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martes, 31 de julio de 2012

Así es Noceda: el útero de Gistredo

Así te veo
Así te ven
quienes tuvieron la memoria
de conocerte
quienes pudieron contemplar
con los ojos que les diste
tus fuentes, valles y montañas
Así te siento
Noceda del Bierzo
Así eres
útero de Gistredo



Noceda nevada
Recupero este texto, publicado inicialmente en el Diario de León con motivo del día del Bierzo, sobre mi pueblo: Noceda del Bierzo. 


Pueblo apacible y fresco, situado en el Alto Bierzo, en la saya de la sierra de Gistredo, montaña sagrada y mítica, valle frondoso, ruta de fuentes curativas, tierra de castros, lugar de ídolos y duendes que bailan jotas a son de pandereta y tamboril. 
Pepe Mateguines, tamboritero nocedense

Pueblo entrañable, largo como una culebra tendida la sol en verano, colorido como una pintura impresionista en otoño. 

Desde la sierra de Gistredo el valle de Noceda del Bierzo se abre "como si fuera una inmensa corola de genciana con los pétalos avanzando por vaguadas y riberas".

Cascada del Azufre
El valle de Noceda es tal vez uno de los más hermosos del Bierzo. Y es probable que fuera, en tiempos remotos, un gran lago. Algo que acaso sólo pertenezca a la fantasía. Un lago que aún hoy nos sigue haciendo soñar y nos invita a reinventar la realidad. 

La genciana, la gistra, las castañas y nueces nos identifican y nos ayudan a proyectarnos en al sábana blanca de las ilusiones. 

Noceda, en invierno, se vuelve blanca y pura. La nieve cae como pintura sobre los lomos y desfiladeros de la sierra de Gistredo. Es como si viviéramos, al más puro estilo de Heidi y sus ovejas, en medio de una bella postal campestre (véase Cazadores en la nieve, del pintor flamenco Brueghel el viejo).
http://culturageneral.net/pintura/cuadros/jpg/los_cazadores_en_la_nieve.jpg

Es como si estuviéramos en una estación de esquí ensoñadora, espacio de eslalon gigante, cumbre de borrascas, copos y neblinas, tierra de papás nöeles y hadas madrinas que, montados y montadas en trineos, se colaran de rondón por nuestras chimeneas, mientras echamos un palo (trocho) a la lumbre.

Al amor del "llumbre" bajo seguimos soñando ídolos y seres fabulosos por los castros y castrines de Valdequiso, Ceruñales, La Forca, Fuentetorres, San Pedro, Los Sardones, La Chaniella. 

Noceda es un pueblo peculiar, que no sólo rompe con la estructura circular en torno a una gran plaza o Plaza Mayor (propia de los pueblos castellano-leoneses), sino que se extiende a lo largo de cuatro kilómetros, desde casa Caído-hondo lugar hasta el pico Río, cual si se tratara de una ciudad dividida en tres barrios: Vega, San Pedro y Río. 

Noceda, en invierno, se torna blanca y húmeda, verde y apagada. Con cierto parecido a un pueblo tirolés o suizo, aunque ni nos lleguen funiculares ni trenes cremallera, y sólo nos visiten "forasteros" (ahora turistas) en los meses de verano. Y de vez en cuando aparezcan "parapenteros" dispuestos a lanzarse al vacío desde el alto de Gistredo. Un vistoso y emocionante espectáculo. 

El pueblo (villa) de Noceda, en verano -incluso en la avanzada primavera-, se vuelve alegre y con ganas de jarana porque los "forasteros" (en tiempos se celebraba una fiesta en su honor), entre los que podemos incluir a quienes tienen raíces nocedenses, retornan al pueblo dispuestos a juerguear. 
Aquella fiesta en honor a los forasteros se ha convertido desde hace unos años en el día de las fuentes curativas. 

Es sobre todo el mes de agosto una fiesta perpetua. Se celebran romerías en los tres barrios, y aun en las pedanías de todo el ayuntamiento: San Justo y Robledo de las Traviesas (incluso en Cabanillas, que suelen adelantar al mes de julio). Toda la gente nocedense para dispuesta a mostrar y ofrecer a los visitantes lo mejor que tiene de sí misma, su hospitalidad y sus afectos.


Se descorcha el festival con la fiesta en honor a San Pedro, se continúa con la dedicada a la Virgen de las Chanas y San Roque (15 y 16, respectivamente) y se remata la faena con la fiesta de San Bartolo, en el barrio de Río, bien conocida en el Bierzo por su carrera de burros/as y el milagro que hace transustanciar el agua en vino. Ahí queda eso. 

De parranda
Y para que se os pongan los dientes afilados, sobre todo a quienes soportáis 40º a la sombra, deciros en las noches veraniegas en Noceda son fresquitas y estrelladas, lo que invita a dormir a gusto y gana. Un sitio ideal (qué cursi me quedó esto). Como una bocanada de aire puro y refrescante. 

1 comentario:

  1. NUNCA HE VISITADO NOCEDA PERO ES TAN BONITA SIEMPRE SU DESCRIPCION QUE QUIESIERA HACERLO LO ANTES ME SE POSIBLE, SALUDOS Y GRACIAS POR HACERME PASAR BUENOS RATOS CON TUS RELATOS

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