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martes, 5 de enero de 2016

La fragua literaria leonesa: María Angustias Díaz Gómez

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La Fragua Literaria Leonesa

María Angustias Díaz Gómez: "La poesía da voz a los sonidos del alma"

Manuel Cuenya | 05/01/2016 - 11:44h.

La poeta y catedrática de Derecho Mercantil María Angustias Díaz Gómez, autora de 'La nostalgia de mi acento', sigue enseñando, investigando y escribiendo, a la espera de publicar otro libro de poemas.


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Somos lo que sentimos

lo que asumimos,

lo que negamos

lo que ocultamos.



Somos el yo más puro

Y nuestra pose,

caricias tiernas

Y falsos besos



Somos luz cegadora

Y oscura cueva,

paraíso eterno

y amargo infierno

Somos dulce victoria

y triste derrota

Somos lo que sufrimos

Lo que gozamos,

Nuestras conquistas,

Lo que perdimos

Somos los que no están

los recordados

los tiempos muertos,

nuestros vacíos.

(‘Todo eso somos’, poema perteneciente a ‘La nostalgia de mi acento’, de María Angustias Díaz Gómez)



Catedrática de Derecho Mercantil en la Universidad de León, investigadora, autora de diversas publicaciones sobre temas referentes a su especialidad, María Angustias Díaz Gómez es también poeta desde muy jovencita, acaso desde el momento en que se da cuenta de los sentimientos que la conforman, porque el lenguaje poético, la poesía, tan natural y tan arraigada en ella, la ha habitado siempre. "En lo más profundo de todo ser humano hay un poeta dormido, cuya sensibilidad poética puede despertar cuando la ocasión sea propicia, cuando el corazón lo dicte", señala ella, que rememora unos versos de Gibran,  "en vano buscará un poeta a la madre de los cantos de su propio corazón".  Asimismo, está convencida (en alusión al filósofo Heidegger) de que la auténtica realidad del ser humano es la poética. "La poesía se incardina, con toda naturalidad, en nuestro propio quehacer diario y viene a ser, como magistralmente describiera Borges, 'ese espejo que nos revela nuestra propia cara'". En su caso, la poesía es un posicionamiento ante la vida, un modo de entender el mundo, el mundo interior, tan necesario para vivir. La poesía tiene, en su opinión, un innegable efecto sanador del alma doliente y potenciador de las pasiones y emociones más gozosas, funcionando muchas veces como terapia vital, con un efecto catártico indudable. Asimismo, nos ayuda a iluminar las zonas más profundas y desconocidas de nosotros mismos –asegura– y a expresar lo que la voz calla y el alma siente; la poesía "son las alas con las que podemos alcanzar la perspectiva más auténtica de todo lo vivido. La poesía da voz a los sonidos del alma. Es esa música de fondo que crea nuestro corazón al registrar los sentimientos. Son los brazos que nos mecen mientras las emociones nos invaden".
"En lo más profundo de todo ser humano hay un poeta dormido, cuya sensibilidad poética puede despertar cuando la ocasión sea propicia, cuando el corazón lo dicte"
En su actividad profesional como jurista, "el Derecho, como todo lo que es vivido, ofrece argumentos para poetizar. Y la poesía, como el Derecho, supone creación y sensibilidad. Y las emociones importan, con alcances distintos es cierto, tanto en el Derecho como en la poesía.  Y es que, como manifestara Martha Nussbaum, una buena forma de empezar a defender la justicia es mirando en el interior de nuestros corazones. La retroalimentación o la confabulación de la poesía y el Derecho produce frutos realmente muy valiosos, que me agradan y llenan mi tiempo", precisa esta poeta, deudora de un gran maestro del Derecho Mercantil, Joaquín Garrigues, quien decía que el Derecho "se da para la vida y rige la vida", al igual que ocurre, "con otros matices", con la poesía.
Gran lectora no sólo de poesía sino de prosa, María Angustias muestra su preferencia por determinados autores y autoras, y en ocasiones por algunos poemas, que han quedado grabados en la retina de su memoria, como el famoso 'Ítaca', de Kavafis; 'Amor constante más allá de la muerte', de Quevedo;  'Caminantes', de Unamuno; 'Otoño', de Rilke; 'El mundo, nuestro sueño', de Hesse o 'Dedicatoria', de Joseph Brodsky. Entre sus poetas favoritos figuran, además de los ya citados, otros como Hölderlin, Heinrich Heine, John Keats, Rosalía de Castro, Tagore, Machado, Gibran Kahlil Gibran, Robert Graves, Borges, Huidobro, Antonio Machado, Neruda, Miguel Hernández, Ángel González, José Ángel Valente.... Y respecto a escritores en prosa, le entusiasman Jane Austen, Eça de Queirós, Heinrich Böll, Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, García Márquez, Michael Ende, Philip Roth, Herman Koch, o Isabel Allende, a quienes lee con agrado.
"El Derecho, como todo lo que es vivido, ofrece argumentos para poetizar. Y la poesía, como el Derecho, supone creación y sensibilidad"
La nostalgia poética
Su poemario 'La nostalgia de mi acento' (editado por Eolas) nos adentra, como su propio título indica, en la nostalgia, esa que se condensa en nuestro yo más íntimo, "cuando los recuerdos se resisten a reducirse a rescoldos y cenizas, y se reavivan en el alma", apostilla ella, consciente de que, "en nuestro viaje inexorable hacia lo eterno, el corazón ralentiza su vuelo, mientras hacemos repaso de los días y aún  nos sentimos sujetos con los hilos del pasado, aquellos con que tejimos las horas más intensas".
Cuenta el Catedrático de Literatura José Enrique Martínez, el prologuista de 'La nostalgia de mi acento', que "cada tiempo exige nuevos planteamientos líricos" porque "la poesía consiste, al fin y al cabo, en hacer que las cosas comunes parezcan nuevas", y eso es lo que hace María Angustias, que los temas que aborda en su libro, comunes a la Humanidad: amor, muerte, soledad..., parezcan nuevos. Como ocurre, por ejemplo, con su poema 'Todo muda, nada vuelve', en el que evoca con nostalgia el pasado cuyo recuerdo nunca podrá devolvernos la frescura de las sensaciones y la intensidad de los sentimientos vividos, aunque, al mismo tiempo, haga un retrato esperanzador del paso del tiempo y su recuerdo: "el dolor antiguo remite y se diluye en el futuro que nunca dejamos de forjarnos...";  o bien su poema 'La vida', donde apela a la necesidad de vivir intensamente cada instante, como experiencia vital irrepetible, cada día, todos los días, con toda la fuerza; 'Todo eso somos' es otro de sus grandes poemas, que nos habla de nuestra compleja sensibilidad, mezcla de claroscuros: alegría y tristeza, autenticidad e impostura, éxito y fracaso, afectos y pérdidas... "Sus poemas, ajenos a formalismos hueros y artificiosidades, abren una puerta al alma". Están escritos con sensibilidad y desde la memoria ("somos nuestra memoria", recuerda María Angustias que dijera Borges), desde su memoria de La Cabrera, donde viera la luz primera, donde están sus raíces, el lugar en que creciera rodeada de buenas gentes, que le enseñaran con el ejemplo y sin retóricas los aspectos más amables y también los más crudos de la vida. Aquellos primeros sonidos y colores, olores y sabores, asociados a momentos muy significativos en su vida, la han configurado como poeta.
La Cabrera como hermoso paisaje y unas gentes que invitan a imaginar y a reflexionar sobre su mundo entorno: "¿Hay algo más sugerente para despertar la imaginación y la vocación literaria que escuchar en los largos inviernos, y al calor del fuego, las historias de nuestros mayores? ¿No hay poesía en la inmensidad solitaria del cielo estrellado de las noches de agosto allí vividas? ¿Acaso no hay poesía en los cambios de estaciones que acusan sus campos o en el repique de campanas que anuncia  los duelos?". Su memoria es también el Bierzo, donde estuviera interna en un colegio, 'Virgen de la Peña' de Bembibre, durante su época de adolescencia, en la que se despertó su gusto por la lectura y la escritura poética. Por ubicación, su memoria es asimismo Galicia, tan cercana, en kilómetros y en costumbres y tradiciones, que ha determinado, en buena medida, su forma de sentir y afrontar la vida, imprimiéndole esa morriña tan característica. Y por supuesto su memoria es la ciudad de León, "un remanso de paz para trabajar sin agobios, para pasear tranquila, también para escribir poesía...",  donde vive y trabaja en lo que le gusta, donde ha nacido su hija y ha formado su familia, donde ha encontrado buenos amigos. "Acumulo en esta ciudad vida concentrada en momentos ciertamente trascendentes", matiza María Angustias, que es una enamorada de los paisajes de la provincia leonesa, "tan diversos y algunos espectaculares", que le sugieren versos muy sentidos. "Si la vida en general es la que inspira mis poemas, la vida en León propicia esa atmósfera de paz para la creación y ese mundo paralelo que es la poesía". Tal vez por esto cree que la producción literaria de la provincia leonesa es enorme y de una excelente calidad, no sólo por los autores que han tenido o tienen gran proyección como Crémer, Pereira, Gamoneda, Luis Mateo Díez, Antonio Colinas, Andrés Trapiello o Julio Llamazares, entre otros, sino por "un número nada desdeñable de escritores jóvenes ya consagrados en el panorama literario y algunos que comienzan a despuntar con mucha fuerza". En este sentido, María Angustias se muestra encantada con la creatividad de la ciudad de León y las numerosas iniciativas existentes que favorecen el encuentro, "siempre enriquecedor", entre escritores. Iniciativas que, con perfiles distintos, revitalizan esta creación literaria, como el Ágora de Poesía (en la que ella misma participa) o bien el Club Leteo, con el impulso fundamental de un poeta, Rafael Saravia, al que respeta mucho. "De escritores leoneses actuales, he leído sobre todo poesía, alguna realmente buena. Algunos de nuestros poetas jóvenes gozan de un prestigio innegable en los círculos literarios. Me han  sorprendido muy gratamente algunos libros de poesía de autores leoneses actuales, que he ido conociendo".

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