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jueves, 7 de febrero de 2013

La fragua literaria leonesa: Paco Flecha

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/pereira-me-parece-un-maestro-indiscutible-_766765.html 

«Pereira me parece un maestro indiscutible»


El profesor y narrador, Paco Flecha, autor de ‘Si esto fuera Macondo o, al menos, un pueblo con palmeras’, cultiva un blog con esmero, ‘Crónicas del Reino Menguante’, y aunque le gustaría terminar algo que tiene a medias, reconoce que no tiene urgencia de escribir para acudir al mercado.


«A lo que puede verse, animal con apariencia de varón adulto de raza humana sin rasgos ni marcas que lo diferencien mucho del resto de los individuos de la especie», así se define, con decidido gesto burlón, Francisco Flecha Andrés, o sea, Paco Flecha, profesor de filosofía en la Universidad de León, bloguero y autor de Si esto fuera Macondo o, al menos, un pueblo con palmeras…, un libro editado en la colección Creaciones Literarias de la Universidad de León, cuyo título, en claro guiño al Nobel García Márquez, hace referencia a una forma de mirar el mundo. Eso es Macondo para este leonés del Órbigo, nacido en Palazuelo, donde vuelve de vez en cuando para encontrarse con sus raíces afectivas, aunque se sienta un «nómada», acaso por ser hijo de maestro y por todos esos pueblos y lugares en los que ha ido viviendo: Zotes, Villastrigo, el barrio de San Esteban, el Crucero… y sobre los cuales ha dejado alguna historia real o imaginada, «que, para el caso, poco importa», apostilla. Aunque sí parece importante que la historia ocurra en un territorio imaginado, más que nada para que «no te cuelguen la etiqueta de relato costumbrista», y de este modo «la cosa cambia por completo y parece que adquiere un tinte paradigmático de reflejo de pasiones y miserias universales», ironiza Flecha, que recuerda haber oído quejarse en alguna ocasión a un aficionado escritor de estas altas parameras de la imposibilidad que sentía de escribir algo que mereciera la pena «viviendo como vivía en esta ciudad tan gris y pueblerina». De este recuerdo surge Si esto fuera Macondo… que contiene, según él, «pequeñas historias de un reino que dicen que existió por estos valles cuando los osos cazaban a los reyes en justa represalia a sus ballestas y que, tras largos y gloriosos años de rencillas cazurras entre hermanos, cuchilladas certeras entre abades y fieros mordiscos silenciosos y canallas se ha ido acurrucando entre aquello que queda de dos ríos y donde sueña enfebrecido, todavía, agitando la bandera, algún caudillo». Y de ahí provienen también sus Crónicas del Reino Menguante (franciscoflecha.blogspot.com), un blog de cuentos dedicados a «este León de mis placeres y pecados, un territorio que puede encerrar el mundo entero; pero me niego a encerrarlo amurallado como el sueño febril de un reino quejumbroso», porque a Flecha, que es un entusiasta de los blogs y los filandones, le gustan las historias canallas, los pequeños chascarrillos, los viejos chistes, los microrrelatos, que son la verdadera esencia del cuento: «una historia que gana en fuerza y belleza a medida que la vas desnudando de ropajes superfluos», aclara. «En fin, cosas que puedan ayudar a pasar este invierno largo y crudo –agrega con sarcasmo-, mientras llega el verano. Si es que llega», porque en el fondo le gustaría tener oyentes para leerles sus cuentos a sus posibles lectores, y dirigirse personalmente a cada uno y que ese «cada uno» tenga la oportunidad de opinar y contestar, algo que ocurría tanto en los filandones de antaño como en las actuales redes sociales.
«Me gustan aquellos filandones de las cocinas de otros tiempos –precisa-, con paisanos (excelentes narradores, tantas veces) que improvisaban o contaban cuentos, romances o leyendas populares, que han desaparecido para siempre».
Conozco a Paco Flecha desde hace años y me atrevería a decir que, además de un buen contador de historias –recuerdo sus intervenciones en aquellos filandones que organizara el entrañable Justo Fernández Oblanca en la Facultad de Educación de la ULE-, tiene algo que se agradece mucho, que es el sentido del humor, algo que impregna todas sus historias, escritas para ser recitadas, declamadas. Como las que figuran en su libro El vuelo del milano, que fue finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León en 2007.
Como lector, Flecha siente admiración por Galeano y García Márquez, así como por la literatura hispanoamericana, en general, «porque han sido capaces de conseguir que lo local adquiera tintes de universalidad -lo cual tampoco es nuevo-.
No hay nada más universal que lo que empezó en un lugar de La Mancha». Asimismo, reconoce a Antonio Pereira y José María Merino como a sus maestros. «Pereira me parece un maestro indiscutible del cuento y de él he querido aprender ese eco de oralidad que mantiene siempre en lo escrito (ha sido el único en parecer que escribía cuentos cuando hablaba y viceversa), me gusta igualmente el enorme peso poético que sabía imprimir a cada una de sus palabras sin el menor rebuscamiento e, incluso, esas magistrales pinceladas de un erotismo sabiamente sugerido».
Sobre Merino dice que lo incitó a comenzar a escribir con aquellos cuentos suyos en los que lo mágico se inscribía en paisajes cotidianos.
Como Flecha no vive de lo que escribe, aunque sí cree en la filosofía como un saber que le ha servido para conocerse y conocer el mundo en que vive, confiesa que no tiene urgencia de escribir para acudir al mercado. Aunque le gustaría terminar algo que tiene a medias: «las enseñanzas que Chita le iba dando a Tarzán en la difícil tarea de educar a semejante mono pelón. Nada importante –explica con humor-. El mundo podrá seguir adelante sin sobresaltos aunque nunca llegue a escribirlo».

«Los blogs pueden ser una nueva forma de filandón»

—¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?
—Los buenos libros, como los buenos vinos, tienen cada uno su momento y ocasión. Ahora releo, con gusto, La Regenta.
Un personaje imprescindible en la literatura (o en la vida).
—Los perdedores han hecho más por la literatura y por la vida que los triunfadores vanidosos.
Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).
—Muchos del propio oficio, pongamos La Fenomenología del Espíritu, por ejemplo.
Un rasgo que defina tu personalidad.
—Charlatán y un punto fantasioso. 
¿Qué cualidad prefieres en una persona?
—A estas alturas me sobra con gente educada que conozca y respete las reglas del juego. 
Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?
—La política dejó de existir cuando pasó de ser un servicio a ser un negocio particular.
¿Qué es lo que más te divierte en esta vida?
—Estoy muy a gusto con mi mujer y mi hijo. Y si hay una cerveza por medio, ni te cuento.
¿Por qué escribes?
—Para poder contarlo.
¿Crees que las redes sociales, facebook o twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?
—No. Pero es el medio mejor, de momento, para interactuar con los lectores. 
¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?
—Historias o anécdotas vividas o imaginadas, cogidas al vuelo por la calle o que me cuentan para que las escriba.
¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?
—«Entusiasmo» es una palabra excesiva. Los blogs pueden ser una nueva forma de filandón (el «filandón 3.0» lo ha llamado Alberto Flecha). Pero si hay un blog que sigo con especial ternura es el de mi hijo Francisco.
Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.
—«…que yo digo mi canción a quien conmigo va».

 

 




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