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martes, 14 de marzo de 2017

La fragua literaria leonesa: Marina Díez Fernández

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LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Marina Díez: "Es liberador para una persona tan pasional en todo lo que hace como yo el poder desahogarse en papel"

Manuel Cuenya | 14/03/2017 - 12:00h.

La poeta Marina Díez Fernández, autora de 'Volar sin mariposas', está dándole los últimos retoques a su tercer poemario, y ha presentado otros dos poemarios inéditos a concursos nacionales

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¿Qué es el amor?
Si me preguntan sobre qué es el amor
lo tengo claro
Amor fue...escuchar por primera vez el latido de tu corazón,
tu primera mirada hacia mí,
qué pequeñita eras...
Amor es... llegar a casa sin fuerzas
y tirarme en el suelo a jugar contigo
pensarte a cada instante...
Amor son... los besos que me das sin más,
los abrazos que curan tus caídas y arreglan mis malos días,
las cosquillas en la barriga,
los tirones de pelo
las noches en vela
y las risas
El amor es todo lo que tenga que ver contigo...
El amor eres tú mi niña.
(Marina Díez, Solo sonrisas y pensamientos)
Poeta del amor y el desamor, o mejor dicho de la vida y de todo lo que la rodea, la joven, dinámica y talentosa Marina Díez Fernández (marinadiez.net) es autora de dos poemarios publicados, otros dos inéditos, y está ya con otro libro en marcha. En todo caso, ella, consciente de que la poesía es un modo de vida, una forma de expresión, aclara que sus versos son susurros al aire, pensamientos y sobre todo emociones plasmadas en papel de la vida. "La poesía en general es expresar lo que cada uno grita por dentro". Una poesía, la suya, sencilla y a la vez profunda, que nos ayuda a reflexionar, que nos sacude las entrañas.
Marina, cuya vocación por la poesía surge ya en la niñez, cuando cursaba estudios de primaria en el colegio de los Jesuitas en León, escribe poemas desde pequeña y hasta llegó a publicar alguno, con doce años, en la revista de Sopeña de Curueño, "por supuesto, dedicados a mi pueblo, con sus rimas asonantes", matiza, convencida de que la poesía siempre ha estado ahí como algo innato que nace de ella.
En cuanto a Sopeña de Curueño (de donde es originario el poeta y narrador Jesús Díez Fernández, a quien también le hemos dedicado una fragua), considera que es su matria, el pueblo de sus padres, el lugar al que acude cuando está perdida, la tierra que la ha visto crecer y en la que está creciendo su hija. "Sinceramente es complicado expresar con palabras todo lo que significa para mí, ¿cómo valoras los recuerdos de infancia junto a los abuelos, primos, amigos...? O los veranos con sus paseos en bicicleta, los baños en el río, las excursiones, los primeros amores, las primeras fiestas de los pueblos..., es decir, todos esos pequeños detalles y grandes momentos que han marcado mi vida. Sin Sopeña no sería como soy, en ella forjé parte de mi carácter, aprendí a valorar lo que realmente importa y desde luego, para mí, es una fuente de inspiración", reconoce esta creadora leonesa, para quien León es, por fortuna, una tierra donde existe literatura de calidad.
Ella misma forma parte de un grupo de jóvenes amantes de la literatura conocido bajo el nombre de #Plataforma, entre los que también podríamos mencionar a Clara Antúnez, Marina Gay, Alba Flores, Laura Manrique o Manuel Fuentes... una cantera magnífica sobre todo en el ámbito de la poesía, aunque también en la narrativa.
En la actualidad, el grupo #Plataforma ha creado la estupenda iniciativa de ofrecer, los martes y miércoles de cada mes, "Tapas Literarias" con las consumiciones en bares del barrio Húmedo y del Romántico de la ciudad de León. Y ahora están con otros proyectos, que irán viendo la luz poco a poco. "No hace mucho empezamos con la lectura poética en bares, que ha tenido buena acogida entre el público, llegando incluso a hacer presentaciones de nuestros libros o poemas".
"Sin Sopeña no sería como soy, en ella forjé parte de mi carácter, aprendí a valorar lo que realmente importa y desde luego, para mí, es una fuente de inspiración"
Asimismo, señala que hay diversos eventos como los organizados por Producciones infames, L'Ékole poetique, el Ágora de la poesía... "Los chicos de León Literario están preparando nueva página web... No somos conscientes de todo lo que se cuece en León, no sé si por falta de difusión o porque nos movemos poco, pero es una pena, ojalá se apoyara más todo este tipo de iniciativas", precisa Marina, que vive la poesía con auténtica pasión, que siente cómo sus versos le procuran salud mental, porque, a través de la poesía, puede expresar y aun ordenar todo lo que pasa por su mente.
"Es liberador para una persona tan pasional en todo lo que hace como yo el poder desahogarse en papel, sino la carga sería... Creo que la poesía, al igual que me beneficia a mí, podría ser una terapia interesante. Como maestra que soy he podido observar que los niños y adolescentes de hoy no tienen empatía, no saben expresar sus emociones y acumulan su rabia al igual que los adultos. En esto la literatura podría ser una fuente de escape, un plasmar lo que sentimos, ordenar nuestras ideas y, en su caso, hacerles saber a los demás cómo nos sentimos. Sería como quitarse un peso de encima y, además, una reflexión que también te hace saber qué es lo importante y qué no lo es tanto... Estamos perdiendo hasta los pequeños detalles", apostilla esta diplomada en Educación Especial,  que convirtió su sueño en una realidad al publicar su ópera prima, 'Solo sonrisas y pensamientos'. Algunas veces, al menos, los sueños son posibles cuando se cree en ellos. Y Marina, que no es lo que escribe sino lo que sus lectores y lectoras sienten al leerla, creyó y lo logró.
El amor más grande de mi vida
Nadie llega a nuestra vida por casualidad...
y eres la casualidad más bonita que me he encontrado
No sé por qué dicen que las citas a ciegas
SIEMPRE, son un fracaso
Desde que clavaste tus ojos en los míos
supe que serías el amor más grande de mi vida.
Mi pequeña de ojos de océano
en los que me gusta ir a la deriva cada día.
Tus ganas de comerte el mundo,
tus descubrimientos
tu sonrisa
tus abrazos sinceros,
tus pataletas,
tu risa
Mi pequeña de ojos de océano
el amor más grande de mi vida.
A mi pequeña María
(Marina Díez, 'Solo sonrisas y pensamientos')
"En realidad los poemas publicados estaban escritos para mí, pero se los enseñé a un buen amigo (el escritor del prólogo, Rompetormentas) y me dijo que los publicara... a la semana ya tenía el libro editado y publicado con Amazon", recuerda esta poeta, que escribiera, según ella, con ingenuidad sus versos, aunque también con el dolor del desamor, la ilusión de un nuevo amor y las ganas de aferrarse a vivir...
"El poema que más ha gustado es el primero, 'Sobre mí', en el que a modo de cuento desgrano 'mi historia' para que luego se entienda mejor el resto del poemario; sin embargo, para mí el más bonito es 'El amor más grande de mi vida' dedicado a mi hija. Todo lo que ha venido después es la forma real de vivir un sueño, y como tal lo estoy disfrutando".
En su segundo poemario nos invita a volar (con o sin mariposas) por el universo del amor/desamor, haciendo que las palabras se carnalicen, adquieran no sólo cuerpo sino alma. 'Volar sin mariposas', que así se titula su nuevo libro, es, a su juicio, mucho más atrevido que el anterior, "es mi juego a cartas descubiertas, una llamada a la no-forma del amor, y a volar, hacia amaneceres que cantan diversión entre sus luces. Un volar sin mariposas, libre. Estoy harta de ver etiquetas en el amor y de esa libertad nacieron estos versos. Es una manera de decir que se puede querer sin llegar a amar... Un buen amigo me dijo de este segundo poemario que hice de cada caricia un verso y de cada verso una caricia, y con eso me quedo", se expresa con emoción Marina, que ya lleva tiempo trabajando en el que sería su tercer poemario dedicado al amor, aunque en este caso lo aborda de una forma romántica, a la vez que de una manera mucho más madura que en los anteriores, especifica ella.

(Puedes continuar leyendo esta fragua en ileon.com):

miércoles, 8 de marzo de 2017

La fragua literaria leonesa: Juan Salvador Chico

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LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Juan Salvador Chico: "Cuando inicio un trabajo y los personajes comienzan a hablar, marcan su propio camino"

Manuel Cuenya | 08/03/2017 - 11:05h.

El historiador y literato Juan Salvador Chico, autor de 'Leyendas de los reinos de la meseta norte', lleva varios años haciendo un Camino de Santiago gastronómico-cultural, en el que suele recoger información, que se está transformando en un nuevo proyecto.

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Juan Salvador Chico
Aunque nacido en la provincia de Burgos, Juan Salvador Chico ha desarrollado la mayor parte de su vida profesional en la provincia leonesa, en concreto en La Robla, Ponferrada, Sahagún, Mansilla de las Mulas y la propia ciudad de León.
Cuenta que  llegó en el año 91 a La Robla, su primer destino definitivo. Y ahí tuvo la ocasión, con los alumnos del Instituto Ramiro II, de diseñar una propuesta metodológica de una asignatura optativa que se llamaría 'Introducción a la Arqueología' destinada a cursos de secundaria. Pero "el proyecto no llegó a buen puerto en el Ministerio, aunque su informe se convirtió en la primera publicación de Redinet en Internet", detalla este especialista en Historia, cuya narrativa histórica forma parte de su vocación como profesor.
En este sentido, intenta analizar y hacer hacer entender a su alumnado los procesos históricos, eso sí, adaptándolos al nivel de cada curso.
Está convencido de que la palabra, frente a la imagen, sigue siendo una herramienta válida y fundamental en la comunicación. "Los nuevos soportes informáticos ayudan en la pedagogía, pero son eso: soportes. Las imágenes necesitan de una buena narrativa histórica. En ocasiones los alumnos te piden que analices algún aspecto concreto; entonces, paramos la clase y escuchamos las diferentes opiniones generando un proceso de análisis sobre el asunto en cuestión. A los alumnos de bachiller les preocupa más los problemas actuales. No sólo los nacionales, sino, sobre todo, los acontecimientos internacionales que nos sobresaltan cada día...", especifica este historiador y literato, que, durante catorce años, estuvo inmerso en una frenética actividad académica, que culminaría con la defensa de su tesis doctoral sobre arqueología medieval, además de que la Universidad de León lo contratara como Profesor Asociado.
Durante esos años, recuerda que disfrutó mucho saliendo a la montaña y también con las noches del húmedo, donde quedaba con sus amigos. Asimismo, confiesa su devoción por los ciclos de música New Age que se hacían en el teatro Emperador, los conciertos de órgano otoñales de la catedral, el continuo dinamismo cultural del Albeitar y la antigua Caja España, aparte de un montón de pequeños locales "que hacían de León una ciudad con una oferta cultural más importante de lo que se pudiera esperar por su volumen poblacional", asegura Juan Salvador, para quien León, indudablemente, es un peso pesado en la generación de escritores con proyección nacional.
"Basta con ver a los leoneses afincados en Madrid o Barcelona. Por lo que respecta a la 'cantera' hay numerosos colectivos de creatividad literaria que se aglutinan en torno a personas consagradas como Gamoneda, Tomás Sánchez Santiago, la iniciativa cultural Leteo, el Área de las Actividades Culturales de la Universidad, diversos colectivos como Tam-Tam Press, Manual de Ultramarinos, León Literario, Ateneo Varillas...
Como consecuencia de la recesión económica, la cultura también ha experimentado en la ciudad una reestructuración que ha dejado muy disminuidos los patrocinios institucionales, dando paso a las iniciativas de nuevos colectivos mucho más genuinos, aunque de proyección, tal vez, más limitada. Eso mismo se podría plantear en el impulso editorial que, aprovechando apuestas personales ya consolidadas, intenta reinventarse con nuevos proyectos.
...Estoy muy de acuerdo en el cuidado y conservación de los bienes patrimoniales de la provincia y de la ciudad en concreto, pero no a cualquier precio y de cualquier manera, como sucede en el tema de la Plaza del Grano", se expresa Juan Salvador, quien, en un momento dado, decidió irse a Cádiz en búsqueda de su personal "mito del sur", según él.
Allí se dio cuenta de que la actividad cultural de Cádiz es limitada en comparación con la ciudad de León. Aunque también reconoce que su paso por Sanlúcar y el Puerto de Santa María le enseñaron una nueva filosofía de vida y despertaron su creatividad literaria que, "desarrollada en León", se tradujo en su libro 'Leyendas de los Reinos de la Meseta Norte', que publicara la editorial andaluza Almuzara el pasado año.
"Un libro fundamental para conocer la esencia de las almas castellana y leonesa". Una obra escrita en una elegante prosa poética bajo la que subyace la Historia, que tiene una importancia capital, en opinión de su autor.
Narraciones, antes que leyendas, en las que figuran personajes, conocidos o anónimos, mostrados desde diferentes puntos de vista, "ya sea su mundo interior, la imagen que sobre ellos tienen los familiares, o a través del estudio de su época", apostilla Juan Salvador, que se ha centrado, en cada Edad Histórica, en momentos que definen de un modo particular la Meseta Norte.
"Como consecuencia de la recesión económica, la cultura también ha experimentado en la ciudad de León una reestructuración que ha dejado muy disminuidos los patrocinios institucionales, dando paso a las iniciativas de nuevos colectivos mucho más genuinos, aunque de proyección, tal vez, más limitada"
Respecto a la Edad Antigua, por ejemplo, se ha centrado en la presión que ejerce Roma después de Numancia (133 a. C.) sobre la Meseta, y en la represión que practica sobre las tribus astures, arévacas y vacceas.
'Leyendas de los reinos de la meseta norte' está conformado por trece relatos, cuyos "protagonistas parecen sobrepasar el momento en el que vivieron y convertirse en prototipos de las gentes castellano-leonesas".
El propio autor hace un análisis pormenorizado de las narraciones que componen su libro:
"En los dos primeros relatos, 'La Canica' y 'El Trisquel', son dos objetos simbólicos que hacen de unión entre la historia que se cuenta hace 2000 años y el relato de personajes del siglo XX. Es decir: las gentes celtibéricas y sus ritos son intercambiables con personajes actuales.
En 'La Canica' los pueblos vacceos y arévacos aceptan la alianza con Sertorio en las guerras civiles, es el modo de adaptarse al rodillo inevitable de Roma.
Por su parte, 'El Trisquel' nos enseña los ritos de estos pueblos en sus santuarios: ritos prerromanos, diosas romanas o Vírgenes cristianas... que se han mantenido hasta hoy con ofrendas, procesiones, con pendones...
El tercer relato nos cuenta la historia de la indígena 'Cornelia Balba', que se convierte en una gran matrona romana... Siguiendo a Cornelia por las preocupaciones y tensiones del poblado nos parece estar viviendo los afanes y las tragedias intemporales de muchos de los pueblos de la Meseta.
Su cuarto relato, 'Aŷam', ya nos introduce en la Edad Media, entre los siglos VIII al X. Los Aŷam eran, en palabras de su creador, gentes de frontera (no eran ni cristianos ni musulmanes), descendientes de las poblaciones que habitaron desde siempre aquellos parajes del Duero y que se negaron a abandonarlos cuando el Duero se convirtió en tierra de nadie.
El quinto relato lo dedica a Jimena y El Cid. Y lo titula 'Elvira y Sol', en honor a las hijas de estos conocidos personajes, quienes descubren alguno de los secretos de las relaciones en la distancia entre Jimena (refugiada en lugar sagrado) y Rodrigo (desterrado, exiliado, emigrante mercenario en el mundo del Sur). Dos personas unidas por el destino. Ella de León, él de Burgos, dos ciudades en el Camino a Santiago, capitales de los reinos de Castilla y León. Dos formas de entender la vida.
El sexto relato, 'Cuento de la Reina Juana I', nos adentra en la Edad Moderna... en el alma de Juana de Castilla, que luchó toda su vida, a pesar de su enfermedad, con el deseo de ser mujer ("esos años en Flandes experimentó otras formas de vida y cultura"), madre-esposa antes que reina. Y que buscó en Tordesillas el espacio donde refugiarse para ser ella.
Parece que estamos en un relato infantil, sostiene Juan Salvador Chico, pero, en realidad, buceamos en la mente de una persona muy inteligente, que lucha por defender su identidad como mujer entre las tensiones familiares y dinásticas.
La séptima narración, ambientada en el siglo XVIII, se titula 'El sueño de volar', en el que su autor nos muestra un mundo absolutista que cambia con la Ilustración, contándonos cómo fue el Siglo de las Luces a través del modo de vida de las empobrecidas familias nobles de segunda fila, que en ocasiones tienen algún miembro estrambótico con inquietudes científico-culturales. Causa admiración ver a Diego Marín Aguilera, un simple pastor de pueblo –nos aclara Juan Salvador-, cómo desde jovencito mejora e inventa muchas de las máquinas de la comarca, e incluso llegó a construir el primer avión de España (1.793).
'El Empecinado', su octavo relato, nos mete de lleno en la Edad Contemporánea y en la mente del intrépido Juan Martín Díez... qué pudo pasar por su cabeza en los últimos años, qué sintió al ver que el mundo, donde fue un héroe, se desmoronó a su alrededor. Fue una de las víctimas de la brutal lucha del Absolutismo contra el ideario liberal.
El noveno relato, 'Eliodoro', está ambientado en el siglo XIX en la ciudad de León. El mundo mágico de las leyendas perdura en el alma de este priscilianista canónigo leonés del siglo XIX, "el viejo Chantre", que vive con todo su ser los afanes restauradores de la destartalada catedral de León. Diseccionando la vida de este, analizaremos las transformaciones sociales que trajeron a la ciudad leonesa La Gloriosa y la posterior Restauración de los Borbones.
Está convencido su autor que la recreación más compleja de personajes ha sido el relato de 'Eliodoro', base de un mundo inventado que, a su juicio,  flotará en otros textos futuros.
La décima narración, 'Las visiones del Hermano Leónidas', también está dedicada a otro personaje leonés, un hombre bueno, buhonero en el Camino, que vive a caballo entre el siglo XIX y XX. Su espíritu no aguanta el don que le ha sido concedido: la maldición de ver el futuro próximo de las desgracias europeas y españolas de los años 30 y 40 donde el mundo que conoce reventará en pedazos llevándose por delante la vida sencilla que él siempre buscó.
La undécima narración, situada en el siglo XX, nos cuenta la historia de 'El Tío Juanillo', que fuera famoso por las coplas. A través de él nos introduciremos en la vida cotidiana de los mendigos de caridad que trajinaron y sufrieron por los caminos de la Meseta hasta bien entrado el siglo XX.
El duodécimo relato, 'Eso tendrá que verlo Primitiva Llamazares', nos enseña cómo fue el ritual de la muerte en nuestros pueblos a través de su protagonista, Primitiva, una mujer de fuerte carácter, que se resiste con todas sus fuerzas a terminar sus días en una ciudad. Conocedora de los secretos de la vida y los elementos; es capaz de convocar a la propia muerte para cumplir su voluntad como Cornelia.
Y como broche final nos ofrece 'Ellos', un relato acerca de un matrimonio muy anciano, que cada día da un pequeño paseo por las calles de León. Su discurrir lento conmueve a los transeúntes como un doloroso paso de Semana Santa. Son, tal vez, supervivientes de alguno de los pueblos de los valles de montaña anegados por algún pantano, o tal vez, algunas de las personas que abandonaron sus pueblos para buscar mejor vida en la ciudad. Pero, de todos modos, son supervivientes de la vida más dura".
Se trata, por tanto, de una serie de "narraciones históricas" con una importante base de documentación histórica y gran interés desde el punto de visto propiamente literario.
"'Cuentos de Eva Luna', de Isabel Allende, y 'Cuentos Del Reino Secreto', de José María Merino constituyen el imaginario general en el que conectar una realidad histórica mucho más prosaica y contundente"
En ámbito de la literatura, reconoce que para componer 'Leyendas de los reinos de la Meseta Norte' tuvo en cuenta dos obras, a saber, 'Cuentos de Eva Luna', de Isabel Allende, y 'Cuentos Del Reino Secreto', del académico y escritor leonés José María Merino. "Ambas obras constituyen el imaginario general en el que conectar una realidad histórica mucho más prosaica y contundente".
Investigación histórica versus Invención creativa literaria
A este respecto, Juan Salvador dice que hay que diferenciar la investigación histórica de la novela con pinceladas de historia, o de la 'inventio' creativa literaria, aunque tenga un marco espacio temporal ambientado en un proceso histórico.
"Nadie debería utilizar estos trabajos creativos como base ni argumento científico en un debate. Sin embargo, nos encontramos con libros-lectores que suelen confundir el escenario histórico con narraciones que poco tienen que ver con lo demuestra la investigación sobre ese periodo. En este sentido, algunos best sellers, fundamentalmente norteamericanos, han hecho mucho daño a la ciencia histórica. Cierto es que han servido para el gran boom de la 'novela histórica', y para que un pequeño grupo de lectores se acerque a conocer las circunstancias reales de períodos o personajes; pero, en general, se han transmutado las características científicas y lo mismo da que estemos en el imperio Germánico que en el Madrid de los Austrias...".
La investigación es básica, "puede ser un proceso más o menos consciente", a la hora de escribir, incluso en la creación literaria, "lo que yo he experimentado es que toda actividad creativa necesita un fundamento de contenidos que se van interconectando como si fueran un puzle; en esos vínculos los elementos conocidos reclaman aclaraciones o nuevas visiones de un hecho que te llevan a buscar o indagar otras características", matiza Juan Salvador.
Y añade: "En el caso de la creación literatura considero que cada obra es una apuesta específica. Desde el planteamiento de la trama general, la construcción de la ficha de los personajes, la evolución del proceso que crea nuevas situaciones..., todo te hace replantear el modo de utilizar las herramientas del taller de escritura. Cuando inicio un trabajo y los personajes comienzan a hablar, marcan su propio camino; en más de una ocasión, cuando vuelvo a leer reposadamente lo escrito en días anteriores, quedo sorprendido: parece que los personajes hablasen por sí mismos y que yo sólo escribo lo que ellos me marcan al dictado".
En su caso, tanto la investigación como la escritura van en paralelo desde su infancia. Siempre ha tenido una gran curiosidad por su entorno y esta característica le ha acompañado en muchas de las facetas de la vida.
Cuenta que, en ocasiones, lo absorbente del proceso investigador ha copado todo su tiempo; pero, al final ha terminado aflorando la necesidad imperiosa de escribir literatura. "El puro placer de escribir lo he mantenido siempre; también se disfruta mucho construyendo un texto de investigación", precisa este Doctor en Historia por la Universidad de Valladolid, cuya tesis doctoral está basada en trabajos de prospección arqueológica sobre la superficie de cientos de hectáreas. "Un monstruo de tesis de tres tomos, modelo de investigación a la vieja usanza".
Gracias a este trabajo pudo realizar el inventario de más de 150 yacimientos inéditos en la cuenca del Duero (siglos VIII-X), "donde, según la historiografía oficial, debería existir un territorio despoblado. Y estamos hablando tan sólo de la Tierra de Roa en Burgos... A la vez que el trabajo de campo tuve que realizar estudios de toponimia; diseñar fichas de prospección arqueológica, de inventario de yacimientos, de tipologías de cerámica; Después vino el trabajo de mesa: el inventariado de cerca de 10.000 piezas de cerámica y el dibujo a mano de 2.800", rememora Juan Salvador, quien reconoce que su modo de escribir tiene mucho que ver las lecturas de infancia-adolescencia donde fue construyendo su imaginario personal. "Montones de tebeos y cómics, novelas juveniles, Las Mil y una Noches, Julio Verne... En paralelo con la película que me ganó para siempre: 'Las aventuras de Jeremiah Johnson' (1972), del director Sydney Pollack, con Robert Redford, estarían las lecturas de las colecciones Reno, Arca de Papel y Bruguera. Al final de bachiller el Quijote se convirtió en el libro de lectura antes de dormir y muchas noches sus aventuras fueron parte de mis sueños...".
Recuerda asimismo que fue, durante su etapa de oro en servicio militar,  cuando pudo dedicarse de lleno a la lectura como la forma de "matar los infinitos tiempos muertos en guardias y retenes", porque además, en la unidad, tenía una buena biblioteca y unos compañeros bibliotecarios de Filología Hispánica fantásticos.
"Siempre llevaba un libro en el bolsillo del pantalón de faena, llegué a leer uno diario... (Mendoza, Vázquez Montalbán, Vargas Llosa, García Márquez, Allende, Clásicos Castellanos, Premios Planeta...)".
En la última etapa de sus investigaciones, le resulta fundamental el antropólogo americano Marvin Harris y su teoría del materialismo cultural, junto con los historiadores/arqueólogos medievalistas más importantes de la Península.
Después de este libro de 'Leyendas' y sus diversas  colaboraciones en revistas, Juan Salvador está ahora con otros proyectos de literatura, "pero siempre con unas pinceladas de historia".
(Puedes continuar leyendo esta fragua en ileon.com):

domingo, 5 de marzo de 2017

Encuentro literario y musical en La Felguera

Que Asturias es tierra hermana ya lo sabía, desde que tengo uso de razón, o mejor dicho, desde que siento que en el Bierzo Alto respiramos y hablamos como en tierras astures. Son muchos los lazos afectivos que nos unen. 
Hoy mismo, al escuchar cantar a Susana Sela (extraordinaria se me antojó su actuación, acompañada por su banda), me devolvió a otra época, a un tiempo en el que en mi útero de Gistredo (Xistreu) la gente hablaba así, tal cual. 
Por ahí sigue ese Vocabulario de Noceda que editara hace años a través del Colectivo Cultural La Iguiada, que quizá convendría reeditar en una versión ampliada. 
Ahora, con la globalización (o lo que sea), se ha perdido gran parte del habla astur-leonesa en mi pueblo. Pero de vez en cuando aún se escuchan algunas palabras prestosas. 
Permanecí, por lo demás, una buena temporada en Oviedo, en la Vetusta clarinesca, allá por principios de los ochenta, mientras cursaba estudios en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, con lo cual algo conozco sobre este espacio, que en el fondo es un mapa afectivo, aunque no aparezca en mis Mapas afectivos, salvo esa referencia a Ángel González, al que se citara hoy en el encuentro literario-musical, pues el gran poeta astur vivió un tiempecito en Páramo del Sil. Y hasta llegó a impartir clases en la aldea de Primout (también enclavada en la sierra de Gistredo), adonde fuéramos caminando (me refiero a mis cuates de infancia y adolescencia) alguna vez desde Noceda. Una caminata considerable, sin duda, cruzando toda la sierra -por los Cornapinos- en dirección a la aldea de Pardamaza. Y desde ahí seguiendo el curso del río (una deliciosa excursión) hasta alcanzar Primout.
Olvidaba decir que Cuenya, mi apellido (que mi padre tomara de su madre Simona, originaria de Mansilla de las Mulas) proviene, con toda seguridad, de la aldea homónima astur, situada en el concejo de Nava. 

Sirva todo este preámbulo para adentrarnos en tierras astures, en este caso y en esta ocasión, en La Felguera, que también es cuenca minera, como lo fuera otrora el Bierzo Alto: Arlanza, Losada, Tremor, Torre, Fabero... por citar sólo algunas poblaciones. En la actualidad, bien lo sabemos, la minería en el Bierzo ya está de capa caída, por no decir moribunda. 
Me gustó viajar a La Felguera (donde nunca antes había estado) en compañía de varios autores y autoras de León, comandados por Teresa González, organizadora del Tercer encuentro literario y musical entre Asturias y León. Con el impulso, por parte asturiana, de Javier Cellino y José Ramón López Menéndez (director del Centro de Creación Escénica Álvarez-Nóvoa). 
Un motivo estupendo para reunirse narradores y poetas, además de músicos, de ambas provincias, que en verdad podría ser la misma (históricamente, ahí estuvieron el antiguo Reino de Asturias y el Reino de León). 
Ayer en La Felguera. Foto de Marcelo Óscar Barrientos Tettamanti

Una buena ocasión para intercambiar textos, poemas, pareceres, sentires..., lo cual siempre resulta enriquecedor. Y como no sólo de poesía y música vivimos los seres humanos, demasiado animalines, a veces, pues también nos juntamos en la Casa del Marqués para comer. Me resultó harto placentero, sobre todo, la sidrina y la fabada, tan propias de las Asturies. Un goce para los sentidos. 
Y me encantó escuchar a los compañeros y compañeras tanto de León como de Asturias en el centro de Creación Escénica Álvarez-Nóvoa, que toma su nombre del inolvidable actor y director Carlos, al que tuve la ocasión de conocer. Un hombre inteligente, sensible, un ser entrañable.
Cabe señalar que Álvarez-Nóvoa era algo leonés-berciano, habida cuenta de que su padre nació en Ponferrada, porque su abuelo paterno, Bienvenido, llegó a ejercer como notario en la capital del Bierzo  y en Bembibre. Así que este centro también nos religa y nos hermana a leoneses/as y asturianos/as. 
Merece la pena visitar asimismo la expo Kanya En Femenino (creada en León), que alberga el centro Álvarez-Nóvoa. Allí pueden verse, entre otras obras artísticas, la muñeca diseñada por la poeta, pintora y escultura Charo Acera y algo que me impactó: unos cuadros titulados Menstruación.
Gracias a todos y todas, tanto de la parte leonesa: Teresa González (por su manejo al volante y la organización del evento), Juan Campal (astur de nacimiento y leonés de adopción, por su elegancia y generosidad), Toño Morala (por su performance y su ingenio humorístico), Mercedes González Rojo (por su vitalidad), Marcelo Oscar Barrientos Tettamanti (por su buen humor, su plática y sus fotos), Manuela Vidal Vallinas (por su poesía de corte lorquiano y su compañía), Noemí Montañes Fernández (por su desparpajo), Alicia López Martínez (astur de nacimiento y leonesa de adopción, por su dulzura lírica), Cris Flantains (por sus reflexiones), Rosa Marina González Quevedo (por sus aires y sones cubanos), Isa Milnueve (por su voz, por su concierto) como de la parte de Asturias: Esperanza Medina (por sus poemarios y por ese maravilloso gesto de escanciar sidra), Natalia Menéndez (por sus poemarios y su conversación, queda construido el "puente de las palabras", como tú dices, entre León y Asturias), Ricardo Labra (por su maestría), el propio Javier Cellino (por la organización), Armando Vega (por la brevedad impactante de sus poemas), Agustín Antequera (originario de Madrid, por su fuerza poética), Susana Sela (por su puesta en escena y su música) y May Rodríguez Andrés-Reverso (por sus canciones). Espero no haberme olvidado de nadie. En todo caso, valgan también mis agradecimientos para quienes nos arroparon y acompañaron en esta hermosa jornada de convivencia. Hasta la próxima. Entonces sí, haremos una visita por la cuenca del Nalón, por esa Felguera en la que naciera la legendaria banda de los Stukas.