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domingo, 30 de diciembre de 2012

Todo un año, de julio a agosto

Hopper-Autorretrato
Llegó julio, con sus aromas a heno y aire caliente, y viajé a Madrid. Vi la expo de Hopper (tenía ganas) y quedé con Maite, que me habló de un concierto de Chavela Vargas en la legendaria Residencia de Estudiantes. Lamentablemente, yo estaba de paso hacia Cuenca, y no puede asistir a su actuación (la última). Qué pena, porque al poco tiempo, la Vargas nos dijo adiós. 
Casas colgadas de Cuenca
Priego-Centro Diego Jesús Jiménez

Viajé a Cuenca (gracias Miguel, gracias Olga por vuestra generosidad) y luego a Priego, donde asistí a un curso de poesía,  ya mítico, que organiza el amigo, profesor y poeta Ángel Luis Luján. Allí nos dimos cita varios entusiastas (algunos buenos poetas y expertos en la materia, como Félix Grande o Manuel Rico, entre otros) en este caluroso y agradable pueblecito conquense (la matria del gran poeta Diego Jesús Jiménez). 


Félix Grande

Me encantó escuchar, sobre todo, a Félix Grande. Qué grande. Un tipo con duende, capaz de hipnotizar al público con sus anécdotas, con su saber, con su decir poético, con su pasión por el flamenco y su balada del abuelo Palancas. Félix Grande, heredero de la poesía de Luis Rosales, César Vallejo y Machado, me entusiasmó. 

Priego es un espacio magnífico para compartir ideas y emociones. Por supuesto, me gustó mucho volver a ver a amigos y amigas, y disfrutar de unos gloriosos días de poesía. 

Ortigueira
Gaiteros escoceses

Casi de empalmada, atravesé la mitad de España para acercarme a Ortigueira, lugar al que viajo desde hace años, para abrazar la llamada música celta. Si bien este año, los conciertos no fueron tan espectaculares y emocionantes como otros años, sí volví a experimentar la sensación placentera de reencontrarme con la belleza de un entorno ensoñador y marino, verdoso y mágico.  Una cita ineludible, el Festival de música de Ortigueira. 

Julio fue también el mes en que celebramos el centenario del escritor Ramón Carnicer en el monasterio de Carracedo, un espacio con solera para homenajear a una de las grandes figuras de la narrativa del siglo XX. Un berciano ilustre e ilustrado que nos dejó una obra estupenda, sobre todo la inolvidable Donde Las Hurdes se llaman Cabrera. Libro de cabecera para quienes amamos el viaje y la llamada literatura de viajes.


http://cuenya.blogspot.com.es/2012/07/carnicer-en-carracedo.html


Cascada Nocedo
El Curueño

Llegó agosto, con su rostro festivo, y me invitaron a hacer un cuentacuentos en Lugueros (Valdelugueros). Y allí que me encaminé, siempre en excelente compañía, a contar la sonrisa de Aicha. Gracias Ángel, gracias Emilio por haber pensado en mí para esta actividad cultural. Lo malo es que aquel día había un montón de actos, con motivo de las fiestas del pueblo, y eso acaba dispersando al personal. No obstante, sí pude hacer el cuentacuentos para al menos una docena de niños/as, algunos jovencitos/as y también mayorcitos/as. Lo mejor de todo fue el viaje hasta Lugueros, un recorrido a través de la Omaña hasta alcanzar la Robla, y desde ahí a la montaña leonesa. Toda una excursión. Y luego el baño bautismal en el Curueño, el río del olvido. Lástima que Julio Llamazares no estuviera por la zona para charlar con él. 

El bautizo en el Curueño avivó a los viajeros. Y los religó con esta tierra cercana y familiar. 
Con Felipe Pérez Pollán en su castillo 

Palacios de la Valduerna me/nos esperaba. A eso de las 17h. Ese mismo día dominical. No obstante, aún quedaban unas horas por delante para tomar un café con leche (ah, y unas madalenas) y visitar la cascada del Nocedo, que es como adentrarse en la catarata de la Gualta de Noceda del Bierzo. Incluso dio tiempo a treparse a la ermita de San Froilán, desde la que se tienen vistas estupendas a la montaña leonesa. El paisaje de las hoces de Valdeteja se me antoja sobrecogedor, como de película transilvaniana. 


El baño bautismal del Curueño fue el preámbulo para un segundo remojo en el Órbigo. De ahí al castillo de Felipe Pérez Pollán hay un paso. Y puntuales, como suizos, los viajeros arribamos al encuentro con la poesía... poesía para vencejos. A recitarles odas al amor y a la naturaleza. Una experiencia inolvidable. El acto lo presentó Martín Martínez y lo amenizaron con sus músicas Tista y Sara e Isaac. 


Al pie del torreón de Felipe, leí (leímos) poemas al viento (sin vencejos), y al público. Y con las mismas, no sin antes tomar unas viandas en un restaurante de la Bañeza (de cuyo nombre no creo acordarme), nos volvimos al Bierzo. 

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/poesia-para-vencejos-reune-hoy-a-cinco-escritores-y-tres-musicos_713749.html

El periplo recitador y cuentista o cuentero continuó en Astorga, pasados naturalmente unos días, donde, con la fragua nuevamente al hombro, hice semblanza de algunos relatos del lado de acá y del lado de allá. Eso fue en la Ergástula (vaya nombrecito), de la mano de la concejala Mercedes G. Rojo, que por cierto es prima carnal (dicho sea de paso y a la buena fe) de una rapazas (ahora ya mujeres hechas y derechas) que en la adolescencia fueran amigas en los veranos tórridos, es un decir, de Noceda del Bierzo. Loli o Lola y Bego, se llamaban/se llaman. Vivían en Valladolid y veraneaban en Noceda.  

http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/cuenya-protagoniza-las-nuevas-tardes-en-ergastula_716325.html

Y al día siguiente de cuentear en Astúrica Augusta (la villa de curas, monjas y militares... ah, y mantecadas acaso diseñadas por Gaudí) nos dimos cita en el útero de Gistredo para recitar más poemas y fraseologías. Como el que no quiere la cosa, queriéndola, ya vamos por el Tercer Encuentro Literario. Y lo que te rondará, morena (¿se dice así?). 

Agosto es un mes para pachanguear, saludar a quienes normalmente no vemos (hay muchos y muchas nocedenses exiliados/as por el mundo "alante", incluso en países como Burundi, ¿verdad, Javier Nogaledo?, ahí es nada) y hacerle votos de castidad, perdón, de reverencia y amor, a la virgen de las Chanas (¡qué san Roque no se enfade!), aunque este año se me fue el santo/la santa a los cielos, y casi no me dio tiempo a sentir la fragancia virginal y chanera. Pido disculpas por ello y prometo ser más devoto en próximos años. La virgen de las Chanas quién la sacará, quién la sacará... Pepín el del Cubano y otros cuatro más... Ahorita/ahorinita le enciendo una vela, o mejor un cirio pascual, para expiar mis pecados y mis culpas judeocristianas (en las que ya no creo, por fortuna, amén). 

Pues entre tanto dance y friegue... excursión incluida a Salientes, o sea el confín de los osos y las mil madreñas rojas, el mes de agosto casi llegó a su fin, no sin antes recitar más poemas a los desaparecidos y desaparecidas por causa de los cabrones matarifes. 


El acto tuvo lugar a finales de mes en Ponferrada, donde está ubicada una réplica de la Victoria de Samotracia, a orillas del Sil, mirando hacia el castillo templario. Allí nos reunimos à nouveau un buen puñado de duendes para reivindicar la memoria, la historia reciente, que acuchilló y fusiló a tantos inocentes, a tantas personas. "Memoria de los asesinados"  escribí y leí para la ocasión. 

Todo un año, qué difícil resumir todo, aunque sólo sean unos meses. Me doy cuenta, ya lo sabía, que me quedan muchas cosas en el tintero, que se decía antaño, con lo cual dejo para otro momento los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Hasta la próxima. 

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