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miércoles, 25 de febrero de 2015

Ponferrada idiomática

Imagen de Manuel Cuenya

Recuerdo que allá por el año de 2008, aún en funcionamiento la controvertida Escuela de Cine de Ponferrada (sobre la que podría hacer una novela, incluso gruesa), se me ocurrió escribir algo que ahora reivindica Ángela Marqués, la candidata del PSOE a la Alcaldía de Ponferrada. Aquello quedó además impreso en un libro cuyo título me devuelve a mi útero materno, ‘La fragua de Furil’. Me alegra que alguien como Ángela se acuerde de convertir la Ciudad del Puente en destino del turismo idiomático, como lo es en la actualidad y desde hace años la ciudad de Salamanca, a la que van a estudiar alumnos y alumnas de toda geografía española aparte de extranjeros y extranjeras de todo el mundo.
En aquella época la Universidad de Washington, a través del hispanista Tony Geist, que visitara las flamantes instalaciones del Campus ponferradino, habló de la posibilidad de crear una delegación en el Campus de la capital berciana para enseñarles español/castellano a un alumnado preferentemente norteamericano. Una delegación que podría haber funcionado como extensión del Centro de Idiomas de la Universidad de León. Es más, desde la desaparecida Escuela de Cine planteamos cursos de ‘Lengua Española a través del Cine’, algo en lo que doy fe de haber trabajado intensamente, aunque al final, si bien se aprobó la propuesta, se truncó el proyecto porque ni siquiera las buenas ideas son suficientes para que salgan adelante. Hubo incluso un Centro de Idiomas de renombre, ubicado en Salamanca, que se interesó por estos singulares cursos.
Ojalá se pudiera recuperar aquel proyecto o alguno parecido. Hasta habíamos desarrollado programas detallados. Qué cosas. Y aun habíamos creado una web traducida naturalmente al inglés y francés. También se hizo una campaña de difusión y publicidad. Parece un sueño, pero aquello fue tan real como que el Bierzo cuenta con hermosos paisajes y un paisanaje cuya hospitalidad podrían atraer a mucha gente ávida de aprender el español y por supuesto disfrutar de una tierra pródiga en buenos caldos y una deliciosa gastronomía, con el botillo como seña de identidad, aparte de otros muchos y exquisitos productos: pimientos, castañas, la manzana reineta o la pera conferencia... A ver si de una vez por todas logramos situar a nuestra comarca en el mapa y darle la proyección internacional que se merece, no sólo a través de la figura y obra de Gil y Carrasco o de nuestros vinos, que ya son conocidos allende nuestras fronteras, sobre todo en Estados Unidos, incluso gracias al reciente Mundial de Ciclismo, sino mediante la enseñanza de nuestra lengua y cultura.

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