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martes, 27 de junio de 2017

La fragua literaria leonesa: María José Prieto

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LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

María José Prieto: "Es mejor reír que llorar y creer, por otra parte, en un futuro esperanzador"

Manuel Cuenya | 27/06/2017 - 16:28h.

La poeta y narradora María José Prieto Vázquez, autora de 'Había una vez un instituto', está ahora con varios proyectos a la vez, a saber, con un libro de relatos titulado 'Retazos de intriga y misterio', una novela histórica, 'Un emperador, una mujer y una fe',  y una serie de poemas

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María José Prieto Vázquez
"...El jefe de estudios proyectaba una imagen de persona engreída y de escaso seso, pero a veces nos sacaba de apuros. Se creía el presidente de los Estados Unidos de América. Era un gallo que daba una imagen de manipulación y dominio poco vista. Lo bueno era que se le veía venir. Miraba al equipo de profesores como el soberano a los esclavos mesopotámicos. Creyéndose en posesión de la verdad absoluta, ponía cara de perdonar la vida a todos los que no pensaban como él ni eran de su cuerda. Menospreciaba el trabajo de los demás de la forma más impúdica, y reclamaba que el total de la población docente le rindiera pleitesía..."
(María José Prieto, 'Hubo una vez un instituto')
Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación (Pedagogía) y Catedrática de Lengua y Literatura española, María José Prieto es asimismo narradora y poeta.
Agradezco al narrador Daniel Higinio López Abella, a quien también dedicara una fragua literaria en este mismo diario, que me hablara de María José Prieto Vázquez, quien recientemente ha publicado una obra estupenda, en la que plasma, con extraordinario sentido del humor y una prosa ágil, sus experiencias como docente en diversos centros educativos de Extremadura y Madrid, entre otros, durante más de treinta años.
'Había una vez un instituto', que así se titula su nuevo libro, nos engancha desde las primeras frases. Resulta amena, divertida. Y por supuesto nos invita a reflexionar acerca del mundo en que vivimos, en este caso centrado en los conflictos de la docencia secundaria, con su falta de valores, lo que remite a su ineficaz política educativa.
"El fin de la obra es que la gente se conciencie de esta crisis que existe en la enseñanza y que se puede arreglar si complementamos la potenciación de una enseñanza verbal, como era la antigua, con la enseñanza de la imagen y de la intuición, a la vez que se refuerza la voluntad, tan abandonada últimamente y que es la madre del cordero de todos los problemas actuales. Hallamos alumnos muy inteligentes, pero con muy poca fuerza de voluntad, la cual tendría que empezar a trabajarse desde el ámbito familiar. Y ser precisamente la familia una aliada del profesor y no lo contrario, como se demuestra muchas veces", sostiene María José, que parte de la realidad, de experiencias suyas  y de aquellas que han vivido sus colegas, una obra "contada en técnica de contrapunto", en la que pone de manifiesto "los arduos problemas que acucian a la Enseñanza Media y que se vienen dando de manera gradual desde hace años, producto de la caída de valores en la sociedad".
Una novela autobiográfica, "con un tratamiento literario conceptista en el que incluyo exageraciones y otros procedimientos del estilo para dar mayor énfasis y humorismo a unos sucesos  que tendrían más de dramático que de otra cosa. Pero es que es mejor reír que llorar y creer, por otra parte, en  un futuro esperanzador".
Un libro en el que prima la ironía, lo satírico, los juegos de palabras, una variedad de registros lingüísticos en función del nivel sociocultural de los personajes, la fantasía mezclada con la realidad, que "no cuenta al pie de la letra lo que sucedió" porque todo está pasado por el tamiz de la subjetividad de su propia autora, con tintes esperpénticos en el uso que hace de los topónimos y antropónimos, como Orondo del Pelo tieso, El Coco Endeble, Espúrea del Higo Chumbo, Cazurrolandia, Becerrolandia, doña Alargada del Ano, Casiano del Belfo, Mesalina de la Bella Escultura, Desquiciada del Trigémino, Esparraguita del Triguero Armazón,  Refulgencio del Traje Estirado, Ambrosía del Verbo Altivo, Gumersinda del Ojo Chindo, Megalómano de la Risa Floja, o la propia Inocencia (la prota de estas 'memorias'), entre otros muchos personajes y lugares pintorescos, que tanto hacen recordar a Valle-Inclán, a Cela o al propio Quevedo.
En la actualidad, ya jubilada de sus labores docentes en enseñanza secundaria, María José se dedica, aparte de seguir escribiendo poesía y narrativa, a impartir clases de Escritura Creativa en la Cruz Roja de Madrid como voluntaria, algo que le entusiasma, porque considera que estas clases son constructivas al máximo, tanto para el alumnado como para la profesora, que se siente obligada a preparar constantemente materia relacionada con el tema –añade–, y también impulsada a escribir todo tipo de géneros literarios.

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