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sábado, 30 de junio de 2018

Fermín y La Curuja

El entrañable Fermín López Costero, que nos dijo adiós el pasado 15 de febrero, también fue colaborador de la revista La Curuja. Y estuvo en Noceda del Bierzo en más de una ocasión. 
https://www.ileon.com/cultura/087431/agosto-espera-al-noveno-encuentro-literario-en-la-casa-de-la-cultura-de-noceda
Este año no podrá estar en persona pero sí lo hará a través de las palabras en el que será ya el Noveno Encuentro Literario previsto para el viernes 10 de agosto a las 19h30 en la casa de la cultura de Noceda, situada en el barrio de San Pedro, al lado de la iglesia parroquial y el restaurante Las Fontaninas. 
Está a punto de ver la luz en papel el próximo número de esta revista, que ya está maquetada y lista en pdf. 
He aquí la portada (dedicada con cariño a Fermín) y algunos contenidos en los que también él es el protagonista, con su sobrecogedor poema Alas, incluido en su poemario La fatalidad. O bien con las palabras que le dedica el Premio Nacional de poesía Juan Carlos Mestre, Fermín se va con las sirenas, y aun con las que le obsequian las poetas bercianas Pilar Blanco (bembibrense afincada en Alicante) y Carmen Busmayor, quien además organiza cada año, a principios de agosto, el Encuentro poético en el hayedo de Busmayor (de donde ella es originaria, tomando el topónimo como su apellido artístico, algo que le sugiriera el maestro Pereira, que en gloria esté), y donde se halla la piedra de los poetas, un encuentro al que Fermín y uno mismo asistiéramos en más de una ocasión. 
También el periodista y escritor  hispano-argentino (o argentino-español) Eduardo Keudell, colega y amigo de otras tantas batallas, hace alusión a Fermín en su texto titulado Emoción de censura, en el que nos habla, de un modo filosófico, acerca del valle de Noceda.  
Como editor y responsable de La Curuja, he querido dedicarle este número, el 19 de esta segunda época, y también un artículo a nuestro querido amigo, el escritor cacabelense López Costero, a quien me unía una gran amistad, de años. Y con compartí vivencias y encuentros varios. 
Asimismo, he querido mencionar a otra persona de Noceda, Emilio Relojero, quien fuera amigo de mi padre, el cual fue uno de los muchos emigrantes que ha dado el útero de Gistredo por el mundo adelante. Emilio era además hijo de María La Cica, una señora que llegó al siglo, y el tío de un gran amigo, de toda la vida, José Manuel Bello. A propósito de personas longevas en Noceda, en este número aparecen, fotos incluidas, los más mayores de la tribu. 
En estas páginas también podemos encontrar un texto viajero de Pablo Arias, nuestro vecino, paisano y miembro del Colectivo Cultural La Iguiada. Una excursión de infancia/juventud al mítico pueblo de Urdiales de Colinas, que tanto nos gustaba visitar siendo unos rapacines, un recuerdo a la Semana Santa de otrora en Noceda, escrito por Sina de Paz. Y un artículo enjundioso acerca del Ídolo de Noceda cuya autora es la periodista Vanessa Silván. 
Espero que la disfrutéis. Y mi gratitud para todos los colaboradores. 
http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/la-curuja-dedica-ultimo-numero-fermin-lopez-costero_1260870.html

martes, 26 de junio de 2018

La fragua literaria leonesa: Camino Ochoa

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Camino Ochoa: "Me impresionó leer muy joven El Quijote, pero me enganchó para posteriores lecturas"

La creadora del proyecto 'Charín', autora de 'Juegos infantiles leoneses', entre otros, está ahora inmersa en la recopilación de su obra de Literatura Infantil y Juvenil (poesía y teatro), que tiene dispersa en diversas publicaciones junto a textos que se esconden en un cajón. También tiene en mente acabar un libro de cuentos que prevé que vea la luz en menos de un año. 



Manuel Cuenya | 26/06/2018 - 18:33h.
Creadora del proyecto de literatura infantil y juvenil (LIJ) 'Charín', en homenaje a Charo González, la esposa del poeta bañezano Conrado Blanco, quien fuera el impulsor y financiador de esta idea, Camino Ochoa Fuertes es maestra vocacional y autora del cómic 'Adefonsus Imperator' sobre la vida de Alfonso VII, que ha ilustrado el conocido artista leonés Lolo.
"La creación del cómic supuso aprendizaje y diversión, fue verdaderamente placentero escribirlo. Me siento satisfecha al conocer cómo se ha utilizado en las aulas para dar a conocer la figura del personaje", afirma Camino Ochoa, cuyo proyecto 'Charín' es conocido dentro y fuera de la frontera leonesa, tanto por Premio Nacional de Poesía Infantil que otorga como por una antología poética destinada a la población infantil y aun por una revista en la que jóvenes y niños/as tienen su propia sección de creación literaria y gráfica, con el fin de fomentar la lectura y promover la cultura.
Camino Ochoa se muestra orgullosa, sorprendida de haber creado ella sola este sueño hecho realidad y haberlo podido mantener a lo largo de estos diez años. En todo caso, agradece al mecenas Conrado Blanco que confiara en ella para llevar a buen puerto esta  apasionante tarea, así como al actual Presidente de la Fundación, cuya sede está en La Bañeza, y a la casi totalidad de Patronos que respetan su entrega a este hermoso proyecto, siendo fieles al benefactor Conrado.
"Para mí, es un lujo que autores de gran talla literaria y humana colaboren en las antologías, así como la aportación del ilustrador, Fernando Noriega. Todos ellos son los verdaderos protagonistas de las publicaciones".
Autora de 'Juegos Infantiles leoneses', que fuera su ópera prima, un libro pionero en el tema de juegos leoneses,  un trabajo riguroso que ha ido ampliando con los años, pero que no ha vuelto a editarse. En todo caso, recuerda que este libro lo escribió con ilusión. Y que le ha procurado satisfacciones porque algunos centros escolares, incluso algunas Facultades de Educación, lo han tomado como referente para trabajar con el mismo. "Cuando hoy día lo contemplo, me produce cierta dosis de candor y de ternura... De él, me quedo con la aportación literaria, más que con la lúdica", señala Camino, maestra que encuentra un fuerte vínculo, de continuo aprendizaje, entre su profesión y su labor como narradora, pues ha podido constatar, asegura ella, que la población infantil ama la narrativa, la poesía. Y cree que todo maestro/a debería amar la literatura, para ser un buen mediador de la misma, de lo contrario malamente conseguirá que el alumnado se beneficie de los placeres  que procura esta materia.
"No todo vale en LIJ (hay barbaridades y ñoñerías); de ahí que si veía en un libro de texto una lectura que no iba a gustar a los alumnos o no se ajustaba a sus necesidades o intereses, la olvidaba, escogía otra o se lo escribía yo misma"
En este sentido, está convencida de que la llamada LIJ es importante para la formación de la sensibilidad de los chicos y chicas, para su creatividad, para su futuro... "Por eso hay que tener cuidado con los  textos que se les ofrece", matiza Camino Ochoa, que se considera gran lectora, desde siempre, pero sobre todo, desde que empezara a ejercer su profesión como maestra,  ha puesto más cuidado en escoger las lecturas más apropiadas para sus estudiantes, "no todo vale en LIJ (hay barbaridades y ñoñerías); de ahí que si  veía en un libro de texto una lectura  que no  iba a gustar a los alumnos o no se ajustaba a sus necesidades o intereses, la olvidaba, escogía otra o se lo escribía yo misma. Cuando comprobaba que mis textos les entusiasmaban (los niños son unos excelentes críticos) me sentía más empujada a escribir. A veces, ellos también hacían de escritores", explica esta autora leonesa, que reconoce como el entorno escolar le ha abierto un campo para crear revistas literarias y libros conjuntos elaborados por niños/as y sus familias.
"Estar tantos años en contacto con los niños en las aulas ha hecho que me haya centrado más en la LIJ y haya descuidado un poco la escritura para los adultos", precisa esta creadora, que también ha escrito poesía, cuentos infantiles, incluso teatro para una población no sólo infantil sino también adulta, aparte de sus colaboraciones en revistas y antologías.


http://www.ileon.com/cultura/087269/camino-ochoa-me-impresiono-leer-muy-joven-el-quijote-pero-me-engancho-para-posteriores-lecturas

martes, 19 de junio de 2018

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA: Eduardo Fra Molinero

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Eduardo Fra Molinero: "Las historias llenas de peripecias humanas son las que me gustan" 
Valentín Carrera y Eduardo Fra en La Obrera-Ponferrada

El novelista y dramaturgo Eduardo Fra Molinero, autor de 'El merendero de la señora Oliva' y la reciente 'De Carbón y nieve', entre otras obras, está en estos momentos rematando una novela titulada 'La caverna de Platón', que trata sobre un viaje de dos jóvenes de 20 años por Francia, Italia, España en el año de 1966.

Manuel Cuenya | 19/06/2018 - 13:01h.

Berciano de Galicia o gallego del Bierzo, así podríamos calificar a Eduardo Fra Molinero, autor de la reciente novela 'De carbón y nieve', un título, como él mismo indica, influido por el latín, con esa preposición inicial 'de', que podríamos traducir por 'acerca de', evocándonos, por ejemplo, 'de rerum natura'.
El propio Fra cree que el título fue un acierto porque simboliza muchas cosas. "Es la aventura de una mujer que, digamos, acaba por tener éxito. Es la lucha por la vida. La protagonista primero emigra de la montaña a Ponferrada, después emigra a Francia como cientos y cientos de mujeres del Bierzo. Es una novela berciana hasta por la emigración. Es el Bierzo y la Cuenca minera de los años 50, 60 y hasta 70", afirma este Licenciado en Geografía e Historia, que impartiera clases como tutor en la Uned.
Una novela ambientada en una época durísima, en una 'Ciudad del Dólar' grisácea, en el que aparecen, entre otros, escenarios como Las Huertas del Sacramento o el casino La Tertulia, cuyo personaje principal es una mujer berciana de origen humilde (Purificación o Puri Silva), que sufre todo un drama hasta que logra emigrar a París, donde también conoce, aparte de los sinsabores de la vida,  el amor, conservando en todo momento su pureza, "como una virgen de carbón y nieve inmolada en los altares de la hipocresía", según Valentín Carrera, el editor de esta obra.
"Que la novela está llena de nombres reales. Pues sí. Y eso es como echarle pimentón al pulpo. Los nombres reales me ayudan a escribir. Así no me despisto de los personajes ni de las situaciones que les pasaron de verdad a los personajes. Pero después para publicar tengo que cambiar muchos nombres, por todo eso de la privacidad. Pero mantengo también algunos otros porque son ejemplares y se lo merecen o porque son demasiado plásticos", apostilla este narrador ponferradino, que confió en Valentín Carrera (a quien casi no conocía) como editor.
Cuenta que ha sido una suerte dar con Carrera. Un encuentro feliz. Que ambos son bercianos en la diáspora. "Lo que pasa es que yo a su lado soy un tanto 'agé' y bastante más feo. Con el tiempo voy dándome cuenta de la dimensión importante de todo lo que hace Valentín. Su sentido de defensa de la naturaleza es algo para mí definitivo. En el Bierzo se han cometido muchas brutalidades contaminantes. Y se sigue con la misma inercia. Una desgracia que ya estamos pagando caro", continúa con ingeniosidad Fra, quien reconoce lo mucho que le ha ayudado su editor, aparte de con el título y algunas cosas más, "en la corrección de muchas frases de mala prosodia, descuidadas. Palabras que sobraban...", pues Carrera hizo, en su opinión, un arreglo de buen podador de viñas.
"Qué sería de nuestras viñas sin los podadores. Me di cuenta que como periodista está acostumbrado  a precisar y no irse por las ramas. Ramas que pueden 'esgazar' y romperte la crisma. Nos entendimos bien. Y además tiene gusto en los diseños. Sabe buscar colaboradores del diseño", precisa este creador, que, con humor, dice que su nueva novela luce en el  escaparate de una librería de Ferrol al lado de 'The lord of Bembibre' (también editado por Carrera)  y las tragedias de Shakespeare, nada menos.
"Cada sociedad tiene un libro o varios que la representan, como tiene edificios con su estilo. Para visualizar en el aula la época, un personaje literario es muy útil."

La Historia a través de la Literatura

"Yo tengo la ilusión de que haya transferencia de vibraciones", expone este profesor de Historia de Arte, cuyo método de enseñanza consistía en explicar una sociedad, una época a través de textos históricos cual si fueran historias literarias.
"Cada sociedad tiene un libro o varios que la representan, como tiene edificios con su estilo.  Para visualizar en el aula la época, un personaje literario es muy útil. Contar las peripecias literarias es muy práctico. Y esas peripecias explican mejor la época que las fechas y los hechos desnudos.  Igual que las anécdotas cotidianas de los personajes históricos. Hay que humanizar con nombres y apellidos la historia. Por ejemplo: para explicar la democracia ateniense nada mejor que contar la peripecia de Lisístrata. Y si los alumnos se animan y la escenifican mejor que mejor", matiza este dramaturgo, que, a partir de los arreglos que hiciera de Lisístrata para su alumnado de Bachillerato, comenzó a  escribir obras de teatro. "Irmandiñas. O parto de Calandrino. Venus na lareira. A batalla de Brión. O converso de Ribadavia. Teatro Settaro presenta Ópera Bufa. Fueron obras un poco de compromiso. Obras que se representaron en festivales de teatro popular. En las fiestas históricas. Lo de las fiestas históricas es todo un fenómeno cultural que merece ser analizado por los antropólogos", especifica.
También ha escrito obras de teatro como 'Gurméndez en un café de Delft', 'Una historia de Guerra' y 'El sainete del Diputado', que reflexionan sobre momentos de nuestra historia contemporánea, en las que el humor es el recurso más importante. "Hay que escapar siempre de dar la lección de historia. Los hechos históricos no tienen que molestar, ni abrumar..., están ahí, como de pasada, "de vagar" decimos en 'galego',  explicando matices  de los comportamientos humanos. Pero sin ser cargantes o demasiado explícitos", insiste Fra en su afán por querer explicar la historia a través de la literatura, del teatro.