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martes, 21 de marzo de 2017

La fragua literaria leonesa: Charo de la Fuente

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LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Charo de la Fuente: "León, también en el futuro, puede llegar a ser un referente en la historia de la literatura"

Manuel Cuenya | 21/03/2017 - 16:37h.

La poeta y narradora Charo de la Fuente Mar, autora de 'Tierra de raíces y amores', está a la espera de que salga pronto su próximo poemario, que cree que sorprenderá y hará pensar

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PÁRAMO, NUNCA OLVIDES...
Páramo nuevo y  fértil
no te olvides de tu antaño,
cuando, desnutrido y seco,
cada año era un mal año...
y buscabas las castañas
en la tierra de los ajos,
segando campos de trigo
con las hoces en las manos.
No olvides de dónde vienes,
ni olvides de donde partes,
ni a dónde has llegado ahora
ni lo que, al punto, lograste.
Pues las tierras que se olvidan
de donde sacan sus fuerzas,
pierden siempre en el camino
el corazón y la siembra.
(Charo de la Fuente, 'Tierra de raíces y amores')
Ciudadana del mundo y leonesa del Páramo, Charo de la Fuente siente que su tierra natal (su "Pachamama") le ha dejado huella, porque ahí están sus raíces, sus ancestros, la cuna de sus primeros sueños y de los primeros pasos. No en vano, ha sido, en muchos momentos de su vida, la inspiración para escribir, en especial, apunta ella, en los momentos de añoranza, cuando ha tenido que estar fuera de su espacio afectivo. Y de esa añoranza han nacido muchos poemas de su primer poemario 'Tierra de raíces y amores' (con prólogo del escritor Juan Campal), dedicado precisamente a su tierra y a sus raíces.
No obstante, también admite que Bilbao, donde pasara un amplio periodo de su infancia en un internado, "de los ocho a los catorce años", también le ha marcado, porque allí, a pesar de la disciplina férrea que viviera y la dureza de estar lejos de su familia y amigos, recibió, a su juicio, una extraordinaria formación en artes, deporte...
También el Bierzo, donde trabajara durante ocho años, es como su segunda casa, porque conserva grandes amigos y regresa siempre que puede a esta comarca leonesa. "Mi única narración larga, un relato juvenil de aventuras, la escribí precisamente en el tiempo en que viví en Ponferrada", apostilla Charo. "Todas las vivencias y los lugares donde se vive son importantes... Cualquier sitio, aunque en principio pueda parecer no demasiado poético, lo es para la persona que lo quiere, y yo así lo considero, como lo hizo Luis Mateo Díez con su 'Reino de Celama', considerando al Páramo como un espacio de memoria y de imaginación...", sintetiza esta Licenciada en Antropología y Trabajadora Social, Doctora en Psicología y Ciencias de la Educación, que ha desempeñado su carrera profesional  en el ámbito educativo, como orientadora  y  profesora, si bien, en la actualidad, no ejerce por razones de salud, aclara ella.
Aparte de su amplio y sustancioso currículo académico y profesional, recuerda que se dedica a escribir, de un modo creativo, desde que era muy pequeña, llegando a ganar algunos concursos infantiles en el Colegio Dominicas de León, donde estudiaba.
Tiene la impresión de que los cuentos, que le contaban sus padres y sus abuelos, fueron definitivos a la hora de fraguar su afán por la literatura. "Mi abuelo materno era un auténtico 'teatrero'... Él y mi abuela eran unos maravillosos cuentacuentos, que nos contaban historias, que escenificaban en lo que llamábamos 'el rincón de los cuentos'... Era una buena forma de tenernos entretenidos y tranquilos a todos los nietos, en las largas tardes de invierno... También había un grupo que presentaba obras de teatro en el pueblo y en la zona, 'echaban comedias', como ellos decían...", evoca Charo, quien cree asimismo que su primera profesora en el pueblo, Angelita, fue clave porque solía alabar su gran potencial para escribir sobre cualquier cosa. "Me decía que era como una 'reviejilla' cuando escribía, porque mi nivel de vocabulario era amplio para mi edad. Siempre me animaba a escribir y me estimulaba valorando mucho lo que hacía por entonces, que eran pequeñas redacciones sobre lo que me pedía (entre ellas algunos relatos infantiles) y alguna vez comentaba que eran muy poéticas, pero yo, entonces,  no sabía lo que era la poesía; más tarde supe que eso, que yo hacía entonces, se llamaba 'prosa poética'".
"Todas las vivencias y los lugares donde se vive son importantes... Cualquier sitio, aunque en principio pueda parecer no demasiado poético, lo es para la persona que lo quiere, y yo así lo considero"

La melancolía como fuente de inspiración poética

En realidad, Charo comenzó a escribir poesía en Bilbao como una forma de expresar su rabia y su pena por estar fuera de León, de su casa, transformando su añoranza y melancolía en poemas. Tal vez por eso le gusta, desde siempre, la poesía de Rosalía de Castro, "porque ella también plasmaba cosas de su tierra con añoranza", aclara Charo, quien, a su regreso de Bilbao, estuvo durante un tiempo sin escribir, conociendo y adaptándose al nuevo centro escolar, hasta que la madre Antonina, la Directora del Colegio Dominicas de León, la alentara a seguir escribiendo, llegando a ganar sus primeros concursos literarios infantiles en la modalidad de relatos. "La poesía era, en esos momentos, un terreno vedado al que sólo mis más cercanos tenían acceso, y así fue durante muchos años...", precisa Charo. Tanto es así que, a lo largo de su vida, ha escrito cuentos, relatos y poesía sólo para su entorno más inmediato, para sus seres más queridos. Y aunque algunas personas próximas le habían animado a publicar, cuenta que sólo se decidió a mandar sus primeros textos a las editoras, cuando alguien, a quién considera que tiene criterio para valorar la calidad o no de lo escrito, se lo dijo. "F.U.M, una rapsoda catalana que había conocido un tiempo antes, y que conocía una parte de mi obra, me animó y puso todo su empeño en convencerme para que dejara que leyeran también los demás lo que escribía".
Su formación en los ámbitos psicológicos y sociales, así como el trato profesional con determinadas personas con problemas, cuando ejerciera como Trabajadora Social, y aun con su alumnado durante su etapa como docente, han marcado de un modo especial su forma de escribir, sobre todo en lo referente a su poesía, impregnando su obra con un evidente poso de humanismo, adoptando la segunda y tercera personas, en detrimento de la primera persona, con el fin de acercarse o ponerse en la piel de quienes están al otro lado, o al margen, a quienes no tienen voz. "Escribir sobre lo que he visto y vivido desde la segunda y tercera personas... seres humanos por los que he llegado a sentir una auténtica empatía y a los que he ayudado o he intentado ayudar, me ha permitido escribir desde las entrañas", especifica Charo, quien cree que la literatura es muy útil para expresar, en muchos momentos, cosas que quizá no se expresarían de otro modo, por timidez, inseguridad, miedo...
"Incluso algunas pruebas psicológicas y psiquiátricas utilizan la expresión escrita para sacar fuera aquello que puede estar haciendo daño a la persona, y que sirve, al mismo tiempo, como herramienta de diagnosis de los profesionales que después lo analizan para poder ayudarles", advierte esta narradora y poeta, consciente de que para algunos creadores la escritura es una especie de catarsis, que les ayuda a superar vivencias y momentos conflictivos, así como los simples problemas que les rodean.
"Tiene..., un punto evasivo..., que ayuda, a  veces, a afrontar la difícil realidad. Escribir permite plasmar en palabras aquellas vivencias y/o sentimientos que están dentro y que  a veces sólo así pueden salir... Creo que, desde las primeras manifestaciones gráficas de expresión de los homínidos, hasta la utilización de la escritura en la literatura creativa, media algo muy importante y es el paso de la mera utilidad del lenguaje escrito a la utilización del mismo como parte inequívoca de nuestro ocio, propio ya de sociedades más cultas y avanzadas", detalla esta narradora y poeta, que cultiva, en todo caso, más la poesía que la narrativa.
Como narradora se considera de aliento corto y medio, quizá porque ella misma, como lectora, está más próxima a las narraciones cortas, debido, según ella, a su impaciencia, y a las ganas y necesidad de conocer cuanto antes los entresijos de la trama y el desenlace final, "aunque ello no haya impedido que lea verdaderos 'tochos'...jajajajaja, bueno, siempre que me hayan enganchado, claro...".
"Creo que, desde las primeras manifestaciones gráficas de expresión de los homínidos, hasta la utilización de la escritura en la literatura creativa, media algo muy importante y es el paso de la mera utilidad del lenguaje escrito a la utilización del mismo como parte inequívoca de nuestro ocio, propio ya de sociedades más cultas y avanzadas"
Cree que para que un relato enganche, desde el principio, tiene que tener un buen planteamiento, algo que desde la primera frase haga crecer su interés por seguir leyendo, "una buena presentación de lugares y personajes sería un buen modo de comenzar". Después debe desarrollar una trama que haga al lector entender la historia que se cuenta –agrega-, las interacciones entre los personajes, los hechos, peripecias, conflictos..., que le hagan asumir el relato como algo propio y, por último, debe tener un desenlace que impacte, a ser posible inesperado o, al menos, que lleve al lector a sorprenderse, ya sea de un modo agradable o no, pero a sorprenderse.
"Creo que la sorpresa es un ingrediente importante en toda narración. El título, que en mi casi siempre lo dejo para el final aunque haya tenido algún esbozo o idea sobre él desde el principio, creo que debe 'hablar' mínimamente del relato y ha de ser atractivo".

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