Páginas vistas en total

viernes, 8 de octubre de 2010

Festival de cine de Ponferrada

Otilia Laiz
Sí, el espectáculo debe continuar, a pesar de la crisis espiritual y económica que vivimos en este Primer Mundo apagado y vuelto del revés, la decadencia de Occidente se impone. All That Jazz.


Alex Angulo, Carlos (Teatro Skené) Y Varela (Director del Teatro Bergidum)
A una ciudad como Ponferrada, en realidad a cualquier ciudad, un festival de cine le da mucha vida y glamour, porque el cine,  a través de la imagen (casi siempre acompañada de sonido), sigue divirtiendo al personal, y nuestra sociedad necesita medios de evasión, porque el cine -no lo olvidemos- antes de nada es medio de entretenimiento y una industria, sobre todo en Gringolandia y en Francia, por poner sólo unos ejemplos. En cuanto a España, la industria del cine, si la hubiere, está como en pañales.

Alex Angulo
Esperamos que el festival, ahora que la Escuela de cine dejó de existir (por desgracia), se consolide y tire para adelante, con fuerza. De este modo los bercianos seguiremos enganchados al cine y a sus galas para que Ponferrada, que alguna vez soñó con ser ciudad de cine -monumento al cine incluido-, perviva en el subconsciente colectivo a través del festival, que cada año atrae a artistas renombrados en el panorama nacional (y algún día quizá en el internacional).

Alex Angulo y Otilia Laiz
Por este festival han pasado, entre otros, la musa charra Charo López, la intrépida Macarena Gómez (quien también estuvo en Tardes de Cine en Bembibre), el histórico eibarrés y paisano Imanol Arias, el simpático Alexandre, el gran Carlos Álvarez Nóvoa,  nuestro estimado Chema Sarmiento (también invitado en Tardes de Cine), y en esta última edición, el singular Alex Angulo y la expresiva Otilia Laiz (que bien se merece este reconocimiento en su tierra).

Bea y Jonatán-Gala de 2009

Organizadores del Festival  con premiados-Gala 2009
Buena labor la de sus coordinadores, Antonio Donís y Antonio Morán, y la de sus presentadores, Bea y Jonatán, a quienes deseamos la mejor suerte, para que el festival medre cada año hasta llegar a convertirse en internacional, lo que daría una gran proyección a Ponferrada, pues el cine vende mucho y bien. Y sino que se lo digan a Almodóvar, nuestro Fassbinder manchego, que a través de su cine, cuya estética se me antoja kitsch, es capaz de venderle, sobre todo a los yanquis y gabachines, nuestra España de pandereta y de movidón trasnochado, incluso nuestro país con resonancias lorquianas, como bien hace en Volver, por ejemplo, y que tanto éxito ha tenido en los Estados Unidos de Norteamérica, con una Pe que se sale de lo cotidiano vulgar (y eso que la Cruz no es, desde mi humilde punto de vista, ninguna buena actriz, si la comparamos -aunque esto no quede bien- con las actrices bergmanianas o la increíble y bella Nastassia Kinski), y vender -experto que es en marketing el tío- nuestro pintoresco país (Spain is different ahora y siempre), a veces cutre y casi siempre esperpéntico, como bien nos mostrara el visionario y cinematográfico Valle-Inclán en sus expresionistas y desgarradoras luces bohemias a propósito de nuestro corral, donde el sol no siempre luce, como creen los apijotados turistas de medio pelo y cojonera a la cintura, país donde el sol, si luce, no calienta igual para todos, porque mientras algunos se rascan, literalmente, el pelotamen en playas de Ibiza, Menorca y otras (afortunados ellos y ellas), la mayor parte de los mortales tienen que ganarse el pan de cada día –que se está poniendo por las nubes-, en el tajo, bajo tierra, como nuestros mineros, o bien en una fábrica envenenadora y castrante, en lo físico y lo espiritual. Pero, ahora, creo que no es el mejor momento de entrar en estos detalles -aunque me resulte inevitable-, porque lo importante en esta ocasión es el Festival de Cine de Ponferrada.

Carlos Álvarez Nóvoa-Gala de 2009
Vemos como el cine da mucho de sí, y un festival puede servir como termómetro de lo que se cuece, aunque sea a nivel “artístico”, en un país. Conviene rememorar, aun a estas alturas del rodaje, que por la Escuela de cine de Ponferrada pasaron –algunos pasaron, otros, en cambio, impartieron docencia y hasta sabiduría-, técnicos y artistas que hemos visto en películas exhibidas en este festival a lo largo de estos últimos años. Así, a bote pronto, recuerdo La Caja, de Falcón, cuyos directores/coordinadores de arte y efectos visuales son respectivamente Félix Murcia y Alfonso Nieto, dos grandes que en su día impartieron clases en la Escuela de cine de la capital del Bierzo.

Mención especial para la Banda de Música ponferradina, que siempre ameniza el acto con la magnífica interpretación de Bandas sonoras de películas.  

Y, cómo no, para el corto ganador, La rubia de Pinos Puente, cuya foto corresponde a nuestro ex alumno Luis Ángel Pérez.

1 comentario:

  1. Desde luego, fue una divertida gala merced al buen hacer de sus presentadores y amenización escénica incluida por grupo de teatro. Además, muy entrañable por la obación y aplausos mantenidos durante muchos minutos para Otilia Laiz "Lita", reconociendo su tesón y perseverancia en ese difícil mundo del cine, donde no a todas las estrellas se las ve brillar con la misma intensidad aunque también estén ahí. BRAVO!!!

    ResponderEliminar