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sábado, 29 de diciembre de 2012

Todo un año, de enero a junio de 2012

Queda poco para que el 2012 estire la pata. Lo de estirar la pata es una frase visualmente fuerte, con mucha enjundia, que da como "canguelo". La pata la estiraban, lo recuerdo como si fuera hoy, los gochos, luego de darles cuchillazo en período de San Martino, o sea, por este tiempo invernal, nomás, propio para conservar los chorizos, jamones. Aquellas matanzas gorrinas me producían escalofríos, dicho sea de paso y a la buena fe. 

Y la pata la siguen estirando no sólo los cerdos acuchillados, sino las personas, los humanos, demasiado humanos, los años... todo en verdad llega a su fin, incluso este mundo en expansión y corrido al rojo (aunque los mayas no acertaran en el momento de su desenlace). Pero llegará el día en que también el universo estire la pata, ¿o no? Nunca lo sabremos. O eso creo. Pero no nos pongamos estupendos y trascendentales, al menos por ahora, porque un año acaba y otro empezará. Ciclo vital, que se dice. La historia se repite, bueno, hasta que deje de hacerlo. Esperamos, no obstante, que haya nuevo ciclo, renovación. Lo espero. Con buenos deseos, con toda la esperanza puesta en nuevos y emprendedores proyectos. 

En realidad, el 2012, que aún sigue, no ha sido tan malo para uno, antes al contrario, a pesar de la crisis, what crisis? (esto sonó a Supertramp, qué gran banda), la crisis financiera, espiritual, anímica que nos han metido los banqueros de mierda y los tiburones hijos de la chingada entre pecho y espalda. Y ahora, en época de vacas flacas y toros "mochos", que cada cual aguante su cirio. 

Podría decir que este ha sido el año de la fragua, donde se moldean nobles materiales y se forjan sueños e ilusiones. Y es que la fragua ha dado mucho de sí. Y espero que siga dando sus frutos, porque en enero de 2013 es probable que lleve mi fragua a la ciudad roja de Marrakech. Ojalá, inshallah. 

Después volveré sobre este asunto, acaso el meollo del 2012, el hilo conductor (con la temperatura afectiva adecuada, eso sí) que me ha llevado de un lado a otro, con la satisfacción de haber plasmado en un librín tantos años de viajes, impresiones, reflexiones... 
Agradezco mucho, querida A., confidente y cómplice, que estuvieras, que estés ahí, siempre y en todo momento. 
El Douro a su paso por Miranda, Portugal

Comencé este año de 2012 viajando -en estupenda y afectuosa compañía-, siguiendo el curso del Duero. Ay, el Duero, cuán literario y fluido. Este viaje partió de una idea que pudo haberse convertido en un proyecto literario, editorial, pero al final se quedó en nada, o casi nada, porque el viaje por los/las Arribes del Duero, tanto de lado español, como de la orilla portuguesa, no nos lo quitó nadie, por fortuna. Siempre (o eso deseo) nos quedará el ideal de la libertad y del viaje, y puede que algún día recupere la idea/proyecto sobre el Duero, sólo es cuestión de ponerse al tajo, porque todo lo que uno no pueda hacer por sí mismo, difícilmente lo podrán hacer los demás. 


Barca d'Alva-Portugal
Fermoselle, Zamora

No obstante, cuento con el apoyo y afecto de alguien que tuvo a bien acompañarme en este recorrido por la provincia de Zamora (Fermoselle), Salamanca (Aldeadávila de la Ribera...) y la región de Tras-os-Montes (Miranda do Douro) y Freixo de Espada à Cinta y Barca d'Alva entre otros lugares de interés, al menos para los viajeros. Tengo la impresión de que debería volver sobre los pasos de este viaje, incluso de comenzarlo en su origen, "las fuentes del Duero", y rematarlo en Porto (Oporto), ciudad que he visitado en dos ocasiones, y que amerita de una tercera visita, incluso de más visitas, porque uno, si abre bien sus poros del alma, acaba encontrando muchas cosas lindas, muchas miradas sobre una ciudad, sobre el paisanaje, sobre el mundo, en definitiva. El Porto viejo tiene su encanto, en esa su decadencia y descascarillado de sus casas, en las que asoman las ropas tendidas al exterior, pero el Porto, que da al mar, se abre como un sueño... en pos de nuevos horizontes. El mar, ay, hace pensar en el infinito. Espacio literario que enciende la imaginación y nutre nuestros deseos. Pero no es hora ni momento (o sí) de relatar este viaje a orillas del Douro. Tiempo habrá, espero, para darse un buen chapuzón literario en sus aguas. 
                                        Viejo Porto

Enero de 2012 se inició de este modo, tan viajero. Fue también el mes en que contacté por primera vez con Lentxu Rubial, la hija de Ramón, a partir de lo que escribiera uno mismo sobre el primer Lendakari vasco de la etapa preautonómica, aunque originario de Robledo de las Traviesas (El Bierzo), en el Diario de León. Lástima, Lentxu, que ni siquiera pudiéramos vernos este mes de diciembre en Bilbao, con motivo de la presentación de mi fragua (de Furil) en el hogar leonés de la ciudad del Guggen. Bueno, me siento contento con que mis amigos Ana y Javi pudieran quedar contigo recientemente. Qué lindo viaje, a Bilbao. 

A finales de enero, la escritora madrileña Raquel Viejobueno, experta en cafés literarios, decidió presentar en Noceda del Bierzo la antología La noche, en la que tuve a bien participar con un relato precisamente sobre la noche. Eso fue en Las Fontaninas. Y, entre medias, los artistas GavilanesLeón expusieron su obra (en la que también participé con un texto-poema a una de sus obras) en el Campus de Ponferrada. 

Esto dio de sí, a grandes rasgos, el mes de enero. 

Y llegó febrerito el corto, con sus fríos (los imagino, porque ya no me acuerdo) para anunciarnos la terrible noticia de la muerte del cineasta Angelopoulos, uno de los más grandes directores contemporáneos, y sobre el que escribí en este mismo blog y en bembibredigital. 

Y, también, a través de mi estimada ex alumna Orfelina, me enteré de la muerte de Celso, un hombre singular que conociera en uno de esos viajes al interior del Bierzo, en concreto en un viaje hacia Ferradillo, la pequeña Rusia de esta comarca leonesa, donde se refugiaran en tiempos los maquis y los rojos perseguidos por los fachas y matarifes. 

En febrero vinieron los Sidonie a actuar en la Sala la Vaca de Ponferrada, y por supuesto montaron su espectáculo. Mereció la pena escucharlos una vez más en directo. 

Y en este breve y sustancioso mes comencé ciclos de cine en el Ayuntamiento de Castropodame, dedicados a los cineastas bercianos, Beli Folgado (autor de Paisajes interiores y Ancestral Delicatessen) y Chema Sarmiento (director de películas como El Filandón o Los Montes).  

Y el 15 de febrero presenté mi fragua en el club de prensa del Diario de León, con el arropamiento de su director, Pablo Lago, y el escritor y periodista y todoterreno Pedro Trapiello. Allí estuvieron grandes amigos y amigas, paisanos y paisanas, familiares (incluido algún Furil), y aun alumnas de mi taller de escritura del Servicio de Actividades Culturales  de la Universidad de León. Un gran aforo para la presentación de un libro, habida cuenta que a las presentaciones de libros suelen ir cuatro gatos/as, a veces hasta mal contados/as. 
Con Varela y Roberto Arias
                       Nada más comenzar marzo, se desató un fuego impresionante en la Sierra de Gistredo, cuya fumarola llegó a Ponferrada. Un atentado contra la naturaleza, que esperamos no se repita. Los pirómanos y descerebrados siempre dando candela a los montes. Qué desgraciados. Marzo también fue el mes de la presentación de mi fragua en Ponferrada. Me presentaron el gran Miguel A. Varela y Roberto Arias, delegado del Diario de León en Ponferrada. Un acto entrañable. O eso sentí. Por eso adelanté que la fragua ha sido/sigue siendo (ahora la fragua literaria leonesa) el hilo conductor del 2012. Todo girando en torno a la fragua... de Furil. 
Faro de Finisterre
Finisterre

En abril viajé al Finis terrae galego, que se me antoja de una enorme belleza, con sus acantilados y sus playas salvajes, y a Coruña, ciudad por la que siento gran cariño. En esta última ciudad presenté la fragua, en el hogar leonés de la capital de la Torre de Hércules y Riazor. Y aquí estuve arropado por Chero/Celemín, con quien en su día hiciera Tardes y ciclos de cine en Bembibre, además de una guía sobre la villa del Benevivere. Agradezco que en la presentación estuvieran Mar, paisana nocedense, y Ángeles Amor, coordinadora de los cursos de extensión de la Uned en el Campus del Noroeste. 
Con Rafel y Juanma en Casa leonesa en Madrid

Y en este mismo mes volví a presentar la fragua en el café-librería La Maga, de Fuenlabrada, de la mano de Fabi Ballesteros. Gracias, Fabi. Y también hice presentación en el hogar leonés de la capital del Reino. Allí me acompañaron y arroparon el amigo, bloguero y periodista Juanma Colinas ("el plumilla berciano") y el gran Miguel Varela, director del teatro Bergidum, ilustre e ilustrado berciano y amigo con quien comparto aficiones por el teatro (La Zaranda), la música (Kroke), viajes (Portugal, Galicia...), lecturas... Y allí estuvieron amigos y amigas del Bierzo, incluso mis sobrinos Andy y Finín. Gracias Ra, Blanca, Óscar, Nina, Pepín, Pablo, y gracias a ti, por estar y ser.

Me alegró volver a ver y saludar a José Luis Moreno-Ruiz, después de tantos años, que tuvo la amabilidad de acercarse al hogar leonés de Madrid. Una breve pero agradable conversación. A ver si coincidimos en otra ocasión, estimado José Luis, ya sea en Madrid, Ponferrada, etc. 

En mayo, el amigo y poeta Abel Aparicio presentó en Ponferrada la antología Esto no rima, poesía reivindicativa de altos vuelos. El acto se hizo en la sala Dosmilvacas, de Reme. 

Hollande subió al poder en la república francesa. Murió el grandísimo escritor mexicano Carlos Fuentes, al que le rendí homenaje con un texto en Diario de León. La Zaranda (tal vez la mejor compañía de teatro de este país, ¿verdad, Miguel?) estrenó La patria de los espectros en el Bergidum de Ponferrada. Y volví a las andadas con la fragua, llevándola al hombro como un afilador de tijeras, hasta Pucela, ciudad en la que me presentó el gran periodista Aniano Gago, con la presencia en el auditorio, entre otros amigos y amigas nocedenses, del periodista y experto en política Pedro Vicente. Un viaje hermoso hasta Valladolid, en deliciosa compañía, con parada en la monumental y pictórica, musical y librera villa de Urueña. 

Comencé junio estrenando La pesadilla de un seductor en Ponferrada, una obra de teatro que tuve a bien escribir para mis alumnos/as de la Uni de la Experiencia. 
Y disfruté del tiempo, el clima y el amor. En junio José Luis Presa presentó La luz de mi noche en su tierra, Benavides de Órbigo. Un hermosísimo libro de fotografía nocturna, que contó con algunos textos poéticos, y en el que tuve la satisfacción de participar. También de acudir, con el radiofonista y escritor Nicanor García Ordiz, a la presentación de esta obra en Benavides.

Y en el mes de junio tocó nueva presentación de la fragua en Bembibre, en la casa de las culturas. Aquí me la presentaron el escritor argentino-berciano Eduardo Keudell, amigo y prologuista del libro, y Jovino Andina, amigo y prócer de la cultura berciana. 

En este caso, tiene que haber segundas partes porque me quedan pendientes los seis meses que van de julio a diciembre. 

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