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domingo, 6 de abril de 2014

Alex, el teatro, el cine y el Sida

Estas cosas escribía uno, en Diario de León, en el 2000. Uno más de teatro.  

            Quiero dedicarle estas  palabras a José L. G. Alejándrez,  Alex para los amigos y conocidos. Una persona que se merece elogios teatrales varios. Y tal vez sea uno de los mejores actores y directores de la puesta en escena berciana.
            Por una parte, me apetece hacer este artículo porque Alex es alguien que conoce bien el teatro. Y el teatro, arte sublime y completo donde los haya,  es algo que suele conmoverme. Alex  logró conmoverme. No esperaba menos de él. Alex es un maestro y  así  lo demostró, una vez más, el pasado fin de semana en el Teatro Bergidum de Ponferrada. 

Tampoco olvido aquellas clases en el Consejo Local de la Juventud de Ponferrada hace ya algunos años. Quienes vieron su obra, codirigida por Miguel A. Varela  y Arcadio Martínez, sabrán de lo que les hablo. Lamento no haber podido asistir al estreno porque otras actividades teatrales con la tropa de Fabero me lo impedían. Pero tuve la ocasión de asistir a la segunda representación de “Deriva” y me pareció estremecedora su puesta en escena. Una escenografía que te sumerge en lo surreal y onírico, y te hace sentir el peso de la soledad, la intolerancia, la incomprensión, y sobre todo la tiranía del miedo. “El miedo y la ignorancia nos arrastran al fondo de nuestras miserias”. 
            Por otra parte, Alex con este barco a la “Deriva”, un monólogo que toca el Sida,  me trasladó a mi época de estudiante en  la ciudad francesa de Dijon: en una primera etapa como Erasmus, y en una segunda como becario Comett/Leonardo De Vinci en el Hospital Psiquiátrico de La Chartreuse de Dijon. Y me ayudó a recordar algunos pasajes extraordinarios de Trópico de Cáncer de Miller: “vas a la deriva... hasta que te encuentras en el centro inerte, y allí te pudres lentamente”. Un tiempo maravilloso, impregnado de teatro. Entonces vivía por, para y en el teatro.  Incluso mis prácticas en el C. H. S de La Chartreuse, a cargo de Monsieur Vasseur, estaban relacionadas con el mundo de la expresión corporal, y aun con técnicas psico-teatrales aplicadas al desdoblado mundo de los psicóticos. En aquel tiempo, además, formaba parte y partida de juego del TUID (Teatro Universitario Internacional de Dijon).
            Alex y su “Deriva” me emocionaron y me hicieron recordar “La Voix”, una obra que escribiera y montara en colaboración con el franco-español Michel Alou, y que también trataba el tema del Sida. El Sida era entonces, allá por el año de 1993,  una enfermedad que me obsesionaba. Y en cierto modo me sigue obsesionando. 
Francia era un país en el que se producían muchos contagios. Estaba a la cabeza de Europa en seropositivos. Recuerdo por ejemplo a Catherine Transler, colega de facultad, que tenía un novio en fase terminal de Sida. Como para ponérsele a uno la carne de pollito.  
El sida sigue causando estragos en la actualidad, y parece imparable en su carrerón hacia la muerte. Ni las campañas de condones ni las últimas investigaciones sobre el genoma humano han conseguido acabar con esta plaga.
            También por aquella época el cineasta, músico y escritor Cyril Collard -luego de recibir el César al mejor filme de 1993- la espichaba a resultas del Sida. Recuerdo la entrega de premios como algo emocionante, un espectáculo entristecedor. Romane Bohringer, que junto a Cyril Collard era la coprotagonista de la historia, se deshacía en lágrimas al recordar sus contactos cinematográficos con el realizador. La historia ganadora era “Les nuit fauves”, una novela  escrita -éditions j’ai lu- y llevada al cine por el propio Cyril Collard. Les nuits fauves o Las noches salvajes, como se tradujo al castellano, es para mí la gran película sobre esta traición al sexo humano llamada Sida.

            El cine y el teatro están de luto por la muerte de otro comediante de raza, un fenómeno de la escena, el dandy italiano Vittorio Gassman, que tan buenos momentos  nos ofreciera con sus películas. Pero nosotros, en el Bierzo, estamos de enhorabuena porque Alex nos ha obsequiado esta inquietante obra de teatro. Y espero que continúe, en lo sucesivo, deleitándonos con su saber hacer artístico, teatral. Salud al arte y muerte al Sida y a la muerte. 

jueves, 3 de abril de 2014

Día Mundial del Teatro


                   La pasada semana celebramos el Día Mundial del Teatro, cuyo primer manifiesto se debe a Cocteau, excepcional dramaturgo y cineasta que llegó a decir que escribir es un acto de amor. La escritura teatral como genuina comunión en vivo con actores, actrices y el público. Quienes sentimos devoción por las artes escénicas, disfrutamos del teatro día a día como si fuera la vida misma, que lo es, porque se trata de un arte esencial, que debería figurar en cualquier programa de enseñanza, incluso en la universidad, no sólo como materia extra-académica. En la provincia de León contamos, aparte del Benevívere o el Auditorio de León, con dos grandes templos dedicados al teatro, el Bergidum, en la capital del Bierzo, comandado por Miguel Varela, y el teatro del Albéitar, que gestiona Pepe Tabernero.

Si nos remontamos a la Grecia clásica, en concreto a la época en que viviera Platón, vemos cómo a través del teatro  se recoge la dimensión artística del diálogo: la construcción dialéctica de la razón, el intercambio de ideas, la participación, la escucha activa... El saber escuchar a los demás, ponerse en el lugar del Otro (tan complicado para quienes estamos atrapados en una cultura judeo-cristiana), es lo que facilita la  comunicación, que en la actualidad se muestra enfangada en ruido informativo, saturados como estamos de grasa desinformativa y alejados cada vez más en nuestras relaciones, aunque vivamos enganchados de un modo permanente a la Red por medio del facebook, el twitter o el whatsApp. Tal vez por esto nuestra comunicación real, cuerpo a cuerpo, a través de la mirada que se vuelve tacto y contacto, se hace cada día menos posible. Una curiosa paradoja, la comunicación que incomunica, como la que nos propone Diderot con el comediante.
A través del teatro fluyen ideas y sentimientos, y además de entretenernos y divertirnos puede ayudarnos a imaginar, aprender a escribir, leer, recitar, memorizar, mostrarnos ante los otros, a ejercitar nuestras habilidades sociales, y así expresar nuestras emociones, que tanto trabajo nos cuesta en una sociedad educada en la frialdad afectiva, en la razón descargada de sentimiento, porque la enseñanza ha castrado el aspecto afectivo en pos de lo intelectual. Por tanto, deberíamos recuperar la inteligencia emocional a través del  teatro y regresar al atletismo afectivo del que nos hablara el genio Artaud en ‘El teatro y su doble’.
          Vaya este artículo para mis alumnos y alumnas tanto de la Universidad de la Experiencia de Astorga como del Campus de  Ponferrada.


martes, 1 de abril de 2014

La fragua literaria leonesa: Felipe J. Piñeiro

La Fragua Literaria Leonesa
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Felipe J. Piñeiro: "León es la tierra que me ha dado los mejores momentos de mi vida y también los peores"

Por Manuel Cuenya | 01/04/2014

El poeta y narrador Felipe J. Piñeiro, autor de 'Pensamiento en la Oscuridad del Ser', está terminando sin prisas tres poemarios para este año 2014, comenzados en el 2011, 2012 y 2013 respectivamente.

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Felipe J. Piñeiro
Aunque nacido en El Ferrol, Felipe J. Piñeiro es un poeta leonés porque vive en León desde que era pequeño –él mismo se considera omañés–, aunque en su escritura no figuren ni los paisajes ni el paisanaje leoneses.
León, en todo caso, es su lugar en el mundo, donde ha encontrado la paz y la tranquilidad necesarias para escribir. "León es la tierra en la que crecí, en la me hice y me hago, en la que pasé todas las etapas de mi vida y las que me quedan por pasar, es la tierra que me ha dado los mejores momentos de mi vida y también los peores, León significa grandeza, paz, belleza, amistad... entre otras muchas cosas", dice el autor de 'Pensamiento en la Oscuridad del Ser', una trilogía que comenzó su andadura allá por el año 95, publicada por Ediciones el Carro del Sol, "pero sólo la primera parte –matiza–, la parte segunda y tercera de la trilogía está en formato digital y de manera no venal a través de Issuu.com".  Y por la que siente un cariño especial, "al ser la primera en la que reuní escritos guardados desde el año 88 al 98". Si bien ha publicado en este formato, a Felipe le parece una pamema llena de intereses, y en base a la cual se acabará imponiendo por márquetin, desarrollo, costes y ganancias el formato digital, sin llegar a desaparecer el papel,  aunque él reconoce que seguirá siempre siendo fiel y defensor acérrimo del papel.
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