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domingo, 6 de enero de 2019

La fragua literaria leonesa: Juan Carlos Vázquez

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Juan Carlos Vázquez: "Periodismo y literatura son dos hermanos tan parecidos que a veces pueden ser uno mismo"

El periodista y narrador Juan Carlos Vázquez, ganador del prestigioso premio de novela Felipe Trigo por su obra 'Los nombres de los barcos', que ha editado el grupo Planeta a través de la Fundación Lara, espera escribir y publicar una novela ambientada  en las cuencas mineras.

Juan Carlos Vázquez
Juan Carlos Vázquez
Manuel Cuenya | 26/12/2018 - 11:42h.
Ganador del prestigioso premio de novela Felipe Trigo por su obra 'Los nombres de los barcos', el periodista y narrador Juan Carlos Vázquez se siente entusiasmado porque, además, el libro lo ha editado el Grupo Planeta a través de la Fundación José Manuel Lara, lo cual le supondrá un gran lanzamiento. Un galardón que también consiguiera la periodista y narradora leonesa Noemí Sabugal con su novela 'Al acecho'. Y a quien le hemos dedicado fragua literaria.
"Ya es mucho más de lo que me podía esperar. A partir de aquí, todo lo que llegue, bienvenido sea. A veces me pregunto si este premio puede hacer más fácil que se edite una próxima novela mía, pero la verdad es que no lo sé. Este mundo es aún nuevo para mí", afirma con humildad Vázquez, conocido en el ámbito periodístico como redactor de 'Diario de León', donde trabajó durante varios años.
En los últimos tiempos viene desarrollando su labor en la dirección de comunicaciones de 'El Corte Inglés'. Con lo cual estamos ante un veterano periodista y comunicador, que le ha permitido, de forma natural, trasladar su aprendizaje, su entrenamiento en las letras, al mundo de la novela.  Algo por lo demás que resulta habitual en tantos y tantas periodistas.
No olvidemos que gran parte de la literatura, de la buena literatura que se ha hecho en este, y aun en otros países, ha sido (sigue siendo, incluso en la actualidad) a través de los periódicos. Tanto es así que el propio Vázquez reconoce que "periodismo y literatura son dos hermanos tan parecidos que a veces pueden ser uno mismo, y muchos autores que para mí son referentes así lo demuestran, como los escritores-periodistas Hemingway, Gabriel García Márquez, Umberto Eco, Tom Wolfe o la reciente premio Nobel Svetlana Alexievich, a la que he descubierto hace solo unos años; en muchas obras de todos ellos, y de otros muchos, literatura y periodismo no se pueden decantar".
Y en este mismo sentido, cree que el periodismo le ha dado como narrador un entrenamiento para mirar el mundo que le rodea y el hábito y el gusto por  escribir, "aunque es cierto que escribir una novela es muy distinto a redactar reportajes o entrevistas. He necesitado un aprendizaje", nos aclara este autor nacido en la vecina y hermana tierra astur, que llegó, siendo aún muy niño, a León. "Aunque la cercanía siempre me ha permitido mantener el contacto con mis raíces asturianas, mi sitio siempre ha sido León. Aquí he crecido, aquí me he formado, aquí he creado mi familia y aquí he desarrollado toda mi vida profesional". En todo caso, se siente tanto asturiano como leonés. Y el mar, en concreto el mar de su Asturias natal, ha ejercido, ejerce una gran influencia, desde que lo viera por primera vez siendo un niño, en su forma de ser y estar, que es lo que nos muestra en su ópera prima, escrita con una prosa sencilla y cercana, con un lenguaje que se aproxima al cinematográfico, una novela a través de cuyas páginas podemos embarcarnos en una intrépida aventura sintiendo los olores del mar, sintiendo todo ese mundo sensorial propio de los navegantes.

viernes, 4 de enero de 2019

Después del viaje

Después de viajar durante dos semanas por Al Magrib me he quedado literalmente desinflado. Y necesitaré días para asentarme de nuevo en la realidad, en esta realidad/irrealidad, digamos occidental, consumista, cuya modernidad se me antoja, como al bueno de Bauman, líquida, inasible. 
Después de viajar durante estas últimas semanas por el Morocco siento que me he quedado como hipnotizado, acaso arrullado por esas olas rítmicas, musicales que viera/escuchara en Essaouira, la antigua Mogador portuguesa, donde las puestas de sol resultan puro arte. 
El Atlas como útero gistredense

La auténtica poesía brota de la naturaleza, de la belleza, de la pureza. Pero de momento no adelantemos acontecimientos. Aunque, quienes habéis seguido más o menos mi periplo por tierras y mares marroquíes, sabéis de que os hablo. 
Varios días fuera de casa, del útero de Gistredo (ya van muchos, entre pitos y flautines, cerca de mes, pues aún no he regresado a la matria. Ya parezco todo un nómada. No sólo Marruecos, sino Madrid, a la ida y a la vuelta. Y ahora la ciudad de León, donde también tengo mis afectos familiares) hacen que no logre, aún, sostenerme pie firme en la realidad. A lo mejor es que me gusta volar. Como esas cigüeñas que asoman sus picos, con sus nidos bien armados, en las espadañas de las ermitas e iglesias de los pueblos leoneses. Definitivamente, me entusiasma volar, volar incluso muy alto. Y hacerme también golondrina, pajarito con grandes y poderosas alas, capaz de surcar los cielos como el labrador o campesino surca sus campos y sus tierras. De repente, me asaltan los campos de Castilla de Machado. 
Dadés

En algún momento tendré que aterrizar. Y volver el mundo real. ¿Acaso el otro no es real? Todo pasa tan rápido. Todo es tan efímero. 
El útero de Gistredo, Noceda del Bierzo, sigue de luto -y seguirá- por el fallecimiento reciente de Paco, Paco el pescadero, un hombre que trabajó duro, como tantos paisanos, tantas paisanas. Y que la parca se lo ha llevado con 82 años, que no es nada. Entonces, en tiempos de posguerra la vida era dura. Muy dura. La vida nunca ha sido fácil, al menos para quienes tienen que ganarse el pan con el sudor de su frente, que son la inmensa mayoría. 
Todrá

Ahora que lo pienso (no soy rico, ni nada que se le parezca, pero sí me siento afortunado. Y hasta un privilegiado por el hecho de poder viajar. Y reflexionar. Y haber tenido la posibilidad de formarme. De poder leer. De poder escribir. Cuánta gente en el mundo puede decir lo mismo. Cuánta gente está alfabetizada y es capaz de leer con criterio, de descifrar los códigos de la escritura, capaz de pensar por sí misma. Cuánta...). Por todo eso siento que soy un privilegiado. Y lo único que pido es salud, mucha salud (física y psíquica, que es toda una) para poder seguir viajando, sintiendo, leyendo, escribiendo, amando también. Amar y ser amado, lo mejor que te puede ocurrir. 
Hoy necesito reposar. Y reflexionar. En verdad, la reflexión va con uno. Imposible desprenderse de la misma. También la emoción va con uno. Soy un ser emocional, acaso antes que racional, aunque la razón también tenga peso en mi ser. Más de lo que quisiera, tal vez. El mundo en que vivimos, visto lo visto, no es nada racional. Ni allá ni acá. Ni de un lado ni de otro. 
Sáhara, Merzouga

Si en el fondo los seres humanos, salvando los condicionantes culturales, religiosos... (lo artificial, podríamos decir, que a veces son un montón, todo hay que decirlo) somos iguales en todo el orbe, iguales en emociones básicas: llorar, reír, sentir miedo..., no así en igualdad de condiciones... porque la desigualdad, las clases, las castas, las jerarquías, reinan en el planeta Tierra. Y seguirán reinando (empezando obvio es por los reinos, qué sentido tienen los reinos en el siglo XXI) porque nadie tiene interés en poner fin a tal farsa. Me refiero a quienes podrían hacer algo por cambiar esto. Porque el pueblo, que no manda nada, nunca podrá poner patas arriba lo que está bien arraigado en la sociedad, a menos que se produzca una revolución en toda regla (y aun así) como ocurriera, por ejemplo, con la Revolución Francesa, que en cierto modo también acabó sembrando el terror. Igualdad, libertad y fraternidad siguen siendo términos utópicos. 
En todo caso, viajar resulta, una vez más, terapéutico, como escribir. Por eso deberíamos viajar y escribir más, viajar y leer más. Sentir. Sentirlo todo. Viajar nos permite desenchufarnos de lo cotidiano, de lo rutinario (incluso desenchufarnos del televisor, de la caja tonta, del gallinero en que se convierten algunos programas, hace tiempo que no me paro a ver la tele, algo que me está sentando muy bien), salir de la zona de confort, exponernos, abrir nuestros sentidos, salir al exterior y a la vez, qué maravilla, religarnos con nuestro interior. 
Atlas, hacia Ouarzazate

Viajar debería ser una materia obligatoria, al igual que leer (leer a través de los paisajes y los paisanajes) y escribir. La escritura con fines balsámicos. El viaje como un encuentro con el Otro. Con otras culturas y formas de vida. Un encuentro con uno mismo, en definitiva.  Pero al sistema castrador, devorador, caníbal no le interesa que la gente piense por sí misma, que sea libre, que pueda expresarse como desea. Al sistema lo que le interesa es mantener a la población a raya, en el redil, sumisa, sometida, incluso esclavizada a su cadena de producción. 
Sigamos viajando mientras podamos. Y dejémonos guiar por los versos de Kavafis: 

Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.

La fragua literaria leonesa: Marta Prieto

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Marta Prieto: "Antes que escritora he sido y soy una gran lectora"


La profesora y narradora Marta Prieto Sarro, autora entre otras obra de 'Siete rutas para conocer León', está cerrando un proyecto importante: un libro que publicará la Editorial Rimpego, que aborda veintitantos personajes leoneses históricos cuya relevancia es incuestionable por una u otra razón.

Marta Prieto
Marta Prieto
Manuel Cuenya | 20/12/2018 - 14:26h.
Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Oviedo y Directora del Instituto Ordoño II de la capital leonesa, donde imparte clases de Latín y Griego, Marta Prieto Sarro es también narradora, especializada en libros de viaje por la provincia y aun por otros lugares. Ha publicado varias obras, entre ellas, 'Siete rutas para conocer León' o 'Nueve rutas para conocer el sureste de León', "dos trabajos muy gratificantes y no fáciles. Sobre todo el primero, 'Siete rutas para conocer León', que no dejó de ser un 'best seller': la Diputación de León lo ofrecía en las oficinas de turismo en varios idiomas y yo he visto cientos de personas con él en todos los lugares de la provincia", recuerda su creadora, cuyo volumen fue ilustrado con las imágenes de Puri Lozano y Miguel Sánchez, "dos excelentes fotógrafos", consiguiendo una hermosa y útil combinación de texto e imágenes. Asimismo, ha colaborado en obras colectivas como 'Bierzo Mágico', 'El siglo de León' o 'Enciclopedia de León'.
Cabe destacar que entre sus libros de cabecera están 'La Ilíada' y 'La Odisea', que en verdad son obras fundacionales de la literatura de viajes. "Si de huellas hablamos, las remontaría a la Odisea y el Viaje de los Argonautas: difícil que una obra dé tanto de sí como lo han hecho estas. Pero es que en el caso de la Odisea, estamos hablando de los comienzos de la literatura occidental que, visto de este punto de vista, comienza con la narración de un viaje. También hay un viaje inicial en la Ilíada, porque los griegos tuvieron que hacerse a la mar para llegar a Troya: el mismo viaje que había hecho Paris en sentido inverso para hacerse con la hermosa Helena", nos aclara Marta, que es una apasionada tanto de la literatura de viajes como de viajar. Pero no de la literatura de viajes descriptiva sino de la que ella denomina 'lírica' porque en esta se perciben las emociones del autor. Y esto se le antoja una manera de contar hermosa y sugerente.