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miércoles, 18 de septiembre de 2019

La fragua literaria leonesa: Silvia Aller

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Silvia Aller: "La provincia de León en sí es un arte"

La multifacética Silvia Aller, autora de 'Nas solombras de los nuesos val.les', está ahora con la promoción de su libro. Y con proyectos que desea realizar. 

Manuel Cuenya | 18/09/2019 - 13:45h.
"Vivo en un espacio donde habita la vieja lengua, llena de fragmentos y bellos matices junto a la existencia indeleble de la memoria. Para mí, no está adormecida. La siento cada día en el cantar de los pájaros, en la toponimia, en los nombres de las cosas, en los pétalos de las flores, en la poesía y hasta en lo último de la vida"
(Silvia Aller, prólogo de 'Nas solombras de los nuesos val.les')
Pintora, fotógrafa y contadora de historias, Silvia Aller es babiana aunque vive en Laciana desde hace tiempo. Sea como fuere, Babia y Laciana se abrazan en sus paisajes. Y también en su paisanaje.
Babia es, en sus propias palabras, un lugar de sosiego de una belleza inexplicable, donde reposa su infancia y  habitan y descansan sus raíces.
En Babia, donde se siente enormemente querida y valorada por sus "buenas gentes", desarrolla su trabajo como guía y dinamizadora  cultural.
Le resulta muy gratificante hacer 60 kilómetros diarios para "estar en Babia" y poder "sumergirse" en la serenidad de sus vegas y en la ingente belleza de sus moles calizas.
"En Babia huele a trashumancia, a tomillo fresco, al blanco de la leche. Laciana, donde vivo, es otro de los lugares hermosos con una gran biodiversidad. En esta comarca conservo grandes recuerdos  de mi etapa, también de guía, con las rutas de cuatro valles".
Amante de la Naturaleza y buena conocedora de su entorno, Silvia Aller es una enamorada de estos valles, de estas comarcas que, junto la Omaña y Luna, "tienen fisiográficamente muchas cosas en  común como las montañas y las cuencas de los ríos que nos unen".
No en vano, su mayor fuente literaria es la Naturaleza en sí, pues "en ella en está todo escrito", lo cual nos hace pensar, por ejemplo, en artistas como Gaudí, cuyas obras están inspiradas en la Naturaleza. En realidad, además de una gran fuente de inspiración, deberíamos volver a vivir en armonía con la misma. Y alejarnos en la medida de lo posible de lo artificial, de lo postizo.
En todo caso, Silvia es una entusiasta de la provincia de León, "la provincia en sí es un arte. Vivimos rodeados de arte", señala ella. Contamos, en su opinión, con grandes escenarios naturales y arquitectura tradicional. Y la capital sobresale por su catedral, sus museos, su patrimonio arquitectónico. "León cuenta con una escuela de arte (desde oficios artesanos hasta nuevas tecnologías) con más de treinta y cinco años de trayectoria, formada por gente con gran educación artística y grandes proyectos. León respira talento por todos sus poros, así lo siento", afirma esta narradora, para quien la provincia leonesa es asimismo cuna de grandes escritores. Y una tierra de hospitalidad literaria, con muchos encuentros, con muchos eventos y una buena cantera de nuevos talentos.
(Puedes seguir leyendo esta fragua en este enlace de ileon.com: https://www.ileon.com/cultura/101283/silvia-aller-la-provincia-de-leon-en-si-es-un-arte)

miércoles, 11 de septiembre de 2019

La fragua literaria leonesa: Ana Ibis Sánchez

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Ana Ibis: "Toda creación te engrandece"

La doctora y poeta Ana Ibis Sánchez, autora del reciente poemario 'Bendita locura', editado por LápizCero, aparte de la promoción de su obra, ha comenzado a escribir un libro en prosa sobre pequeñas historias llenas de amor, humor y realidad. 

ileon.com  | 11/09/2019 - 12:45h.
La doctora y poeta Ana Ibis Sánchez es originaria de Cuba, en concreto de Florida, "el mejor lugar del mundo", municipio de la provincia de Camagüey, justo en el centro de la Isla.
Lleva ya once años en la ciudad de León, que siente como su lugar, porque la han acogido muy bien. Y asegura que es "cubañolita", pues lleva sangre española, habida cuenta de que sus abuelos maternos nacieron en Galicia, en Lugo (Juan Antonio) y en Coruña (María Mercedes).
España es, a su juicio, un buen país, extrañándose de que los españoles no se lo creen y no lo valoran como tal.
No obstante, siente morriña de su Isla detenida en el tiempo, que percibe como un lugar lejanamente cercano, lleno de oportunidades tremendas, con su gente colmada de alegrías y sentires profundos.
"Desde acá siento mi tierra como un trozo de mí, que se ha dejado atrás, pero que marca cada segundo de mi vida, y sigue siendo parte y arte de cada paso que doy... es una tierra....  solidaria, / fraternal como ninguna, / donde florecen los campos/ y bailan las palmas en las llanuras", señala esta poeta o "aprendiz de poeta, osada y valiente, pero aprendiz al fin", como ella misma se define, que este verano ha presentado en la ciudad de León su ópera prima, 'Bendita locura', un libro bendito y loco, singular, según Ramiro Pinto, que firma el epílogo. "Sus poemas son átomos del mundo y, como alguien dijo de esa porción ínfima de la materia, en cada uno de ellos está el universo", escribe Pinto a propósito de 'Bendita locura'. Buen ojo y olfato el de Ramiro para detectar a escritores incipientes. Y un lujo para la provincia de León.
Aprendices somos todos, porque cada día que transcurre aprendemos o desprendemos algo, que nos permite seguir adelante, creciendo, luchando, con ilusión. Y a Ana Ibis se le ve ilusionada, con mucha energía, con una gran capacidad para comunicar. Escucharla recitar poesía es un placer. Y todo un espectáculo. Se nota que vive la poesía. Y que su poesía está concebida también para ser recitada.
A menudo la vemos en el Ágora de poesía de la ciudad de León, "soy agoreña en cuerpo y alma. El Ágora es mi refugio, mi guarida. Un lugar mágico, lleno de buenas vibraciones y buenos sentires. Allí no hay jerarquías, no hay puertas ni ventanas, no hay directivos, no hay salarios, no hay ataduras, no hay privilegios. El Ágora es el modelo de organización humana que debiera multiplicarse por el mundo entero. Muchos han tratado de cambiarla, transformarla, matarle su esencia, pero ella ha sobrevivido y cada vez se hace más grande, más universal", matiza ella, recordándonos que este mismo año la Revista Camporredonda, que dirige el escritor Gregorio Castañón: "El leonés es, con orgullo, el auténtico cazurro, es decir 'el que no cesa'", le otorgó el Reconocimiento Armonía de las letras por sus logros durante ya más de seis años.
(Puedes seguir leyendo esta fragua en ileon.com:  https://www.ileon.com/cultura/101061/ana-ibis-toda-creacion-te-engrandece)

martes, 10 de septiembre de 2019

Palabras para Roberto Arias Alba

Roberto Arias Alba es un poeta berciano al que he podido conocer hace ya algunos años. Y a quien suelo ver de Pascuas a Ramos. Esencialmente, en el encuentro poético de A Rúa (este año fallé porque uno andaba de danzarín por la bella Italia) y en el encuentro de Quiroga, donde nos dimos cita varias personas a finales de agosto de este año. Un encuentro que me resultó realmente agradable. 
Roberto A. Alba es un tipo bueno, con su aire de poeta romántico, como digo en el prólogo que le dedico a su reciente libro, Incesante incremento junto al mar, cuyo título podría ser El mar, sin  más cera que la que arde. Pues cuando uno pronuncia esa palabra, todos tenemos su imagen, incluso quienes nunca lo hayan visto en vivo y en directo son capaces de atisbarlo, de divisarlo desde su horizonte. Y todos (y todas, claro) tenemos grabado su aroma universal, sus olas, su embate hipnotizante. 
El mar es algo fascinante, que me devuelve al útero materno, a la matria, ese territorio en el que uno llegó a ser feliz, suponiendo que exista algo parecido a la felicidad (concepto metafísico, palabra ya gastada, a la que convendría dar un nuevo alcance). 
Vayan aquí estas palabras para Roberto.
Roberto Arias Alba



 Nacido en la población de Valtuille de Abajo, de amplia tradición vitivinícola, en pleno corazón del Bierzo, el poeta Roberto Arias Alba vive desde hace años en un lugar placentero, tranquilo, que le procura bienestar para componer con las palabras, él que se dedica en cuerpo y alma a escribir, sobre todo en horario de mañana. Ese lugar tranquilo, con aromas a vino y en verdad inspirador es Cacabelos. No en vano, en esta población nacieron también –encima de una bodega– al inolvidable narrador  y poeta Fermín López Costero. O al entrañable artista Pepe Sánchez Carralero, entre algunos otros.
Roberto, que es autor de varios poemarios, entre ellos, Vivencias del camino,  Te vi partir hacia el infinito o Entre la dulce espesura del bosque’, aparte de algunos inéditos, acaba de publicar este nuevo libro, al que le deseamos un largo recorrido.
La tranquilidad, la ataraxia estoica, los silencios evocadores… es algo que él busca de un modo deliberado en toda su poesía, esa comunión con la naturaleza, con los paisajes bercianos, que aparece en todos sus libros, incluido en este su reciente volumen, en su deseo por encontrar belleza; belleza, bondad y verdad (los grandes valores de la Humanidad, de los que nos hablara el filósofo Platón), porque Roberto es esencialmente un hombre bueno. Como Machado. Y aquellos versos que dicen: “Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,/ pero mi verso brota de manantial sereno;/ y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,/ soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”.
Roberto se siente enamorado de su Bierzo, “el país de la niebla”, al que califica de vergel, paraíso, acaso el “paraíso perdido de los Dioses”, tierra hermosa, acogedora, abierta, una comarca próspera en muchos sentidos, “la voz de los almendros”, con un microclima y un paisaje privilegiados, un entorno que predispone al impulso creador en cualquiera de las facetas posibles, ya sea pintura, poesía, o cualquier otra.
Esta es su visión, un tanto idealizada y bucólica de su paraíso, porque él es un poeta romántico (con una impronta de Gil y Carrasco), que cree en el amor, en la ternura (recurrentes en sus poemarios, también en este), aunque sabemos que, tras esa idealización, se esconde también una cruda realidad de desempleo, despoblación, incluso de contaminación e incendios. Y el otrora Bierzo, si algún día llegó a ser un vergel o Bergidum, hoy nos muestra un rostro que no se nos antoja tan idílico.
En todo caso, Roberto ha encontrado en el Bierzo su inspiración, su lugar en el mundo, acaso su temperatura afectiva adecuada para seguir componiendo versos y poemarios, como éste que tenéis, queridos lectores y queridas lectoras, entre vuestras manos. Y cuando uno encuentra todo eso, cuando uno encuentra el amor (Palabras para ella) puede darse por satisfecho. Y hasta se alegra uno de que una persona como el autor de ‘Pentagrama amarillo’ (Hontanar, 2008) se sienta feliz poetizando el mundo desde su aldea global, si bien es consciente de nuestro corto existir, de nuestra efímera singladura y aun de los desastres que asolan el mundo como el hambre, la pobreza, el abandono o el racismo, el egoísmo, la corrupción o la insolidaridad.
Su vocación proviene de su época adolescente en la que leía sobre todo a poetas de la Generación del 27. Y por supuesto a Juan Ramón Jiménez, el andaluz universal, su poeta preferido, con cuya poesía se siente identificado.
La identificación de un berciano del Noroeste mágico, como es su caso, con un andaluz  nos hace pensar en la capacidad de evocación, también universal, de la poesía. Y de que en el fondo nada de lo humano nos es ajeno.
A través de su escritura, expresa lo que siente y piensa, que es una manera de crear belleza y compartirla con los demás, como él mismo asegura.
La escritura, en sí misma, ya le resulta satisfactoria con sus evidentes beneficios catárticos, terapéuticos, lo que le impulsa a continuar con esta bella y noble labor que es escribir poesía. En su afán perfeccionista se nos revela como buen poeta, en este y también en sus anteriores poemarios.