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domingo, 26 de agosto de 2012

Poesía para vencejos

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/poesia-para-vencejos-reune-hoy-a-cinco-escritores-y-tres-musicos_713749.html

Con Felipe Pérez Pollán en Poesía para vencejos

Y los vencejos trazan la urdimbre de su vuelo intemporal sobre la torre 
(Memoria de la nieve, Julio Llamazares)

Pues sí, me entusiasmó leer este año en Poesía para vencejos, que ya va por la XXVII edición, casi nada. Un lujo, o sea, porque por este evento poético-musical han pasado grandes de la lírica, y que a uno lo incluyan, incluso sin ser poeta, ya es la rehostia, perdón por el exabrupto. 


En el fondo, uno no es más que un escribidor al que le gusta (y aun le entusiasma) componer con palabras, que son pensamiento, palabras que a veces se vuelven balsámicas. Pura catarsis. Una forma de vida, esto de acostarse con las palabras, de darles mimos, de acariciarlas, como se acaricia el Amor, que es y engendra Belleza. 

Amor/Belleza, tal vez lo único que merezca la pena en este mundo, cada día más "descuajeringado" a tenor de lo que vemos y escuchamos, aunque visto el panorama, el mundo siempre ha sido así, incluso peor. No hay más que largar la vista a nuestro pasado de incivilidad, al holocausto caníbal, a las guerras mundiales, a las guerras y guerrillas habidas y por haber. Caníbales que somos. Caníbales y reyes (los menos), que a buen seguro diría/dijo el antropólogo Marvin Harris, una de las mentes más lúcidas que ha dado la antropología. 

Pero nos queda el consuelo de la poesía, de la belleza, ese lugar al que no van a parar los cobardes. La poesía, la literatura, como un modo de ser y estar en el mundo, con todo lo que ello implica.  La poesía como forma de salvación. 

Pues sí, agradezco que el organizador, Felipe Pérez Pollán, haya pensado en mí. Por lo demás, Felipe es amante de la poesía (él mismo escribe poemas) y un apasionado de la Argentina, país en el que tuvo la fortuna de vivir, cuando éste era el primer mundo, y al que va cada año durante unos meses. Qué maravilla. Comparto contigo, Felipe, como sabes, ese gusto por el país de Borges y Cortázar. 

El espacio, donde vive Felipe, resulta inspirador. Se trata de un castillo, bueno, de un torreón, desde donde se declama y se recita a los vencejos, o mejor dicho, al público, que este año abarrotó el jardín del castillo-torreón de los Bazán, del siglo XIV, en Palacios de la Valduerna, al ladito mismo de la Bañeza, a orillas del Duerna y próximo al Órbigo (un río que me devuelve a alguna infancia ensoñadora). Casi casi entre dos ríos. Cómo no va a fluir la poesía. 

Me encantó estar y leer en Poesía para Vencejos. Y compartir mis palabras con el público, con los músicos, con los y las poetas y con Amor, naturalmente. 

https://www.youtube.com/watch?v=YqmEsvE8j9M

Hasta la próxima.

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