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sábado, 24 de enero de 2026

La última tentación de Cristo, de Scorsese


Scorsese es sin duda uno de los grandes directores de cine contemporáneos, con películas inolvidables como Toro salvaje, Taxi driver o Gangs of New York, entre otras muchas, aunque, la verdad sea dicha, tampoco he visto tantas cintas de este cineasta neoyorkino. 

Hoy me apetece hablar de La última tentación de Cristo, que en su época provocó un revuelo y fue censurada en varios países. Al parecer, en algunos países aún sigue prohibida, lo cual significa que Scorsese, con su visión de Cristo, metió el dedo en la llaga, nunca mejor dicho, en la llaga del ser humano, porque nada de lo humano, ni siquiera de lo animal, nos es ajeno. Y Scorsese (nominado al Óscar por esta película) nos muestra la parte humana de Cristo, un Cristo revolucionario, ya que Jesucristo también fue un ser humano, dicen que elegido por Dios (eso ya pertenece al mito, a la leyenda…). ¿Cómo podría haberse sentido Jesús ante la tentación de no cumplir con su destino de ser divino alejándose de este modo de las narraciones evangélicas? 

Sea como fuere, la película La última tentación de Cristo (1988) es una adaptación al cine de la controvertida novela homónima del escritor griego Nikos Kazantzakis, con guion de Paul Schrader (habitual en el cine de Scorsese), cuyo director pone en escena las últimas horas de Jesús de Nazaret en la gran pantalla, y lo hace con la influencia reconocida por el propio Scorsese de El evangelio según San Mateo (1964), de Pasolini (un grande de la cinematografía digamos literaria), donde vemos cómo el diablo tienta a Jesús (interpretado en este caso por el actor español Enrique Irazoqui). Pero Jesús se mantiene firme y seguro de sí mismo, aunque, transcurrido un tiempo, ya en Getsemaní, aparece atormentado y dudoso, algo habitual en el ser humano, sabedor de que para convertirse en Dios tiene que morir en la cruz. "La película de Pasolini me entusiasmó y estremeció a la vez, era en cierta forma lo que yo quería hacer. Jesús era interpretado por un joven estudiante español de derecho y el rodaje se hizo al sur de Italia. De hecho pretendíamos filmar La última tentación de Cristo ahí, cerca de las zonas elegidas por Pasolini... El uso que hace Pasolini de los rostros es maravilloso. A pesar del blanco y negro me recuerda al arte renacentista", dijo Scorsese.

Asimismo, La última tentación de Cristo de Scorsese me hace rememorar a Simón del desierto (1965), el singular mediometraje del genio Buñuel, con una Silvia Pinal diabólica cual si fuera una niñita inocente que tienta al ser humano, en este caso a Simón el estilita. 

Scorsese también reconoce haber estudiado durante años películas basadas en los evangelios como Rey de reyes (1961), de Nicholas Ray y La más grande historia jamás contada (1965), de George Stevens.

En La última tentación de Cristo, de Scorsese, se nos muestra Jesús (interpretado por el gran actor Willem Dafoe, conocido en películas como Platoon, El paciente inglés, Anticristo o Van Gogh en la puerta de la eternidaden edad adulta, con sus dudas y sus miedos. Lo vemos haciendo milagros sorprendentes, aunque él mismo se queda perplejo ante sus propios actos, también lo vemos liderando un movimiento insurrecto que nadie sabe en que consiste, sin embargo algunos lo siguen, se debate entre lo humano y lo divino, el eterno conflicto entre la carne y el espíritu, sufriendo hasta tres tentaciones, que afronta durante su retiro y ayuno en el desierto (el desierto como sensación de trance, de tiempo detenido, según Scorsese), a través por ejemplo de una serpiente con voz de María Magdalena (estupenda la actriz Barbara Hershey, conocida asimismo por su papel en Hannah y sus hermanas, de Woody Allen). Al final, mientras agoniza clavado en la cruz en medio del miedo y las dudas, la promesa de un Diablo con forma de niña inocente es la de librarse de la carga de ser el Mesías elegido por Dios y formar una familia. "Recurrimos a una niña, sabiendo que jamás superaríamos a la niña ángel de Pasolini con esa cara tan extraordinaria que parece salida de una obra de Botticelli", aclaró Scorsese. En ese tiempo ensoñado, alucinado por Jesús, él se ve con su familia, disfrutando de lo mundano. Y a punto de morir, Pablo (interpretado por Harry Dean Stanton, memorable su actuación en París, Texas, de Wenders, o Una historia verdadera, de Lynch) y Judas (Harvey Keitel, al que también vemos en Taxi driver, Holy smoke, Pulp fiction, El piano o La mirada de Ulises) le revelan el engaño, aunque en el último instante Jesús vuelve a la cruz para cumplir su misión divina. Completa el reparto de esta película el músico londinense David Bowie como Poncio Pilatos. 

Meknès. Foto: Cuenya

A través del montaje y una bella fotografía los espectadores nos adentramos en una realidad cruel, carnal, donde podemos sentir hasta el sudor, la sangre, los escupitajos, el polvo, la suciedad. Más allá de la historia que nos cuenta y cómo nos la cuenta Scorsese, con secuencias memorables como la lapidación, el bautismo, el retiro al desierto, la expulsión de los demonios, la resurrección de Lázaro, la entrada en Jerusalén sobre el burro, la última cena, la noche en el huerto de Getsemaní, el encuentro con Pilatos, el camino hacia la cruz, me entusiasma la banda sonora compuesta por Peter Gabriel (músico y productor británico, ex cantante de la banda de rock progresivo Genesis). Cabe recordar que Gabriel ya había compuesto la banda sonora de la película Birdy (1984), de Alan Parker. 

"Sus ritmos reflejan lo primitivo y su voz transmite lo sublime -expresó Scorsese acerca de Gabriel-, como si carne y espíritu se encontrasen".

Tras abandonar Genesis, el compositor Gabriel comenzó una exitosa carrera como solista y, a partir de su disco So (1986), se centró en la producción y promoción del Mundo de la Música, Arte y Danza (WOMAD), comenzó a experimentar con las músicas del mundo y los sonidos electrónicos. Para esta película, Gabriel pidió la colaboración a diversos músicos como el paquistaní Ali Khan, el turco Kudsi Ergüner, el egipcio Abdul Aziz con Of these, hope, los armenios Askarian y Housepian con The wind subsides https://soundcloud.com/sogol-riahi/antranik-askarian-the-windel indio L. Shankar, los senegaleses Baaba Maal y Youssou N'Dour con A different drum https://www.youtube.com/watch?v=dcDAzmIRNGM, y los marroquíes Nass el Ghiwane, entre otros. 

Volubilis. Foto: Cuenya

La banda sonora, que fusiona música tradicional del Oriente Medio, africana y electrónica con texturas sonoras que evocan el desierto, la espiritualidad y el conflicto interno, sirve asimismo como complemento a la narración de la historia de Cristo, logrando una atmósfera espiritual y terrenal a través de los sonidos étnicos. También utiliza el silencio y sonidos crudos de clavos, pasos... para intensificar momentos dramáticos. The feeling begins, el tema principal, resulta hipnótico. https://www.youtube.com/watch?v=130NKW4iZSk  

Cuenta Scorsese que para la música se le ocurrieron varias ideas mientras escuchaba al grupo marroquí Nass el Ghiwane, que confiesa haber visto en un documental titulado Trances, dirigido por el cineasta marroquí Ahmed El Maanouni https://yandex.ru/video/preview/14401381994137238235. Como ya había escrito https://cuenya.blogspot.com/2011/10/essaouira-capital-de-la-musica-gnaoua.html, la música de Nass el Ghiwane (músicos originarios de Casablanca) hace levitar. Y Scorsese incluyó el tema Ya Sah en la banda sonora de su película. 

Nass el Ghiwan, la música del trance, de este modo tituló el escritor Juan Goytisolo el capítulo que le dedicó a este grupo marroquí en la serie Alquibla https://www.rtve.es/play/videos/alquibla/alquibla-nas-ghiwan-musica-del-trance/926403/ 

Ait Ben Haddou. Foto: Cuenya

Aparte de la banda sonora, que es en sí misma un viaje místico, lírico, hipnótico, el cual se convirtió en un éxito titulado Passion (https://open.spotify.com/intl-es/album/3vFH2pqPVm7RVUcoiSBBFP consiguió una nominación al premio Globo de Oro como mejor música para una película y un Grammy como mejor álbum de New Age), me fascinan los paisajes marroquíes donde se rodó esta película. Aunque a menudo se cuenta que Scorsese filmó en el ksar de Ait Ben Haddou, que he visitado en varias ocasiones y recientemente https://cuenya.blogspot.com/2025/12/el-poniente-marroqui.html, lo cierto es que se rodó en algún  poblado, según Scorsese, que se conserva como hace 2000 años, también en Mequínez o Meknès y en las ruinas romanas de Volubilis (a unos veinte kilómetros al norte de Meknès y a cuatro de la ciudad santa de Mulay Idris. Se reconocen bien estas ruinas hacia el final de la película). https://cuenya.blogspot.com/2016/01/ano-2015-octubre.html

"En el rastreo de localizaciones surgió una población ignota próxima a Marrakech, Oumnass, que sirvió para recrear Nazaret y Magdala. La Jerusalén antigua se concibió inicialmente como set, pero se usó el mausoleo de Moulay Ismail en Mequinez para recrear el interior del templo, los baños de Pascua y el palacio de Poncio Pilatos. Los últimos 35 minutos de las escenas finales se filmaron en las montañas Atlas y en las cercanías de las ruinas romanas de Volubilis", señaló Scorsese. 

Me ha encantado volver a ver, a escuchar las imágenes de La última tentación de Cristo de Scorsese. 

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