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miércoles, 6 de abril de 2011

Paisajes interiores en el Benevivere

Gabriel Folgado en Tardes de Cine en Bembibre
Recupero este texto, reelaborado, para anunciar la próxima peli en el Benevivere.

El próximo viernes día 8 de abril proyectamos Paisajes interiores en el Benevivere de la capital del Boeza. De este modo, abrimos los ciclos de cine, en una primera etapa, con un cineasta berciano, Chema Sarmiento, y los cerramos con otro paisano, Gabriel Folgado (ambos del mismo pueblo, curioso). Conviene recordar que, luego de la proyección de Paisajes interiores, comenzamos una nueva etapa con un ciclo de cine dedicado a las obras maestras de Chaplin.
Paisajes interiores pervivirá más allá de nuestro olvido, porque su director, Gabriel Folgado, ha logrado retratar el alma de los mineros. Y la minería es nuestra historia, pasad y presente... tal vez futura.
Se trata de una película documental filmada en varias localizaciones del Bierzo, en el año de 2007, que fue galardonada, entre otros muchos premios, con el del público en el festival de León, y en la que se nos cuenta la vida de tres generaciones de mineros. La hora prevista del pase es a las 20h15.

Paisajes interiores es y será un documental imprescindible en la  minería berciana, con proyección nacional, y  aun internacional. En cualquier caso, le deseamos salud y larga  vida. Paisajes interiores es el título de un espléndido trabajo  realizado por ex alumnos de la Escuela de Cine de Ponferrada, entre  ellos, su director, el berciano Gabriel Folgado, conocido entre  amigos y allegados como Beli.
Folgado es originario de Albares de la Ribera, cuna del también  cineasta Chema Sarmiento, director, entre otras, de El Filandón y  Los Montes. Albares, escenario de cine, pueblo por el que siento  atracción, un cariño especial, tal vez porque en este lugar nacieron  al padre de mi madre, a quien no conocí. Pero esto pertenece a otro  cacho de realidad o ficción cinematográficas.
Paisajes interiores  ha cosechado éxitos en diversos festivales de cine, y como he tenido la fortuna de verlo en varias ocasiones, puedo asegurar, aunque  la mía sea nomás una opinión, que engancha y resulta conmovedor,  porque el director logra retratar, con gran sensibilidad, de una  manera natural y creíble, sin aspavientos ni artificios, el alma de  los mineros bercianos, así como el entorno donde viven y trabajan.  La hora y veinte minutos que dura el documental se le pasa a uno  volando. Puede que la minería le toque a uno de cerca -¿a qué  berciano no le toca directa o indirectamente?-, y eso aumente el choque emocional, y  sobre todo la predisposición a ver este documental con buenos ojos.  Eso influye, pero el trabajo que han hecho Beli y su equipo de colaboradores –tanto en lo artístico como en lo técnico- se me hace de una factura impecable.
Conviene señalar que Gabriel Folgado ha trabajado, entre  otros, con el cineasta leonés Felipe Vega en una película cuyo  título es Mujeres en el parque. Además de la labor de dirección, que  logra sacar lo mejor de los actores-no actores, los mineros,  destacaría la dirección artística -una buena elección de  localizaciones- y la fotografía. El director de foto, Luis Ángel  Pérez, logra embellecer y transfigurar la realidad, en ocasiones  sucia y negra, a través de sus encuadres y su forma de iluminar,  logrando interesantes composiciones pictóricas. Algo parecido a lo  que hiciera Antonioni en El desierto rojo, película sobre el color y  la fotogenia industrial.
Esa forma de filmar Paisajes interiores en  primeros y primerísimos planos, tan audaz y arriesgada, también nos hace recordar Suite Habana, magistral e impactante película de Fernando Pérez sobre la vida de algunos habaneros.
Esperamos que este documental, digno e imprescindible  sobre la minería berciana, siga teniendo mucha proyección a lo largo y ancho del mundo.
Mientras, Folgado –quien estuvo presente en Tardes de Cine y acaba de rodar con Chema Sarmiento, Vine una chica, sobre adolescentes con el síndrome de Down, sigue en la fase de preproducción de su segundo documental, que girará sobre el apetitoso mundo de las castañas, cuyo título es Ancestral Delicatessen. Su intención es rodar este trabajo en lugares del Bierzo, Galicia, París, incluso Japón. Pues, amigo Beli, que todo te salga a pedir de boca. Mucha suerte.

Os esperamos el próximo viernes en el Benevivere. A las 20h15. Como siempre.


Chaplin

 Era un soñador y un inconsciente, rabiando contra la vida y amándola (Chaplin).

El eterno vagabundo que, como en un cuento con final feliz, llegó a ser nombrado Caballero (Sir) del Imperio Británico  por la reina Isabel II y consiguió un Óscar honorífico al final de su carrera, nos ha hecho reír y llorar de emoción a partes iguales, algo que sólo logran los genios. Y Chaplin era un genio, porque para él el cine era ante todo emoción, más allá de la técnica y la acción. 
Algunos críticos han llegado a señalar que el cine de Chaplin se asemeja al teatro en sus puestas en escena, en cuanto no le preocupaban ni la dirección de foto (sin contrastes ni sombras) ni la dirección artística, porque entre otras razones era algo que él no dominaba. Sí, en cambio, la dirección, la interpretación y la música. 
No en balde, él mismo compuso la música de la mayoría de sus pelis. "En ninguna estética se ha usado el llanto de esta manera tan pura -llegó a decir Lorca de Chaplin-. Llanto redondo, llanto en sí mismo". 
Sin embargo, tras un lenguaje cinematográfico aparentemente sencillo y una planificación funcional,  Chaplin contó con todos los medios de producción y una absoluta libertad para filmar y repetir tomas cuantas veces fuera necesario. 

En Chaplin también se da una conjunción perfecta entre intelecto y sensibilidad en todos sus personajes, como golfillo enamoradizo, mendigo apuesto, entre otros. 
Heredero del humor de Max Linder, deudor del estilo de Sennett y cofundador de la United Artists, Charlot es un tragicómico -tras su risa y comicidad vemos su máscara trágica- que nos ha dejado y legado un patrimonio artístico insustituible. Sus interpretaciones nos siguen dejando boquiabiertos  y su buen hacer nos  hechiza. 
"La vida es una tragedia si la ves de cerca, pero una comedia si la miras con distancia", dijo este hechicero del humor, que nace y crece con el cine, porque es el cine mismo.
Este todoterreno de las artes escénicas -director, actor, guionista, productor, compositor, poeta- continúa cautivándonos con sus elementales puestas en escena y sus pelis atrevidas, impregnadas de humor y sapiencia.
Este niño pobre, cual personaje dickensiano, nacido en los suburbios londinenses el seno de una familia desestructurada, con un padre alcohólico, de origen judío, y una madre cómica y depresiva, cuyos orígenes gitanos vía materna nos lo aproximan a nuestra España cañí y caló, logró sacudirnos las entrañas porque el suyo es un cine para todos y todas, un arte universal lleno de matices caricaturescos y satíricos. 
Demoledor en ocasiones con la realidad, como vemos en Tiempos modernos (sobre la deshumanización y la alienación del obrero impuesta por el maquinismo industrial y el capitalismo salvaje, con gran vigencia en la actualidad) o en El Gran dictador (sátira contra los sistemas dictatoriales y en concreto los fascismos).
Tachado de comunista y antinazi, Chaplin acabó abandonando a principios  de los años 50 -después de rodar su original y emotiva Candilejas- su matria de adopción, USA, para irse a vivir a la bella localidad de Vevey, a orillas del lago Lemán (Suiza), país en el que está enterrado.
Comenzó temprano su carrera como mimo y cantante en las calles de Londres, a principios de la década de 1910, que continuó hasta finales de los 60 del pasado siglo XX.  
Su última peli es La condesa de Hong Kong, con Marlon Brando y Sophia Loren como protagonistas. A partir de entonces, a Chaplin se le diagnostica demencia senil, y entra en una etapa de decadencia hasta su muerte en 1977.
Su debut en el cine lo hizo con su característico bigotito y su indumentaria raída: sombrero, grandes zapatos de payaso, chaqueta ajustada, pantalones holgados y bastón. De la mano de su maestro Sennett, cuya productora era la Keystone, Chaplin rodó sus primeros cortos. 
Por discrepancias salariales, Charlot acabó separándose de Sennett, comenzando así una nueva etapa en la Mutual Film Corporation, donde rodó películas como Charlot prestamista o Charlot, músico ambulante. 
A partir de 1918 hasta 1923 trabaja al servicio de la First National, donde realiza obras como Vida de perro o Armas al hombro, entre otras. 
«Mi primera película para la First National tenía un elemento satírico en su argumento. Establecía un paralelo entre la vida de un perro y la de un vagabundo», señala Chaplin. Se trata ésta de una etapa muy fructífera, pues llega a filmar más de 60 cortometrajes y mediometrajes.
Ya en 1919 rueda su primer largometraje El Chico (The Kid, 1921), obra enternecedora, en la que nos muestra su preocupación por los niños abandonados, en realidad su propia autobiografía, pues él también fue abandonado en un orfanato por sus padres. 
Este mismo año cofunda, con las estrellas del cine americano, Mary Pickford ("la novia de América"), Fairbanks y D. W. Griffith, la United Artists, productora que presidirá hasta la década del 50, y que le permitirá tener un control absoluto sobre sus películas, porque él será su propio productor. 
Entre sus  grandes obras de esta época, cabe señalar La quimera del oro, de 1925, y El circo, de 1928 (por la que recibió su primer Óscar), ambas películas mudas. Y es que Chaplin era un gran defensor y maestro del cine mudo, de la mímica refinada y la pantomima, siempre reacio al cine sonoro. En realidad, el cine es el arte de contar con imágenes. 
De 1931 es otro clásico, Luces de la ciudad (que me hace recordar el título valleinclanesco de Luces de bohemia), una comedia sentimental en la que Chaplin interpreta a un vagabundo que se enamora de una florista ciega a quien ayuda a recuperar la visión. 
Película en la que Chaplin se toma la licencia de incluir -sin hacer mención, así son a veces los genios- la música de José Padilla, una versión instrumental de La Violetera
A Chaplin, en realidad, le gustaba tomar préstamos, por decirlo de alguna manera, porque Tiempos modernos (su siguiente peli, de 1936, a caballo entre el cine mudo y el sonoro), aun siendo una obra extraordinaria, es como un plagio de Á nous la liberté, de René Clair, eso sí, con cierta influencia de Metrópolis, de Fritz Lang. Y es que los grandes también se inspiran en otros grandes. 
Con El gran dictador, de 1940, Chaplin -quien escribe, produce, dirige y encarna de un modo caricaturesco a Hitler (Hynkel)- se gana la enemistad y el desprecio de muchos, entre ellos del ministro de propaganda de Hitler, quien califica a Chaplin como judío despreciable. 
En España estuvo prohibida su exhibición durante el régimen franquista. Esta es sin duda una de sus grandes obras. Nominada al mejor guión original y mejor actor, aunque al final no se llevó ningún galardón. 
Su siguiente película, Monsieur Verdoux, de 1947, sigue cosechando enemigos entre las autoridades y patriotas americanos. 
A partir de una idea del colosal Orson Welles, Chaplin plasma en pantalla la historia de un Barba Azul (el Señor Verdoux), un insignificante empleado de banco que, cuando pierde su empleo durante la depresión, decide casarse con solteronas viejas que luego asesina para quedarse con su dinero. Esta película propicia y acelera el abandono de Chaplin de los Estados Unidos. 
Aunque antes de poner tierra (o mar) de por medio, filma su última gran obra, Candilejas, de 1952, tal vez su peli más autobiográfica, sobre el mundo teatral, síntesis de su cine: las carcajadas y las lágrimas fundidas a la perfección. Comedia y (melo)drama a la vez. Un cómico alcohólico (en recuerdo tal vez a su padre) acoge a una joven atormentada y suicida (en recuerdo quizá a su madre) para que ésta recupere su afición por la danza. 
En el reparto contó también con la colaboración del entrañable Buster Keaton (otro genio del cine mudo). Destaca por su extraordinaria banda sonora, considerada por algunos críticos como una de las mejores de la historia del cine.
Ya en su última etapa londinense -Chaplin vuelve al punto de partida- dirige e interpreta Un rey en Nueva York (A King in New York, 1957), que es una crítica feroz contra la sociedad norteamericana, presidida por el maccarthismo, que él mismo llegó a sufrir como artista. 
Para su última película, La condesa de Hong Kong (A countess From Hong Kong, 1967), se rodea de los magníficos Sofía Loren y Marlon Brando. Y hasta el propio Chaplin aparece como camarero.
El cine de Chaplin ha influido en múltiples y variados cineastas, desde Woody Allen hasta Pasolini pasando por Fellini o Billy Wilder, entre otros.
En  Leicester Square (Londres), puede verse su estatua.

lunes, 4 de abril de 2011

Camila Bossa en Tardes de cine


El próximo miércoles día 6 de abril contaremos con la presencia escénica, naturalmente, de la actriz colombiano-gallega Camila Bossa.

Bossa debutó como actriz en el teatro universitario de Santiago de Compostela, dándose a conocer sobre todo en la serie de Televisión Mareas vivas. Cabe recordar que esta serie de ficción, en la que Bossa interpreta el papel de Belinda, fue codirigida por el intrépido Antón Reixa, que aparte de músico (fundador de Os Resentidos y colaborador de Siniestro Total) es escritor y cineasta (véase la adaptación de El lápiz del carpintero, con un Luis Tosar como coprotagonista. Actor al que por cierto también lanzó a la fama este serie ambientada en la Galicia marinera de finales de los 90.  

Aunque nacida en Bogotá, Camila Bossa es una actriz gallega, cuya última película 18 comidas, dirigida por Jorge Coira, está teniendo gran éxito. Además de este largometraje, en el que también actúa Luis Tosar, entre otros, Bossa ha trabajado en El año de la garrapata (película por la que recibió un premio a la mejor interpretación, que también dirige Coira), cortometrajes como la Ginecóloga (por el que obtuvo también premios a la mejor interpretación en varios festivales, entre ellos en Nueva York), obras de teatro y series de Televisión (Platos combinados,  Hospital central o la ya mencionada Mareas vivas).

Este martes día 5,  y como previa en la Casa de las culturas de Bembibre, los asistentes podrán ver la telemovie o telefilm A mariñeira (La marinera), dirigida por Antón Dobao, y protagonizada por la propia Camila Bossa, quien se encargará de cerrar esta edición dedicada al séptimo arte en la capital del Boeza. Bossa recibió por esta peli el premio a la mejor actriz en el Festival de cine de Braga (Portugal).

A mariñeira –basada en un cuento- es una historia ambientada en una aldea gallega entre 1936 y 1948, que retrata la vida de unas mujeres supervivientes de la Guerra Incivil, pues sus maridos tuvieron que huir: el monte o la muerte. Como el libro de Santiago Macías.
Una película, A mariñeira, que nos devuelve a nuestros guerrilleros antifranquistas, con Girón a la cabeza, y Ferradillo –la pequeña Rusia- como refugio legendario de lucha armada contra el gobierno represor y asesino de la época.

No os perdáis esta cita con Camila Bossa. Os esperamos.