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miércoles, 10 de febrero de 2016

Prosas de pan

http://www.lanuevacronica.com/prosas-de-pan
Artículo dedicado al periodista y narrador Aniano Gago


09/02/2016


Prosas de pan

'Prosas de pan’ es un delicioso nutriente espiritual amasado con la textura de la harina castellana, horneado con los aromas y sabores primigenios del amor. Una belleza comestible, de principio a fin, porque la belleza será comestible o no será nada, y este libro-alimento del periodista y escritor Aniano Gago nos sabe muy rico, con esa riqueza que le da uno el paisaje-memoria que lo habita, su tierra de Zamora, su Cañizo del alma en Tierra de Campos, ese espacio y tiempo de infancia que se revela, en su caso y en tantos otros, como la única matria verdadera, porque, como dijera el poeta Leopoldo María Panero, en la infancia se vive, luego sólo se sobrevive. La niñez como sinónimo de libertad, «de campo abierto, de cielo alto». Con una prosa comestible, cercana, aderezada con exquisita sensibilidad –tanto que resulta entrañable–, toca nuestra fibra y nuestro yo más íntimo. A lo mejor es que uno, como niño de pueblo, se siente identificado con lo que cuenta porque he vivido una realidad parecida, en tantos aspectos, a esa tierra que nos muestra como lo único real, a ese mundo rural que se queda grabado para siempre en la memoria afectiva, dejando una huella imborrable, aunque la política andante y desnortada no le preste la más mínima atención, y en muchas ocasiones hasta lo llegue a ignorar y despreciar. Algo que el autor de este libro conoce de primera mano gracias a su labor en varios medios, entre otros muchos, como periodista especializado en información política o Jefe de los Servicios informativos del Centro Territorial en Castilla y León, con sede en Valladolid. Qué tiempos aquellos. Recuerdo la imagen de Aniano en la tele, como si fuera hoy, así como su paso por el útero de Gistredo en compañía de Miguel Ángel García, hoy Corresponsal de TVE en Berlín. Transcurridos los años, las circunstancias me devolverían no sólo su imagen sino también su persona a través de la ex Escuela de cine de Ponferrada (donde llegara a impartir alguna clase magistral) y por mediación de nuestro amigo común Eduardo Keudell, el periodista y escritor argentino-berciano, quien es además el prologuista de ‘Prosas de pan’, «deudora, su prosa, de la concisión de Delibes y Pla, cronistas de la vida cotidiana», escribe Keudell a propósito de este precioso volumen estructurado en siete capítulos y compuesto por ciento cuarenta textos «con miga y alma… alma de horizonte», entre ellos diez relatos, a través de los cuales Gago, cual magistral narrador, nos desgrana su infancia y juventud así como la realidad de nuestro tiempo (la despoblación de Castilla y León, las tradiciones bárbaras: el toro de la Vega, de Tordesillas, el toro de fuego de Medinaceli, la picaresca…), porque su autor conoce bien los entresijos del oficio periodístico; y sabe plasmarlos con naturalidad, sin artificios, con la sabiduría que procura la naturaleza, con «palabras con sabor a trigo», como escribe, a modo de prólogo (Punto de salida), su compañera Carmen Domínguez.

No olvido, querido Aniano, que un día hiciste de cicerone en Valladolid. Y siempre tendré presente esas «‘Prosas de pan’ de Cañizo que se hermanan con las de Noceda del Bierzo. Palabras y sentimientos que se juntan» en un abrazo fraternal y afectuoso. La amistad como uno de los dones más preciados, que tú acostumbras a cultivar en tu bodega, en tu Cañizo zamorano y terracampino, tu aldea universal, desde donde contemplas el mundo.

martes, 9 de febrero de 2016

La fragua literaria leonesa: Andrés Montenegro



La Fragua Literaria Leonesa

Andrés Montenegro: "Henry Miller supo innovar y abrir nuevos senderos. Su obra sigue siendo vanguardista"

Manuel Cuenya | 09/02/2016 - 14:13h.

El polifacético narrador Andrés Montenegro, autor de 'Catarsis otoñal', está escribiendo en la actualidad una novela larga, dividida en cuatro partes o 'libretos', en la que intenta consolidar su escritura, a la vez que indaga en nuevas fronteras estilísticas.

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Polifacético, políglota y gran viajero, Andrés Montenegro comenzó su trayectoria artística estudiando la carrera de Bellas Artes en España, para luego desarrollarse en los ámbitos plásticos de la pintura, la cerámica y la fotografía. Durante su estancia en Japón se dedicó profesionalmente a la cerámica, una experiencia maravillosa que, en su opinión, le enseñó mucho. Posteriormente, durante su estancia entre París y Moscú, retomó la pintura para expresarse, hasta que un buen día le cayó un meteorito sobre la cabeza –señala con cierto humor– como si de una pedrada se tratara, que le despertó la necesidad de escribir, porque su vocación por la escritura creativa no surgió de repente, sino que forma parte de "un proceso de auto culturización", ligado a su estilo de vida, que le ha llevado por diversos países del mundo, lo que le ha permitido, asimismo, aprender varias lenguas (además de asimilar y comprender sus culturas), con el entusiasmo de poder leer a los maestros de la literatura de cada país en su lengua original, como un deber casi existencial. "Comprendía que todos esos encuentros con otras culturas formaban parte de mi destino, y le daban sentido a mi trayectoria de vida. Y por fin, ahora puedo confirmarlo con esta realidad, con el descubrimiento de mi identidad de escritor".
"El color cultural de las gentes y de las tierras leonesas tiene un atractivo peculiar para que cualquier escritor se sienta inspirado y atraído a desentrañar su secreto".
Fue en Cracovia, con su magia y atmósfera propicia, donde esa semilla, que se había ido gestando durante tanto tiempo, terminó echando sus primeros brotes, recuerda Andrés, a la vez que reconoce que fue París el escenario de sus primeros pinitos como narrador. En la capital francesa se habituó a ir a los cafés o a embarcaciones sobre el canal de l'Ourcq, cerca de su 'estudio', donde se pasaba las tardes leyendo y escribiendo. "Me había enfrascado en escribir una historia con trazos autobiográficos, pero todavía no le encontraba la salida –y tampoco consideraba que fuera el momento adecuado para terminarla–. Así que decidí sumergirme en un proyecto más corto, en una obra con la que lavarme el rostro (aún ensangrentado por 'descalabro iluminador' de aquel meteorito), y despertarme de un largo letargo. Entonces llegué a Cracovia, ciudad en la que hallé la magia literaria idónea para dedicarme a ese proyecto, que dio como fruto 'Catarsis otoñal'", rememora su autor, quien, ya en su juventud, gustaba de intercambiar correspondencia epistolar por el mero placer de expresarse. En el fondo, lleva toda su vida cultivando esa "alma literaria", que ahora se ha convertido en una realidad con la publicación de su ópera prima, una obra en la que interrelaciona temas como la belleza, el arte, la muerte, el amor, el erotismo..., y el sexo (en todo su esplendor), algo que, en determinados pasajes, nos hace recordar al marqués de Sade y también a 'El perfume', de Süskind. Toda la obra se desarrolla, según su autor,  entre dos variables de trasfondo; por un lado, la 'fragilidad' y, por otro, el 'sentido cíclico' que parece tener la vida. A Andrés le gustaría, en todo caso, que su obra alcanzase un lenguaje universal, que pudiera tocar en lo más hondo de los lectores no sólo de otras culturas, sino de otras generaciones también, porque para él la genuina literatura debe atesorar un espíritu inmortal, universal y sobrenatural. "Una criatura predestinada a nacer en este mundo para dejar su presencia metafísica entre toda la humanidad", matiza este creador multicultural, que encuentra una evidente relación, ya desde los orígenes del arte, entre su formación en artes plásticas y la literatura, habida cuenta de que las pinturas rupestres son "las primeras obras literarias escritas en pictogramas", aparte de la importancia que tuvo la pintura para los escritores humanistas, renacentistas y barrocos, entre otros movimientos literarios representativos. "Creo que mi formación artística en Bellas Artes ha influido en mi capacidad de imaginación, sensación, modo de expresión y de entendimiento del mundo literario. Especialmente a la hora de palpar, observar, degustar, oler o escuchar las palabras", señala Andrés, que es además un aficionado a la gastronomía y la música, también presentes en su escritura.
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La escritura como arte plástico
La 'plasticidad' en la escritura, aunque pueda ser un recurso expresivo apropiado para ciertos estilos, tendencias o conceptos literarios, no tiene por qué ser imprescindible, según Andrés, quien cree que las palabras, como "materia lingüística", tienen ya de por sí esa cualidad plástica intrínseca en su morfología y semántica, una plasticidad que es diferente, en su opinión, dependiendo del idioma.
"En Japón me aficioné al arte de apreciar el aroma del incienso natural durante la degustación de Matcha (té verde utilizado en la ceremonia de té japonesa); igual que ahora me deleito tomando una taza de té mientras me hincho los pulmones del aroma de las hojas húmedas cuando voy de excursión por las montañas polacas. Supongo que toda esa miscelánea que conforma la formación de un autor, se ve reflejada de algún modo en su obra", especifica este leonés nacido en Londres, que sigue apegado, con sentimiento de nostalgia, a su tierra, donde dice sentirse protegido al calor de su familia; León como su "pequeño castillo invulnerable de infancia"; León como una provincia con gran riqueza histórica, lingüística, literaria y cultural, según Andrés, convencido de que "el color cultural de las gentes y de las tierras leonesas tiene un atractivo peculiar para que cualquier escritor se sienta inspirado y atraído a desentrañar su secreto".

 (puedes seguir leyendo esta fragua en el enlace de ileon.com)
http://www.ileon.com/cultura/059330/andres-montenegro-henry-miller-supo-innovar-y-abrir-nuevos-senderos-su-obra-sigue-siendo-vanguardista 



martes, 2 de febrero de 2016

La fragua literaria leonesa: Mar Mirantes

La fragua literaria leonesa

Mar Mirantes:

"Escribir es el mejor de los ansiolíticos"

Manuel Cuenya | 02/02/2016 - 13:35h.

La fiscal, poeta, fotógrafa y narradora Mar Mirantes (Luna), autora de 'Razones para vivir', continúa escribiendo poemas y relatos cortos, como los que compusiera para la obra colectiva '24 horas'. 



Mar Mirantes Luna

El mar

Infinito el miedo
cuando te pienso,
la negrura inconmensurable,
la abisal hondura,
la turbulenta ira
de lo inanimado
que me llama,
pero aún estoy aquí...
bajo el sol,
observo mis manos y
el discurrir lento
de la arena
entre mis dedos,
soy un reloj
un tic-tac,
pero aún estoy aquí...
en la orilla,
aún el oleaje es suave,
déjame...
aún es pronto,
mis hijos...
juegan en la orilla,
ríen.
(Mar Mirantes, 'Razones para vivir')

Mar Mirantes comenzó a escribir, de manera creativa, como una necesidad interna, incluso como una forma de liberación, porque escribir es, para esta creadora leonesa, catarsis en estado puro, purificación, "el mejor de los ansiolíticos y la más bella manera de compartir". A través de las redes sociales, donde Mar se inició en la andadura de la escritura como terapia, se animó a publicar su poemario, 'Razones para vivir', que, como su propio título indica, la poesía se convirtió en una poderosa razón para vivir, para sentir, para darse cuenta de tantas cosas, para afrontar la vida, en definitiva, con fuerza, con la energía suficiente, "a pesar del dolor y el desamor, siempre hay motivos y razones para vivir", señala con optimismo esta poeta y magistrada, cuya profesión como fiscal llena de historias su alma a la vez que la lírica, acaso como complemento perfecto, la libera de la tensión de lo inevitable y doloroso en que muchas veces transmuta su trabajo diario.

"No puedo evitar pensar en la vida y en nuestro paso por la misma, marcada por ritmos asonantes y consonantes de amor y desamor"

Cuenta Mar que su libro no nació para ser publicado porque emergió solo, a borbotones, directo, como brotado de su fondo más sincero y doliente. Una vez más, la poesía surge de las profundidades, de ese yo más íntimo, o bien de ese ello (por decirlo en términos psicoanalíticos) en el que se sedimenta el subconsciente, fuente de sueños, pulsiones y deseos, que en ocasiones se revelan bajo la forma de imágenes líricas. En este caso, las redes sociales le han servido para tomarle el pulso y la temperatura a las palabras, que se tornan poemáticas, habida cuenta de que a muchas personas les gustó esa forma suya de compartir y hasta le daban las gracias por ayudarles en su día a día. "Los mensajes eran y son tan bellos que me animé a publicar", asegura ella, que también deseaba dejar  testimonio en papel para sus futuros descendientes, "cuando yo... ya no esté", apostilla  esta poeta, que no se siente tal, sino una "transmisora de sentimientos", porque considera que el título de poeta le queda excesivamente grande. "Transmito sentimientos, eso sí es patrimonio de todos", subraya Mar, que muestra admiración por Nacho Aller, el ilustrador de su poemario, porque supo, según ella, extraer el alma de cada poema.

Poesía intimista y sincera

"Como un matrimonio bien avenido se anudó a mis sentimientos con un lazo inquebrantable. En su sencillez radica la belleza de lo que expresa, tan fácil y tan complicado a su vez", precisa Mar Mirantes o Mar Luna porque le gusta 'Luna' como apellido familiar y le hace recordar "ese pequeño pueblo perdido en la sombra, Mirantes de Luna", matiza esta poeta, transmisora de sentimientos y ávida lectora, que reconoce, con cierto rubor, que su poesía es intimista y sincera a la vez que muestra su devoción por todos aquellos creadores que sienten de un modo intenso, "hasta las lágrimas, destrozando las vísceras", como los románticos, "no puedo evitar pensar en la vida y en nuestro paso por la misma, marcada por ritmos asonantes y consonantes de amor y desamor". La lista sería interminable. "¡Son tantos!", matiza Mar, que adora a los místicos, y a Jorge Manrique y las 'Coplas a la muerte de su padre', que siente devoción por poetas como Neruda, Octavio Paz, Salinas, Borges, Benedetti... y autores como Saramago... Camus..., filósofos como sus admirados Sartre o Unamuno, y aun por obras como 'En la ardiente oscuridad', de Buero Vallejo, 'Los renglones torcidos de Dios', de Luca de Tena... o 'La sombra del Ciprés es alargada', de su querido Delibes. Asimismo, Mar cree que la literatura, que se está haciendo en la actualidad en León, es toda una revolución, está llena de ilusión, de vida. Quizá el hecho de que fuéramos un reino –se plantea– hace que nuestros  ancestros nos susurren viejas historias al oído y al corazón. Si bien se siente marcada de algún modo por sus raíces leonesas, es consciente de que los sentimientos universales, sobre los que le gusta escribir, podría sentirlos en León o en cualquier otro lugar del mundo. "He viajado mucho y si algo he aprendido de los lugares que he visitado, así como de las personas que he conocido, es que todos sufrimos y nos alegramos por las mismas cosas, por los mismos sentires. Las religiones y la política intentan modificar lo innato en los seres humanos", concreta esta poeta, para quien la poesía es devolver a los seres humanos aquello que le han hecho sentir.  Algo parecido a lo que le ocurre con la fotografía, que convierte en belleza todo lo que toca, desde un pequeño insecto o un adoquín hasta una tarde de lluvia o un paraguas rojo, "nos devuelve vida en cada mirada y en cada disparo. Es un regalo de las musas". Como apasionada de las imágenes, Mar dice que captar una imagen con el objetivo es devolver la belleza que le corresponde al objeto o ser fotografiado.

(Puedes continuar leyendo en este enlace):

http://www.ileon.com/cultura/059127/mar-mirantes-escribir-es-el-mejor-de-los-ansioliticos