Vistas de página en total

martes, 4 de octubre de 2016

Mapas afectivos en la ciudad de León


Fue un placer enorme presentar Mapas afectivos en la ciudad de León, donde me sentí muy arropado por tanta gente amiga, tanta gente conocida (también alumnos y alumnas de los cursos de escritura creativa), que expresó su cariño. Me sentí muy a gusto.  Y quiero agradeceros vuestra presencia. Ahora estaría bien que pudierais leer Mapas afectivos. Algunos y algunas ya lo habéis hecho. Y también me habéis mandado vuestras opiniones al respecto.  Mi agradecimiento, por supuesto, al periodista, escritor y director de La Nueva Crónica,  David Rubio, que ejerciera como presentador del acto y al Jefe de bibliotecas, Roberto Soto, que introdujera la presentación de un modo afectuoso y entrañable, como él es.

También quiero dedicarles unas palabras de afecto a quienes se tomaron la molestia de hacer fotos durante la presentación. 

Manuel Cuenya presenta en el Instituto Leonés de la Cultura su libro 'Mapas afectivos'

LEONOTICIAS | LEÓN

  • El escritor relata sus viajes realizados por distintos lugares del mundo, entendidos como una forma genuina de aprendizaje con los cinco sentidos


  • La Sala Regional del Instituto Leonés de Cultura de León acoge el acto de presentación de ‘Mapas afectivos’ el último libro publicado por el profesor de la Universidad de León (ULE) y escritor Manuel Cuenya. La presentación también contará con la presencia del Jefe de Bibliotecas de León, Roberto Soto, y del periodista, escritor y director de La Nueva Crónica, David Rubio.

    ‘Mapas afectivos’ es un libro de viajes, en el que Cuenya expone las impresiones de sus recorridos por diversas ciudades, en unos periplos realizados a la manera de los recorridos de los antiguos viajeros, huyendo de las prisas y superficialidades del turista moderno, para intentar captar el alma de las ciudades y sus gentes, mediante la observación y el aprendizaje.
    Se trata de un libro que presenta las emociones y vivencias del autor en sus periplos por el norte de África y Europa. El noroeste de España tiene también su protagonismo, con especial dedicación a su tierra, el Bierzo, a donde regresa una y otra vez para retornar a los paisajes que han marcado su infancia y juventud.
    El Bierzo como 'Matria'
    “Los mejores sitios del mundo, -afirma Cuenya-, son aquellos en los que uno acaba encontrado la temperatura afectiva adecuada. Y uno se quedaría con estos lugares: Miña terra galega como una prolongación del Bierzo. Y El Bierzo como un gran mapa afectivo, que no me canso de recorrer, de admirar. Es mi matria, mi memoria afectiva, mi caverna, como dijera el genial filósofo Gustavo Bueno, el lugar al que siempre vuelvo. Me encanta volver a mi útero materno, Noceda del Bierzo. Siempre que puedo. Todos esos espacios me han dejado huella, por unas u otras razones. Siempre se quedan fuera del tintero algunos destinos. Es inevitable. Pero prometo hablar de ellos en otra ocasión, si el tiempo me lo permite”.

    Manuel Cuenya lleva vinculado desde hace muchos años a la Universidad de León (ULE), en donde ha impartido docencia y se ocupa de unos talleres literarios que ya están dando sus frutos en forma de nuevas voces literarias. Escritor, viajero, editor de la revista cultural ‘La Curuja’ y columnista en diversos medios de comunicación, Cuenya también colabora con la sede de Ponferrada del Programa Interuniversitario de la Experiencia de la ULE.




La fragua literaria leonesa: Ricardo del Campo Llanos

cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
La Fragua Literaria Leonesa

Ricardo del Campo: "Es innegable que no podemos escapar a lo que somos"

Manuel Cuenya | 04/10/2016 - 12:50h.

El narrador Ricardo del Campo Llanos, autor de 'El efecto California' y 'Tiempo inestable', está ahora en pleno proceso de elaboración de lo que espera que acabe siendo su tercera novela, una historia de corte policíaco.

Imprimir
Enviar por correo
 Facebook Twitter Google + Menéame
Votar noticia Vota
Aunque comenzó a publicar con más de cincuenta años, Ricardo del Campo Llanos ya lleva dos novelas editadas y va por la tercera. Nunca es tarde si la dicha es buena, y Ricardo está logrando lo que quizá siempre ansió: dedicarse a escribir de un modo creativo.
Cuenta que escribir fue, para él, una vocación tardía, pero "cuando llegó me agarró y ya no me ha soltado", señala este narrador nacido en Madrid, que vive en Salamanca, si bien se crio en León, "la capital del antiguo reino", adonde llegó siendo un niño, con diez años, una edad a partir de la cual –recuerda– empezó a soltarse de las riendas paternas, hizo los primeros amigos, comenzó, en definitiva, a formar su personalidad, también con el descubrimiento de aspectos del sexo femenino en los que antes no había reparado.
"En fin una etapa que te marca bastante y que, en mi caso, transcurrió a la sombra de una ciudad incomparable, a la que voy a estar atado para siempre. Parafraseando a Víctor Manuel 'El lugar donde quiero volver'", sintetiza este autor, que también residiera durante algún tiempo en la capital del Bierzo, lo que supuso un paréntesis muy especial en su vida.
"Tres años en los que dispuse de una libertad que no había tenido antes y que después tampoco he vuelto a degustar. ¿Sexo, droga y rock and roll? No, desde luego, pero sí una dulce bohemia cuyo recuerdo siempre me acompañará", rememora con afecto Ricardo, que se siente entusiasmado de que una editorial (Monte Riego), aunque sea modesta, se interesara por su obra y se la publicara casi de inmediato, después de que la escribiera. No obstante, también reconoce que ese hecho, un tanto imprevisto, ha condicionado de algún modo su trabajo posterior.
"En Ponferrada residí tres años en los que dispuse de una libertad que no había tenido antes y que después tampoco he vuelto a degustar. ¿Sexo, droga y rock and roll? No, desde luego, pero sí una dulce bohemia cuyo recuerdo siempre me acompañará"
La escritura como válvula de escape
En todo caso, escribir sigue siendo, para él, una válvula de escape que le permite reflexionar sobre sí mismo y sobre lo que ocurre a su alrededor. Escribir sobre aquello que hemos vivido, gozado, sufrido, leído, experimentado... –especifica Ricardo–, porque eso forma parte de nosotros, ya sea de forma inconsciente o de otro modo va a salir a la palestra en nuestras historias. "Es innegable que no podemos escapar a lo que somos", precisa el autor de 'El efecto California', una novela ambientada en León, una fábula sobre la amistad envuelta en una reflexión acerca del destino -asegura Ricardo-, que es un apasionado de León y un admirador de la obra de los leoneses Julio Llamazares, "por su enorme peso específico", y Antonio Colinas, a quien reconoce su valía como poeta y, sobre todo, como persona.
"La infancia te marca bastante y, en mi caso, transcurrió a la sombra de una ciudad incomparable, a la que voy a estar atado para siempre"

Salamanca, que es su lugar de residencia desde hace cerca de treinta años (también la ciudad donde vive el poeta Colinas), le ha servido de escenario para componer su novela 'Tiempo inestable', que es, en su propia opinión, una historia de vidas cruzadas, un repaso a las distintas maneras que tenemos cada cual de enfrentarnos a nuestros fantasmas.

(Puedes continuar leyendo esta fragua en ileon.com)

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La fragua literaria leonesa: Omar Alvarado

Cultura cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
La Fragua Literaria Leonesa

Omar Alvarado: "Todo ejercicio compositor, sea de forma directa o inversa requiere buscar (encontrar) un momento de lucidez"

ileon.com | 28/09/2016 - 11:04h.

El polifacético Omar Alvarado, autor de 'Lágrimas de Bambú' o 'Nucarel', que en estos momentos está en Canadá, ha vuelto a escribir con fuerza y decisión  una novela de aventuras cotidianas en formato 'road-movie'.

Imprimir
Enviar por correo
 Facebook Twitter Google + Menéame
Votar noticia Vota
Autodenominado "legio-centrista', con un plano de traslación alrededor de León, "variable pero firme", Omar Alvarado es sobre todo un aventurero, al que podemos encontrar en cualquier parte del mundo, ya sea en Gijón, Madrid, Bogotá, Sao Paulo o Ryad, "cortas o largas temporadas", señala él, quien también se define como un enamorado de las montañas, tanto es así que la llamada de "sus montañas ancarinas, bercianas, de Fornela, Laciana, Babia, Omaña, Argüellos, Cabrera, Alto Eria, Riaño o Picos de Europa" le dejan claro de dónde es y adonde quiere volver siempre, "donde los planes y proyectos de vida son inagotables".
Su profesión de Ingeniero en Telecomunicaciones y sus curiosidades -es un espíritu inquieto- le han permitido viajar por todo el mundo. Fruto de estos viajes, Omar ha publicado libros como 'Lágrimas de Bambú', en el que recoge sus impresiones y experiencias viajeras por diferentes rincones del planeta Tierra, entre ellos seis países y cuatro continentes. O bien 'El juego de Somerset', una novela de intriga, misterio, suspense.
Asimismo, ha publicado el poemario 'Nucarel', ilustrado por la poeta leonesa Nuria Antón. Recuerda Omar que este libro fue un maridaje apropiado y oportuno porque se conjugó, en su opinión, un momento de encuentro y lucidez, de entendimiento y complicidad, que ambos aprovecharon.
"Una fantástica experiencia, como todas las que, llegados a un punto de tu carrera creativa, ya casi sin sorpresas, te devuelve el espíritu primitivo. Ambos lo disfrutamos y yo, gracias a eso, pude dar curso a una de las tareas que tenía pendientes: sacar a la luz un poemario", aclara Omar, quien por lo demás cree que su formación poética es bastante clásica y sin sorpresas: «versos medidos y rimados y temática basada en lo que significaba el metabolismo de un 'chaval' de 20 años, que fue cuando compuso la mayoría de los poemas; romanticismo desbordado; sin más".
En cualquier caso, la poesía fue su bautismo como creador -asegura él-, como una evolución natural y coherente. Y en este mismo sentido surgió su deseo por componer temas musicales, habida cuenta de que Omar es también cantautor. Y música y poesía van de la mano, no sólo en su caso, sino en general, porque la música y la poesía son ritmo.
«Tuvo que existir primeramente, por supuesto, una guitarra, en los inicios como un elemento de amalgama grupal y, a continuación, casi como terapia más que otra cosa, y esperar posteriormente a darle otro sentido más creativo, lo cual requería de un trabajo de interiorización y definitiva expresión en forma de melodías y poemas».
"El poemario 'Nucarel' fue una fantástica experiencia, como todas las que, llegados a un punto de tu carrera creativa, ya casi sin sorpresas, te devuelve el espíritu primitivo"
Si bien reconoce que dejó de escribir versos «en bruto» hace muchos años, casi desde que comenzara a acometer desafíos narrativos, ha continuado conjuntando letras para las melodías de sus canciones. «Todo ejercicio compositor, sea de forma directa o inversa (quién fue primero... ¿la música o la letra?), requiere buscar (encontrar) un momento de lucidez  y aprovecharlo, aunque te sientas algo inseguro al principio con esa «promiscuidad» de lo que surge a borbotones y, sin pedir permiso, se instala en el 'hueco' que se abrió en el tiempo, como diría Jung, y que tiende a ser ocupado por la voluntad convencida, en mi caso, fanática... al menos en esos momentos de lucidez».
Con 35 años dice haber sufrido una crisis, digamos creativa, porque sentía que se había quedado vacío, o mejor dicho había vaciado al completo su fondo de retenciones oníricas, que, según él, hemos venido heredando, en un cincuenta por ciento, de la psiquis común, y el otro cincuenta por ciento restante a lo largo de esas etapas de crecimiento a 'esgaya', con una absoluta permeabilidad en lo referente a sensaciones, emociones y creencias.
No obstante, Omar ha continuado escribiendo y publicando, persistiendo en el empeño, intentando, señala él, el juego de la escritura bajo demanda (presentándose a certámenes con temática específica). En el fondo, se sintió victorioso por el objetivo alcanzado porque «efectivamente podría crear una obra encorsetada en temática y plazo de entrega», matiza con sentido humorístico, aunque no consiguiera ganar los certámenes de marras.
Recuerda que lo mejor de su faceta literaria, más allá de alzarse con algún galardón literario, ha sido ejercer como profesional del párrafo y la trama. Y cómo, tras recibir «una hierofanía nocturna (precisamente el 20 del 02 del 2002)» se decidió a afrontar el reto de crear una novela policíaca, si bien tampoco compró «su libertad» con los beneficios obtenidos, «que era lo único que pretendía», precisa Omar, que desde esa época ha debido de comenzar unas diez o doce obras, cuatro o cinco capítulos, 40 o 50 páginas cada una, que han ido quedando aparcadas, a resultas de su desmotivación.
Sea como fuere, se siente más vinculado, por orden de prioridad, con la faceta musical, y está convencido de que «no podría escribir mejor de lo que ya lo había hecho». Sin embargo, este aventurero, que está ahora en un nuevo punto de inflexión, ha vuelto a escribir con fuerza y decisión  una novela de aventuras «cotidianas» en formato 'road-movie', especifica.
«Ya llevo ocho capítulos y unas 130 páginas terminadas. Mi intención era tirar hasta el final, y por lo que pienso y por lo que ya me conozco, me iba a salir uno de mis 'tochos' de más de 600 páginas, pero 'mis lectoras' me convencieron de que adoptara el formato trilogía, así que a este ritmo de producción, si no se me desprende el 'enchufe', para finales de octubre espero tener terminada la primera entrega; no hay título aún, pero la micro-sinopsis rezará: De Finisterre a Astorga... y hasta aquí puedo leer...», nos cuenta el autor de 'El rumor del letargo' (una obra sobre el pueblo de Riaño antes de que quedara sepultado bajo las aguas del pantano).

(En este enlace de ileon.com figura toda esta fragua dedicada a Omar Alvarado)