enhorabuena, lo estamos, sobre todo con las propuestas del Teatro Bergidum, ese templo dedicado a la cultura, dirigido por Miguel Varela, que es sin duda un excelente programador. Hoy me apetece reseñar al menos dos conciertos a los que tuve la ocasión de asistir, por un lado el recital músico-poético que nos ofreciera el maragato Carlos Huerta, bautizado como El Solito Trovador, que nos deleitó con su acordeón, tocando melodías con aire bohemio y parisino, con ese toque Yann Tiersen, que tanto nos ha emocionado, aunque también, todo hay que decirlo, con su estilo, además de recitarnos sus propios poemas y poner voz y música a algunos de los mejores poetas de este país, como es el caso del cantautor y poeta Ángel Petisme (preciosa ‘La vía láctea’), Labordeta (‘Canto a la libertad’), o bien el histórico leonés José Antonio Llamas, cuyo poema ‘No amanece’, en boca de Carlos, cobra una vida extraordinaria, sin olvidarnos del paisano de San Román de la Vega, el poeta Abel Aparicio, cuya poesía entronca con nuestras raíces más profundas y genuinas. Se imagina uno a El Solito Trovador por el barrio de Montmartre, callejeando por la capital francesa en busca de la Maga de ‘Rayuela’, recitándole versos a Cortázar a pie de tumba en el cementerio de Montparnasse. 
Actuación de El Solito Trovador. Foto: M. Cuenya


La otra actuación fue la de los chicos de TarnaRodrigo y Diego, a quienes conociera hace algún tiempo, y que ahora escucho encantado en el teatro ponferradino y a quienes encuentro colosales en escena, con su buen hacer musical, con mucha fuerza y energía, con un sonido impecable, porque estos muchachos, encima de divertidos y buena gente, son unos portentos de la música tradicional leonesa. Diego canta con aplomo y tañe la guitarra con maestría y Rodrigo, además de cantar, toca varios instrumentos con destreza, desde el buzuki hasta la gaita pasando por flautas y rabel (instrumento que construye otro paisano, el músico y poeta Fran Allegre).

Nos presentaron su último y esperado disco, ‘El hombre que tenía una vaca’, en el que colaboró, entre otros, el gran Juan Carlos Mestre, que a Rodrigo le parece una pasada, habida cuenta de que siente devoción por este poeta villafranquino. En realidad, a Rodrigo, conversador nato y amante del arte, aparte de gustarle el cine de Bergman, le entusiasma el Bierzo y por supuesto la música tradicional de esta comarca leonesa, a la que él y su compañero de batallas Diego le imprimen nuevos aires, nueva vida. 

Tarna, según El Solito Trovador, "representa a León, pero no al León institucional. No al León promocionado. No al León cliché ni al León que vende. No. Tarna representa al León más terrenal e intrínseco". En todo caso, Tarna nos devuelven, a modo de obsequio, nuestro legado musical y ya están haciendo conciertos por toda la geografía española. En breve actuarán en Vitoria. Larga vida a Rodrigo y a Diego y por supuesto a El Solito Trovador. Con gente así uno logra reconciliarse con el universo.

martes, 29 de septiembre de 2015

La fragua literaria leonesa: Carmen Gutiérrez Gutiérrez



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La Fragua Literaria Leonesa

Carmen Gutiérrez: "Un escritor es auténtico cuando no levanta barreras entre su vida y su obra"

Manuel Cuenya | 29/09/2015 - 10:29h.

La narradora y poeta Carmen Gutiérrez Gutiérrez, autora de 'Los oscuros rincones de Londres' y 'Un grito en la noche', tiene en mente un proyecto para un público infantil en el tendrá un papel importante la tradición leonesa.

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Carmen Gutiérrez
Me asomé al borde de tus ojos
porque quería ver el mar.
Y tus párpados me abrieron el desierto.
El desierto de palabras negras
que golpean las sienes de quien ya nada espera.
¡Pobre corazón,
máquina del tiempo imperfecto,
cuando ya solo sabe dar las horas de puntillas!
(Poema de Carmen Gutiérrez Gutiérrez)
Redactora, correctora, adaptadora de textos, maquetista (facetas todas ellas que forman parte de su día a día), Carmen Gutiérrez Gutiérrez lleva más de quince años trabajando, como colaboradora externa, o "freelance", en la editorial Everest, que precisamente ahora no está en su mejor momento. Cuenta esta Licenciada en Filología Hispánica que le apena la situación por la que está pasando esta empresa, después de haber realizado con la misma "muchos proyectos, muchas definiciones, muchos sinónimos, muchas galeradas, muchos cuentos de Diversónicos y Goguis...", entre los que se hallan sin duda diccionarios, libros de ortografía y gramática, incluso volúmenes de turismo, y aun otro tipo de textos, que por desgracia no han aportado demasiado, según su autora: "Pero ni los míos ni tantos otros que se pueden encontrar en los expositores de las librerías. Y baso esta afirmación en lo poco que se valora el uso correcto de nuestra lengua", matiza ella, dando por supuesto que, en los colegios e institutos, los profesores hacen todo lo  posible, "pero, tal como está establecido el sistema educativo, quizá no haya tiempo suficiente para trabajar la ortografía, la sintaxis, la redacción...". Se lamenta de que, en esta sociedad tan competitiva, no son pocos los que piensan que enseñar a escribir es una pérdida de tiempo, que con saber sumar, y sobre todo multiplicar, es suficiente. "Es un error mayúsculo, como también lo es el hecho de que muchas editoriales no son rigurosas en este aspecto y prescinden de la labor del corrector, descuidando así el producto que ofrecen a sus lectores", añade Carmen, que cursó estudios de Filología porque le preocupaba hacer un buen uso de la lengua; y el hecho de que se haya dedicado profesionalmente a la corrección de textos, que otras personas han escrito, se ha convertido en una obsesión hasta el punto de que ya no es capaz –asegura– de leer ni los folletos publicitarios de Mercadona sin buscar comas mal utilizadas o tildes olvidadas. Asimismo, reconoce que la corrección de textos es una tarea ardua porque requiere el cien por cien de la atención y no permite el más mínimo despiste. No en vano, Carmen, que tiene una gran vena poética (como podemos comprobar leyendo algunas de sus creaciones) disfruta mucho con la elaboración de textos que exigen creatividad como los poemas y cuentos infantiles o los títulos pertenecientes a la colección 'Fácil de Leer', como sus libros sobre Drácula ('Un grito en la noche'), Dickens ('Los oscuros rincones de Londres') o los Lumière ('La magia del cine'), donde su autora siente que está poniendo mucho de sí misma.  Asimismo, reconoce que existen factores, "el cielo de León al atardecer, la catedral desde la ventana, el hayedo recortado en la montaña de Llombera..., que contribuyen a crear un ambiente idóneo para escribir, aunque sean diccionarios", especifica Carmen, que no es una "escritora por encargo", como ella misma se ha definido en alguna ocasión, al menos no es sólo una escritora por encargo. "Todo depende del punto de partida que establezcamos. Si partimos de la premisa, mayoritariamente aceptada, de que un escritor es auténtico cuando no levanta barreras entre su vida y su obra, el 'escritor por encargo' puede ser considerado un impostor y la impostura nace de que en su obra no prevalece la necesidad de crear, sino la necesidad de vivir".
"Tal como está establecido el sistema educativo, quizá no haya tiempo suficiente para trabajar la ortografía, la sintaxis, la redacción..."
El oficio de escribir
En todo caso, ella prefiere partir de la consideración de que todo oficio, y ser escritor, en determinadas circunstancias, así puede considerarse, "es auténtico si se desempeña con rigor, dedicación y, sobre todo, con pasión", se expresa con claridad esta escritora leonesa que tuvo el privilegio de publicar, por ejemplo, 'Paisajes inéditos de España', "un reto atrayente", en su opinión, porque no se trataba "de una mera enumeración de los cien lugares mágicos que se presentaban en el libro sino que cada descripción alcanzara una dimensión multisensorial que permitiese al lector ver, oler, tocar, oír e incluso paladear la riqueza natural, cultural, histórica, gastronómica y humana de cada rincón", manifiesta esta autora leonesa, convencida de que el "inventario de autores leoneses", lejos de estancarse, sigue aumentando y enriqueciéndose. "¿Qué parte de 'culpa' es atribuible a la esencia de 'lo leonés'?", se plantea Carmen a la vez que rememora al escritor José Luis Sampedro, para quien la creación de una obra está imbricada en la vida del escritor como la raíz de un árbol en la tierra en la que nace. "Aprovechando este símil, ¿cómo no relacionar el frondoso bosque literario leonés con semillas esparcidas a lo largo de los años en forma de romances, leyendas, cuentos...? ¿Y cómo no recordar los filandones, poblados de historias y sombras y, seguramente, como escribía José Antonio Llamas días atrás, determinantes en la hechura de la identidad leonesa?".
(Puedes seguir leyendo esta fragua en este enlace): 

http://www.ileon.com/cultura/055353/carmen-gutierrez-un-escritor-es-autentico-cuando-no-levanta-barreras-entre-su-vida-y-su-obra

domingo, 27 de septiembre de 2015

Distintas formas de mirar el agua




RESEÑA LITERARIA

'Distintas formas de mirar el agua'

Manuel Cuenya | 27/09/2015 - 12:20h.

El escritor berciano Manuel Cuenya analiza la última novela del leonés Julio Llamazares, 'Distintas formas de mirar el agua'.

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Julio Llamazares, por cuya obra siento devoción, acaso porque uno se identifica con lo que escribe, con su forma de contar, vuelve a emocionarnos con su última obra, "hermosa novela coral de tono elegíaco", según la profesora y amiga Álida Ares, que ha realizado un estudio extraordinario sobre 'Distintas maneras de mirar el agua', de próxima aparición en la revista 'Tierras de León', ella que está sensibilizada con el tema o temas que aborda el escritor leonés y que tuvo la ocasión de traducir, entre otros, el libro 'Fantasmas de piedra', del italiano Mauro Corona.
Llamazares regresa a su matria, al valle de Vegamián, para contarnos una historia conmovedora a través de los ojos de una familia, compuesta por un total de dieciséis personajes (abuelo/a, padres, madres, hijos/as, nietos/as...), además del sorprendente automovilista que aparece al final para arrojar su propia mirada/guiño sobre la realidad/surrealidad: "¿Qué hará toda esa gente ahí?... En verano todavía se ve a alguien, pero ahora...Deben de ser turistas... Pues han tenido suerte: el pantano está a rebosar y hace un día precioso". En el fondo, el autor está regresando a su tierra natal y por supuesto a 'Retrato de un bañista', ese hipnótico y sobrecogedor relato, entre la alucinación y la noche azulada de un pueblo en ruinas, que filmara el berciano Chema Sarmiento en esa película inolvidable que es 'El Filandón', al menos para quienes sentimos pasión por el cine y la literatura, por el arte en general, ya que esta cinta es una obra de arte, al igual que sublime y artístico es lo que escribe Julio, tal vez el mejor poeta y narrador en lengua castellana de las últimas décadas.
Vida y muerte se dan cita en 'Distintas formas de mirar el agua'. La vida recordada de los pueblos donde hoy está ubicado el pantano del Porma, que ideara el ingeniero y escritor Juan Benet, a quien Llamazares cita en su libro, y la muerte del abuelo Domingo, motivo en torno al cual se reúnen los familiares. Hace tan sólo unos meses tuve enfrente, a un palmo de distancia, las cenizas de una joven fallecida a resultas de un puto cáncer, a quien conociera desde que era una bebé y amiga de mi familia, que me trastocó. Y ahora el autor de 'La lluvia amarilla' (una obra esencial, definitiva, concebida como un monólogo interior de altísimo vuelo lírico) nos sumerge, a través de diecisiete monólogos, con sus diferentes voces y sentimientos, con sus diversas miradas, en las aguas de su Comala/cuna, en el cementerio de sus antepasados, el lugar donde son arrojadas las cenizas del abuelo de la familia, el espacio al que ya nunca será posible regresar: el germen de toda añoranza, tan presente en esta novela, la morriña que sufrimos quienes hemos vivimos en otros países, alejados del 'útero materno', cuando no hemos logrado encontrar nuestro lugar en el mundo ni la temperatura afectiva adecuada, que nos ayude a vivir/sobrevivir con ilusión. Los movimientos migratorios, cuando son por necesidad, como seguimos viendo a lo largo de la historia, resultan traumáticos, demoledores incluso. Sigo pensando en  aquellos y aquellas nocedenses que un día cruzaron el charco en busca de mejores posibilidades y que, por circunstancias varias, nunca pudieron regresar a su tierra, a buen seguro gastando sus vidas "en el trabajo de volver", como nos recuerda el poeta Ángel Fierro en la cita que introduce 'Distintas formas de mirar el agua'.