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miércoles, 3 de octubre de 2018

La fragua literaria leonesa: Juan G. Campal

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Juan G. Campal: "Me gusta más leer que escribir"

El narrador, columnista y poeta Juan G. Campal, autor entre otros de 'Cuadernos deshojados' y 'Pliegos del Sur', está en estos momentos ocupado escribiendo el sexagésimo cuarto año de la vida de un hombre en trescientos sesenta y cinco párrafos de 64 palabras cada uno, a la vez que intenta avanzar en la que se ha convertido en interminable novela, '31 días de febrero'.

Juan G. Campal
Juan G. Campal. Foto: Alejandro Nemonio Aller
Manuel Cuenya | 03/10/2018 - 18:30h.

Narrador, columnista, poeta (o "escribidor de renglones cortos"), Juan G. Campal es un todoterreno de las letras, aunque él insista en que es sólo "un incurable aprendiz de escribidor", algo que hace en todo caso por necesidad, "por salvarse, sobre todo, de sí mismo", apostilla. Por eso la escritura le viene sirviendo, al menos, hasta hoy, acaso como terapia. No en vano, la escritura cumple una función terapéutica. Con lo cual, todo el mundo debiera ponerla en práctica, sobre todo ahora que vivimos en un mundo virtual, audiovisual. En realidad, todos somos aprendices de escribidores porque, mientras haya vida, seguiremos aprendiendo. Aprendiendo, a ser posible, hasta el final de nuestros días.
Campal es, pues, "un sencillo –no le gusta la palabra simple– ciudadano que tiene la suerte, el privilegio, de expresar, semanalmente, su opinión libre sobre varios temas". Al que le gusta, también, escribir lo que él llama "campaladas". Vaya aquí un ejemplo:
"-¿Y usted escribe a mano, a máquina o a ordenador?
-¿Yo?... Yo escribo a corazón, a alma".
Escribe a corazón, a alma, lo que sería lo mismo que escribir con corazón, con alma, que es como uno, modestamente,  debería escribir. Con templanza estoica en un jardín epicúreo, en este caso en el Carmen de la Victoria de la Universidad de Granada, ha escrito sus 'Pliegos del sur', su obra reciente publicada por PiEdiciones, comandada por Puri Sánchez e Iñaki Hernán. Con la presencia del genio Lorca, a quien cita y hasta le dedica algún poema como 'Huerta de San Vicente'.
"...Cuando visito tu casa, no te idolatro;/ la hago templo donde rendir memoria/ a todos los inocentes de la memoria del mundo,/ a todos los humillados, torturados, asesinados./ Cuando te escribo, a todos ellos escribo,/ cuando digo tu nombre,/ sus miles de nombres pronuncio y homenajeo/ en el tuyo, Federico."
(Juan G. Campal, 'Huerta de San Vicente', poema incluido en 'Pliegos del Sur')
Recuerda "este hombre en permanente construcción" que fue un niño enfermizo y pésimo estudiante, pero con un padre muy lector, de los que incluso leía entre líneas, ("había que salvarse en el tan olvidado exilio interior"), que le encargaba redacciones o copiar textos.
De esas lecturas y ejercicios y del paulatino descubrimiento del mundo y de la vida puede que venga su vocación por la literatura. "Me gusta más leer que escribir", sostiene Campal, que se siente premiado con el solo hecho de haber emocionado o conseguir emocionar, aliviar a alguien, a una sola persona.
"Sólo soy un hombre que, inexplicable e incomprensiblemente, ha tenido la suerte, el privilegio, de haber vivido y vivir en el llamado 'primer mundo'", nos recuerda Juan, consciente de lo importante que es nacer en este primer mundo, que nos permite leer y escribir, cuando en el tercer mundo lo esencial es sobrevivir, poder subsistir, lograr comer cada día.
Aunque no se considere feliz, "tendría que ser muy insensato o algo mucho peor" (pues sería la suya, a su juicio, una actitud injusta y soberbia), habida cuenta del mundo, cercano y lejano, que existe, sí ha tenido la ocasión –la suerte me atrevería a decir, bien merecida, por supuesto–  de trabajar en la Universidad de León hasta su jubilación en su empleo educativo, porque Campal nunca se jubilará de la lectura y la escritura creativas, actividades magníficas en la vida de una persona.
"Personalmente no uso criterios literarios ni para la narrativa ni la para la poesía... Me guío por lo que me emociona o mejora como persona, como ser humano"

La Universidad como inspiración literaria


"Bueno, haber trabajado siempre en la Educación, desde los 18 años, bien fuera en la delegación provincial del viejo MEC en Oviedo, después en su Universidad y desde 1980 en la de León, profesional y humanamente, y aun fuera como parte de la 'intendencia necesaria' que diría don Miguel Cordero del Campillo, es decir en su administración y servicios, ha sido todo un privilegio, una suerte de la vida", reconoce alegre Juan, quien da gracias a la vida por sus circunstancias, que considera privilegiadas, "con techo, comida, atuendo, sin frío y con mayor tiempo disponible para el paseo, la observación, la lectura, la escritura... la vida propia". Una maravilla, sin duda, que él ha sabido aprovechar para leer y escribir, para vivir, en definitiva. Aunque sus últimos libros hasta ahora, a saber, 'Cuadernos deshojados' y 'Pliegos del Sur', publicados ya en su tiempo jubiloso, "fueron escritos en tiempo de labor –asegura él–, eso sí, fuera de su horario".
"...Y de nuevo tú, Carmen, me acoges en tu Victoria/ de perenne vergel abierto y abierta casa,/ de ecléctico paraíso humano, redentor y bello./ A ti acudo en busca de certezas/ y me envuelve en tu presencia/ la erótica memoria del pasado..."
(Juan G. Campal, 'Pliegos del Sur')

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