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martes, 7 de abril de 2015

La fragua literaria leonesa: Nicolás Miñambres



cultura
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La Fragua Literatia Leonesa

Nicolás Miñambres: "Soy algo así como un poeta goliardesco"

Manuel Cuenya | 07/04/2015
Foto de Miñambres: Manuel Cuenya

El profesor, narrador y crítico literario Nicolás Miñambres, autor de 'Los omes son los meses', continúa escribiendo, haciendo reseñas y críticas, además de un trabajo sobre Santa Teresa.

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Nicolás Miñambres es salmantino de Amatos de Alba, un pueblecito próximo a Alba de Tormes, que, naturalmente, lleva en lo más hondo de su corazón, no obstante, el catedrático de Literatura, narrador y crítico literario Miñambres confiesa que se siente leonés, porque vive desde hace más de un cuarto de siglo en León, donde se ha dedicado a la noble profesión de formar a jóvenes. Además ha escrito miles de artículos sobre esta tierra, ha colaborado con varias obras como 'El siglo de León', 'Los pueblos de León' o bien 'Relojes de sol en León'. Asimismo, dice que ha contemplado el paisaje de las tierras leonesas...,  pero lo importante es cómo lo ha contemplado y lo contempla, siempre con una mirada creativa, artística. Por todo esto, no duda de sus sentimientos entrañables hacia la provincia leonesa, que por lo demás tantos y tan buenos narradores y poetas ha dado, habida cuenta de que es, según él, una tierra secularmente abonada, que esconde semillas diferentes y con un clima cultural intenso... "Sus frutos literarios no son un milagro, felizmente", matiza este buen conocedor de la literatura que se está haciendo en León desde hace años y por supuesto de la Literatura de toda la comunidad castellano-leonesa, puesto que ha escrito abundantes y sustanciosas reseñas sobre la misma. Su opinión acerca de la literatura que se publica en León es inmejorable. "Basta echar mano de la diacronía. En estos años recientes coincidían escritores que rondaban el siglo con jóvenes que no habían cumplido veinte años. Y la calidad era y es indiscutible en ambos extremos", apostilla Nicolás, que es autor de 'Selección nueva de romances viejos' y por tanto un creador literario en el campo del romance.
Romancero
"En estos años recientes coincidían escritores que rondaban el siglo con jóvenes que no habían cumplido veinte años. Y la calidad era y es indiscutible en ambos extremos"
"He escrito cientos de romances pero sólo para divertir a mis alumnos, a mis amigos y a mis  parientes –puedo dar cuenta de ello–. Soy algo así como un poeta goliardesco, pero no aspiro a más", aclara él, que escribe romances con mucho tino y gracia. En el fondo, cree que su condición esencial es la de profesor. "De un profesor que intentó siempre que los alumnos no se aburrieran en clase y que terminaran el bachillerato amando un poco la lectura y convencidos de la necesidad de la expresión escrita", puntualiza Nicolás cuya labor de crítico literario, él que tantas reseñas y críticas literarias ha publicado –tanto en el suplemento 'El Filandón' de 'Diario de León', y aun en otros periódicos como 'El Norte de Castilla, 'ABC' o 'Tribuna de Salamanca', además de en prestigiosas revistas como 'Ínsula' o 'Turia'–, cree que se debe a una cuestión de tiempo para leer y de síntesis expresiva para orientar respecto a la obra leída. Y respecto a su faceta como narrador dice que es fruto sólo del empeño de algunos amigos que, en el fondo, "creo son gente con malas entrañas", precisa con humor Nicolás, que sí se siente satisfecho, por ejemplo, con su libro 'Los omes son los meses', publicado bajo el sello editorial Camparredonda. Una obra estupenda, que nos ofrece recuerdos de su infancia rural de posguerra, refranes de sus antepasados, tradiciones populares y muchas citas de autores de la literatura clásica. "Mi amigo Gregorio Fernández Castañón lo arropó con una 'fermosa cobertura' editorial exquisita. Me atrevo a confesar que se editan muy pocos libros con esa exquisitez con la que él lo ha hecho", resalta este hombre de letras, divulgador (ahí están sus obras 'Todos los caminos llevan a Santiago' y 'Guía de Alba de Tormes') e investigador que ha estudiado en profundidad el teatro de dos grandes de la literatura española e universal como son  Lorca y Valle-Inclán, además del teatro leonés en el siglo XVII, cuyas investigaciones ha publicado en 'Cuadernos de Teatro Clásico' y en 'Tierras de León'. Asimismo, Nicolás hizo un estudio sobre la narrativa leonesa en el siglo XX, que se incluyó en 'El siglo de oro de las Letras Leonesas'. "De todo eso, me siento razonablemente satisfecho de lo que aporté al conocimiento del teatro en León en el siglo XVII, campo en el que es una verdadera especialista Maribel Viforcos. El resto de los trabajos son poco menos que aportaciones de acarreo crítico. Podría haberlos hecho cualquiera", señala con humildad, porque de sabios es el ser humildes.
(puedes seguir leyendo toda la fragua en este enlace): 
http://www.ileon.com/cultura/050139/nicolas-minambres-soy-algo-asi-como-un-poeta-goliardesco

lunes, 6 de abril de 2015

Último viaje de Gil



(Artículo publicado en la Nueva Crónica el jueves 2 de abril)
El escritor y periodista berciano Valentín Carrera, cuyo ‘Viaje del Vierzo’ me sigue pareciendo una auténtica maravilla, acaba de presentarnos, en el Tomelloso de Ponferrada,  el último viaje de Gil y Carrasco por Europa. Se trata de ‘Diario Madrid-París-Berlín’, una obra poco o nada conocida del “bardo de la niebla”, como lo llama con lirismo el profesor y escritor Suárez-Roca en su ensayo ‘Cuadros de una peregrinación’, que se incluye en este octavo volumen de la Biblioteca Gil y Carrasco. 
De este modo Valentín da por finalizada la reedición de la obra completa del ilustre villafranquino. Un trabajo hecho “a pulso”, apostilla su editor, que ha invertido mucho tiempo y esfuerzo en este ambicioso proyecto, en el que hemos colaborado algunos autores y autoras con ‘lecturas’ y breves ensayos sobre cada una de las obras del creador de ‘El señor de Bembibre’, que es sin duda su obra más conocida. A este respecto, contaba el periodista y escritor cepedano Tomás Álvarez,  en su reciente charla de Tardes Literarias en Bembibre, que es también la mejor novela romántica española.
Asimismo Valentín editará, pasado el verano, una antología y recopilación de ensayos sobre la figura y obra de este universal escritor leonés, que escribiera un Diario (o Diarios) de viaje por Europa antes de su muerte prematura a resultas de una tuberculosis.


Si bien la obra de Gil merece la pena ser leída y aun releída, este último viaje por Europa se me antoja realmente atractivo, habida cuenta de que ‘el peregrino del Sil’ realiza, con espíritu vanguardista -como si fuera un ‘inter-railero’ de la época contemporánea-, un recorrido extraordinario, durante cinco meses, por Francia, Bélgica, Holanda y una buena parte de Alemania (otrora Prusia). 
Confieso mi devoción por la literatura de viajes, y me alegra haber podido familiarizarme con este ‘Diario o Diarios de viaje’ (‘Viaje a Francia’, ‘Rouen’ y otros trayectos) en su relectura. Una forma estupenda de conocer aquella Europa del siglo XIX a través de la mirada curiosa y sensible de este romántico berciano, para quien el paisaje es memoria -como nos dijera otro gran escritor, Julio Llamazares-, pues cuando escribe, sobre su periplo por Europa, lo hace con la mirada y la memoria de su paisaje. “Para el hombre romántico, el paisaje es, además, la fuente originaria y principal de la melancolía. Símbolo de la muerte, de la fugacidad brutal del tiempo y de la vida”, cuenta el autor de ‘El río del olvido’.  Y para Gil sus impresiones románticas del paisaje son siempre fuente de melancolía y añoranza por su tierra. De esta suerte, cuando contempla una naturaleza de belleza sobrecogedora se le encienden los recuerdos y su matria reaparece, adonde quiera que vaya, como una impronta morriñosa. 

En su caso, el paisaje deja de ser un mero decorado y se convierte en espejo del alma, en el que se ven reflejadas sus ilusiones, sueños y miedos. Esta nueva percepción, propia del Romanticismo y propiciada por el desarrollo de los medios de transporte, como el tren, conmueve su alma de trotamundos y cobra especial relevancia en su odisea por Europa.
Como escritor-viajero, Gil siente devoción por personajes como el segador gallego, el pastor trashumante de Babia o el arriero maragato, que en el fondo simbolizan el ideal aventurero, porque son seres nómadas y errantes como los beduinos. En este sentido, concibe su vida como una impresión aventurera. Y con sus pinceladas impresionistas nos cautiva y nos invita a realizar una ruta similar  –mediante un billete Inter-Raíl- por esta Europa desarrollada, por las ciudades que visitara Gil y aun por otros espacios de interés. 
A finales de mayo, Valentín Carrera tiene previsto presentar este último viaje en Berlín, donde otro berciano ilustrado, Miguel Ángel García Rodríguez, ejerce en la actualidad como Corresponsal de Televisión Española. 



http://lector.kioskoymas.com/epaper/viewer.aspx?noredirect=true

martes, 31 de marzo de 2015

La fragua literaria leonesa: Américo Vázquez Vuelta


Américo Vázquez: "Yo seguiré siendo, primero berciano y argentino después"

Manuel Cuenya | 31/03/2015

El médico, narrador y poeta Américo Vázquez Vuelta, autor de 'Ciertas Mujeres y el Médico', está concluyendo una novela, cuyos personajes son reales y están vinculados con uno de los capítulos de su anterior libro


En lo profundo del tiempo/ Te abandone en la distancia/ Pero una mezcla de sueños/ Y relatos me habitaban./ Un día besé tu fuente/ Y los cristales del agua/ Ocuparon mis entrañas/ Agitando sentimientos/ Como si fueran fantasmas/ Y en medio de este concierto/ Arropado por la magia,/ Aquí, en este lugar/ Con nieve de luna blanca/ Salió de mi el primer grito/ Que repico en las campanas./¡ Si, fue aquí donde nací!/ ¡Bendita Santa Leocadia!

El médico, narrador y poeta Américo Vázquez Vuelta es uno de tantos bercianos que en su día se embarcaron rumbo a América, en busca de un futuro, una mejor vida, cuando en la provincia de León, en España al completo, las condiciones económicas, sociales, culturales y políticas eran, cuando menos, adversas para tantas personas. Y estas circunstancias fueron las que llevaron a Américo a la Argentina, país que lo acogió con los brazos abiertos, "grandiosa tierra que me abrió las puertas para que encontrara el camino del conocimiento, en el arte de curar y las ganas de escribir, por mi esposa, María del Carmen, mis hijos y mis nietos", revive. "La savia seguirá nutriendo el árbol que dará nuevos frutos argentinos, pero yo seguiré siendo, primero berciano y argentino después", habla con nostalgia de su tierra de origen este entrañable ser humano nacido en Santa Leocadia, en el Bierzo Alto, que recuerda momentos irrepetibles, "todos bellos y nostálgicos" de su infancia y adolescencia en Toreno, Noceda del Bierzo y Ponferrada.
De Santa Leocadia no recuerda nada porque apenas tenía un año cuando su familia se fue a vivir a Fabero, "mejor dicho entre Fabero y Lillo, cerca de la mina El Pozo. A Santa Leocadia la conocí casi 80 años después, un día que Paco Vuelta me llevó para que viera la casa donde nací, bebiera agua de la eterna fuente, conociera la iglesia con sus campanas y donde fuimos recibidos por la amable gente del lugar".
En Toreno, donde sus raíces maternas se pierden en la lejanía de los tiempos con  la llegada de los musulmanes a las riberas de Sil, allá por el  año 720, pasó la mayor parte de su adolescencia y juventud, y en esta localidad reinició la escuela primaria con un maestro muy humano y muy sabio, Don Manolo, quien despertó su interés por la lectura, que tanto influiría en su vida.
A fines del 41, el año del hambre, cuenta Américo que la necesidad le llevó a Noceda del Bierzo, a la casa de Don Felipe (Felipote), para el cuidado de las vacas y de un brioso caballo, "que solo Dios sabe cómo no me volteó y descalabró".  En todo caso, guarda muy gratos recuerdos de Noceda, sobre todo el excelente trato que le diera la familia de Don Felipe, "algo de escuela, monaguillo ocasional, la gente sencilla y pueblerina, el tiempo de la siega, las eras, leer los cuentos de Calleja mientras cuidaba las vacas". Después de aquella aventura, que sin duda evoca al Lazarillo de Tormes, Américo volvió a la escuela hasta que el cuerpo le dio fuerzas para cargar y descargar el carbón de los vagones, "no en el interior de la mina sino afuera en el llamado Muelle –precisa–. No mucho después la mina del Este me vería entrar por su boca negra para llegar cerca del tajo y trabajar de 'guaje', que era la primera tarea que nos daban a los que no sabíamos nada".
"Lo que me embarga es el abrazo y la ternura del cariño de mi madre, eso adquiere una enorme dimensión que aun hoy me hace feliz al recordarlo."
De Ponferrada, Américo rememora su estancia primero en La Puebla y luego en la parte alta, a unos pasos de la Plaza de la Encina y del castillo templario. Y cómo los templarios despertaron su curiosidad por el misterioso castillo, dando rienda suelta a su imaginación  y su fantasía. Allí comenzó la escuela primaria. "Entro de lleno en el mundo de los sentimientos y ahí, el corazón manda y, con la ayuda de la memoria, transito, cargado de alegrías y añoranzas, por aquel mundo mágico". Asimismo, le asaltan recuerdos de cuando comenzó la guerra, metido en la bodega subterránea, escuchando los tiroteos de los dos bandos entre Fabero y Lillo, "lo que me embarga es el abrazo y la ternura del cariño de mi madre, eso adquiere una enorme dimensión que aun hoy me hace feliz al recordarlo. Lo demás, no lo incorporo. No tienen cabida en mi corazón ni el resentimiento ni el odio".
Argentina, país fantástico
Apenas cumplidos los dieciocho, Américo se embarcó, con su familia, rumbo a Buenos Aires, y fueron a parar al centro de la capital porteña, donde pudo cursar el bachillerato, y posteriormente ingresar en la Facultad de Medicina, completando su carrera en 1963. "Todo ello sin pagar un centavo y con un nivel académico de lo mejor de América Latina. Esto es lo que me dio Argentina, un país fantástico y generoso con todos los seres del mundo que quieran venir a afincarse en esta bendita tierra", que le ha permitido, además, ejercer su profesión de médico con grandes satisfacciones. Gracias a su profesión –matiza– también ha podido viajar con su familia por varias partes del mundo. Viajar por distintos lugares supone para él una ilustración, que permite ver en directo los hábitos, costumbres y procederes que, por lo otro lado, resultan difíciles de imaginar, "desde lo más trivial a las obras monumentales". En su caso, viajar es también una fuente de inspiración a la hora de escribir. "A la vez que nos enriquece en conocimiento, nos embarga el alma".
Confiesa que al principio le costó adaptarse a la idiosincrasia del porteño. "Sufrí algunas escaramuzas que superé con facilidad. El porteño es inteligente, activo, dinámico y rápido en agilidad mental, capta con facilidad los problemas, pero tiene una manifiesta apatía para resolverlos". En cualquier caso, Américo es consciente de que las culturas son bastante parecidas, y que Buenos Aires es la ciudad más europea de América, al haber recibido a gran parte de los que huyeron de Europa durante la primera y segunda guerra mundial. "Esta ciudad me facilitó la apertura de la mente, que me ayudó a comprender y respetar a todo ser humano de cualquier origen, raza o religión".
"Juanma G. Colinas es un periodista de raza muy creativo, con una enorme capacidad de trabajo, perseverante... estoy convencido que tendrá un gran futuro en el medio de las comunicaciones".
Américo es, desde jovencito, un lector empedernido, que disfrutó y sigue disfrutando con multitud de autores, ya sean griegos o romanos, clásicos o modernos de cualquier origen, aunque siempre le han llegado más aquellos que logran meterse dentro de los personajes, captar y expresar sus sentimientos, su temperamento, su carácter –como el Dostoievski de 'Crimen y Castigo'–, que cala en el aspecto psicológico y drama profundo que embarga al protagonista,  llevándolo a aquellas acciones compulsivas e irracionales, después de cometido el crimen. Y su vocación por la escritura creativa, que también surge en su mocedad, se desencadena  cuando el periodista toreniense, Juanma González Colinas, le pide vía Internet una breve reseña de su larga historia para dar comienzo a 'Bercianos por el Mundo'. Gracias a Juanma, "Plumilla Berciano", se difundieron gran parte de sus poemas, y a partir de ese momento Américo decidió publicar sus primeros relatos. "Juanma y Paco Vuelta fueron los catalizadores que me empujaron a ganarle tiempo al tiempo y dedicarme a escribir", agrega este veterano poeta y narrador, que dedica palabras elogiosas a Juanma G. Colinas, "un periodista de raza muy creativo, con una enorme capacidad de trabajo, perseverante... estoy convencido que tendrá un gran futuro en el medio de las comunicaciones". Y acerca de  Paco Vuelta dice que es un infatigable luchador, dispuesto a difundir la cultura leonesa. "Me unen a él lazos familiares y de  profunda amistad. Es un conocedor de la vida y sabe vivirla y disfrutarla cada día, bien sea en soledad contemplando la naturaleza o en compañía de sus seres queridos".

Puedes seguir leyendo en este enlace esta fragua: 
http://www.ileon.com/cultura/049927/americo-vazquez-yo-seguire-siendo-primero-berciano-y-argentino-despues